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Desmadre de padre

4,4
5.175
votos
Año
2012
País
Estados Unidos
Director
Reparto
Género
Comedia | Familia. Bodas
Sinopsis
Donny Berger (Adam Sandler) es un padre que pretende controlar la inminente boda de su hijo Todd (Andy Samberg), y para ello se muda a vivir con él y su novia Jamie (Leighton Meester). (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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28 de diciembre de 2012
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Debería llamarse Adam Sadder porque sus películas cada vez son más tristes y dan más pena. Y no me refiero a la historia, si no al resultado final y al guión.

Aquí protagoniza a un famoso convertido en juguete roto. Su fama se la debe a haberse acostado con su profesora en el colegio. Si hubiese sido un profesor el que se hubiese acostado con una alumna preadolescente, más de una organización hubiese puesto el grito en el cielo jurando en arameo.
Ya esta primera escena con la profesora insinuándose sexualmente a un chico de 13 años causa estupor por no llamarlo vergüenza ajena, y es un claro ejemplo de lo que viene a continuación: humor zafio, diálogos de besugo, personajes estereotipados, chistes de caca, culo, pedo, pis, y sobre todo de penes, y muchas, muchas situaciones forzadas. Todo el mundo sabe que no hay nada menos gracioso que alguien que se hace el gracioso.

Y sí, dicen tantas chorradas por minuto que alguna te hace reír, pero no por eso la película es menos chabacana.
echulin
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18 de febrero de 2015
9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay películas que se mueven cuidadosamente en la frontera entre la gamberrada y el mal gusto, mezclando equilibradamente chistes/sketches cerdos con gags más suaves, y películas tan profundamente escatológicas que ven esa frontera muy, muy a lo lejos… casi un punto más que una línea. Esta “Desmadre de Padre” es una de ellas, tan desatadamente obscena y tan despojada de cualquier clase de tapujo, que hasta se ve con cierto agrado. Puede que reconozcas que la has visto, jamás reconocerás que te has reído y mucho menos que te ha gustado... pero ¿a que una vez empezada cuesta dejar de verla?

Todos sabemos que a Adam Sandler el mal gusto le viene de serie, lo lleva grabado a fuego en el ADN. Si pudiésemos conectar su enfermo cerebro a un proyector veríamos animales cagando, carreras de gordos sudorosos en bici, monos follando, niños humillando al gafitas de la clase, gente descojonada viendo peleas de vagabundos y toda clase de porno asqueroso. Como es imposible contener tamaña cantidad de mierda en la cabeza, desde que Sandler es estrella y sus películas giran total y absolutamente en torno a su egocéntrica figura, todas sus obras han ido conteniendo dosis de su mente calenturienta (una humillación a su compañero gordo por aquí, un cuesco con regalo por allá….) en mayor o menor medida a modo de válvula de escape. Creo que no hay ni tres películas de Adam Sandler medianamente aceptadas por la crítica… y la última de ellas fue “Spanglish” hace más de diez años, la última vez que se ciñó a un papel decente sin ser él mismo. De un tiempo a esta parte su obra ha sido crucificada por la crítica y abandonada por un público harto de ver siempre lo mismo y que no paga una entrada para ver chistes malos culminados por un tartazo, cine presuntamente familiar con ramalazos escatológicos o parodias de baja estofa.

Pero hete aquí que el público sí puede pagar la entrada (o por lo menos ver la película en casa sin cambiar de canal) si no se le engaña y lo que le ofrecen es algo coherente, sin artificios, aunque sea toda la inmundicia que brota de la imaginación de Sandler. Pero como toda esa inmundicia sale sin censura ni tapujos, sin colorantes ni edulcorantes, se puede ver con cierto interés. Al fin y al cabo, se trata de una reproducción audivisual de su cerebro sin más estructura que lo mínimo que exigen los cánones cinematográficos para entrar en la categoría de ‘película’ y no de ‘empaste de videos caseros’, por lo que no supone ningún esfuerzo mental, tan solo dejarse llevar a un universo paralelo en el que Sandler y sus colegas son los putos amos y no paran de reírse y de humillar a lo que se les ponga por delante, incluso a sí mismos, en una orgía de chabacanería, de chonerío y de grosería. Hay que reconocerle a Sandler el “mérito” de que actores de verdad como Susan Sarandon, Leighton Meisteer, Eva Amurri o James Caan, le elijan a él para las típicas películas gamberras en las que todo actor se siente obligado a participar al menos una vez en la vida. También tiene cierto “mérito” la ocurrencia de recuperar a artistas olvidados como Vanilla Ice para participar en sketches bochornosos.

Sigo sin tener claro si considerar este “Desmadre de padre” como una película en sentido literal del término, pero hay veces que la mente humana necesita saturarse de guarradas para resetearse y Adam Sandler nos da lo que necesitamos sin dobleces, sin falsedades, orgulloso de lo que hace y con la cabeza muy alta. Hay que valorarlo… pero preparaos para poner a prueba vuestro sentido del pudor.
OsitoF
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3 de septiembre de 2012
8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un capítulo (malo) (y largo) de "Saturday Night Live".
Una visita de 2 horas de Adam Sandler al "Hormiguero".
Una porquería resultante de la nueva ola de humor estilo "Resacón en Las Vegas", escrita por las manos de un sinvergüenza y puesta en las de un actor que más que hacerte reír consigue ponerte de mala ostia.
Bromas manidas y recicladas hasta sabértelas de memoria.
Un guión que probablemente tenga pena de carcel y un personaje principal copiado vilmente de Homer Simpson... pero MAL.
nblnm
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8 de octubre de 2012
8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras llevarse los 12 (en realidad 14, dos ex-aqueos fueron consigo mismo) el humorista apuesta a por más y nos regala (¡vaya regalo!) esta poco inteligente comedia que sirve como "homenaje" (más bien ofensa) a la cultura ochentera.
En algunas comedias de Sandler como "50 first dates" o "Click" se puede apreciar un trasfondo oscuro y profundo que aunque esté acompañado de humor gamberro nos logra transmitir un mensaje interesante. Pero en "That's my boy" vuelve a hundirse en el "caca-pedo-culo" y es una lástima porque el tema del padre joven daba para mucho más.
Además de no aportar nada desde lo "filosófico" tampoco logra hacerme reír y es patéticamente previsible.

Lo mejor: la breve pero eclipsante aparición de Sarandon.
Lo peor: la necesidad de que haya personajes que actúen de mala leche para que el personaje de Sandler se vea como la víctima.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ketty Analfer D
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22 de junio de 2013
7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque el bodrio se salvo de entrar entre las 51 peores películas del 2012 (y no por la enfurecida crítica) fue recibida con una nueva lluvia de nominaciones a los Razzies (en total 8) de las que materializó dos al Peor Actor para Sandler y el Peor Guión del año… Año en el que “La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 2” parecía condenada y que provocó que el actor, que ya lleva ganados 6 anti-premios, evitara la reválida de batir todos los récords después de los odios engendrados por “Jack y su gemela”. Aquí, el intérprete estadounidense debería preocuparse más por el fiasco de taquilla que se quedó lejos de recuperar los 70 millones de presupuesto y que hace replantearnos dónde coño se han gastado la pasta para algo tan aparentemente cutre. ¿Habrá dilapidado todos los millones en la preproducción evitando futuras demandas por utilizar temas como el sexo con menores (y tercera edad), el incesto o curas boxeadores ultra-violentos? ¿Sobornando a los propios actores al ver el resultado final?

Después de la decepción de duplicarse como Jack y Jill, Sandler volvió a su vertiente más sucia y transgresora bajo el mandado de la nostalgia ochentera. El resultado no es tan mediocre como lo pintan unos ni tan divertido como podrían derrapar las neuronas de otros. “Desmadre de padre” es una comedia tan ofensiva como aséptica que parte de una interesante concepción de la popularidad. Si “Ted” de Seth MacFarlane se servía de un ‘milagro’ para ejecutar su atropello contra el buen gusto y su himno de melancolía de los 80, Sean Anders opta por una fantasía sexual de instituto para plasmar la relación prohibida de una profesora con su alumno y protagonista del filme. Fruto de tan estúpida y surrealista unión es un hijo warsiano que debería continuar con la absoluta inmadurez de su padre como sucesión y maldición hormonal.

Cerveza en mano y grosería por bandera, el personaje de Sandler sigue de nuevo las enésimas pautas del telefilme barato familiar queriendo reconciliarse con su hijo y sufriendo la dicotomía de defraudar su confianza para eludir la prisión gracias a un jugoso acuerdo televisivo. No faltará despedida de soltero y un espectáculo desagradable sobre la idiotez incorregible y su certificación de consumada y perpetua inmadurez. Entre gritos, eyaculaciones, Wassup y Vanilla Ice lo vulgar encuentra un objeto de estrechez dejando penetrar a la infamia y al sensacionalismo barato. Ni Han Solo se salva del convite ni mucho menos la absolución de cualquier sintomatología libertaria; los chistes están a la altura del emético conjunto, pero en “Desmadre de padre” se incrusta una lectura en la que el propio Sandler fluye y se coagula como el esperma a modo de desagradable savia cinematográfica. El árbol que ha compuesto su trayectoria está marcada por el bodrio rapaz y el repollo asonante, entre el vómito y la arcada, pero sobre todo por ese final FUCK YOU antes de presentar la dimisión al más resabiado crítico. La idea es irritar y demostrar que la fama te convierte en una víctima de la sociedad si emerges como un inusual y peligroso modelo para futuras generaciones. Puedes copiar o pegar, en el amplio sentido del verbo y mucosidad, y “Desmadre de padre” se convierte en ese pegamento que une las páginas de las revistas pornográficas y las difumina en la nostalgia del recuerdo. Ese lado mezquino del placer que nunca conviene levantar y que Sandler estira en cada obra con la misma ignorancia innata que sus mentecatos personajes. El desgarro (neuronal) y los daños irreversibles, obviamente, están asegurados.
Maldito Bastardo
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