¡Dios mío! Hace tiempo que no veía una película tan, tan, tan mala. Bajo la excusa de una pretendida originalidad, un grupo de personajes absurdos (por no decir estúpidos) se embaucan en una trama insulsa que no se sabe muy bien a dónde va y que termina siendo una de aquellas comedietas españolas de líos de faldas de mediados de los Ochenta disfrazada de cierta pedantería y mucha, mucha, mucha (excesiva) pretenciosidad.
Para olvidar.
Jotacelada
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