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María Magdalena

5,9
929
votos
Año
2018
País
Reino Unido
Director
Reparto
Género
Drama | Religión. Biblia
Sinopsis
Película biográfica bíblica que cuenta la historia de María (Rooney Mara), una joven mujer en busca de una nueva forma de vida. Restringida por las jerarquías de la época; María desafía a su familia tradicional al unirse a un nuevo movimiento social dirigido por Jesús de Nazareth (Joaquin Phoenix). Pronto encuentra su lugar dentro del movimiento y en el corazón de un viaje que la conducirá a Jerusalén. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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18 de marzo de 2018
12 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hacía tiempo que no frecuentaba el programa doble, cosa que resulta difícil de compaginar si los horarios no son compatibles. Después de disfrutar de un título que sorprendentemente tenía mucho que ver con lo que a continuación aguardaba, mis expectativas subieron desde el minuto uno como la espuma debido al plano inicial que presuponía una obra maestra y la mejor película sobre esta temática jamás filmada. Pero Garth pasó de un Malick alegórico y simbólico a un Rossellini austero y escueto, dejándome desconcertado por completo, pues cuando creía que iba a ver algo que no había visto antes, empecé a temerme que volvería a ver lo mismo, pero no, no fue lo mismo, hubo una nueva visión, una visión con otra mirada, una visión vista desde fuera y a la vez desde dentro, como una especie de 3D sin gafas, y entendí por primera vez ciertos pasajes que antes no entendía (cosa que en sí misma ya supone para mí un gran mérito de cara a la película). Tal vez lo que le eche en cara a Garth Davis es haber hecho una película excesivamente compleja, no haber dejado suficientemente claro desde el principio el mensaje que pretendía transmitir, haberse andado por las ramas, dejado atrapar por una exposición shakesperiana, pero al final, puesto a reflexionar, ¿y si tal voluntad era intrínseca a la línea argumental, a la complejidad de un mensaje que en su momento fue fácilmente malinterpretado? Otro punto a favor del bueno de Garth. A este respecto serviría de ejemplo ilustrativo la perfecta definición del personaje de Judas (excelentemente interpretado), en clara contraposición al personaje de María, que no es sólo la María del título, sino también la María madre, e incluso la María santa, ya que María lo es todo, y representa tanto al ser humano como al ser divino. Rooney vive el personaje como parte de ella, es María, y eso maravilla, ya que es como ser partícipe de una conversión real (sí, ya sé que se trata sólo de una interpretación), como ver a Dolores Hart profesar sus votos, y al compartir ese sentimiento sentirlo como propio. No me olvido de Joaquin, el problema es que Joaquin no hace de Mesías, hace de sí mismo, permanentemente atormentado, consumido, como si hubiera cometido algún terrible pecado en el pasado de cuya culpa le resultara imposible desprenderse, o tal vez eso no sea un demérito, tal vez sea esa la intención de Garth (otro punto a su favor). La escena de la resurrección de Lázaro resulta realmente extraordinaria, y el mejor ejemplo para explicar el significado de la Pasión. Me gusta cómo Garth Davis utiliza los elementos y los descompone para a partir de ahí construir una historia distinta que cuenta lo mismo, pero con mayor fuerza y contundencia, porque la palabra no es única, lo es su significado. Y todo ello sin necesidad de recrearse en lo obvio, resumido a lo mínimamente necesario e ineludible, con el alegato de que la verdadera revolución consiste en cambiar uno mismo, que todos somos iguales y libres, y que el Reino de Dios reside en aquellos que tienen fe.
Chon
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22 de marzo de 2018
21 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Spoiler seguro:
Comprendedle al pobre, al viejo y acabado y revenido Dios, tantas veces asesinado y tan desprotegido y abandonado, de voz tan silenciada, tan orillado y despreciado hoy día, necesita cariño, se vino abajo, le hicieron una oferta que ni siquiera él podía rechazar, a saber, si te conviertes a la nueva religión, adiós a la perdición, volverás a vivir por enésima vez, te escucharán, ya verás, es un pequeño esfuerzo, nada más, firma aquí, no te arrepentirás, no temas, no sufras, abraza el feminismo, que es la mejor causa, sin competencia en el mercado, está testada, avalada por las más importantes naciones e instituciones, cede, venerable anciano, venga, no seas tan puñetero, que no cuesta ningún esfuerzo, lo hacemos por ti aunque no lo creas o parezca, nos das mucho pena, no queremos hacerte daño, es cosa buena, solo una vez te hacemos esta propuesta, es una gran oportunidad, o aceptas o te dejaremos tirado como un perro, anacrónico viejo, cabrón del cielo, o ya nadie, nunca, te querrá ver jamás.
Y aceptó. Los dioses, hasta los más perfectos, bellos, enjutos como juncos, barbudos y plenipotenciarios, omnipresentes y omnímodos, esos también tienen su corazoncito de algodón, sus tiernos egoísmos, sus penas recias, que nadie les contempla como a ellos les gustaría y anhelan.
Pero se hicieron más reformas, como las nuestras laborales de toma pan y moja, iguales. Ver y creer:
- Su hijo, el mismo Cristo bendito elegido delegado sindical o portavozo (blanco y de ojos azules, por si acaso). Enemigo del comercio, del dinero, del libre mercado, defensor de los carneros y los corderos, líder obrero, manifestante, iluminado, algo pendenciero y de "groupies" y forofos lleno.
- Pedro, negro. Por multirracial, cultural, apertura moral y bondad abismal.
- Sororidad. Las mujeres unidas jamás serán vencidas.
- La Virgen María como comisaria política de la nueva teología. Que es la madre y eso es tautología.
Y ella, todos de pie y aplaudiendo, nuestra generala en la sombra, la María Magdalena (también blanca como la leche y de mirada azulina, no dudaría), de luz llena, de sabiduría repleta, de ternura rebosa y amor que se derrama y nos reboza como albóndigas en salsa hermosa. La primera, la revolucionaria, el motor inmóvil de la causa, la jefa, libre, valiente y verdadera.
O todo lo que quiso saber y nunca se atrevió a preguntar sobre la remota posibilidad de que la Biblia fuera en realidad feminista a todo dar, os lo digo yo en verdad aunque nos lo quisieran los malvados ocultar, aquí lo tendrás, directo para gozar, con sabor tropical.
Tengo que confesar, para eso estamos, para contar nuestros pecados inmensos y pedir perdón a la nueva religión, que iba un poco confundido, había oído y entendido que la película era un pestiño, un bodrio absurdo y repetido, lo mismo de siempre contado sin ningún sentido, con un feminismo inapreciable, timorato, solo un poco, como de tapadillo. Y es cierto que durante una parte del metraje más o menos puede ser así. Pero después no. Es la violación sistemática y programada, aunque más o menos disimulada (mezclan churras con merinas, engaños y apaños con verdades, a veces a medias, otras ahí estamos) de los textos religiosos en aras de la buena nueva. Se trata de corregir la cultura religiosa para que se adapte a los nuevos tiempos. Con lo que al final Jesús es un absurdo mamporrero, la excusa, el hombre de paja, el pie de página, la catapulta que impulsa a la verdadera protagonista y su propaganda.
No deliro, tengo pruebas:
- María es sojuzgada por los hombres de su casa. La obligan a casarse.
- Se escapa. Pese a toda la resistencia y el repudio de su familia. Se libera.
- Se introduce en un heteropatriarcado que excluye a las mujeres. Solo Dios la comprende. Porque él sí es bueno y se ha convertido al bien, al feminismo.
- Sigue al señor. Le escucha, le atiende, le absorbe, le traduce. De hecho, es la única capaz de captar su mensaje y tiene que andar todo el santo día dando explicaciones a los simples, brutos y necios hombres:
a) Los hombres piensan como soldados. Ella les dice que Jesús es un príncipe pacifista.
b) María ofrece una lección de misericordia a Pedro, da consuelo, alivio y socorro a los desamparados.
c) Jesús no sabe qué decir a las mujeres, lógicamente. Le pide ayuda. Ella le guía. Le conduce. Le mima. Le ama. Le perdona. Sin ella está perdida, no es nadie, un pobre hombre, un niño de papá, una vaca sin cencerro.
d) Se acerca el final. Nadie entiende muy bien qué pasa. Parece que se habla de sufrimiento y oscuridad como inevitable destino. Ella les comenta lo que él le ha confiado. Les pide que aprendan. A ellos muchos les cuesta.
e) Él muere. Ella le acompaña. Y después. Ella en verdad es la que le resucita, con su presencia, con su mirada.
f) Ellos son envidiosos, como niños malcriados. Ella les dice que no sean tan mangarranes, que el reino de Dios no consiste en una chusca revolución zapatista, que eso es de risa, para patéticos paletos y ridículos posibilistas, que Dios está en cada momento, en cada acto de amor, que el cambio se produce con las pequeñas cosas, en los detalles amorosos.
Pedro se queja, rehúsa, se irrita. Malvada mujer, eso no puede ser. Ella le contesta orgullosa, tengo toda la razón como apostola primera que he estado en la última cena a su mismita vera, elegida por mi alma bella, lo sé todo y nadie me va a callar más, me van a a oír, os vais a cagar, machirulos bobos, que me acabo de empoderar y el mundo a temblar. Porque yo lo valgo y todos sin chistar. Y añado lo siguiente, hasta al mismo Dios le perdono la vida y hago caso para mantener un decoro y un ay, por pena y misericordia, que si no también se iba a enterar, hombre al fin y al cabo, por muchos humos, milagros y cielos que tenga.
- Al final todas las mujeres se miran gozosas, extasiadas, maravilladas, ha llegado su momento.
Últimas noticias del mundo. Breaking News.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
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16 de marzo de 2018
8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nunca me ha llamado la atención el cine de género religioso. Me desespera la excesiva teatralidad de las producciones antiguas y la artificial intensidad de las modernas. Si tuviera que elegir un título de mi agrado, me decantaría por “Jesucristo Superstar”, ya que la magistral habilidad rítmica y musical de Andrew Lloyd Weber, unida a la capacidad narrativa de Norman Jewison, dieron lugar a una obra muy digna. Superproducciones como “Ben-Hur”, de William Wyler, se aproximan más a la aventura y al entretenimiento que a la recreación bíblica. En cuanto a las más recientes, “Noe”, de Darren Aronofsky resulta una loa megalómana y pretenciosa, mientras que “Exodus: dioses y reyes”, de Ridley Scott, exhibe una reiteración de tópicos y una ostentosa reivindicación de presupuesto desorbitado, que se derrocha en fastuosas y estériles imágenes. Las más clásicas, que se programan con insistencia año tras año en las fechas del calendario marcadas en rojo, son ejemplos de títulos de cartón piedra que envejecen mal. Y, por lo que se refiere a las tildadas de comprometidas (tipo “La última tentación de Cristo”), constituyen un ejercicio vacuo y presuntuoso de intelectualidad muy difícil de digerir.
Con semejantes antecedentes, confieso que me dispuse a ver “María Magdalena” con muchos reparos, y eso que el anterior trabajo de su director, Garth Davis, me llamó la atención en su momento. “Lion”, además de recibir seis nominaciones a los Oscar y cuatro a los Globos de Oro, puede considerarse una cinta honesta y vital que merece ser destacada. Sin embargo, “María Magdalena” termina pecando de los mismos defectos que centenares de obras similares a ella. Trata de contentar a un público devoto, pero sin renunciar a la originalidad y la innovación. Dicho objetivo es altamente complicado y, por ello, se pierde en una filmación densa, irregular, petulante y monótona que lastra la bienintencionada inventiva de su realizador. Destacan pequeñas perlas de interés que naufragan en sus dos horas de proyección de aburrida solemnidad, pese a que los intérpretes se desfonden en un titánico y loable esfuerzo. No creo que convenza ni a los espectadores de fe ni tampoco a los más escépticos en materia religiosa.
María Magdalena es una mujer joven que busca su espacio en la sociedad de la época. Restringida y limitada por diversas jerarquías, desafía a su familia tradicional y a la comunidad de la que forma parte cuando se une a un nuevo movimiento encabezado por Jesús de Nazareth. Dentro de ese grupo se sentirá realizada y comenzará un viaje que la conducirá a Jerusalén.
Por desgracia, el intento de rupturismo y singularidad de Davis no termina de fructificar, y su afán por resultar feminista y moderno choca con la tradición, quedándose a medio camino. La apuesta es meritoria pero el resultado de su tentativa decepciona y, a pesar del empeño, no persuade.
Por el contrario, las interpretaciones sí pueden calificarse de sobresalientes. La actriz Rooney Mara continúa consolidando su carrera con acierto, gracias a su incuestionable calidad y a la apropiada elección de papeles arriesgados. Su maravillosa interpretación en “Carol” y su notable actuación en la versión de “Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres” evidencian que nos hallamos ante una excelente profesional delante de las cámaras. Por su parte, el nada convencional actor Joaquin Phoenix sigue acumulando interesantes rarezas de elevado valor artístico. “Gladiator”, “En la cuerda floja” o “Her” dan buena cuenta de ello. Ambos son, sin duda, lo más destacado de la película. Completan el reparto Chiwetel Ejiofor (“12 años de esclavitud”) y Tahar Rahim (“Un profeta”).
www.cineenpantallagrande.blogspot.com
@gerardo_perez_s
gerardops
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20 de marzo de 2018
5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin duda una interesante propuesta desde un punto de vista "hiperrealista" del tema. Profundiza en la realidad social y práctica de la sociedad en la Judea del año 33 d.c, pero sintetiza en exceso las posibilidades, aproximándose demasiado a una fina linea entre qué contar y que querer mostrar, y esto penaliza la ya de por sí, la esquemática narración, pobre en recursos y limitada en su mensaje, desde el punto de vista del espectador, no se alcanza la introducción a la historia y fuerza en extremo la insinuación, lo que hace incomodo su visionado, a pesar de no estar exenta de algunos momentos muy bien tratados (como los de la entrada en Jerusalen y los primeros bautismos).

Es, en definitiva, un film irregular, alejado, eso sí, de los clichés habituales en películas de la misma temática (y aquí, quien lo iba a decir, se echa de menos, por ejemplo, a los romanos ¿dónde están?, ¿no formaban parte de esa sociedad en aquel momento?), que fomenta su justa, pero correcta, realización y su mensaje, por decirlo de algún modo,feminista, aquí, es evidente el homenaje a la figura de la "Nueva Apostol" María Magdalena y su reivindicación de la figura mariana en la historia de la cristiandad, y este, es su mayor acierto, aunque acaba sucumbiendo a la falta de ritmo, el exceso de pasión y a la parquedad de su resultado final.

Interpretativamente, todos cumpliendo con solvedad, pero un exceso de sufrimiento en la interpretación de Joaquim Phoenix, resulta, cuando menos, impactante, humanizando la figura, si, pero incomodando en ciertos momentos por su indefinición. Lo mejor, sin duda, sus (pocas) escenas de milagros y su tono melancólico.

Se deja ver, pero no entrará entre los clásicos bíblicos, quizá por su propia presentación y su falta, en algunos momentos, de momentos clave en la historia. El tiempo lo dira...

Saludos
JAVIER TOLEDO
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23 de marzo de 2018
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
En su segunda película, el director Garth Davis toma a uno de los personajes bíblicos más polémicos, el de María Magdalena, que hace apenas un par de años fue elevada a la categoría de Santa al ser considerada una discípula más de Jesús, y que, durante muchos años o más bien siglos, llevó consigo el estigma de ser un personaje poco agraciado e impopular, e incluso se divulgó la creencia de que era prostituta.

La película de Davis narra la ya muy conocida historia de la pasión de Jesús desde el punto de vista de María Magdalena, a quien interpreta de manera sobria y eficaz Rooney Mara, quien compone el personaje de una mujer que debe liberarse del yugo de una familia autoritaria y que estaba acostumbrada a colocar a la mujer en un lugar inferior respecto al hombre.

Pero la vida de María cambia cuando llega Jesús a su tierra a predicar, calando tan profundo en ella que decide dejar su casa y su familia para seguir a Jesús y ayudarle a esparcir la palabra de Dios, convirtiéndose en una más de sus fieles seguidores hasta incluso el momento de su muerte, y siendo testigo de una de sus resurrecciones y últimos momentos en la Tierra antes de elevarse eternamente a los cielos.

La premisa se supone interesante toda vez que significa una especie de lavado de cara de un personaje que ahora ha sido colocado en un sitio diferencial dentro de la historia más conocida en la historia de la humanidad, el problema es como se cuenta esa parte de la historia.

La película está contada con una solemnidad abrumadora, que aletarga un relato que pretende acercarse lo más posible a un tono realista pero que descuida su narrativa, la cual conlleva un tedio y parsimonia que vuelve muy aburrida una historia contada sin pasión y de manera totalmente impersonal.

Phoenix y Mara son lo más rescatable con su respectiva interpretación, dando vida a un Jesús lejos del retrato típico de estampita, pero que no logra levantar el vuelo de una película chata y adormecedora, que luce oportunista al buscar enaltecer una figura conveniente ante el oleaje feminista de los tiempos que corren.

http://tantocine.com/maria-magdalena-de-garth-davis/
Quique Mex
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