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Amor en su punto

4,7
1.044
votos
Sinopsis
Oliver (Richard Coyle) es un conocido periodista gastronómico de Dublín en plena crisis sentimental. A pesar de que su columna sobre el buen comer y la búsqueda del alma gemela es un éxito en Irlanda, su vida amorosa es un desastre: todas sus relaciones acaban en fracaso. Cuando su última pareja lo abandona, conoce a Bibiana (Leonor Watling), una comisaria de arte española por la que Oliver se siente atraído desde el primer momento, a ... [+]
Críticas ordenadas por:
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11 de mayo de 2014
7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un guión poco interesante para todos los personajes de la cinta. Una deshilvanada historia, donde ninguno de los elementos logra posicionarse de forma principal, -salvo el guiso del padre del protagonista- que se torna en el elemento al que los sentimientos paterno-filiales afloran al final de la cinta, ni los problemas familiares de entendimiento del protagonista con sus padres, ni la historia de amor entre los dos principales actores, que aunque realizan un buen trabajo, no logran animar la película, que carece de interés y aburre al espectador. Desde luego la visión "ecológica" sobre alimentación y modos de vida desde un punto de vista tan básico y casi infantil no complementa en absoluto la historia, que en los puntos donde intenta ser más divertida, cae irremediablemente en el total ridículo.
Zoraida
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18 de octubre de 2016
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Teresa de Pelegrí apareció en la televisión el otro día y habló sobre esta película. Después de verla, saqué en claro que la había hecho, además que con el interés extra que aportan las mujeres, con mucho cariño. Lo que cualquiera puede apreciar es que no tenía mucho con lo que elegir, que tenía poco para trabajar. Te puedes hacer la idea de que es como cuando te pones a cocinar y cuentas tan sólo con la mitad de elementos, pero te apañas y al final te sale un plato aceptable, en su punto, aunque ni mucho menos suculento.

El guion es muy elemental, muy básico. Unos actores sin oportunidades para poder lucirse. El tema es sencillo, no hay que tirar de un ningún hilo recordatorio para seguirlo. Pronto adviertes que no habrá giros sorpresivos ni que falta poco para que el argumento entre en una órbita alucinante a velocidades lumínicas. Vamos, que el ritmo no variará ni aunque des fuerte con un palo en los laterales de la televisión.

A pesar de este análisis, lo bueno que tiene es que tampoco caerá en picado hacia un final desastroso. La historia transcurre a raíz de ese encuentro: él expulsado en pelotas a la calle y ella que pasaba por allí en aquel momento. No interferirá ningún otro elemento extraño al asunto, e irá alargándose en el tiempo con el clásico anexo: “6 meses después”. Ella merece que todo en la vida le salga bien. De él no opino, yo como Rock Hudson en Pijama para dos: “Mis padres me enseñaron que para hablar mal de alguien, es mejor no decir nada”.

El tema es el consabido: No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. El amor… El amor es como una caja de palomitas en el cine, dice él, mientras tienes todo va bien, pero cuando tocas el fondo, cuando te percatas que no hay más que cartón, las echas en falta. En definitiva, este amor en su punto está en su punto; mantiene un agradable tono paisajístico, como si fueras en tren mirando los campos por la ventanilla. Y al final, ya llegando al destino, despiertas de ese duerme vela y hasta te sube el ánimo.
fantomas
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21 de mayo de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si alguien espera una comedia realmente divertida y/o imaginativa, lo mejor será que no opte por "Amor en su punto", donde el humor brilla por su ausencia. Ésta es una película a ratos agradable, otros extremadamente vulgar y, en general, poco novedosa con un guión poco sorprendente (y a menudo exagerado) y un reparto que no parece esforzarse demasiado (Richard Coyle y Leonor Watling están bien, a secas, y entre los secundarios sólo destaca Ger Ryan, emotiva y creíble como la madre del protagonista pese a que tanto su papel como el del padre estén ya tan vistos).

La gran novedad de este film es su trato del vegetarianismo, convertido en tema central del film, tanto por su relación con los personajes como por su impacto en la trama. Por desgracia, se recurre a los tópicos de siempre, según los cuales la dieta vegetariana consiste en quedarse siempre con hambre, devorar verduras frías y tofu, fumar, ir a la India y formar grupos radicales. En realidad, no queda claro si el tema se trata para reírse de él o para defenderlo, pero lo cierto es que es de agradecer que una simple comedia romántica se centre en un tema nada desarrollado (de hecho, no puedo pensar ahora mismo en film alguno que tenga el vegetarianismo como tema central) e interesante. Del mismo modo, la defensa de los animales está tratada con el debido respeto, contrastando la visión anticuada de él con la visión liberal de ella.

Al margen de ello, todo está visto: típico comedia romántica con enredos y desenredos donde la comida juega un gran papel. No obstante, al contrario que otros films "alimenticios" varias escenas de éste dan más ganas de vomitar que de comer, lo cual es sin duda paradógico. La alemana "Deliciosa Marta" y su remake estadounidense "Sin reservas" aportan placeres mucho mayores para este tipo de film. No obstante, por su inclusión del interesante tema del vegetarianismo e invitar a debatir sobre el mismo, se trata de una película que, si bien no es en absoluto destacable, tampoco es por completo innecesaria.

En cuanto a humor, sólo me reí en una ocasión, con un chiste tonto que cuenta la protagonista: "¿Cuál es la diferencia entre un tomate y una patata? Que ambos son rojos. Salvo la patata". Imaginad la poca gracia del resto.

Juan Roures # La estación del fotograma perdido
J J Hunsecker
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15 de septiembre de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amor en su punto es dos películas en una.
La primera, la del romance entre Oliver y Bibiana, es una cinta deliciosa, romántica, muy simpática y llena de momentos de pura magia cinematográfica, como el del restaurante a oscuras (secuencia tremendamente original) o cada uno de los momentos que comparten los protagonistas, incluyendo su muy divertido primer encuentro. Es un modelo de buena comedia romántica, la que no necesita ser cursi ni simplona para agradar y resultar bonita. Se beneficia además del excelente trabajo de un Richard Coyle tremendamente natural y encantador y una Leonor Watling que da una patada donde más duele a muchas de las actrices que han intentado ser protagonistas de comedias románticas, principalmente porque es mil veces mejor actriz y tiene mucha más naturalidad. Se agradece también esa normalidad en sus diálogos, ese algo tan del día a día que hace muy creíble el romance.
La otra película es la que empieza una vez Bibiana hace una sorprendente proposición a Oliver mientras están en casa de los padres de él. Ahí es donde la comedia de Teresa de Pelegrí y Dominic Harari empieza a patinar y a caer a plomo en su interés y ritmo. Es ahí, cuando el foco deja de estar en la pareja principal, donde el guión pierde comba y se pierde casi sin remedio en un mar de situaciones no muy divertidas (la película tampoco es el culmen de la carcajada, todo sea dicho) y poco interesantes para el espectador.
Menos mal que el epílogo, absolutamente maravilloso y tierno a la par que original y nada tópico, devuelve a Amor en su punto la magia de que había gozado en su primer acto. Más que recomendable.

Lo mejor: Watling, Coyle y su ejemplar romance.
Lo peor: El bache una vez el foco abandona a la pareja principal.
Sibila de Delfos
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11 de mayo de 2014
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Curiosamente, esta primera incursión en el terreno no español por parte de los directores (y guionistas) Teresa Pelegrí y Dominic Harari da como resultado el que probablemente sea su mejor trabajo hasta la fecha. Tal vez sea por el cambio de aires, tal vez sea debido a una inesperada evolución creativa, Amor en su punto desprende simpatía y carece de la mayoría de tópicos y moralejas facilonas propios de la comedia romántica contemporánea; especialmente propia del cine español. Y es que, más interesados en la definición de sus personajes que en las situaciones cómicas, los directores describen eficazmente carácter y personalidad de los protagonistas de su relato, así como también una creíble evolución por su parte que no alberga lección ética alguna. Al mismo tiempo, las secuencias cómicas no representan ninguna gran novedad, pero tampoco resultan ofensivas en ningún sentindo y contribuyen notablemente en dinamizar el avance de los acontecimientos. Gracias a todo ello, Pelegrí y Harari logran un competente producto cómico ligero y divertido, que rechaza el romanticismo convencional dejando un muy buen sabor de boca en su conclusión.

Desde luego, no estamos ante ninguna obra maestra que reinvente los cánones de la comedia romántica. Pero sí estamos ante una eficaz historieta entretenida y muy bien perfilada, de aquellas que uno hecha en falta cuando no se tiene el día para determinado cine de cierta espesor. Dicho de otro modo, estamos ante una película que, aun reconociendo abiertamente que su único objetivo es entretener, sabe que ello no excusa el obligado esfuerzo de presentar cierta profundidad y coherencia en el carácter de los personajes. En gran parte gracias a la magnífica actuación de los actores Rychard Coyle y Leonor Watling, a lo largo del metraje disfrutamos de una entrañable exhibición de caracteres destinados a colisionar irremediablemente, cada uno con sus razones y ambos con sus virtudes y defectos. Se trata de personajes muy parecidos a los de la vida real, de estos que a ratos caen bien y a ratos caen mal, pero que siempre despiertan cierta identificación que nos permita empatizar con la posición de ambos. Por eso no resulta chocante que las situaciones con que se van encontrando parezcan llegar por causas naturales antes que por una voluntad moralista por parte de los guionistas.

Esta objetividad brinda a los guionistas la posibilidad de tocar de forma desenfadada temas apegados a cierta polémica, tales como el vegetarianismo o este contraste existente entre la cantidad de productos desperdiciados en ciertas recetas culinarias y la falta de alimentos que mata de hambre a medio mundo. Respecto a ello, la película se limita a exponer dos posicionamientos considerablemente opuestos, rechazando siempre el casarse con ninguno de ellos y usándolos únicamente como herramienta para señalar el enfrentamiento que nace entre los dos personajes protagonistas. Pues el film jamás pierde de vista su esencia de comedia romántica, a partir de lo cuál, todo elemento es usado como un medio para obtener un mejor resultado en este trabajo claramente genérico. Y dicha determinación se mantiene firme hasta el desenlace del relato, gracias a lo cual éste resulta convincente y muy bien resuelto; pues afortunadamente carece de cualquier tipo de endulcuramiento y logra este distintivo gusto agridulce tan propio en los desenlaces de la mayoría de las experiencias reales.

http://cinemaspotting.org/2014/05/11/amor-en-su-punto-teresa-pelegri-y-dominic-harari/
Martí
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