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No te preocupes, no llegará lejos a pie

6,3
625
votos
Sinopsis
En los años 70, John Callahan (Joaquin Phoenix) sufrió un accidente de coche a la edad de 21 años. Fruto de aquel suceso quedó paralítico, lo que le llevó a dibujar como parte de su terapia. "Don't Worry, He Won't Get Far on Foot" cuenta su historia, tomando como base su libro autobiográfico. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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29 de junio de 2018
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
El mes de Junio en el caluroso Madrid ha sido un mes en el que, desde diferentes instituciones culturales de la ciudad, se han rendido diversos tipos de homenaje a la obra del realizador Gus Van Sant, director de extrema relevancia en los primeros 90 debido a su cine libre de convencionalismos y portavoz de culturas marginales y del nuevo cine queer. La totalidad de su filmografía se está proyectando en la Filmoteca, y una exposición de sus dibujos y diseños se está llevando a cabo en La Casa encendida. Y es aquí donde Diamond Films tuvo a bien organizar un pase de prensa de su última película: No te preocupes, no llegará lejos a pie, biopic de John Callahan que se estrenó en la última Berlinale. No estoy muy familiarizado con su obra, y lo poco que he visto no me ha hecho perder la compostura, pero sí que es un realizador interesante al que estoy dispuesto a darle más oportunidades con la mente abierta. Las críticas no eran entusiastas en ninguno de los dos sentidos, pero el tema guardaba interés, y las propuestas de índole más cómica siempre son muy agradecidas para desengrasar honduras dramáticas. Por ello, acepté de inmediato al pase, dispuesta a descubrir una sala diferente con una película que se sale de los registros más habituales que consumimos en esta web. Y el filme deparó una experiencia, a grandes rasgos, satisfactoria. No hablamos de una gran película, pero hablamos de una harto lograda. Un biopic más que logrado, con muy buena intención. Un relato narrado con muchas convenciones en su desarrollo y acomodado en el plano tonal y emocional, pero filmado con gusto y soluciones, e interpretado con mucho acierto. Una película que te atrapa y logra que tan sólo nos la cuestionamos tras el visionado, no durante.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Néstor Juez
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22 de octubre de 2018
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vaya por delante mi respeto y conmiseración por cualquier tragedia del tipo que en esta película se narra, y por supuesto mi compasión, hacia quienes se encuentran en tales circunstancias.
Aclarado lo cual, debo añadir que estas películas siempre me han producido, una fuerte desconfianza, al intentar conducir hacia los buenos sentimientos, basados en historias reales que presentan arquetipos tan falsos como ausentes de empatía real.

Gus Van Sant, presenta un trabajo cinematográfico con argumento y desarrollo de tarde de sábado televisiva. Personajes sin aristas, aburridos, cuajados en su propia obviedad notoria y evidente.
ALIENTO
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6 de julio de 2018
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es cierto que los consejos de “si bebes, no conduzcas” pueden ser redundantes e incluso paternalistas, pero no por ello dejan de tener un ápice de sentido común. Para la mayoría de la gente, seguro que no es complicado encontrar el caso de algún conocido al que la noche se le fue de las manos y terminó a los mandos del coche en un estado nada estable. O, peor aún, aceptó montarse en el vehículo que manejaba una persona con claros síntomas de embriaguez. Es posible que la suerte acompañe y no exista castigo a semejante imprudencia, pero también cabe la posibilidad de que las consecuencias sean drásticas para la vida futura del protagonista. Es el caso de John Callahan, un tipo aficionado a la bebida que su juventud sufrió una dura consecuencia de mezclar alcohol y automóviles: quedarse postrado en una silla de ruedas para el resto de su vida, sin sensibilidad de cintura para abajo y con escasa movilidad en el tren superior. Sus días futuros parecían aniquilados, pero la aparición del lápiz y papel, amén de un talento que hasta entonces había permanecido oculto, le otorgaron una segunda oportunidad.

No es nada extraño que Gus Van Sant sea el cineasta que está detrás de este proyecto, que lleva como título un curioso No te preocupes, no llegará lejos a pie. El realizador estadounidense siempre ha mostrado predilección por este tipo de personajes que nadan a contracorriente, se tratara de genios desconocidos (el prota de El indomable Will Hunting) adolescentes trastornados (los responsables de la matanza de Columbine en Elephant) o de valientes que lucharon por derechos y libertades (el malogrado Harvey Milk al que dio vida Sean Penn), entre otros muchos ejemplos de su filmografía. En esta ocasión, el director parte de las memorias escritas por John Callahan, en las que narraba el camino que le llevó a aquella fatídica noche y todo lo que surgió después. Callahan y el propio Gus Van Sant son quienes firman un guion que trata de sondear el camino que lleva a una persona a la autodestrucción y, lo más importante, cómo se puede salir de una situación en la que no parece haber motivos suficientes para seguir adelante.

Nadie mejor que Joaquin Phoenix para encarnar a ese personaje derrotado en cuerpo y alma, presa de sus vicios y de un oscuro pasado que comenzó a escribirse mucho antes del accidente. El actor aprovecha a la perfección el magnífico terreno preparado por Callahan y Van Sant para convertirse en el eje de No te preocupes, no llegará lejos a pie. Consiguiendo de nuevo ese punto medio entre lo histriónico y lo crudamente veraz, el Callahan de ficción que nos enseña Phoenix encaja como un guante en el amplio repertorio dramático que ya le hemos visto en otros trabajos, pero siempre aportando ese toque que le distingue de otros papeles. En esta ocasión, el perfil que se traza sobre John Callahan va claramente de menos a más, alcanzando su máximo esplendor conforme el personaje explora unos días más lúcidos.

Desde aquí se puede analizar el verdadero aspecto clave de No te preocupes, no llegará lejos a pie, más allá de lo sugerente de la historia real o de la gran interpretación de Phoenix. No se trata de una obra destinada a verse imbuida de un dramatismo extremo, ni tampoco a presentar una historia de superación como si esta fuera un ejemplo que librase de excusas a los que han sufrido un episodio similar, y no como la excepción que realmente es. Precisamente, lo que Van Sant nos transmite es que toda vida está llena de claroscuros, de episodios pasados que nos rebotan en el alma o de un futuro incierto que, por más que se aparezca difuso, siempre merece ser explorado. John Callahan no se nos presenta como un arquetipo de lo que debemos hacer en la vida, es simplemente un hombre que cometió errores, pagó por ellos y se ve en la obligación de buscar una salida si quiere seguir viviendo. Ese rechazo de Van Sant a manipular su propio discurso con falsa pedagogía y el tono cómico que por momentos se utiliza consiguen desviar el film hacia un camino más ligero que, en este caso, también deriva hacia lo honesto.


Álvaro Casanova - @Alvcasanova
Crítica para @CineMaldito
Kasanovic
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27 de julio de 2018
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Después de dirigir "El bosque de los sueños" que fue mal recibida por la crítica y ser uno de los directores de la miniserie "When we rise", Gus van Sant ha estrenado el film que nos ocupa. En los años 70, John Callahan sufrió un accidente de coche a la edad de 21 años. Fruto de aquel suceso quedó paralítico, lo que le llevó a dibujar como parte de su terapia. El hombre descubre el poder redentor del arte después de quedarse parapléjico y de luchar contra su alcoholismo. El film cuenta su historia, tomando como base su libro autobiográfico de las memorias de Callahan, que escribió el guión junto con Gus van Sant. Con un título que aparece en uno de sus dibujos, este es un aceptable drama estadounidense que cuenta el proceso de redención de una figura importante de la contracultura de Oregón, a partir de doce pasos a seguir. A lo largo de su filmografía, el cineasta ha construido dos vías diferentes: films de autor más experimentales como "Mala noche" o "Elephant" y títulos menos arriesgados con los que abrazar la industria como "El indomable Will Hunting" y este último. La historia es bastante convencional pero se hace llevadera y utiliza humor y ligereza aunque el trasfondo es dramático. Además, el montaje da saltos temporales que al principio puede descolocar al espectador pero contribuye a que el conjunto sea entretenido. Este proyecto estuvo en las manos de Robin Williams durante un tiempo sin contar con financiación. Sin embargo, la película no sería la misma sin la excelente interpretación de Joaquin Phoenix como el dibujante Callahan. El actor está en su mejor etapa con títulos como "En realidad nunca estuviste aquí" y será el próximo Joker. Sus escenas con Jonah Hill son de lo mejor del film. Hill como el guía en un grupo de alcohólicos demuestra que también puede ser un buen actor en un registro alejado de típicas comedias. Su personaje y el de Annu actúan de soporte emocional del protagonista aunque el personaje de la novia no está muy desarrollado. Este está interpretado por Rooney Mara, que ya estuvo con Phoenix en "María Magdalena" y ambos son pareja en la vida real. También hay que destacar la participación de Jack Black. El film fue bien recibido en su paso por el festival de Berlín de este año y el tipo de personaje de Phoenix bien le valdría reconocimientos pero el hecho de que se haya estrenado pronto hace que sea improbable a tener en cuenta en la próxima temporada de premios. En definitiva, esta es una bienintencionada propuesta que puede dejar satisfechos a los seguidores de van Sant pero "Mi nombre es Harvey Milk" sigue siendo su última mejor película.

Valoración: 7

Lo mejor: la entregada actuación física y emocional de Joaquin Phoenix, acompañado de un sorprendente Jonah Hill.
Lo peor: Rooney Mara está desaprovechada en su papel.

https://josh-cine.blogspot.com
Josh Diaz
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10 de octubre de 2018
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gus Van Sant era un tipo de director de cine independiente al que siempre seguí, era un poco loco y original, eso fue antes, en los últimos años la ha crapeado como loco, pero tiene sus días, a veces sigue tirando buenas pelis. Y éste es el caso.

Es la biografía de los años 70 de John Callahan, quien sufrió un accidente de coche a la edad de 21 años. Fruto de aquel suceso quedó paralítico, lo que le llevó a dibujar como parte de su terapia. “Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot” cuenta su historia, tomando como base su libro autobiográfico.

El punto fuerte de la peli, y que probablemente se lleve una nominación al Oscar es Joaquin Phoenix que hace todo bien, aparte lo acompaña un genial Jonah Hill, y para más placer, en algunas escenas tenés a Jack Black, un tipo que siempre me provoca felicidad al verlo en pantalla.

‘No te preocupes, no llegará lejos a pie’ no se trata de un drama extremo, ni tampoco a presentar una historia de superación. Van Sant nos transmite una vida de mierda, un simple mortal que cometió errores, pagó por ellos y se ve en la obligación de buscar una salida. No es un guión perfecto, ni la pei del año, pero merece una oportunidad.
D Van Costis
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