Drama
Peter Frye, typical American boy, is orphaned when his parents are caught in the London Blitz. He is not told of their fate, but shuttled from one selfish relative to the next, ending with "Gramp," a kindly ex-vaudevillean. Peter and Gramp, both fond of "Irish bulls," get along fine; but the morning after Peter finally learns he's an orphan, his hair spontaneously turns green! The absurd over-reactions of stupid people overturn his life ... [+]
Debo confesar que Joseph Losey es un director por el que siento bastante inclinación, circunstancia que me hace incurrir en cierta parcialidad a la hora de valorar sus películas; admitido esto, parece necesario aclarar el por qué de esta apreciación, que yo justificaría en la admirable coherencia que desprende la filmografía del citado realizador, siempre crítico y pesimista, por mucho que lo negara personalmente en sus entrevistas.
Y es que las realidades descritas por Losey suelen resultar bastante deprimentes, pues su visión de los hombres y la sociedad acostumbra a ser negativa. Esa perspectiva, que encontrará su cénit en "El sirviente" o "El mensajero", ya está presente en su opera prima, que aquí se comenta. A Peter, un huérfano de guerra, un día los cabellos le cambian de color, volviéndose verdes; tras el pasmo inicial averigüa que ese cambio es algo así como una marca asociada a un destino, en su caso alertar a las gentes de su pueblo de los peligros que una futura guerra traería. Pero su mensaje de paz, unidad y hermanamiento es desdeñado por todos, enormemente alarmados ante la singularidad del muchacho, e intentarán "devolverlo al redil".
A muchos usuarios podrá parecerles que la forma en la que Losey expresa aquí sus preocupaciones acerca de la guerra fría, el peligro atómico y la marginación del diferente o discrepante, resulta ingenua y pasada de moda. En este caso yo creo que hay que acercarse al filme con cierto sentido de alteridad, esto es, juzgándolo y valorándolo por lo que su mensaje y la forma en la que lo transmite significaban en su contexto histórico (la posguerra mundial y los albores del conflicto bipolar). Haciéndolo así la película gana enteros y algunos de sus mensajes se tornan proféticos.
Con buenas interpretaciones del pequeño Stockwell y O'Brien y un aceptable guión, resulta reseñable el acertado uso de los encadenados a los que recurre Losey al comienzo del relato del chico, así como la concepción y el simbolismo de la secuencia de la peluquería, que se asemeja a una ejecución pública a la que todo el mundo asiste y de la que se retira apesadumbrado. La fuerza emotiva de esta secuencia es muy notable por la universalidad de su mensaje, hasta el punto de que podríamos afirmar que constituye toda una premonición sobre el futuro del director. Y es que en efecto, faltaba muy poco para que, en plena "caza de brujas", los cabellos verdes de Losey fueran advertidos; afortunadamente para nosotros, tras su paso por la peluquería, los cabellos verdes volvieron a crecer.
Quatermain80
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