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Robín de los bosques

6,7
389
votos
Sinopsis
Ricardo Corazón de León (Wallace Beery), un rey justo y bondadoso al que aman y respetan sus súbditos, decide ir a Tierra Santa con su ejército para luchar en las Cruzadas. Va acompañado del Conde de Huntington, su leal y valeroso lugarteniente. En su ausencia, ocupa el trono de Inglaterra su hermano el príncipe Juan (Sam De Grasse), que gobierna con mano de hierro, oprimiendo a los más débiles y sumiéndolos en la miseria. El único ... [+]
Críticas ordenadas por:
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8 de diciembre de 2008
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siempre he creído que a la historia de Robin le faltaba su análisis previo.
Su profundidad como personaje y la verdadera historia no dejando tanto de lado su nobleza. Lo cual lo engrandece no por ser de linaje alto. Si no por que naciendo en el se compromete con el pueblo marcando otro tipo de justicia.

Por supuesto. Nací en 1979. Por ende lejos de mi alcance ha estado siempre ver y juzgar estas cintas históricas.
Aun más encontrarme con tanta calidad que opaca sin efectos ni sonidos impactantes a casi todas las superproducciones actuales que a veces no pasan de vanas recopilaciones de efectos.

La cinta es sumamente prolija. Es dinámica enganchándote para que no decaigas y te deja pegado queriendo ver su posterior paso.

La escenografía es imponente para su tiempo y la considero muy bella dándole una pizca de teatralidad que hacen memorables algunos momentos.

Una historia muy cuidada y curiosamente un héroe más humano que muchos otros intentos de relatar esta leyenda.

Si tengo que destacar me quedo con el Príncipe Juan y el propio conde. Es imperdible su escenografía sobre todo el interior del castillo.

Aconsejo a los que aman el séptimo arte no dejar pasar la oportunidad de ver esta cinta ya que refleja un lado distinto y conmovedor y con un cuidado digno de recordar y preservar.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
José Luis
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3 de noviembre de 2008
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otro de los grandes clásicos del cine de aventuras protagonizado por el gran Douglas Fairbanks en los años 20. Esta versión es superior a la de Errol Flynn ya que nos relata el porque Robin Hood se volvió un proscrito. Personalmente me parece más entrañable, con un ritmo que no decae en ningun momento. Me remito a lo dicho.
¡¡¡¡La mejor versión de Robin Hood!!!!
GEORGE TAYLOR
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21 de abril de 2010
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ácida película estrenada en 1922, magistralmente ambientada en la Inglaterra del rey Ricardo Corazón de León.

Estupenda producción en la que, ya sin reservas, se echa de menos la llegada del cine sonoro.
A medida que el argumento se torna más complejo y psicológicamente los personajes requieren una caracterización más precisa, el cine mudo presente de forma palmaria su insuficiencia.

Esa insuficiencia es la que, precisamente, pone en valor la película.
Porque se atreve a abordar esta caracterización a pesar de la dificultad que entraña.
ÉGIDA
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14 de noviembre de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Superproducción de aventuras hollywoodiense de largo metraje, la más cara hasta el momento. Solo hay que ver los grandilocuentes y maravillosos decorados del interior del castillo (en los que participaron más de cien carpinteros). Se pasó del presupuesto inicial y tuvieron que estrenar en cines una versión corta para recaudar el dinero necesario y poder continuarla. Es un tipo de cine irrealizable hoy en día si no fuese por los trucajes informáticos digitales.

De producción y guión propios de Douglas Fairbanks que venía de realizar otros éxitos como “La marca del zorro” y “Los tres mosqueteros”, la historia se nos remonta más a los orígenes del propio héroe que a las andanzas del ladrón solidario: Un aguerrido caballero, mano derecha del propio rey Ricardo, es convertido después de un torneo, en el segundo al mando para su campaña en la tercera cruzada, pero enterado del imperio de terror que está causando el interino príncipe Juan, gracias a un mensaje de su prometida Lady Marian, intenta volver para ponerle fin, pero es acusado de traición y encarcelado, obligándole así, después de su fuga, a convertirse en el proscrito Robin Hood, que comenzará sus aventuras después de 1 hora de metraje. Curioso como la formación de la banda de forajidos y la presentación de personajes clave como son el fraile Tuck y Little John, tan reproducidas en las versiones posteriores, aquí se nos omiten y dan por supuestas.

De todas las adaptaciones quizá sea la que tenga un mayor rigor histórico en su dirección artística y un guión más elaborado y completo: No falta acción, romance, drama y comedia. El reparto es de lo mejorcito del momento y la dirección de Alan Dwan de gran brío y dinamismo. Son impresionantes la artística plasticidad de las escenas trágicas de las torturas y desmanes del sheriff de Nottingham sobre la población y la creación de atmosfera opresiva con la apariciones misteriosas de las flechas que continuamente se van disparando allí donde se comete alguna injusticia.

Todo un espectáculo familiar que solo puede gozarse en todo su esplendor en las pantallas cinematográficas de grandes dimensiones. Lástima que nos tengamos que conformar con las del televisor.
Roderick Usher
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25 de octubre de 2016
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188/05/11/10/16) Clásico del cine mudo y del género de aventuras, una superproducción, la más cara hecha hasta la fecha (más de un millón y medio $), hecha a mayor gloria del más grande actor de esta década (solo comparable a Charles Chaplin), Douglas Fairbanks, guionizó (bajo el pseudónimo "Elton Thomas"), y por supuesto protagonizó. Fue la primera gran producción cinematográfica rodada en torno a la figura del mítico “Príncipe de los ladrones”, se basa libremente en la balada de 1632 de Martin Parker, quien presentó Robin Hood como el conde de Huntington. Aparte del hecho de que un conde de Huntington existía en el momento, que Ricardo Corazón de León luchó la Tercera Cruzada y que su hermano John le regentó mientras él estaba ausente, ni la balada, ni la película son cercanos a la realidad histórica. Fue la primera producción en presentar muchos de los elementos de la leyenda que se han convertido en cultura popular para los espectadores de cine en versiones posteriores, aunque hay recursos narrativos alterados, empezando por que arranca con el origen del héroe, el antes de ir a las cruzadas (en posteriores versiones lo conocemos cuando vuelve), se cambia el título nobiliario, aquí es el Conde de Huntingdon en lugar de Robin de Locksley (de las posteriores), se potencia la amistad de Robin con el Rey Ricardo, y se inicia con un torneo de justas con Robin (algo que nunca más se ha visto en posteriores versiones), se omiten momentos icónicos como el concurso de tiro con arco y la pelea entre Little John y Robin Hood sobre el tronco del rio. El director es Allan Dwan, esta fue la última con Fairbanks, de las 12 que dirigió con él. El desmesurado presupuesto fue gran parte destinado a la construcción del mayor decorado edificado en Hollywood para una película de cine mudo, se construyó un imponente castillo y un pueblo (Nottingham) entero SXII, hechos en el Estudio Pickford-Fairbanks en Hollywood, en los que participaron más de cien carpinteros, diseñados decorados por Lloyd Wright, hijo del célebre arquitecto Frank Lloyd Wright. Fue un éxito de crítica y comercial, la más taquillera de 1922. Como dato anecdótico cabe señalar que este largometraje estuvo dentro de la lista de películas perdidas del cine mudo hasta que, en los años sesenta, lograron recuperarla.

Film rebosante de vitalidad, chute de alegría, desarrollo partido en dos: Primer tramo algo más lento, solo la escena del duelo de justas, esta sirve para enseñar la nobleza y valentía de Robin, y al pérfido villano, Guy, es el día antes a salir el ejército comandado por el rey Ricardo a las Cruzadas, se dedica este metraje a presentar a los personajes, mostrándonos sobre todo la amistad y camaradería entre Robin y el rey Ricardo, vemos la timidez ante las mujeres de Robin (cumbre el momento en que decenas mujeres lo persiguen, antecedente de una escena similar de Buster Keaton en “Las siete ocasiones”), su enfrentamiento con el príncipe John, que es origen al romance entre Marian y Robin, con ese delicioso momento en que Marian dibuja sobre un muro la silueta del perfil de Robin, Dibuja también la maldad enconada de John contra Ricardo. Este tramo tiene su fin en la hermosa escena de la salida del castillo de las tropas a las Cruzadas, escenificación formidable, decenas de caballos, con sus ataviados jinetes medievales y sus banderolas al ristre, componiendo un épico cuadro del Medievo. Esta mitad contiene buenos momentos, pero carece de ritmo, atascándose un poco, debía haber sido menos tiempo, para hacerla más fluida; El segundo tramo contiene el nacimiento del mito Robin de los Bosques (o como lo conocen los anglos Robin de la Capucha), un primer bloque en que la acción acontece en dos lugares diferentes, uno Inglaterra , donde el regente John despliega toda su villanía y despotismo, en base a desproporcionados impuestos, castigos salvajes, e incluso se medio entiende sádicos acosos sexuales, que al no ser complacido se tortura a la víctima, y para combatir el Mal, a la hora de metraje aparece subliminalmente el héroe, lo hace a través de flechas que se clavaran en “ominosos” lares, hasta a aparecer físicamente el “salvador”, y entonces si la acción se despliega en todo su fragor, con secuencias trepidantes, donde Douglas Fairbanks demuestra porque fue el primera gran Leyenda del Cine, arrollando con su energía, electricidad, sus dotes para irradiar simpatía y vigor, saltando, cayendo, peleando, asimismo hacen acto de aparición los Merry men, algo desdibujados como cuasi elfos, Oompa Loompas, o Peter Pans, personajes sin personalidad, siempre saltando cual danzarines de un lado a otro, una caricatura muy envejecida por el tiempo. Este tramo (pasado por el filtro buenista de su tiempo) resulta vibrante de emociones, de acción de tensión bien construida, con escenas espectaculares, con batallas fenomenales, ello con un gran manejo de extras.

No cambia en el relato su temática nítida, siendo núcleo la sempiterna lucha del Bien contra el Mal, también se habla de amistad, sacrificio, amor verdadero, sentido del deber, despotismo, el enfrentamiento contra las injusticias, del abuso del poder, y sobre todo de la valentía para combatirlo, todo esto abordado con simpleza y sencillez narrativa, sin complejidad, alguna, sin matices, sin tonos grises, todo claro como requiere un producto familiar como este. El metraje está salpicado de humor fresco, blanco, manando este de la timidez ante el género femenino de Robin, de la brusquedad del Rey Ricardo (jugando con su bufón o llamando a destiempo a gritos Robin), o cuando los Merry men cual payasos saliendo de un seiscientos a decenas de soldados con golpes de porra en la cabeza conforme salen por una pequeña puerta inverosímil, pero divertido).

Como taras estaría el modo de introducir a los Merry men del bosque de Sherwood, los importantes Fraile Tuck, Will Scarlet, o Little John, mostrados como mero decorado sin alma, personajes de relleno,... (sigue en spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
TOM REGAN
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