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Luz que agoniza

8,0
6.754
votos
Sinopsis
En la Inglaterra victoriana, una bella mujer (Ingrid Bergman) se casa con un famoso pianista (Charles Boyer). La felicidad desaparece cuando en la casa, donde años atrás se cometió un asesinato, la mujer empieza a oír extraños e inexplicables ruidos. (FILMAFFINITY)
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30 de abril de 2009
34 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
Leo algún comentario acerca de las "sobrevaloraciones, mal llamadas obras maestras" y no puedo dejar de preguntarme, si una película me gusta y además le gusta a mucha mas gente ¿la estoy sobrevalorando?, Es decir, la coincidencia en los gustos ¿Es sobrevaloración?. Una película que te engancha al sillón durante hora y media o dos horas en los que apenas parpadeas ni miras el reloj ¿es una película sobrevalorada?. El hecho de que sea de Cukor ¿nos sorbe el entendimiento a muchos y nos predispone a la sobrevaloración?...

Un poco de seriedad. Hay películas buenas y muy buenas y su bondad no solo se mide en las perfecciones cinematográfico-tecnológicas, qué fallos tienen y haberlos háilos. Su excelencia se mide en su capacidad para seducirnos, casi abducirnos y hacer desaparecer de nuestra vida noventa o ciento veinte minutos hasta poder decir como Sabina "¿Quien me ha robado el mes de Abril?" "¿Quién me ha robado del mes de Abril, 114 minutos?".

Dicho esto, les recomiendo que la vean. Enciendan las lámparas de gas. Sientan como la llama se debilita al tiempo que el sonido de unos pasos se engrandece. Dense un paseo turístico por Thornton Square. Si. El número 9, como el preso. Tal vez tengan suerte y puedan atisbar desde la casa de enfrente a sus misteriosos inquilinos. Deléitense con sus excepcionales interpretaciones. Puedo decirles que desconocía el Oscar otorgado a Ingrid Bergman. Cuando lo leí supe que hay ocasiones en que se impone la justicia. Con todo lo que ustedes quieran acerca de los oscuros motivos de los Oscar. Pero la actriz sueca se lo merecía. Charles Boyer, igualmente excelente, está eclipsado por la diva. Cotten está magnífico. Dame May Whitty quien un año después protagonizaría otro film cargadito de presuntas enfermedades mentales, My name is Julia Ross, ofrece un buen trabajo como la típica vecina entrometida y no olvidarse de Ángela Lansbury en su primer trabajo para la pantalla grande y que, desde la frivolidad, parece estar tomando notas para lo que sería su gran éxito, Se ha escrito un crimen.

Finalizo con Cukor. Cukor no es el Cukor reconocible en Historias de Filadelfia o La costilla de Adán, pero si es el Cukor que sabe sacar los mejores registros de sus actrices. El suspense, el interés y la intriga parecen más propios del orondo don Alfredo lo cual es un punto a favor del londinense y punto y medio a favor del estadounidense.
FATHER CAPRIO
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5 de diciembre de 2011
33 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Luz que agoniza”, es un excelente film de George Cukor, en el que nos demuestra su versativilidad cinematográfica, no tan solo en la dirección de actrices, sino también en saber adaptar a la gran pantalla todo un clásico del thriller psicológico, basado en la obra teatral de Gaslight, escrita por Patrick Hamilton.

Su saber hacer se nota en toda la cinta, desde la dirección de actores hasta en todos los mínimos detalles de la decoración (soberbios en todos los aspectos). Mención aparte merece el enorme trabajo de una hermosísima Ingrid Berman, superior en su papel de mujer maltratada y postergada por su esposo con el único empeño de conseguir que ella misma llegue a considerarse con sus facultades perturbadas. Asimismo no podemos olvidar el papel de Charles Boyer (sus miradas, gestos, cambios de humor, la forma como trata a su esposa y como llega a dominar su voluntad), el papel de Joseph Cotten, en ésta cinta aunque su papel no tiene la relevancia de sus compañeros, cumple a la perfección. No podemos entrar a juzgar que director la hubiera tratado mejor, porqué tal hecho no sucedió, no existe, todo lo que se diga son puras conjeturas.

“Luz que agoniza” es una película muy bien conseguida y digna de ser vista.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Vfoul
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7 de octubre de 2006
38 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
George Cukor, el llamado director de actrices (con permiso de Almodóvar), llevó a la gran pantalla la pieza teatral epónima en su título original en ingés "Gaslight" del novelista, ensayista y dramaturgo alcohólico y marxista de origen británico, Patrick Hamilton, el mismo que años antes creara otra gran obra teatral, "La Soga", y que también posteriormente tendría su réplica en la gran pantalla, esta vez de la mano del maestro del suspense Alfred Hitchcock...

"Luz que agoniza" es una obra maestra sin paliativos, por la hondura de las caracterizaciones, por la brutal y sorprendente puesta en escena sólo a base de decorados preparados para la causa..., por su maestría narrativa y por unas actuaciones realmente apabullantes a cargo de un elenco estelar de primera magnitud...

Para algunos supuso la ruptuta con los prejuicios que durante siglos la mujer había tenido que soportar...la crueldad de un marido sustentador de la unidad familiar, abusador y maltratador físico y psicológico...

Al punto todo ésto, que incluso la expresión "hacer luz de gas" llegó a aceptarse comúnmente como modo de referirse al maltrato psicológico que algunos tipejos inflingen a sus esposas...

Pero "Luz que agoniza" no sólo será recordada por todo ésto, sino que también será celebrada en los años venideros como una de las más esplendorosas actuaciones de su dueto protagonista; por una parte un magnífico Charles Boyer (ese famoso actor francés cuyo marcado acento en esta película, dio a su personaje un cierto toque de elegante y oscura petulancia a lo vampiro de Transilvania, y cuya vida personal estuvo marcada por la tragedia) interpretando el papel del cínico y clasista asesino, melómano y amante de las joyas, de origen humilde como así le gustaba a su creador Patrick Hamilton...

...Gregory Anton o mejor dicho Sergis Sauber(C. Boyer), ese músico de Praga tenía la impresión cada vez que viajaba a Londres de que era una ciudad de contrastes...de contrastes entre la gente que como él era pobre y desraizada y se sentían allí más pobres aún..., y de aquella otra agente que moraba en cálidos hogares, y donde los tulipanes y los narcisos en primavera junto con el sol en las alturas hacía que se sintieran aún más ricos y confortables que en ninguna otra parte del mundo... o por lo menos así lo percibía el sr Anton...

Y luego estaría la gran actriz sueca Ingrid Bergman cuya actuación en esta película le valió un merecidísimo oscar como exponente de la mujer atormentada y seducida por el enigmático lado oscuro y sombrío de ciertos hombres...

La fotografía, INMENSA a cargo de Joseph Ruttenberg...en la música destacar el aria de la locura de "Lucia de Lammermoor" de Donizetti para ambientar así mejor la obra..

Y como anécdota reseñar la fantástica primera aparición de Angela Lansbury en la gran pantalla cumpliendo los 18 en pleno rodaje...

OBRA MAESTRA
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
burton
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24 de agosto de 2008
19 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con una trama en la época de finales del siglo XIX, esta película con una edad ya de sobra para estar jubilada, nos cuenta la obsesión de un pianista que se indica en el spoiler.
El pianista no es otro que Charles Boyer que ha logrado enamorar a Ingrid Bergman y casarse con ella.
Tal vez no sea una obra maestra pero las actuaciones son de maestros de la escena.
Charles Boyer, imponente, conjuga sus pautas con un dominio total de la expresión, de cariñoso marido con sonrisa bendita, a despiadado y frío calculador con una mirada medio cerrando los ojos que lanza puñales asesinos.
La señora Bergman con su delicada figura y su rostro cansado nos preocupa y nos convence.
Y ahí está el comisario Cotten. En aquella época Sherlock Holmes vivía en el 221 b, de Baker Street, y éste era un caso medido para sus posibilidades pero estando Cotten sus servicios no fueron necesarios.
Qué pareja de actores, que elegancia y sobriedad en sus interpretaciones. A Charles Boyer le brillan incluso los ojos cuando habla del objeto de su deseo.
La aparición de una joven Ángela Lansbury es otro punto destacable de esta peli; un criada que el marido impío no duda en achuchar para mortificar a la pobre esposa.
Tal vez la intriga no nos tenga en ascuas, sentados en el borde del sillón esperando el desenlace, pero la trama, las argucias del pianista (un especialista en esto del alambre que une el discurrir mental) para aislar a su mujer del mundo, para humillarla, para hacerla creer su falta de cordura, nos interesa vivamente.
La situación de la casa nos la explican hasta con un croquis para que no nos despistemos, las calles con su niebla de rigor, el paseo del bobby y sus saludos a los vecinos como corresponde y por último el caminar del misterioso señor Charles Boyer de noche por la calle y con su doble vida, desapareciendo en la esquina, son toques de lo que es una película policíaca del más alto nivel, genéro que Cukor prefirió apartar para dar una lección de interpretación y sentimientos humanos (amor de ella, deseo carnal del comisario y ambición desatada del pianista).
Con Joseph Cotten y el señor Holmes, Londres duerme tranquila.
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fantomas
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5 de enero de 2010
19 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos de acuerdo casi todos que "Luz que agoniza" explica su trama casi desde el principio, lo cual es lo mismo que decir que sus más de sesenta años la han caducado y sólo es apta para los que gustamos de mirar para atrás y puestos a perder el tiempo con mediocridades del s.XXI, preferimos el blanco y negro de tiempos tan lejanos. La intriga está vendida desde el primer minuto gracias a un malo Charles Boyer que sobreactúa, es un tío despreciable, pero lo forzado de sus gestos limitan a su personaje, y para mí ese es un defecto de ahora y de antes, nada tiene que ver con el paso del tiempo. El rodaje de las escenas de interior es lo más acertado, la composición de luces y sombras ofrece su mejor resultado, muchos deberían aprender de esta faceta de Cukor.

Pero principalmente esta crítica es mi homenaje a una Bergman de otro planeta, de aquel tiempo, sí, pero también de otro planeta. Su belleza, su presencia, un gesto, una mirada, un lamento suyo (en esta película muchos), cualquier mínimo movimiento se merece mi atención, con mis pupilas pegadas a mi TV, esperando que me hable a mí, pobre ingenuo, ojalá mandara por ahí al pesado del Boyer, ojalá pudiera salir de la pantalla o dejar yo este mundo material y aburrido y poder tocarla, ojalá hubiera coincidido su tiempo y el mio y no la de la Pretty Woman y la de más allá, a Ingrid Brergman es a quien yo idolatro, a quien amo, desde aquí y para siempre.
Luisito
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