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¡Bruja, más que bruja!

6,1
408
votos
Sinopsis
En un pequeño pueblo, un joven gañán quiere matar a su tío para disfrutar alegremente con su joven viuda. Pero, para su desgracia, busca la complicidad de una bruja embustera. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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15 de julio de 2016
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nos encontramos con una comedia negra delirante, a la par que un zarzuelero musical para más inri, que ilustra un desternillante drama rural. Anterior a la genial trilogía de Berlanga esta película, estrenada en 1977 coincidiendo con la primera huelga de acomodadores y taquilleros de España, cuenta entre sus valores con la presencia de un trío inolvidable: Emma Cohen, Fernando Fernán Gómez que cumple también funciones de Director, y el insustituible Paco Algora. Pero no se agota acá su valor, tanto Mary Santpere; genial en su papel de bruja) como los valiosos y entrañables secundarios, entre los que se cuenta su guionista Pedro Beltrán, cumplen con creces en sus papeles. Eran otros tiempos del cine español, recién terminada la Dictadura, donde aún había algo que decir, gente que sabía muy bien como hacerlo y cuando, no habiéndose entronizado aún el abierto culto a la mentira y al simulacro vigente con muy escasas excepciones hasta la actualidad. Existía aún por entonces una audiencia humana minoritaria no emasculada que podía sin dificultades disfrutar y comprender este tipo de cosas. Tempus fugit…

Película calificada de “maldita”, aunque cubrió gastos, "había sido pensada como un melodrama rural tradicional que funcionara a la vez como parodia del mismo género" (Pedro Beltrán).

Rodada en un San Agustín de Guadalix netamente celtibérico, yo diría incluso que prerromano, cuenta la historia de un amor traicionado que se acaba cobrando la revancha. Un joven (Paco Algora) marcha a la mili jurándose con su novia (Emma Cohen) amor eterno para encontrarla, al regresar, convenientemente casada con su tío (Fernando Fernán Gómez) el hombre rico del pueblo. La vieja pasión renace con la cercanía, contratando los jóvenes servicios variados de una hechicera (Mary Santpere) a la cual que seguirán en los más aciagos y aberrantes consejos lo cual acarreará una sangrienta y desternillante resolución. La música de Carmelo Bernaola, junto con una escena antológica al final, acompaña continuamente la acción dando a la película un tono paródico muy marcado. Claro que hay referencias políticas, críticas e inteligentes, a las vicisitudes de la época del rodaje pero no se imponen a un humor lozano y transgresor poco o nada doctrinario, aunque alguien hable ahora de “feminismo”, por lo demás muy eficaz.

No hay una reconducción del humor hacia postulados ideológicos de ningún tipo, como los hay hoy en día incluso en la crítica de cine de género; como mucho, quizás, se nos advierte con una revelación melancólica sobre el ser humano y esa pertinaz credulidad que muchas veces le aqueja y que suele dar al traste con sus mejores proyectos.

Película bufa pues donde aparece marcadamente reflejada, sin demasiada amargura, la España Negra; que cuenta también con interesantes escenas de brujería, para quien esté interesado en esta cuestión, aunque sea una brujería fingida, de perra gorda, de alcahuetas, pero no por ello menos eficaz desde el punto de vista de la psicología de sus usuarios.
astimegoesby
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29 de noviembre de 2016
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Musical cafre con trasfondo negro como el abismo.
El conflicto más antiguo, dícese de hembra joven con macho viejo y un tercero al acecho. O mujer pobre con hombre rico que se enamora del sin dinero. O en el campo se mata, y se canta, mejor.
Una preciosa y graciosa Emma Cohen, un soberbio, y muy cachondo, Fernán Gómez, y un Paco Algora como sosias del Landa más cavernario, troglodita y de pocas luces.
Parodia, recochineo, fiesta, alegría y la España negra de los catetos.
La tragedia presente, esa que tiene que ver con la hombría, la sangre espesa y el sexo que se nos come los pulsos, las canciones y todo lo que le pongan por delante; desvarío salvaje que no conoce a nadie y solo pide carne.
Está llena de frases ingeniosas y cantables chocarreros. Y además tenemos a la Santpere como bruja imperial y a la Rufa con sus funestos augurios de reprimida mujer de la casa que todo lo sabe y nada puede hacer por evitarlo, el mal que nos viene seguro, anunciado, contado sin descanso.
Comienza mejor que acaba. Va perdiendo fuelle, gracia y divertimento. Termina un poco fofa, repetitiva y apagada, bastante cansada. Pero durante un buen rato fue una obra jocunda y libérrima, estupenda en su iconoclastia desprejuiciada y caricaturesca
Ferdydurke
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18 de julio de 2016
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con motivo del 40º aniversario del estreno de ¡Bruja, más que bruja! de Fernando Fernán-Gómez, llega de nuevo a algunas salas de cine una copia digital restaurada de este especial film que pasó bastante desapercibido en su día. Lo hace un año más tarde del que fuera también el reestreno de otra de sus grandes películas: El mundo sigue. El propio director Fernando Fernán-Gómez explicó sobre su película: “Pensé que quedaría muy cómico rodar una película como el neorrealismo italiano, pero en el que la gente cantara de manera tan lírica y ridícula como en la zarzuela. Un musical absolutamente contrario a los norteamericanos.“

La sinopsis es la siguiente: Un pequeño pueblo de provincias vive sometido a los caprichos de Don Justino, el cacique local. Éste obliga a la joven y encantadora Mariana a casarse con él, aprovechando que Juan, el sobrino de Don Justino y novio de la chica, está lejos cumpliendo el servicio militar. A su regreso, Juan se ve burlado y acude a una bruja para que le asista en su venganza.

Se trata de una película muy alocada, original e interesante, repleta de humor y de dobles sentidos. Un guión escrito de forma muy inteligente que sabe sacar jugo a todas las escenas a base de humor blanco y negro, con muy mala leche pero de forma sutil. Rodada en 1976 con el sistema franquista todavía vigente aunque ya en decadencia, Fernán-Gómez logró crear un film lleno de frescura, sin anacronismos, encomiablemente rupturista, y de un enorme potencial metafórico, repleto de esperpento y escenas grotescas. En la de por si especial y gran filmografía del nunca suficientemente valorado Fernando Fernán-Gómez, éste es uno de sus películas más especiales, donde saca a relucir su faceta más mordaz y desquiciada en estado puro, incluyendo escenas cómicas musicales a modo de parodia, en la que vuelve a mostrar de nuevo su particular visión del mundo rural.

El reestreno de ¡Bruja, más que bruja! se ve enturbiado tan solo con la reciente muerte de Emma Cohen, la viuda de Fernán-Gómez, y Paco Algora el pasado mes de marzo. Pero no hay mejor forma de homenajearlos que reestrenando esta película con sus grandes interpretaciones, junto a las del resto del magnífico reparto.

En definitiva, una comedia muy recomendable. Con más aciertos que fallos, se trata de una película española muy singular que merece la pena descubrir. Vuelve a las salas de cine de la mano de SHERLOCK FILMS.

https://revista.tviso.com/bruja-mas-bruja-reestreno-una-delirante-comedia-espanola/
Bouns
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26 de noviembre de 2017
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fernando Fernán Gómez acumuló una abundante filmografía como director, en la que los grandes aciertos (El extraño viaje, Mi hija Hildegart, Viaje a ninguna parte) se codean con enormes disparates alimenticios (Los palomos, Mayores con reparos, La querida). ¡Bruja, más que bruja! se considera una película maldita, ausente de las pantallas durante muchos años, y no es de extrañar. He leído críticas que la califican de desternillante, rompedora, osada y no sé cuántas tonterías más. Es posible que yo esté equivocado, una vez más. El realizador intenta componer una comedia bufa sobre la España profunda en la que mezcla caspa, zarzuela, brujería y drama rural. El resultado es estomagante. El cuadro actoral compite en incompetencia y torpeza. Baste decir que el miembro, con perdón, que sale mejor parado es Mary Santpere, en una divertida pero contenida interpretación. Francisco Algora pone cara de pasmado todo el rato, Fernán Gómez se ríe hasta de su sombra, y los demás hacen lo que pueden. Parece rodada por un principiante, tal vez a propósito, los diálogos son ridículos y las situaciones más tópicas que la bombilla de Raphael.
Nos queda Emma Cohen, nuestra querida musa, con sus preciosos ojos, sus preciosos pechos y su precioso talento echado a perder por culpa del repulsivo sátiro. Francamente, aunque no nos brinda una gran interpretación, es lo mejor de la película.
Para coleccionistas compulsivos del pelirrojo malhablado.
Eduardo
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29 de noviembre de 2017
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de las estrategias más exitosas del régimen franquista fue la identificación que pretendió llevar a cabo entre cultura popular y el propio sistema político, como una de las múltiples formas que utilizó para legitimarse ante el pueblo que sometía. En esta añagaza falaz cayeron muchos, entre ellos la inmensa mayoría de la intelectualidad “progresista” a la que, como forma cómoda y poco comprometida de mostrar su antifranquismo, no le dolieron prendas en rechazar de plano todo lo que desprendiera ese aroma popular, desde el flamenco y la copla hasta la zarzuela o la ópera española, y desde luego el folclore. Todas esas expresiones populares se convirtieron para esa “inteligencia” con ínfulas demócratas en representaciones viles de la dictadura hispana, contra las que había que combatir, con lo que el franquismo pudo anotarse otra victoria más, pues alejaba de las tesis de esos intelectuales a buena parte del pueblo que no quería desprenderse de su tradición cultural, por otra parte de una riqueza casi inigualable, y que no comprendía el empeño de muchos artistas en combatirla.
"¡Bruja, más que bruja!" no es más que un producto de ese estado de opinión que bullía en los ambientes eruditos y artísticos, producto encarnado en burla caricaturesca, no sólo de un aspecto de la cultura popular española, como pueda ser la zarzuela, sino de una parte del pueblo español. Fernando Fernán-Gómez, que nos ha sabido dar grandes y sólidos retratos de la sociedad española ("El mundo sigue", "El extraño viaje", por ejemplo), nos ofrece aquí, influido quizá por el ambiente de la época (1976), un simulacro falso y de estampita, plagado de zafios estereotipos de la sociedad rural española de los años cincuenta. Y para ello utiliza el recurso de la zarzuela a la que también quiere en cierto modo ridiculizar, asociándola con esa adulterada estampa rural, ignorando así por un lado, lo que ocurría en el agro patrio en aquella época histórica, y por otro el gran patrimonio cultural que supone el teatro lírico español. Fernan-Gómez sacrifica a sus prejuicios políticos, en los que parece que empezaba a caer por aquellos años setenta, una historia más que atractiva, perdiendo así una oportunidad de oro para aportarnos, sino una gran película, si al menos otro filme interesante más de un gran maestro que aquí, por desgracia, sólo nos ofrece algo cercano a la patochada.
jokinr
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