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Las cloacas de Interior (TV)

7,1
629
votos
Año
2017
País
España
Director
Reparto
Género
Documental | Política. Telefilm
Sinopsis
Las cloacas de Interior explica la operación Catalunya a partir de las grabaciones entre el exministro Jorge Fernández Díaz y el exdirector de la Oficina Antifrau de Catalunya Daniel de Alfonso, que reveló el diario Público en el mes de junio de 2016.
Críticas ordenadas por:
20 de julio de 2017
27 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aviso: este documental no es una denuncia concreta del movimiento independentista catalán contra los poderes fácticos del estado. Pretende mostrar el funcionamiento y uso de estos poderes y cómo lo ejercen con gran impunidad las figuras políticas de los partidos mayoritarios. De este modo, este documento no ofrece o vende una ideología política determinada, sino que una mirada crítica de los altos cargos políticos-policiales-periodistas-judiciales. Más que nada por cómo se haya podido vender en algunos medios y la negativa de emitirlo en cualquier medio estatal ya sea público o privado. Sólo se ha podido ver en algún canal autonómico y por plataformas de vídeo de internet.

Como he empezado con el aviso, en esta investigación no sólo se trata de la incriminación y difamación de políticos catalanes independentistas. Ése sólo es un caso (los primeros 20 minutos). Está la creación deliberada de pruebas faltas y como los altos cargos policiales son marionetas pagadas por los políticos. Pretende ayudar a destapar la brigada política desde los GAL, a la 'operación Cataluña' y Podemos.

Así pues, en poco más de una hora se muestra con pruebas e implicados en investigaciones policiales con intereses políticos. Es así como se puede ver como los altos cargos policiales son orquestados por el ministro Fernández Díaz, pero con el testimonio del juez Baltasar Garzón también la cúpula del PSOE utilizó altos cargos policiales y medios de prensa afines para tapar el famoso caso del GAL. Vamos que aquí no se salva nadie, ¡hay mierda para aburrir y para vender!

También cuenta con el testimonio de un guardia civil vestido y oculto a lo "V de Vendetta" y de un comisario honesto que denunció estas prácticas. ¡Parece una película de Martin Scorsese pero es la realidad de la democracia española! Me parece que alarmante que un funcionario (guardia civil) por hacer su trabajo de verdad se tenga que proteger así, y no hablemos del comisario Jaime Barrado. Este último ve estas prácticas son delictivas o por lo menos alegales y lo denuncia. Al día siguiente de hacerlo lo trasladan a otra comisaría, lo suspenden de empleo y sueldo, ¡y le abren una comisión de investigación! ¡Olé tú!

Décadas después del fallecimiento del dictador y esta joven democracia sigue oliendo mal... Mires por donde mires (pocos partidos políticos e instituciones se salvan). Dar las gracias a los dos periodistas que se han atrevido llevar la investigación y a ese anónimo que les envió el sobre con el pendrive de las grabaciones. Y también al "pequeño Nicolás", ya que fue la motivación de que se hicieran esas grabaciones en las que se oyen maquinando como mafiosos. Se creían De Niro, Joe Pesci y Ray Liotta.
estoynoconectado
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23 de julio de 2017
13 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
En las catacumbas mediáticas de la izquierda -que en estos tiempos de persecución imperial se reducen a tres gacetillas revoltosas, dos radios escondidas en internet y una corrala de verduleras en La Sexta que siempre trolea Eduardo Inda para regocijo del establishment- no se habla de otra cosa que de Las cloacas de Interior, el documental dirigido y producido por Jaume Roures, ese empresario-marxista que lo mismo abre periódicos para luego abandonarlos que luego se queda con los derechos del sagrado fútbol o produce películas y documentales a través de Mediapro.
El punto de partida de Las cloacas de Interior es la investigación que emprendió el diario Público tras conocer las conversaciones entre el que fuera Ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz -sí, el que tenía un ángel de la guarda muy salado llamado Marcelo-, y Daniel de Alfonso, jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña, que al parecer era un funcionario muy servil y muy presto a deslizarse por el lado oscuro de la Fuerza. Y de la Ley. Todo el mundo conoce ya el caso: se trataba de echar mierda -real o inventada, eso era lo de menos- sobre los políticos catalanes que defendían el voto por la independencia a escasos días de una consulta soberanista. Pillarles, sobre todo, cuentas bancarias en Suiza, o en Andorra, que los expusieran ante la opinión pública de los votantes como unos chorizos.
El escándalo político, como recordarán los más ilustrados lectores, fue mayúsculo, pero las repercusiones, como suele suceder, casi imperceptibles en los sismógrafos. Un cese, cuatro explicaciones mal dadas, y un recuerdo muy oportuno sobre la situación política en Venezuela. Pero Las cloacas de Interior no se detiene en este caso archisabido. Su cometido es tirar del hilo para hacer una radiografía del alcantarillado policial que todavía subsiste bajo las aceras de la democracia, vericuetos sin luz ni taquígrafos por los que siguen moviéndose ratas bien aleccionadas -o bien pagadas- por los gobernantes de turno.
Lo más sorprendente de Las cloacas de Interior no es lo que cuenta, que es materia ya más o menos conocida; ni cómo lo cuenta, que tampoco la puesta en escena es un dechado de originalidad; ni que los grandes periódicos, ni las radios más escuchadas, ni las cadenas de televisión de alcance nacional, se hayan hecho los suecos con este documento tan veraz como demoledor -suecos de derechas, claro, nada de socialdemócratas del bienestar ni esas gentuzas por el estilo. Y si los medios, en algún caso, han hecho referencia al documental, sólo ha sido, por supuesto, para darle caña, reírse de sus planteamientos, y emparedar la reseña entre dos noticias muy fresquitas de Venezuela -sí, otra vez: una algarada callejera por encima y un discurso altisonante de Maduro por debajo. El sándwich de la casa. No. Lo más sorprendente de Las cloacas de Interior es que las prácticas guberpoliciales, polinamentales, todavía les sorprendan a algunos. Uno se asoma al documental atraído por el cómo, pero no por el porqué, ni por el cómo es posible. No somos, en eso, un país muy diferente a los demás. Nadie se salva. La única diferencia es que aquí las escuchas las encarga el Superintendente Vicente, y las practican Mortadelo y Filemón. Y claro, al final -casi- todo se sabe. La chapuza nacional.
Augusto Faroni
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29 de noviembre de 2017
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Uno está convencido de que lo poco que sabemos sobre los tejemanejes de los distintos poderes que nos pastorean es por las puñaladas que entre ellos (los que mandan) se asestan de cuando en cuando. Ni yo ni quienes piensan de la misma manera, dudamos de la falsedad de nuestros supuestos electos, de su entreguismo a quien les paga (muy bien, por cierto), de sus maniobras oscuras para desacreditar a quienes se empeñan en desenmascararlos... Pero, aunque seamos millones, somos pocos para desmontar un andamiaje tan colosal en el que participan ilustres ciudadanos libres de toda sospecha, ladrones con pedigrí, mercenarios muy bien cualificados y engañabobos que no precisan de cualificación alguna, solo de un poco de influencia o dinero.
Como le gustaba decir a José Saramago, solo la conciencia nos elevará a la condición de seres humanos; mientras tanto no pasaremos de ser hienas sedientas de sangre.

Las verdades como puños, afirmadas en pruebas irrefutables, como este documental, deberían servir para aplastar, al menos la nariz, a quienes han sido descubiertos pasándose por el forro sus propias leyes. Lejos de la lógica más elemental, quienes reciben el sopapo son quienes sufren a esta caterva, o sea, tú y yo.
¡Y no pasa nada! Incluso quienes venden independencia, transparencia y presumen de no casarse con nadie: callan, miniminizan, atemperan o, directamente, miran para otro lado; ¡y se llaman, a si mismos, referentes de la democracia!
Las televisiones no quisieron enemistarse, los periódicos preguntaron a sus bancos, algunos políticos cedieron para "no poner en peligro las libertades de todos", el miedo guarda la viña... y los cuatro valientes que se atrevieron vivirán bajo la eterna amenaza de ser asaltados por escoger el camino de la verdad

¿Qué sociedad se puede construir con estos cimientos pútridos? Lo que nos está sucediendo nada tiene que ver ni siquiera con la recurrente picaresca. O ellos o nosotros. La mafia y la dignidad no pueden habitar el mismo espacio; unos respiran oxigeno y otros monóxido de carbono.
Sinhué
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17 de julio de 2018
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
...no vaya a ser que te des cuenta del fascismo que impera en tu país.
Otro ejemplo de la productora MediaPro que pone España ante un espejo y demuestra, en un ejercicio de buen periodismo (ojalá hubiera más), las bajezas más preocupantes de un sistema en decadencia.
Al igual que el documental 20-S o 1-O, no lo verás en ninguna televisión española, pues no interesa que se sepan ciertas cosas. Eso es motivo suficiente para verlo enterito con ojos críticos. Está en Youtube en varios idiomas.
Le pongo un 10 por su importancia histórica y porque es un documental de buena factura.
xavisé
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