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Masculino, femenino

Drama. Romance Paul es un joven idealista que acaba de terminar el servicio militar. Conoce a Madeleine, una joven atractiva que aspira a ser cantante pop, y trata de conquistarla. Ambos salen juntos y terminan juntos en la cama, aunque con dos amigas de Madeleine, Elisabeth y Catherine. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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22 de agosto de 2007
45 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil
El gran innovador que fue Godard en la Nouvelle Vague retrata la juventud de los 60 a través de la historia de Paul y Madelaine, un joven idealista y una caprichosa cantante pop que forman una inestable pareja, y de las dos compañeras de piso de la segunda.

La película, dividida en quince actos casi independientes, tiene una estructura compleja, es un collage de la vida de los protagonistas. Se intercalan escenas realistas con otras más cómicas y sarcásticas. Técnicamente predomina el primer plano, en combinación con planos generales más descriptivos, se utilizan también elementos innovadores como el uso de pseudoentrevistas que apoyan la labor casi documental del film, se hace especial hincapié en temas referentes al sexo.

En mi opinión, lo mejor del film son las interpretaciones, especialmente la de Leaud, junto a algunas frases realmente memorables (como el título de esta crítica o "Si matas a una persona eres un asesino, si matas a muchas eres un conquistador, si matas a todas eres dios"). Lo peor, la excesiva intelectualidad, que puede resultar tediosa en algunos tramos y que resta frescura a la película.
Dr Strangelove
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4 de septiembre de 2008
32 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante retrato de la juventud de los años 60 y decimoprimer largometraje de Godard. Escrito por Godard, se inspira en dos relatos de Guy de Maupassant. Se rueda en escenarios reales de Paris y Estocolmo (Hotel Continental), con un presupuesto de serie B. Nominado al Oso de oro (Berlín), gana el premio Interfilm (Godard) y el Oso de plata (Léaud). Producido por Anatole Dauman ("Paris, Texas", Wenders, 1984), se estrena el 22-III-1966 (Francia).

La acción dramática tiene lugar en Paris, a lo largo de varios meses (de noviembre de 1966 a marzo de 1967). El joven Paul (Léaud), recién licenciado del servicio militar obligatorio, escribe en un bar, donde se encuentra con Madeleine Zimer (Goya), que aspira a convertirse en cantante pop de éxito. Paul tiene 21 años, es idealista, intelectual, busca el sentido de la vida y trabaja para un periódico. Como activista político de izquierdas, se siente frustrado y desilusionado. Madeleine, de 19 años, es atractiva, de espíritu libre y vida independiente. Comparte piso con dos amigas de su edad, Elisabet (Jobert) y la encantadora Catherine (Dupont).

El film, a través de sus 15 actos, explora las ideas, las costumbres, las inquietudes, los conocimientos y las aspiraciones de los jóvenes franceses de los años 60, nacidos tras la IIGM. La comunicación entre los actores, alejada de las formas de los diálogos convencionales, se desarrolla a la manera de interrogatorios, entrevistas, pseudoentrevistas, adivinanzas o simples intercambios de datos. Ello no es obstáculo para que el film incorpore un abundante contenido hablado. Tratan del amor, sexo, erotismo, sexualidad, control de natalidad, la pídola anticonceptiva (puesta en el mercado en 1960), amor libre, amistad, etc. Se refieren a los temas de actualidad que les preocupan, como la guerra del Vietnam, la falta de apoyos a los jóvenes para realizar estudiar superiores, la división de clases, las luchas obreras, las huelgas. Citan nombres de personajes de la actualidad política (De Gaulle, Johnson, Mitterrand...) y del pasado reciente (Stalin, Hitler...). También recuerdan personajes de ficción (James Bond). Mencionan figuras del mundo de la música francesa del momento (Alain Barriere, France Gall, Johnny Halliday, Silvie Vartan...) y no franceses (The Beatles, Bob Dylan, Sinatra, Sandie Shaw...). Recuerdan personajes de la literatura francesa (Mauriac) y rinden homenaje al cine (escena de cine en el cine) y a los actores y actrices de moda (cameos de Henri Attal y Brigitte Bardot).

El retrato que se hace de los chicos franceses, los presenta afectados, poco simpáticos, revolucionarios de boquilla y de convicciones superficiales y vaporosas. El retrato de las chicas, las presenta ingenuas, alocadas, sinceras, divertidas, encantadoras, poco profundas y consumistas. El film glosa y defiende el amor libre, las relaciones sexuales múltiples (menaje a tres, a cuatro...), el sexo como valor en si mismo,
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Miquel
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25 de marzo de 2010
13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aquí tenemos una visión representativa y carismática de los jóvenes franceses. Fresca, natural, con pequeños puntos indecentes y grandes alegatos inteligentemente elegidos nos dejan a hombres y mujeres que viven, actúan, se mezclan, inspiran:

Femenino

Inocencia, belleza, música pop, recato, risas, cabellos con flequillo, complicidad, un halo naïf que deslumbra, vestidos, sencillez, cafeterías, una cantante.

Masculino

Compañerismo, descaro, política, sujetadores Oh Yess!, interés, panfletos, una declaración en disco, ideales, amor fou, lavanderías, una narrador.

Unos disparos marcan la diferencia entre intelectuales comunistas y bebidas de cola.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
mnemea
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18 de enero de 2013
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra vez me gusta Godard. Sí, sus films son diferentes a otros films pero por eso mismo me gusta, porque me sorprende, me divierte y me hace reflexionar a la vez.

Una cosa no me gusta y es su insistente misoginia. Todavía estoy esperando que en alguno de sus trabajos las mujeres no sean, además de guapas, también interesantes por lo que dicen. Aquí, desde el título, todo lleva a poner fatal a los hombres y redomadamente mal a las mujeres. En un momento dado, uno de los chicos dice: ¿Te has fijado que en "masculino" están "máscara" _"masque"- y "culo" -"cul"-? A lo que el amigo responde: Es verdad y en "femenino" ¿qué hay?. En "femenino", no hay nada. Y, para recalcarlo, de las palabras que separan los quince capítulos de los que se compone, la última es la palabra "femenino" que va desapareciendo hasta quedarse en "fin".

En críticas anteriores ya se ha mencionado la cantidad de temas que todavía son de candente actualidad y que se abordan en esta historia: guerra, derechos humanos, derechos sociales, libertad sexual y un largo etcétera. Por eso, cuando Godard va subrayando los años que pasan -1964, 1965, 1966- se queda uno sorprendido de lo lejos que llegaron los jóvenes intelectuales de mayo del 68 y cuánto han retrocedido sus consumistas nietos. Aquí estamos en los comienzos de la era del deseo de emular la "American way of life", como demuestra que la joven cantante adore que la llamen "la chica Pepsi", porque ser libre es vivir como viven los estadounidenses; mientras que los chicos se dedican a tirar panfletos contra la guerra de Vietnam, hacen pintadas anti-americanas y se ríen de los diplomáticos de su embajada. La mujer es un objeto -miss, puta, ama de casa, chica del "hit parade"- y está contenta de serlo, además. Y el hombre es un ser perdido que o maltrata a la mujer, o vive de ella o se suicida sin pudor.

El miedo se ha instalado entre nosotros. "No importa quién te persiga: lo que importa es que te sientas constantemente perseguido por alguien", dice Jean Pierre Léaud en la lavandería. Y el miedo sigue funcionando: cuando no es el sida, es la guerra, o la inmigración, o la crisis financiera. Godard, tú sí que vales.
luguca
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7 de junio de 2013
12 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con Godard ya autoconvencido de su genio, y contando con 36 años, al examigo de Truffaut le dio por filmar a la generación que llegaba, la de los nuevos jóvenes de los sesenta, a los que ya no pertenecía. Y eso se nota. Poco sabe Godard de esos jóvenes, y mucho de lo que ve en televisión sobre ellos. Estamos en 1966 y aún no ha llegado el icónico mayo del 68, por lo que el valor de la cinta reside en ciertos aspectos anticipatorios. Pero dado el caldo de cultivo que se estaba creando, adivinar lo que ocurriría un año y medio antes de que ocurra sería capaz de hacerlo hasta Sandro Rey.
La narrativa es tan caprichosa como de costumbre en Godard, y ha quedado tan vieja, obsoleta y rídícula como casi todo Godard.
Frases para la historia, muchas. Como "la puerta", recurrente llamada de atención del protagonista a los visitantes de un bar, de un protagonista que no se entera de nada de lo que pasa a su alrededor, por lo que parece, como demuestran los acontecimientos que le rodean y de los que él no se da cuenta ni antes ni después de que ocurran. Y no, eso no es intencionado para reflejar nada. No es una crítica a la sociedad ciega. No. Es snobismo de Godard, simplemente.
Aun así, es recomendable para los fans de Godard (evidentemente) y para los no fans, como muestra de aquello de lo que pueden alejarse sin perderse nada.
Fendetestas
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