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El Hobbit: Un viaje inesperado

Fantástico. Aventuras. Acción Precuela de la trilogía "El Señor de los Anillos", obra de J.R.R. Tolkien. En compañía del mago Gandalf y de trece enanos, el hobbit Bilbo Bolsón emprende un viaje a través del país de los elfos y los bosques de los trolls, desde las mazmorras de los orcos hasta la Montaña Solitaria, donde el dragón Smaug esconde el tesoro de los Enanos. Finalmente, en las profundidades de la Tierra, encuentra el Anillo Único, hipnótico objeto que será ... [+]
Críticas ordenadas por:
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15 de diciembre de 2012
396 de 562 usuarios han encontrado esta crítica útil
NOTA: En vista de los formatos / opiniones / opciones para ver esta película considero que cualquier crítica a la misma debería ir acompañada del formato en el que se ha visto y si al autor le gustó o no la trilogía de LOTR. -> En mi caso: [3D HFR 48fps / SÍ]

De acuerdo, es cierto que los 48 fotogramas ni es el invento revelador del siglo ni va a cambiar la historia del cine…

De acuerdo, es cierto que el Peter Jackson macarra de “El delirante mundo de los Feebles”, “Mal gusto”, “Braindead” y “Agárrame esos fantasmas” nunca volverá.

De acuerdo, es cierto que nadie se acuerda ya de “King Kong”, que “The Lovely Bones” era un ñordo envuelto en algodón de azúcar y que nunca volverá a repetir una pequeña genialidad documental como “La verdadera historia del cine” e incluso su cima académica-dramática-fantástica en “Criaturas celestiales”.

De acuerdo, es cierto que la banda sonora de Howard Shore vive de rentas pasadas.

De acuerdo, es cierto que Guillermo del Toro podría haber sacado un diferente jugo tanto visual como narrativo a la propuesta.

De acuerdo, es cierto que cuando aparece Elijah Wood muchos pensábamos que iba a saltar Wilfred a escena fumándose un canuto.

De acuerdo, es cierto que le han hecho un feo tremendo a Jordi Hurtado no incluyéndole en los títulos de crédito finales como asesor de maquillaje y efectos visuales-photoshopianos de Cate Blanchett, Christopher Lee y Hugo Weaving…

Y, sí… de acuerdo, no sabemos lo que habrá hecho Ian McKellen a Peter Jackson (o Peter Jackson a Ian McKellen) para estar por encima del absoluto protagonista de la historia en los créditos: Martin Freeman.

De acuerdo… en todo… pero aquí la crítica internacional, que ha puesto la película a bajar de un burro de La Comarca, se está equivocando. Habían dicho que era aburridísima, insoportable, que los enanos no sabían ni cantar y que nunca editarían un disco para radio-fórmulas, que los personajes se movían como Benny Hill, que el look visual de la cinta era de telefilme barato e incluso que Peter Jackson era un pésimo director… Inesperadamente me he encontrado con una película entendidísima de aventuras impresionante a nivel visual en la que no sobra ni falta nada.

Emocionante de principio a fin y con sus acertados momentos pro-consumo de marihuana y setas alucinógenas, sus habituales guiños filogays en esas proposiciones de provectos magos a jóvenes hobbits para tener ‘una aventura juntos’ y con sensacionales instantes que me han hecho saltar lágrimas y mojar mis bragas de pelo de pony (Ojo, 100% originales y firmadas por Sean Astin). “El Hobbit: un viaje inesperado” es el comienzo de una nueva aventura y un clásico popular por encima de ojos sauronianos y espadazos de trolls de críticos resabiados y mari-sabidillos. Sí, nosotros somos su sol y acabarán convertidos en piedra porque seamos sinceros: la cuestión es quejarse por todo. Nuestra aventura ha vuelto a comenzar con un viaje inesperado, con una inesperada sorpresa para acabar el año y con un formidable regalo para ‘adornar’ nuestras estanterías junto a la trilogía de LOTR. Como Gandalf explica a Bilbo «Las grandes historias merecen estar adornadas» y “El Hobbit” justifica sus múltiples adornos y cameos para engrandecer y expandir el universo Tolkien.

P.D.: Espero que la versión extendida dure, como poco, ocho horas e incluya unas setas cosecha de Radagast.
Maldito Bastardo
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15 de diciembre de 2012
209 de 279 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lector de la obra de Tolkien y amante de la adaptación cinematográfica precedente, ya iba avisado del diferente tono que tendría la película. Únicamente esperaba sentarme en el cine y disfrutar de una buena película de aventuras. Películas con tono infantil de aventuras las hemos tenido buenísimas.

El sabor es agridulce. Realmente, si no fuera el mundo de Tolkien, sería una película de aventuras del montón y no precisamente estaría en la parte alta. La película independientemente no acaba de pasar de lo normal y valorada en el conjunto, es la peor de todas las 4 sin dudar.

El metraje es excesivo. Realmente le sobra media hora o tres cuartos de película tranquilamente. Solo en ocasiones alcanza el nivel de la trilogía anterior para desinflarse casi inmediatamente. En más de una ocasión me dije: "por favor que acabe esto". Cuando quise darme cuenta, esa frase la había pensado más de una vez. Su ritmo no funciona. Todo ello salpicado a veces con "¡esto que es!" que dejo para los spoilers.

La valoro siempre como un conjunto puesto que así lo han vendido ellos mismos. La película está tan llena de guiños que no nos permite sumergirnos en la historia de Bilbo individualmente, cayendo en el clásico error de las precuelas. Continuamente tenemos la horrible sensación de haberlo visto u oído lo que nos ofrece, pero mejor.

Como suele ocurrir recientemente, el guión queda ensombrecido por un abuso de las escenas de ordenador. Queda demostrado que guiones e historias sólidas, que simplemente cuenten buenas historias, gustan y son rentables, como INTOCABLE, por citar alguna reciente. Los orcos que antaño eran personas con prótesis y disfrazados ahora son ordenador, perdiendo por tanto ese carácter convincente y realista, además del mérito de conseguirlo. Dotados esta vez de un presupuesto sin límites, han olvidado la solidez de la historia, los personajes. La Comunidad eran 9, si bien estos son más (13 enanos) lo cierto es que conocíamos bien a cada miembro y cada uno tenía a su "favorito". Aquí solo están Thorin y Balin, el resto seguramente no sabremos sus nombres ni nos importe. Son mero relleno para hacer número, a pesar de disfrutar de muchos más minutos todos juntos (y los que quedan en esta trilogía) que la comunidad del anillo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Boromir_Gondor
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11 de diciembre de 2012
279 de 426 usuarios han encontrado esta crítica útil
Casi diez años después de la multipremiada The Return of the King, por fin nos llega The Hobbit, donde se narra la misteriosa aventura que Bilbo, Gandalf y trece enanos protagonizaron sesenta años antes de la ya mítica historia. Me alegro profundamente de que Peter Jackson haya podido hacer el film como le ha dado la real gana, ya que en su día entendió y adaptó de manera soberbia The Lord of the Rings. Tal vez ese haya sido el mayor impedimento al que Jackson haya tenido que hacer frente:el recuerdo del gran público de la exitosa trilogía. De hecho, algunos críticos americanos se han quejado públicamente de que The Hobbit y The Lord of the Rings son diferentes, que no comparten ese gusto por la oscuridad que si poseían las películas protagonizadas por Elijah Wood, Viggo Mortensen y compañía. La respuesta es bien sencilla:mientras que una es un relato épico lleno de muertes gloriosas y espectaculares batallas, otro es un cuento infantil que trata sobre el complicado proceso que atraviesa un niño (o adolescente) hasta que se convierte en un hombre. Las novelas referentes al Anillo Único están repletas de duro belicismo, del triunfo de la oscuridad sobre el bien (en un principio), del esfuerzo sobrehumano que la naturaleza nos exige para mantener el orden de las cosas. En cambio, en The Hobbit prevalece la aventura, la fantasía y el humor sobre los grandes conflictos armados (ojo, que también los hay). Por lo tanto, aunque ambas tengan mucho que ver entre si temáticamente, compartan personajes, tramas y mundos, hay que dejar claro que el tono es algo diferente, cada una en su estilo, aunque nunca olvidando que el director es el mismo y es justamente eso lo que les otorga a ambas un sabio y justo equilibrio de género. Sin embargo, habrá discusiones entre los lectores apasionados del libro y los que no han leído una sola página de la magna obra de Tolkien. Jackson construye su film como un excitado homenaje a sus fans y a él mismo, cosa que no ocurría (al menos no de forma tan rotunda y descarada) en The Lord of the Rings, mucho más abierta a todo tipo de público. En The Hobbit, quien no se haya leído las novelas o, por lo menos, no tenga frescas las tres películas anteriores, se sentirá perdido por momentos ante la avalancha de relatos antiguos, fechas, nombres y lugares a los que se hacen referencia. Por otra parte, los enamorados de las líneas escritas hace más de setenta años por el autor de El Silmarillion, se encontrarán completamente en su elemento, disfrutando cada referencia, broma privada o detalle como si fuera el último.

Y es que quien haya leído The Hobbit sentirá la misma ilusión, emoción, peligrosidad, riesgo y sensación de aventura en el film de Jackson, que ejecuta la novela original a modo de storyboard narrativo, convirtiendo la literalidad en una de sus armas más poderosas. De nuevo acierta el orondo realizador al plasmar su visión poética, preciosista y detallista hasta la extenuación, como ya hiciera años atrás. Tanto él como Fran Walsh y Philippa Boyens, dan con la tecla visual adecuada otorgando a Andrew Lesnie un bello material sobre el que lucirse. Lesnie vuelve a demostrar un dominio de la luz apabullante, con una combinación de luminosidad casi cegadora en Rivendel para contrarrestarlo posteriormente con la oscuridad y el aire viciado de las montañas de los orcos. Ver el film parido por Jackson guarda cierta similitud con volver a ver a un viejo y buen amigo del que hace años que no sabías nada de él, todo resulta familiar pero novedoso a la vez, con esa sonrisa tonta en la boca (reconozco que era la mía durante la proyección) del que no sabe que decir ni que hacer ante lo que le están mostrando. Volver a ver a Gandalf, a Bilbo, a Frodo (brevemente, eso si), a Gollum (genial, como siempre) la Tierra Media, la Comarca...si hasta produce risa tonta reencontrarse con el malvado Saruman! En este aspecto cabe destacar el gran acierto en la elección de Martin Freeman como Bilbo. El Watson de la maravillosa Sherlock de la BBC dota a su Bilbo de un humor y comicidad británica muy infantil y desastrosa, dando fe de que para el personaje supondrá un verdadero reto dejar atrás la niñez para entrar de lleno en la madurez y el mundo de las responsabilidades individuales. En este sentido, es interesante el punto de vista que tanto Tolkien como Jackson (y estoy seguro que del Toro también) comparten sobre la adolescencia, la timidez y el temor patológico al exterior que roza la agorafobia. Para Bilbo, la Comarca es su hogar y no ve más allá de ello. Tiene su vida resuelta y disfruta de siesta, comida, bebida, libros y buena hierba. ¿Para qué salir al exterior a vivir aventuras si puedes leerlas cómodamente desde el salón de tu casa y dejar volar tu imaginación? Muchos de nosotros nos hemos visto en esa situación a menudo (en otros ámbitos, obviamente) y en un mundo donde una gran parte de la población vive esclavizada por sus consolas, la motivación es un elemento clave. Nada motiva, nada parece lo suficientemente importante en un lugar donde se va de mal en peor, donde nunca ocurre nada destacable. Bilbo experimenta lo mismo, una continua hibernación casera en donde corre el riesgo de que un trastorno puntual en su vida pueda transformarse en una ansiedad y un malestar crónico de larga duración. Tolkien nos dice que solo la pura aventura aleatoria y sin sentido puede sacarnos de nuestras aletargadas existencias, solo el riesgo, la curiosidad por lo desconocido, un acercamiento a tierras extrañas. Y Bilbo, como hará Frodo años después, cae en las redes de la locura por el misterio para introducirse de lleno en ella, para nuestro total disfrute.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Jlamotta
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15 de diciembre de 2012
146 de 193 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde que terminara la exitosa trilogía del Señor de los Anillos allá por 2003 Peter Jackson ha encadenado un par de filmes que -cuanto menos- han sido ampliamente criticados. King Kong ya adolecía de ciertos aspectos que lastraban la película y que se repetirán en El Hobbit, como el metraje excesivo y la inclusión de ciertas escenas que sobrepasaban peligrosamente el límite de la grandilocuencia llegando a estar cerca de la vergüenza ajena -como olvidar aquella bochornosa persecución por unos dinosaurios en un desfiladero-. En definitiva, el gusto por lo desmesurado.

En el Hobbit esto se hace palpable incluso de manera más obvia, en un film completamente lastrado por la decisión -comercial por supuesto- de dividir la obra de Tolkien en tres películas (dos si damos por cierto los rumores de que la tercera narrará los acontecimientos que tienen lugar en el lapso de tiempo entre el Hobbit y el Señor de los Anillos) y de que en concreto la primera de ellas tenga una duración de 169 minutos. Estamos hablando pues de concentrar un libreto de poco menos de 300 páginas en dos (?) películas, lo que resulta a todas luces excesivo y obliga a la inclusión de metraje abusivo con sus correspondientes tramas para -por qué no, decirlo claramente- rellenar. (Ver spoiler para datos más concretos).

La película encadena un arranque más o menos prometedor, para luego perderse en un desarrollo lleno de subtramas (la mayoría ridículas) y terminar de la forma más grandilocuente posible. Martin Freeman se antoja como un rotundo acierto, dotando al personaje de la inocencia y los fogonazos de valentía característicos de Bilbo Bolsón, así como de ciertos ticks y expresiones que hacen que el personaje funcione muy bien. Sus compañeros de viaje resultan menos redondos: un Gandalf que no nos aporta nada nuevo y unos enanos en su mayoría estereotipados, con un Thorin a la cabeza que resulta, por momentos, una caricatura de sí mismo.

Sigue la crítica en spoiler
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
risingdana
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12 de diciembre de 2012
155 de 223 usuarios han encontrado esta crítica útil
Se estrena en las carteleras de todo el mundo, este viernes 14, una de las películas más esperadas de los últimos años, y en De Fan a Fan pudimos verla en el pase de prensa más multitudinario que se recuerda, puesto que nadie quería perdérsela.

La expectación era inmensa, y las exigencias más altas aún, todo debido a los criticados 48 fotogramas por segundo. Pues bien, sólo pudimos visionarla en los tradicionales 24fps, así como en 3D y V.O.S.; así que aún no podemos formarnos una opinión directa de esta nueva y revolucionaria tecnología.

Centrándonos en la historia, ésta arranca igual que lo hiciera hace más de diez años esa joya llamada “La comunidad del anillo”, que al igual que le pasará a esta primera precuela, es la que más palos se llevó. De esta forma, arranca con la voz en off de un Bilbo (Ian Holm) ya mayor, escribiéndole a su sobrino Frodo sus memorias, justo antes de que acuda Gandalf a ver a Frodo. Así, Bilbo se pone a recordar la primera vez que conoció al mago y el viaje inesperado que emprendió por culpa de su visita.

60 años antes de los acontecimientos narrados en “El Señor de los anillos” (2001-2003) empieza este relato, con un pequeño y tradicional hobbit disfrutando de un atardecer en la puerta de su casa; sin saber que por un extraño y desconocido motivo, un mago lo ha escogido para ser el miembro número 14 de una compañía de enanos que se dispone a reconquistar su tierra, arrebatada siglos atrás por un temible dragón llamado Smaug.

Así las cosas, Peter Jackson ha hecho los deberes, puesto que en su empeño de transformar un pequeño libro en una trilogía, lo ha inflado, añadiéndole múltiples personajes, referencias, historias y aventuras que no aparecen en el relato original. Pero todo lo añadido no desentona en absoluto, sino que le da más fuerza y profundidad a un relato que hubiera dado sólo para una película. Esto es debido a que todo lo incluido existe en el mundo de Tolkien, ya sea en los apéndices, en historias contadas en otro momento o leyendas antiguas; o, más conocido por el público en general, múltiples referencias a la saga rodada hace más de diez años.

Gracias a lo añadido, podemos disfrutar de la conquista de Valle y la Montaña Solitaria por el dragón, así como la batalla donde los enanos intentaron reconquistar Moria. Pero no sólo eso, sino que Jackson se ha propuesto contar todo lo mencionado en el libro pero que no ve Bilbo, sólo se lo cuentan; regalándonos de esta forma una visión más profunda de la Tierra Media.

Hay que ser sinceros, no tiene ni la fuerza ni la épica de “El retorno del Rey”, pero tampoco lo pretende a esta alturas, sino que su intención es anclar bien los puntales en las que deberán sostenerse las dos próximas entregas, las cuales seguro que contendrán todos los momentos mágicos de la saga anterior, sin el inconveniente de tener que presentar a todos los personajes.

Si hay que achacarle algún pero, es a la escena donde el mago Radagast el Pardo (que existe, pero que no aparece ni se le menciona en el libro), distrae a los orcos para que puedan huir nuestros héroes, resultando demasiado infantil y absurda. También podría mencionarse alguna que otra licencia artística que se ha tomado, pero que para nada enturbian un conjunto que será del agrado de todos los fans de la saga, aunque seguramente irrite a los seguidores más acérrimos de Tolkien.

Por último, resulta muy de agradecer su respeto por el libro (aún con lo ampliado), puesto que el libro en sí está perfectamente adaptado, respetando la mayoría de los diálogos y situaciones originales. Nadie le puede echar en cara que haya decidido pulir un poco la historia, eliminando los momentos tediosos de los viajes originales y cambiándolos por frenéticas persecuciones (con sus ya famosos e imitados planos desde lejos); así como que algún otro momento exacerbado con tintes épicos exentos en el relato original.

Andy Serkis vuelve a interpretar a Gollum con la técnica de captura de movimientos
y mejora la difícil interpretación que hizo en la trilogía de El Señor de los Anillos
En resumen, Peter Jackson ha vuelto a la Tierra Media... ¡Y lo hace a lo grande! Nos encontramos ante unas increíbles actuaciones de Martin Freeman (Bilbo de joven) y Thorin (Richard Armitage), una fabulosa banda sonora y nos deja con ganas de más, de ver mucho más. Hay que decir que a pesar de su duración y de lo añadido, nada desentona en la cinta.

Lo mejor: El espectacular duelo que mantienen Gollum y Bilbo con el juego de adivinanzas, con un Andy Serkis que consigue mejorar (desconocía que se pudiera) lo aportado a Gollum respecto a los originales.

Lo peor: Tener que esperar todo un año para poder ver en todo su esplendor al dragón Smaug, con la voz en versión original de Benedict Cumberbatch (de la serie británica “Sherlock”)

@EduQuintana16
Edu16k
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