Críticas ordenadas por utilidad
Movie added to list
Movie removed from list
An error occurred
7
21 de noviembre de 2012
21 de noviembre de 2012
31 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
Spencer Tracy. El juez que juzga. Lleva la honradez pintada en la faz, y una intención clara de hacer justicia de forma implacable. Intenta comprender de verdad cómo un país entero pudo ser abducido por un fanático como Hitler hasta el punto de consentir millones de asesinatos a sangre fría. Tracy, con su habitual sobriedad y sencillez, hace honor a la bonhomía del personaje y lo borda.
Burt Lancaster. El juez juzgado. Si el protagonista indiscutible debía haber sido Tracy, Burt Lancaster aparece en pantalla y se lo merienda sólo con la mirada. Durante casi toda la película Lancaster no hace un solo gesto, no mueve un músculo de su cara. Eso sí, su mirada profunda y digna lo dice todo. Cuando decide hablar, su testimonio es probablemente el más demoledor de todos.
Richard Widmark. El fiscal. Le toca la parte chula: demostrar la culpabilidad de unos individuos que han cometido un crimen abominable, espanto de toda la humanidad. Widmark está contenido, su personaje no hace demasiada sangre, sus interrogatorios son exhaustivos y finos pero no se permite dejarse llevar por el paroximo.
Burt Lancaster. El juez juzgado. Si el protagonista indiscutible debía haber sido Tracy, Burt Lancaster aparece en pantalla y se lo merienda sólo con la mirada. Durante casi toda la película Lancaster no hace un solo gesto, no mueve un músculo de su cara. Eso sí, su mirada profunda y digna lo dice todo. Cuando decide hablar, su testimonio es probablemente el más demoledor de todos.
Richard Widmark. El fiscal. Le toca la parte chula: demostrar la culpabilidad de unos individuos que han cometido un crimen abominable, espanto de toda la humanidad. Widmark está contenido, su personaje no hace demasiada sangre, sus interrogatorios son exhaustivos y finos pero no se permite dejarse llevar por el paroximo.

Maximilian Schell & Burt Lancaster
Maximilian Schell. El abogado defensor. Oscar al mejor actor. Una vez más Hollywood premia la sobreactuación y el frenesí interpretativo. En su favor hay que decir que Schell es el que lo tiene más jodido porque a su personaje le toca hablar de la humillación y la miseria del pueblo alemán, que le llevaron a ser seducido por un psicópata demagogo y charlatán como Hitler, y le toca además demostrar que los alemanes no sabían nada de lo que estaba pasando en los campos. Lo tiene complicado, y tal vez por eso recurre al arrebato pasional y a la exaltación de las emociones. En cualquier caso, la actuación que menos me convence.
Judy Garland. La testigo de cargo. Increíblemente sobria y comedida para ser Garland. Su papel es corto pero sustancioso. Su personaje intenta mantener la dignidad en un interrogatorio duro destinado a hundirla y hacerla caer en contradicción. No hace ni un solo gesto de más ni tampoco de menos; está sencillamente perfecta.
Montgomery Clift. El testigo débil mental. Pobre Monty, le tocó el gordo con el papel pero se le va un poco de las manos. No termina de encontrar el punto medio en el que está la virtud. Su personaje es complicado porque al mismo tiempo tiene que resultar conmovedor, patético, indefenso, frágil e histérico. No lo consigue; a ratos se queda corto y a ratos se pasa siete pueblos. Lo tenía muy difícil, la verdad.
Judy Garland. La testigo de cargo. Increíblemente sobria y comedida para ser Garland. Su papel es corto pero sustancioso. Su personaje intenta mantener la dignidad en un interrogatorio duro destinado a hundirla y hacerla caer en contradicción. No hace ni un solo gesto de más ni tampoco de menos; está sencillamente perfecta.
Montgomery Clift. El testigo débil mental. Pobre Monty, le tocó el gordo con el papel pero se le va un poco de las manos. No termina de encontrar el punto medio en el que está la virtud. Su personaje es complicado porque al mismo tiempo tiene que resultar conmovedor, patético, indefenso, frágil e histérico. No lo consigue; a ratos se queda corto y a ratos se pasa siete pueblos. Lo tenía muy difícil, la verdad.

Maximilian Schell
Stanley Kramer. El cocinero. Lo tenía chupado con estos ingredientes y con una opinión pública mundial completamente abrumada por los crímenes ominosos de la Alemania nazi. Y creo que de veras intenta mantener una cierta equidistancia, reflejada en el personaje éticamente impecable de Tracy. Nada que ver con el Kramer dislocado y demencial de "La herencia del viento", por ejemplo. Pero le pasa como a Monty, tampoco lo consigue. Al final queda la sensación de que la principal victoria de los vencedores siempre será que ellos se quedan con el inmenso poder de contar la historia a su manera.
20 de febrero de 2013
20 de febrero de 2013
30 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ben Affleck. El “mal actor-estupendo director” por antonomasia nos sorprende en esta película, en la que es actor pero no está nada pero que nada mal. Es uno de los dos protagonistas en lid; interpreta a un abogado de éxito que tiene un accidente cuando se dirige al tribunal y pierde unos papeles importantes. Su personaje va in crescendo en su rabia y su desesperación por recuperarlos, y al mismo tiempo su asco por el sucio mundo en el que se mueve. Su encontronazo con Jackson será un revulsivo que le obligará a replantearse toda su vida de principio a fin.
Samuel L. Jackson. Va en el coche que choca contra el de Affleck. Es un alcohólico en rehabilitación, un padre desesperado que lucha por no perder a sus hijos. Al igual que su contrincante va metiéndose en una espiral de violencia e ira que le llevan a perder totalmente el control de sus actos y sus decisiones. Corren de su cuenta algunos de los momentos más tensos del filme, como ése en el que entra en un bar, pide una copa de bourbon y se sienta a mirarla.
Y junto a los dos protagonistas principales, unos secundarios de lujo, como Toni Collette, que interpreta a la amante y compañera de trabajo de Affleck, con quien comparte intensísimos planos y diálogos; o William Hurt, amigo y compañero de batallas alcohólicas de Samuel L. Jackson, con el que igualmente comparte planos y diálogos que no tienen nada que envidiar a los del equipo contrario.
Roger Michell, el famoso artífice de la alabadísima “Notting Hill”, debuta en el cine norteamericano con esta película, desde mi punto de vista notablemente infravalorada. Con un reparto lleno de nombres estelares (obviemos a Affleck, aunque ya digo que está sorprendentemente bien) y un guión denso y consistente en el que la tensión se mezcla con el drama a partes iguales, nos cuenta una historia de límites morales, de estrés vital, de decisiones erróneas en cadena y por último de redención que está muy bien escrita y mejor dirigida.
Si acaso falla algo es el final. No sé, creo que el desarrollo de la acción merecía otra cosa, algo un poco menos flowerpower. Pero bueno, se le puede perdonar porque es uno de esos finales que dejan una sonrisa bobalicona en la cara y oye, tampoco de vez en cuando hace daño algo de optimismo vital. Digo yo, vamos.
Samuel L. Jackson. Va en el coche que choca contra el de Affleck. Es un alcohólico en rehabilitación, un padre desesperado que lucha por no perder a sus hijos. Al igual que su contrincante va metiéndose en una espiral de violencia e ira que le llevan a perder totalmente el control de sus actos y sus decisiones. Corren de su cuenta algunos de los momentos más tensos del filme, como ése en el que entra en un bar, pide una copa de bourbon y se sienta a mirarla.
Y junto a los dos protagonistas principales, unos secundarios de lujo, como Toni Collette, que interpreta a la amante y compañera de trabajo de Affleck, con quien comparte intensísimos planos y diálogos; o William Hurt, amigo y compañero de batallas alcohólicas de Samuel L. Jackson, con el que igualmente comparte planos y diálogos que no tienen nada que envidiar a los del equipo contrario.
Roger Michell, el famoso artífice de la alabadísima “Notting Hill”, debuta en el cine norteamericano con esta película, desde mi punto de vista notablemente infravalorada. Con un reparto lleno de nombres estelares (obviemos a Affleck, aunque ya digo que está sorprendentemente bien) y un guión denso y consistente en el que la tensión se mezcla con el drama a partes iguales, nos cuenta una historia de límites morales, de estrés vital, de decisiones erróneas en cadena y por último de redención que está muy bien escrita y mejor dirigida.
Si acaso falla algo es el final. No sé, creo que el desarrollo de la acción merecía otra cosa, algo un poco menos flowerpower. Pero bueno, se le puede perdonar porque es uno de esos finales que dejan una sonrisa bobalicona en la cara y oye, tampoco de vez en cuando hace daño algo de optimismo vital. Digo yo, vamos.
9 de enero de 2015
9 de enero de 2015
27 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué grandes los Rose! Qué manera de querer, qué manera de odiar, qué manera de matar, qué manera de morir!
Noooooo, no es el himno del Atleti. Es que hay que quitarse el sombrero ante esta comedia negra negrísima hecha además por un cómico. Qué grande el pequeño DeVito!
Incomprensiblemente minusvalorada, “La guerra de los Rose” es sin duda la más bella historia de desamor jamás contada.
Leo por ahí críticas que la acusan de tono desmedido, de exagerada, de inverosímil, de esperpéntica, de violencia gratuita… Señoreeeees, esto es una parodia, una magnífica parodia sobre el amor, el matrimonio, la vida... Y desde cuándo una parodia tiene que ser mesurada o verosímil o políticamente correcta?
El tono de la película es de dibujos animados. Las situaciones recuerdan al eterno contencioso entre El Correcaminos y el Coyote pero en versión conyugal. Turner y Douglas se convierten en enemigos irreconciliables y se hacen la vida imposible en el reducido espacio de una casa a la que ninguno de los dos está dispuesto a renunciar.
Noooooo, no es el himno del Atleti. Es que hay que quitarse el sombrero ante esta comedia negra negrísima hecha además por un cómico. Qué grande el pequeño DeVito!
Incomprensiblemente minusvalorada, “La guerra de los Rose” es sin duda la más bella historia de desamor jamás contada.
Leo por ahí críticas que la acusan de tono desmedido, de exagerada, de inverosímil, de esperpéntica, de violencia gratuita… Señoreeeees, esto es una parodia, una magnífica parodia sobre el amor, el matrimonio, la vida... Y desde cuándo una parodia tiene que ser mesurada o verosímil o políticamente correcta?
El tono de la película es de dibujos animados. Las situaciones recuerdan al eterno contencioso entre El Correcaminos y el Coyote pero en versión conyugal. Turner y Douglas se convierten en enemigos irreconciliables y se hacen la vida imposible en el reducido espacio de una casa a la que ninguno de los dos está dispuesto a renunciar.

Kathleen Turner & Michael Douglas
Momentos impagables:
1. Douglas meando sobre el pescado de Turner.
2. Turner con su todoterreno aplastando a Douglas con su cochecito.
3. El momentazo del vino y el paté, qué primeros planos, qué caritas.
4. Las persecuciones entre el perro y el gato.
5. La escena final de la lámpara. Auténticamente magistral.
Simplemente genial de principio a fin.
1. Douglas meando sobre el pescado de Turner.
2. Turner con su todoterreno aplastando a Douglas con su cochecito.
3. El momentazo del vino y el paté, qué primeros planos, qué caritas.
4. Las persecuciones entre el perro y el gato.
5. La escena final de la lámpara. Auténticamente magistral.
Simplemente genial de principio a fin.
21 de julio de 2011
21 de julio de 2011
26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que cómo me gusta a mí el esperpento! Lo has bordao, Fernán-Gómez, eres la hostia. Difunto y todo te lo tengo que decir.
Qué pedazo de comedia, qué finura, qué cantidad de personajes inolvidables! Ese filósofo de la vida necrófilo que interpreta magistralmente mi adorado Agustín González (Diossss, qué actorazo), esa maravilla de petarda de la muerte con sus rulazos y su bata de guatiné a la que da vida la incombustible Pilar Bardem (para que luego digan que esta mujer no sabe actuar)... y esa historia de amor conyugal eterno en esa España cutrerretro, con esos papeles pintados que harían orgasmarse al mismísimo Andy Warhol... Fernán-Gómez, porque tú lo vales.
Cómo me gusta descubrir tesoros escondidos. Y qué orgullosa me siento de mis raíces patrias cuando me regalan cosas como ésta. Estoy por cantar "Suspiros de España".
Dos escenas magistrales: la del depósito con Agustín González relatando la disolución de un cadáver en ácido sulfúrico, y la final de la casa del terror en el parque de atracciones.
Qué pedazo de comedia, qué finura, qué cantidad de personajes inolvidables! Ese filósofo de la vida necrófilo que interpreta magistralmente mi adorado Agustín González (Diossss, qué actorazo), esa maravilla de petarda de la muerte con sus rulazos y su bata de guatiné a la que da vida la incombustible Pilar Bardem (para que luego digan que esta mujer no sabe actuar)... y esa historia de amor conyugal eterno en esa España cutrerretro, con esos papeles pintados que harían orgasmarse al mismísimo Andy Warhol... Fernán-Gómez, porque tú lo vales.
Cómo me gusta descubrir tesoros escondidos. Y qué orgullosa me siento de mis raíces patrias cuando me regalan cosas como ésta. Estoy por cantar "Suspiros de España".
Dos escenas magistrales: la del depósito con Agustín González relatando la disolución de un cadáver en ácido sulfúrico, y la final de la casa del terror en el parque de atracciones.
Y que me digan a mí que Álex de la Iglesia inventó el humor negro. Madre mía, pos no tuvo maestros!
3
5 de junio de 2015
5 de junio de 2015
59 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por qué esta gente mira tanto y habla tan poco.
Por qué Estrella no tiene amigos ni sale con nadie.
Por qué esa niña no salta a la comba ni juega jamás.
Por qué extraño motivo se pasa el día espiando al padre.
Por qué, en cambio, pasa de su madre como de la mierda.
Por qué en las pelis de Víctor Erice nunca sale gente normal.
Por qué a Chus Lampreave siempre le colocan gafas de culo de vaso.
Por qué el único personaje medianamente normal es el de Rafaela Aparicio.
Por qué coño las obras maestras del cine español son tan coñazo y tan plastas.
Por qué Estrella no tiene amigos ni sale con nadie.
Por qué esa niña no salta a la comba ni juega jamás.
Por qué extraño motivo se pasa el día espiando al padre.
Por qué, en cambio, pasa de su madre como de la mierda.
Por qué en las pelis de Víctor Erice nunca sale gente normal.
Por qué a Chus Lampreave siempre le colocan gafas de culo de vaso.
Por qué el único personaje medianamente normal es el de Rafaela Aparicio.
Por qué coño las obras maestras del cine español son tan coñazo y tan plastas.
Más sobre Talía666
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana
