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Sesión salvaje

7,1
104
votos
Sinopsis
Documental que recorre la época dorada del cine exploitation español, desde la década de los 60 a los 80, un cine de bajo presupuesto pero de gran aceptación popular que explotaba modas cinematográficas, desde el western al cine de terror, pasando por el cine quinqui o incluso las comedias eróticas. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
6 de octubre de 2019
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amenábar argumentaba a colación de Mientras dure la guerra que la sociedad española tiene un conflicto con sus símbolos nacionales. Si el cine, además de ser una industria, ostenta el estatus de símbolo, por representar la idiosincrasia y las evoluciones de un país, documentos como Sesión salvaje bien merecen figurar en la lista de visionados obligatorios en institutos, escuelas de cine y alrededores. En apenas 80 minutos, Paco Limón y Julio César Sánchez condensan una ingente cantidad de películas que dicen mucho, o muy poco, de lo que somos y fuimos. Se reivindica, en síntesis, el western, el terror, la ola quinqui, las obras del Destape y la mal llamada "españolada", todo con las dosis justas de nostalgia y crítica. El metraje avanza frenético: hay mucho que contar y sus artífices hacen gala de un entusiasmo superlativo, siempre contagioso. El resultado es un viaje de fotogramas, entrevistas y efemérides desde la censura franquista hasta la Transición, un gozo absoluto que el espectador puede y debe completar visionando todos los títulos que se citan (algunos, míticos; otros, sumamente desconocidos). Nos sumamos al sentido comentario de Ángel Sala en la proyección en el Auditori del Festival de Sitges: nuestra ficción y sus gentes se merecen muchos más filmes como Sesión salvaje. También nuestros símbolos: por eso Sesión salvaje sabe a reconciliación, a justicia poética, a estudio de un pretérito que debemos preservar.

@CinoscaRarities
Xavier Vidal
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14 de diciembre de 2019
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fueron unos año de profundos cambios sociales y morales que a los países del norte les habían llegado un tiempo atrás. Al cambio político se le unió la apertura sexual y el cambio de paso.en temas de censura. A las dobles versiones de los últimos del franquismo se unió el nuevo cine español que empezaba a sobresalir con el spaguetty wéstern, el cine de terror, la comedia desmadrada y sobre todo el destape que lo impregnaba todo y era más deshinibido que el de nuestros días. Chicas y chicos se despelotaban sin complejos y sin prótesis.
Limón y Sánchez apoyados por uno de los mayores enamorados del cine español de género que es Enrique López Lavigne y con el soporte del archivo del Howard Hugues español, Enrique Cerezo Torres han logrado un documental perfecto en el que se hace un tierno repaso a una época de programa doble y pantalones manchados de piruletas. Un tiempo que ha pasado pero aún sigue vivo en la memoria del cine. Ozores,,Romero Marchent, De La Iglesia, Klimousky, Lazaga, Summers, Franco...francotiradores que nos disparaban su arte desde aquellas cámaras de carbón en tarde de domingo. Aquellas gloriosas Sesiones Salvajes.
No dejéis de verla.
LuisOrtiz
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13 de diciembre de 2019
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
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*El fantaterror y Chicho Ibáñez

Otro de los subgéneros del cine de explotación fue el «fantaterror»: hombres lobo, vampiros, violencia, gore… Sesión Salvaje muestra cómo este género en España no tuvo nada que envidiarle al americano. Los hombres lobo no se habían visto en España hasta que Paul Naschy (o Jacinto Molina, a la española) dirigió La Marca del Hombre lobo. Sus películas tuvieron un gran éxito internacionalmente. Eugenio Martín dirigió Pánico en el transiberiano, un fantaterror que se ha considerado como el origen de Alien. La diferencia está en la forma de producir: no se puede comparar el cine explotaition con la producción de Hollywood.

Sin embargo, hay una personalidad del fantaterror que no se ha apreciado los suficiente en la historia del cine español. Sesión Salvaje no pierde la oportunidad y resalta a Chicho Ibáñez como uno de los mejores directores de su tiempo. Esta afirmación no es una exageración. Incluso el propio Tarantino se ha mostrado como un fanático del cine de Chicho en varias ocasiones. Todos aquellos actores y directores que colaboran en Sesión Salvaje coinciden en que Chicho se quedaba lejos de las pretensiones por ser un gran director. Chicho era el desapego por la autoría. Le interesaba mucho más lo artesanal más que lo industrial y, por eso, su terror es tan peculiar a la vez que magnífico.

¿Quién puede matar a un niño? es una película muy adelantada a su tiempo. La trama pone en tela de juicio si podría matarse a un niño aunque éste fuera un asesino. La crudeza de esta idea indica ya la originalidad y el ingenio de Chicho. Además, el uso de la luz en lugar de la oscuridad para crear mucho más miedo supera incluso a El Resplandor. Y qué decir de las series Historias para no dormir o Mis terrores favoritos, que marcaron un antes y un después en el terror televisivo.

*Drogas y quinquis ochenteros

En los 80, la realidad social de España había cambiado por completo y era mucho más incómoda: aparecían la heroína y otras drogas, España seguía siendo un país en transición y en el País Vasco la situación se volvía muy descarnada. El cine quinqui, cine negro o “black explotaition” incluía nuevos personajes de la realidad social. La figura del navajero o el quinqui estaba de moda y con él, la violencia. Por eso los temas del cine de explotación giraban hacia estas situaciones más reales.

Sesión Salvaje descubre el cine quinqui del mítico Eloy de la Iglesia. El director conocía muy bien a los quinquilleros y la vida de las calles. Por eso, las películas de Eloy eran mucho más reales que las de otros directores como De la Loma. Eloy de la Iglesia estuvo conectado con su momento y en sus películas mostraba la sociedad de la época a la perfección: El Diputado, El Sacerdote, La Estanquera de Vallecas… todos sus títulos parecían haber salido directamente de las noticias de un día normal de los 80.

*Comedias de explotación

Mariano Ozores es el nombre de dirección que resuena en Sesión Salvaje cuando se habla de comedias de serie B. Mariano Ozores se divertía y hacía cómodo el trabajo para todo el equipo: actores, realizadores, cámaras… Hacía explotación de la sociedad contemporánea. Llevaba a la gran pantalla lo que se veía en el telediario y eso acarreaba que las salas siempre estuvieran llenas cuando se estrenaban sus películas.

Entre los actores, los inseparables Fernando Esteso y Andrés Pajares. Los bingueros se convirtió en una comedia llena de gags divertidos y que hacía reír a diferentes generaciones con los mismos chistes, algo imposible en la comedia actual. Quizás pudiera deberse a que los personajes no eran muy complejos y los chistes se entendían con facilidad.

*¿Por qué caducó el cine de explotación?

Aunque muchos atribuyen el final del cine de serie B español o de explotación a la Ley Miró, Sesión Salvaje desengrana un poco más las causas de su desaparición más allá de esta ley. Según la actriz Carmen Carrión, al bloque intelectual les jorobaba la parte industrial por su vulgaridad. Sin embargo, este cine no solo murió por culpa de las corrientes de opinión de la época sino porque todo producto tiene una fecha de caducidad. «La españolada» muere porque todo tiene un fin.

Por un lado, la coproducción había muerto y la producción española ya andaba sin ruedines; la sociedad había superado los tabúes: el sexo y el desnudo en pantalla se había normalizado; el fantaterror quedó atrás para dar paso a otros tipos de terror; la sociedad ya no era quinqui ni navajera, sino que se había transformado y el país se había democratizado.

Sin embargo, el cambio fue poco a poco y no de golpe: el movimiento comercial entró en la industria del cine, que se convirtió en un producto más gourmet y costoso. La explotación y su forma de hacer quedaba muy atrás. Además, el objetivo del cine de explotación era no tener objetivos. Tan solo el director mostraba una historia. Por contra, el cine en la actualidad es muy difícil porque tienes que entender al espectador, pero el espectador no entiende al director.

*Conclusión

Sesión Salvaje es un homenaje a aquel prolífico cine de serie B que parece haber desaparecido de la memoria de la sociedad española. El documental más allá de mostrar todas estas películas y sus características (lo que cumple con creces), se dedica también a intentar explicar de dónde viene el cine actual y establece muchas relaciones de forma indirecta. Así, el espectador va enlazando unos hechos con otros y unas preferencias con otras. Además, los participantes en el documental no podrían estar mejor escogidos: profesionales del cine de explotación, directores del cine actual…

Escrito por Lucia Blazquez
Cinemagavia
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