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El doctor Frankenstein

7,5
16.335
votos
Sinopsis
El doctor Henry Von Frankenstein acomete un experimento tenebroso: construir, a partir de fragmentos de cadáveres, un nuevo ser humano. Con la ayuda de su criado Fritz, se adentra durante la noche en los cementerios de la localidad para arrancar a los cadáveres las partes que necesita. Lo que ignora es que el cerebro que ha utilizado en su experimento había pertenecido a un criminal. (FILMAFFINITY)
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24 de marzo de 2008
47 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuarto largometraje de James Whale. El guión, de John L. Balderstone (adaptación) y de Francis E. Faragoh, Garret Ford y Robert Morley, adapta la obra teatral "Frankenstein: An Adventure in The Macabre" (1927), de Peggy Webling, basada en la novela "Frankenstein: or, The Modern Prometheus" (1818), de Mary Shelley. Se rueda en Universal Studios (Universal City, CA). Producido por Carl Laemmle Jr., se estrena el 21-XI-1931 (EEUU).

La acción tiene lugar en el cantón alemán de Suiza, en 1930-31. El doctor Henry Von Frankenstein (Clive) se recluye con sus ayudantes en una torre aislada para trabajar en la creación artificial de la vida. En base a partes de diversos cadáveres humanos construye un nuevo cuerpo, que expone a los rayos de una tormenta para que le den la vida.

El film suma los géneros de terror, drama y ciencia ficción. Forma parte de la serie de películas de terror que produce la Universal durante la década de los años 30, como "Drácula" (Browning, 1931), "La momia" (Freund, 1932), "El hombre invisible" (Whale, 1933) y otras. Da lugar a una eminente secuela, "La novia de Frankenstein" (Whale, 1935).

La figura central de la cinta viene dada por el mostruo (Karloff), caracterizado con singular maestría por el maquillador Jack Pierce, con la colaboración de J. Whale, que lo viste de harapos de talla inferior a la apropiada. Por error es portador del cerebro del cadáver de un criminal, por lo que se le atribuyen tendencias homicidas, que los hechos parecen no confirmar: mata por error (Mary) o por lo que entiende como defensa propia (Fritz). Es un ser inexperto, de aspecto extraño, que provoca rechazo y burlas. La ausencia de afecto y comprensión que le acompaña despierta en él sentimientos de frustración, que condicionan su conducta. En poco tiempo se convierte en uno de los monstruos más famosos y perdurables del cine. La figura del doctor Frankenstein incorpora elementos tomados de los mitos de Prometeo y de Fausto.

La película se sirve de escenarios turbadores y de una decoración siniestra. Respira una atmósfera tenebrosa y lúgubre. Añade trazos de humor (barón, Fritz...). Plantea cuestiones sobre la libertad, la responsabilidad y la culpa; la importancia de los factores biológicos en la conducta humana; las limitaciones de la ciencia; la lucha del hombre contra la muerte y otros. Frankenstein es el antiguo nombre de una pequeña población de Silesia (Polonia).

La música, de Bernhard Kaun y Giuseppe Bacce (no acreditados), aporta una partitura breve (6 cortes), vanguardista y orquestal, que apoya y da sentido a la acción. Destaca el corte "The Bird Of The Monster". La fotografía, de Arthur Edeson y Paul Ivano, en B/N, se inspira en la estética expresionista del cine alemán, con abundantes encuadres laterales, inferiores y superiores, proyección de sombras y creación de ambientes opresivos y oscuros. Incorpora un breve montaje en paralelo y una soberbia secuencia de un incendio en la noche.
Miquel
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5 de noviembre de 2009
26 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
A James Whale nunca le interesaron especialmente las películas de terror, pero tuvo en cierta forma mala suerte. Su trabajo abarcó esencialmente la década de los años 30, con la Gran Depresión en pleno apogeo y donde el cine se convirtió en un pasatiempo donde ahogar las penas de los desafortunados ciudadanos. Aquellos años fueron tiempos de transición entre el cine mudo y el cine clásico y había que cumplir con los designios de las grandes productoras si querías trabajar, y Whale un hombre fiel a la Universal sacrificó sus melodramas y musicales por hacer lo que se le pedía que era llevar monstruos a la gran pantalla.

Y lo hizo muy bien, tanto que incluso diría que de todas las películas de terror de la época, tiene probablemente el mejor díptico con Frankenstein.

Yo pertenezco al grupo que considera algo mejor la segunda parte que la primera, “El Doctor Frankenstein” es buena, pero tiene el hándicap de estar algo encorsetada en una adaptación literaria, a la que decide respetar en ciertos momentos y en otros no. El gran mérito corresponde con el estilo fulgurante y moderno de Whale. Mientras cuando ves “Drácula” o “La momia” aun siendo buenas parecen de los años 20, ésta que comento parece de los 40. Su ritmo narrativo y la capacidad de movilidad de cámara y un montaje muy avanzado son incomparables para su época.

Además tuvimos la fortuna de que Bela Lugosi decidiera rechazar el papel y este cayó en manos de Boris Karloff, sencillamente colosal.

Probablemente James Whale podía haber estado a la altura de Mankiewicz o Douglas Sirk, el destino quiso que fuera recordado por otro tipo de películas muy distintas a las que hicieron importantes a los dos citados, sin embargo con el paso de los años muchos de nosotros nos alegramos de ello, porque su obra seguirá estando en el corazón de millones de adultos, que crecimos de niños con sus películas y jamás olvidaremos.

Nota: 7,2.
vircenguetorix
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26 de octubre de 2009
17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Buena película, sin contar con el hecho de que llevó al cine a uno de los personajes clave del terror, perenne en la imaginería colectiva, y el que catapultara a uno de los “monstruos” del género, Boris Karloff.

Frankenstein dio vida al monstruo. Sólo el espectador es capaz de identificarse con la creación de un ambicioso y egoísta doctor. El monstruo no pidió vivir pero se encontró con la vida y solamente pudo comenzar a comprenderla cuando se tuvo que enfrentar con la muerte. Lo perverso de su nacimiento hace de la desgraciada criatura un ser condenado, comprendido únicamente por los inocentes y los desvalidos. Llega a apreciar un atisbo de frágil belleza y calidez justo en el momento en que sus torpes dedos lo destruyen. Qué enorme escena la de la niña en el lago.

El monstruo de Frankenstein representa al villano incomprendido por su entorno, por su padre y creador ...*. Quizás todos nos hemos sentido en ocasiones como este romántico ser al que, para colmo, se le conoce erróneamente por el nombre de su padre.

La película es, como se anuncia en su comienzo, una película sobre la vida y la muerte, pero también sobre la existencia, Dios y los enigmas del hombre.

Es evidente que como película de terror ha envejecido, pero la sutileza de James Whale mantiene una sorprendente juventud que nos enterrará a nosotros y a muchas consideradas obras maestras. Y nuestro Frankenstein particular, por suerte o por desgracia, no vendrá a resucitarnos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
OpaqueeyeS
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9 de abril de 2006
21 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Corría el año 1931 en los estudios de la universal pictures. Pocos meses antes había concluido el rodaje de la primera gran obra clásica del género de terror, Drácula, dirigida por Tod Browning. Drácula sería la antesala a una serie de obras llevadas a cabo por la Universal entre los años 30 y 40: películas que ya forman parte de la historia del celuloide: El doctor Frankenstein, la Novia de Frankenstein, el hombre invisible, la Momia, el Cuervo. Uno de los principales encargados de llevar a cabo esta amplia lista de producciones sería el inglés James Whale, un director iniciado en el teatro durante los años 20. Fue entonces, al llegar a Estados Unidos, cuando Whale recibió una oferta para dirigir el doctor Frankenstein. Como no podía ser de otra manera, Whale aceptó y fue a partir de ese momento cuando se inició la búsqueda del actor protagonista de la película, En un principio se barajaron varios nombres de actores conocidos, pero finalmente fue el director inglés el que prácticamente por pura causalidad se topó con Boris Karloff, un actor que había perdido su anonimato escasamente un año atrás al protagonizar El código penal (Howard Hawks). En apenas medio año el doctor Frankenstein se encontró listo para su estreno, cosechando un gran éxito en taquilla.

El doctor Frankenstein se inspira en la novela de Mary Shelley. El doctor Frankenstein osa jugar con la vida y la muerte, creando un monstruo humano...

Técnicamente, Frankenstein resulta excelente: decorados góticos, con interiores de gran altura, entre los que destaca el laboratorio del doctor en el que el monstruo es creado, la maquinaria utilizada se siguió empleando. La iluminación fantástica, sombras y juegos de luces de gran merito, en el castillo, concretamente en la escena en la que el monstruo se despierta y ve la luz por primera vez. Encuadres prodigiosos sobre el monstruo… Whale dirige con una veteranía insólita. Como detalle decir que el Doctor Frankenstein contiene algunas escenas bastante macabras, pero sin las cuales no sería la gran obra que es hoy en día; tomemos como ejemplo la escena en la que Frankenstein lanza a la niña al lago; brutal e inocente en igual medida. La escena de la niña fue censurada en numerosos países para su estreno, algo que a Whale no le agradó en exceso. El reparto encabezado por Boris Karloff, el actor que logró convertirse en un mito, gracias a su interpretación en esta película. Para muchos todavía hoy en día sigue siendo la mejor interpretación de un monstruo en la gran pantalla. Secundarios de la talla de: Colin Clive o Mae Clarke. La música de David Brockman acompaña a la película de manera muy acertada, acentuando su ritmo en momentos clave como es el de la persecución del monstruo.

En conclusión James Whale consigue inmortalizar a Boris Karloff y logra un hito en el cine clásico de terror, El doctor Frankenstein alcanza los límites del terror, la brutalidad y la inocencia en su justa medida.
Demetrio Rudin
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28 de marzo de 2009
16 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
En general estoy bastante de acuerdo con lo que ha comentado Enoc777.
Obviamente hay cosas indelebles en “Frankenstein”, como la caracterización misma del personaje encarnado por Boris Karloff o la mítica escena del lago, y con esto no digo nada nuevo, pero por lo demás me parece que estamos ante un claro ejemplo de clásico mayúsculo al que no han sentado bien los años. Si permanece en nuestro imaginario cual mano incorrupta de santo es más por la imperecedera fuerza del mito (el literario del personaje de Mary Sheeley y el cinematográfico del personaje de Boris Karloff) que otra cosa.
El guión apenas guarda semejanza con la historia original ni aprovecha siquiera mínimamente los dilemas morales en que ésta hurgaba. Si al menos todo ello sirviera para cuajar una buena historia, la cosa tendría justificación, pero no es el caso.
En fin, para echar el rato se deja ver, pero no es el oro del moro.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ziryab
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