Snow Angels
2007 

5,8
992
20 de diciembre de 2008
20 de diciembre de 2008
25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
David Gordon Green, un director extraño, sin duda. Desde su primera película apuntaba maneras, con ideas fantásticamente desarrolladas en su George Washington, algo que continuó con solvencia en All The Real Girls y que con esta Snow Angels confirma lo que se veía venir: que es un tío con talento. Calificado por la crítica como "el nuevo Terrence Malick", yo no diría tanto, pero al menos es un realizador con dos dedos de frente, que desgraciadamente podría acabar haciendo mierda como Pineapple Express el resto de sus días. Esperemos que no, claro.
Snow Angels puede ser calificada de muchas formas, pero ni mucho menos de fría -que sí, que queda bien con el título, y tal-. Es un drama intimista, que se inicia de forma abrupta y mediante una elipsis narra toda la trama, terminando con un final sencillamente sobrecogedor, de los que hacen que cualquier fallo o carencia anterior se olviden de inmediato. Con una historia que se centra en una familia destrozada, se nos va mostrando la vida de estas personas y cómo afrontan sus problemas, especialmente cuando llega el más gordo de todos y los personajes se asoman al límite de su humanidad.
Sam Rockwell entrega una interpretación acojonantemente buena, sentida, emocionante, dando vida a un padre alcohólico con facilidad para cabrearse y armarla, mientras que Beckinsale, actriz preciosa pero limitada a nivel interpretativo, llega hasta donde le permite su talento haciendo de madre "protectora". Y como telón de fondo tenemos una historia de amor, la de dos jóvenes, un contraste con respecto a la familia principal, uno bien medido y ejecutado, que sirve como colofón a una historia sin ninguna pega reseñable. Todo esto hace que Snow Angels vaya directamente a la estantería de los grandes títulos, un film bastante infravalorado y que el tiempo, esperemos, pondrá en su lugar. Desde luego merece la pena, pese a que si sea cierto que tampoco escapa de los convencionalismos del cine independiente americano.
Snow Angels puede ser calificada de muchas formas, pero ni mucho menos de fría -que sí, que queda bien con el título, y tal-. Es un drama intimista, que se inicia de forma abrupta y mediante una elipsis narra toda la trama, terminando con un final sencillamente sobrecogedor, de los que hacen que cualquier fallo o carencia anterior se olviden de inmediato. Con una historia que se centra en una familia destrozada, se nos va mostrando la vida de estas personas y cómo afrontan sus problemas, especialmente cuando llega el más gordo de todos y los personajes se asoman al límite de su humanidad.
Sam Rockwell entrega una interpretación acojonantemente buena, sentida, emocionante, dando vida a un padre alcohólico con facilidad para cabrearse y armarla, mientras que Beckinsale, actriz preciosa pero limitada a nivel interpretativo, llega hasta donde le permite su talento haciendo de madre "protectora". Y como telón de fondo tenemos una historia de amor, la de dos jóvenes, un contraste con respecto a la familia principal, uno bien medido y ejecutado, que sirve como colofón a una historia sin ninguna pega reseñable. Todo esto hace que Snow Angels vaya directamente a la estantería de los grandes títulos, un film bastante infravalorado y que el tiempo, esperemos, pondrá en su lugar. Desde luego merece la pena, pese a que si sea cierto que tampoco escapa de los convencionalismos del cine independiente americano.
28 de diciembre de 2009
28 de diciembre de 2009
14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Es el azar un producto de nuestra ignorancia, o un derecho intrínseco de la naturaleza?
Tu vida es tu vida más la intersección de todas las nuestras. La suerte está echada.
Complejidad más anticipación, igual a incertidumbre más acción.
Las respuestas no andan muy lejos.
En la playa la gente baila y bebe cócteles. En los lugares donde hay mucho viento, se suicida. Y donde está todo nevado gran parte del año, y hace mucho frío, se apagan las conexiones neuronales dando lugar a la pasividad, a la no-actividad del ser. Dígotelo yo.
De lo díficil que resulta anticipar la incertidumbre. De lo costoso que se vuelve vivir en ella. De cómo ahoga el entorno. De lo vulnerables que se vuelven los espíritus en lo mejor de sus vidas. Qué contradictorio. Y de la locura.
Esta es otra de esas cintas que me ponen. Triste, decadente, melancólica, putrefacta, real. Me acerca al mundo, me siento mucho más próximo a todo esto que a ninguna otra parte. A ese realismo que nos habla de los lugares en los que las personas se quedan atrapadas. Cuando ya no saben dónde ir y han olvidado de dónde vienen, o quienes eran, o a dónde iban. Y podemos compararlo con el mundo cuando sólo vemos lo que nos rodea, y apenas dejamos que los problemas nos afecten. Mientras despierta la consciencia, mientras madura el ser, todo es relativamente maravilloso. Y se apaga de repente. Plof. Así o asá. Se apaga.
Pero hay que ser justos, en estas histotias nada es demasiado trágico como para pegarse un tiro, o rendirse. En cambio la locura de un ser humano, poco capacitado para anticipar la incertidumbre, causa un caos total. Por partida doble. No voy a echarle la culpa a la puta iglesia, no, pero no ayuda nada, incluso en oídos necios, tanta rigidez y tanta hostia, puede llegar a confundirse.
La peli mola, 7'49.
Tu vida es tu vida más la intersección de todas las nuestras. La suerte está echada.
Complejidad más anticipación, igual a incertidumbre más acción.
Las respuestas no andan muy lejos.
En la playa la gente baila y bebe cócteles. En los lugares donde hay mucho viento, se suicida. Y donde está todo nevado gran parte del año, y hace mucho frío, se apagan las conexiones neuronales dando lugar a la pasividad, a la no-actividad del ser. Dígotelo yo.
De lo díficil que resulta anticipar la incertidumbre. De lo costoso que se vuelve vivir en ella. De cómo ahoga el entorno. De lo vulnerables que se vuelven los espíritus en lo mejor de sus vidas. Qué contradictorio. Y de la locura.
Esta es otra de esas cintas que me ponen. Triste, decadente, melancólica, putrefacta, real. Me acerca al mundo, me siento mucho más próximo a todo esto que a ninguna otra parte. A ese realismo que nos habla de los lugares en los que las personas se quedan atrapadas. Cuando ya no saben dónde ir y han olvidado de dónde vienen, o quienes eran, o a dónde iban. Y podemos compararlo con el mundo cuando sólo vemos lo que nos rodea, y apenas dejamos que los problemas nos afecten. Mientras despierta la consciencia, mientras madura el ser, todo es relativamente maravilloso. Y se apaga de repente. Plof. Así o asá. Se apaga.
Pero hay que ser justos, en estas histotias nada es demasiado trágico como para pegarse un tiro, o rendirse. En cambio la locura de un ser humano, poco capacitado para anticipar la incertidumbre, causa un caos total. Por partida doble. No voy a echarle la culpa a la puta iglesia, no, pero no ayuda nada, incluso en oídos necios, tanta rigidez y tanta hostia, puede llegar a confundirse.
La peli mola, 7'49.
8 de agosto de 2009
8 de agosto de 2009
9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Definitivamente, algo ha cambiado en el cine de hoy. Cada vez que veo alguno de los clásicos que echan en la segunda cadena de TVE o en Telemadrid, las historias siempre giran en torno a un héroe del que se quiere contar sus peripecias. No siempre son héroes de capa y espada, ni policías contra el imperio del crimen, también puede ser gente de a pie que lucha contra un sistema corrupto, contra especuladores, contra matones de barrio... y siempre enganchan aunque sólo sea porque al final la justicia prevalece y durante unos momentos te puedes sentir optimista. Falsamente optimista, sí, porque el mundo real sigue estando ahí para darnos disgustos... pero por una hora y media, los problemas han quedado atrás.
En el cine de hoy no. Parece que cualquier cosa que no sea hacer una película centrada en frustraciones, dramas, personajes fracasados, drogas, perdedores y gafes es venderse al cine comercial y a la sensibilería. Pues no. Ni tanto ni tan calvo, coño. Hay que buscar, creo, un término medio en la que puede que el final no sea siempre dulce (se agradecen finales agridulces de vez en cuando) pero que la historia tenga interés, que sea algo diferente de ver las noticias o las páginas de sucesos de "El País".
"Snow Angels" es buena, con un guión hecho para lucir las cualidades dramáticas de los protagonistas y mostrar las miserias de la clase media-baja americana. Y ya lo creo que luce, vaya que sí: imposible mostrar más miserias en menos tiempo. Violencia, malos tratos, tragedias, armas de fuego, fanatismo, infidelidades... hay de todo un poco, lo suficiente para que entren ganas de tirarse por la ventana más cercana... y para pensar un poco en si nos sentimos identificado por alguno de los muchos personajes.
Si no le he puesto más nota es porque me ha pillado un poco cansado de películas de perfil bajo pero insisto en que a pesar de que es una más de tantas películas sin más pretensiones que plasmar lo cotidiano, es lo suficientemente interesante como para echarle un vistazo y acongojarse un poco. Impresionante y claustrofóbico ambiente, gran fotografía, inteligente y ágil montaje, con las ya comentadas buenas interpretaciones. Sobra alguna subtrama que no pinta nada... pero está hecha con criterio y buen gusto, huyendo del morbo. Suficiente para emplear una tarde de lluvia en verla.
En el cine de hoy no. Parece que cualquier cosa que no sea hacer una película centrada en frustraciones, dramas, personajes fracasados, drogas, perdedores y gafes es venderse al cine comercial y a la sensibilería. Pues no. Ni tanto ni tan calvo, coño. Hay que buscar, creo, un término medio en la que puede que el final no sea siempre dulce (se agradecen finales agridulces de vez en cuando) pero que la historia tenga interés, que sea algo diferente de ver las noticias o las páginas de sucesos de "El País".
"Snow Angels" es buena, con un guión hecho para lucir las cualidades dramáticas de los protagonistas y mostrar las miserias de la clase media-baja americana. Y ya lo creo que luce, vaya que sí: imposible mostrar más miserias en menos tiempo. Violencia, malos tratos, tragedias, armas de fuego, fanatismo, infidelidades... hay de todo un poco, lo suficiente para que entren ganas de tirarse por la ventana más cercana... y para pensar un poco en si nos sentimos identificado por alguno de los muchos personajes.
Si no le he puesto más nota es porque me ha pillado un poco cansado de películas de perfil bajo pero insisto en que a pesar de que es una más de tantas películas sin más pretensiones que plasmar lo cotidiano, es lo suficientemente interesante como para echarle un vistazo y acongojarse un poco. Impresionante y claustrofóbico ambiente, gran fotografía, inteligente y ágil montaje, con las ya comentadas buenas interpretaciones. Sobra alguna subtrama que no pinta nada... pero está hecha con criterio y buen gusto, huyendo del morbo. Suficiente para emplear una tarde de lluvia en verla.
20 de septiembre de 2008
20 de septiembre de 2008
14 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
El nuevo trabajo de David Gordon Green es tan correcto como desapasionado, tan visualmente aceptable como frío. Su material dramáticamente es fuerte pero en manos de estas líneas formales ya de sobra conocidas queda en un segundo plano. Se echa por tanto en falta una mayor capacidad de riesgo, de liberación de sus cargas posicionales, algo que nos aleje de este conjunto continuista de una cierta manera de plasmar el drama contemporaneo y algún quiebro que nos remueva emocionalmente más allá de sus trazos narrativos encaminados a la eminente tragedia. Su trazado es demasiado obvio con algún paso de dificil explicación y coherencia y el juego a dos caras que plantea todo el tiempo, es decir descomposición de las relaciones adultas y esperanza en lo que comienza en generaciones más sentimentalmente inexpertas, aunque tiene materia para sostenerse es también más simple y previsible de lo que sería deseable. En cambio en base a esa corrección tal vez no tan plomiza como para que nos quedemos con mal cuerpo, "Snow Angels" queda como un producto pasable, un intento de Beckinsale por hacer cosas distintas que tal vez a día de hoy le superen, un drama con buen reparto pero demasiado condicionado a sus referencias de estilo. Su mensaje por tanto queda bastante diluido entre tanta nieve.
3 de octubre de 2013
3 de octubre de 2013
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
... al griterío melodramático y llorón se lo confunde con la sensibilidad.
Efectivamente, eso es lo que ha pasado con la obra maestra de David Gordon Green, el que fue junto con Kelly Reichardt la gran promesa del independiente americano en el cambio de siglo, y que a diferencia de la Reichardt terminó con hundirse en la basura comercial de Hollywood.
Y no lo parecía. No lo parecía, porque después de tres grandes filmes, alguno excelente como Undertow, el amigo David nos ofrece esta perfecta muestra de cine inteligente, respetuoso, sensible, y justo a continuación aparece con Pineaple express. Bueno, esa fue su tumba, pero hubo vida antes de la muerte.
Sí, hubo Snow angels, una película tranquila, desarrollada a su ritmo, que casualmente es el de la vida, sin exageraciones melodramáticas, al contrario, con una mesura realista y profundamente antimelodramática que es el mismo inicio de la expresión de una sensibilidad y de un humanismo de gran alcance.
Y ese es el gran mérito de Snow Angels, desarrollar una historia en un ambiente cerrado con una profundidad casi inalcanzable en Hollywood, con un respeto por sus personajes y sus espectadores que es imposible de encontrar en el cine comercial, y bajo una forma de tal sutileza y sencillez (y al mismo tiempo, tan expresiva y dotada de una sensibilidad muy fina) que la sitúa a años luz del amaneramiento y el aspaviento del cine-espectáculo y que, en realidad, no hace sino señalar toda una línea del independiente americano de estos años, con ejemplos tan notables que van desde Junebug y Old joy a Paranoid Park o The pleasure of being robbed, sin olvidar Shotgun Stories, por ejemplo, una línea que debe verse como una respuesta militante a la basura reaccionaria e hiperestimulante de Lee Daniels o Todd Solondz.
Si se quiere ver una gran película, para entender a unos personajes reales y aprender algo de nosotros mismos, Snow Angels es una elección perfecta. Si se quiere ver cualquier mentira reconfortante para sentirnos bien aunque lloremos y poder seguir consumiendo hasta morir, escriban drama de Hollywood en google y continúen la lobotomía.
Efectivamente, eso es lo que ha pasado con la obra maestra de David Gordon Green, el que fue junto con Kelly Reichardt la gran promesa del independiente americano en el cambio de siglo, y que a diferencia de la Reichardt terminó con hundirse en la basura comercial de Hollywood.
Y no lo parecía. No lo parecía, porque después de tres grandes filmes, alguno excelente como Undertow, el amigo David nos ofrece esta perfecta muestra de cine inteligente, respetuoso, sensible, y justo a continuación aparece con Pineaple express. Bueno, esa fue su tumba, pero hubo vida antes de la muerte.
Sí, hubo Snow angels, una película tranquila, desarrollada a su ritmo, que casualmente es el de la vida, sin exageraciones melodramáticas, al contrario, con una mesura realista y profundamente antimelodramática que es el mismo inicio de la expresión de una sensibilidad y de un humanismo de gran alcance.
Y ese es el gran mérito de Snow Angels, desarrollar una historia en un ambiente cerrado con una profundidad casi inalcanzable en Hollywood, con un respeto por sus personajes y sus espectadores que es imposible de encontrar en el cine comercial, y bajo una forma de tal sutileza y sencillez (y al mismo tiempo, tan expresiva y dotada de una sensibilidad muy fina) que la sitúa a años luz del amaneramiento y el aspaviento del cine-espectáculo y que, en realidad, no hace sino señalar toda una línea del independiente americano de estos años, con ejemplos tan notables que van desde Junebug y Old joy a Paranoid Park o The pleasure of being robbed, sin olvidar Shotgun Stories, por ejemplo, una línea que debe verse como una respuesta militante a la basura reaccionaria e hiperestimulante de Lee Daniels o Todd Solondz.
Si se quiere ver una gran película, para entender a unos personajes reales y aprender algo de nosotros mismos, Snow Angels es una elección perfecta. Si se quiere ver cualquier mentira reconfortante para sentirnos bien aunque lloremos y poder seguir consumiendo hasta morir, escriban drama de Hollywood en google y continúen la lobotomía.
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