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Adam: Mujeres en Casablanca

Drama Abla regenta una humilde pastelería en su propia vivienda de Casablanca, donde vive sola con Warda, su hija de 8 años. Su rutina, dictada por el trabajo y las labores domésticas, se ve un día interrumpida cuando alguien llama a su puerta. Se trata de Samia, una joven embarazada que busca empleo y techo. A la pequeña le atrae la recién llegada desde el primer momento, pero la madre se opone inicialmente a acoger a la extraña en su casa. ... [+]
Críticas 23
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6
30 de enero de 2021
4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todas las culturas que coincidimos en el mundo moderno se formaron con constumbres ancestrales y con ritos de obligado cumplimiento que en su momento estaban plenamente justificados. Los que pertenecemos a alguna de ellas (y somos legión) conservamos cultura gastronómica, festividades, algo de religión, referencias etc... y las fundimos con la actualidad. Es lo que conocemos y el vivirlo así no nos hace sentir el que estemos traicionando nuestros orígenes ni nada parecido. Lo conciliamos y punto. Y antes de eso lo hicieron nuestros padres y fijo que lo harán nuestros hijos. Se llama evolucionar.

Ahora se lleva el neo vintage. Se recrean los entornos y el modus vivendi de antaño como envoltorio para las apariencias. Pero para nada se retrocede ni un paso atrás. Para entendernos: el hecho de tener una pila de lavar que es muy bonita y evocadora no está reñido con la lavadora de tecnología más puntera a la que uno pueda acceder económicamente. Y tan felices...

Hemos sobrevivido en la nueva era como tantas otras sociedades de costumbres ancestrales y no ha pasado absolutamente nada. Desconozco la presión social que tienen que soportar a día de hoy los y las marroquíes y si me suena de algo el retalo de la película es para evocar lo sucedido en mi país cuando la dictadura, esto es, represión asociado a falta de respeto de los derechos humanos y de las libertades.
En esos entornos lo que en verdad se procura, aprovechando la ignorancia de la gente o con engaños es el que existan distintas varas de medir, la más ruín para los pobres y gente común, y otra exclusiva y completamente permisiva para las élites con la que los privilegiados puedan sacar el máximo partido posible de su ventaja. Es asquerosito, la verdad, pero entender ese fraude es el primer paso y la prueba del algodón definitiva para convencer y desmontar la mentira que con el pretexto perpetuar a la fuerza y sin sentido la tradición reverencial lo que busca sin complejos el ánimo de lucro puro y duro.

Los que tienen la suerte de tener el conocimiento de todo esto, por pertenecer a un círculo con acceso a más recursos e información son los primeros en andar despejando dudas y parece ser este el caso de la directora Maryam Touzani quién nos dibuja un entorno que bien podría equivaler a las montajes patrocinados por ayuntamientos de mercados medievales que se organizan en las ciudades del mediterraneo norte para dar color y costumbrismo de promoción cara a la imagen turística. Pero parece ser que según la película en un pasado no muy lejano en Casablanca no se trataba de una representación, que no era de bromas...

El consuelo que queda es ver que en esos casos únicamente viven habitualmente mujeres, viejos o religiosos (bueno y el enamoradizo de la protagosnista). La juventud real no se pudo plasmar porque ni está ni se la espera. Para ser rigurosos es notorio y conocido que andará pululando por las ciudades europeas que son las que brindan un futuro con un mínimo de calidad decente.

A pesar de la carga que supone en Europa el soportar la inmigración lo doy por bueno si con ello se contribuye a desenmascarar la tomadura de pelo del fundamentalismo empeñado por aprovecharse de su pueblo, en anclar a sus sociedades en el ostracismo
Buscan con la política del miedo y la estrategia de la mentira, asustar a la gente sencilla con los grandes males que suceden con la supuesta falta de valores (los de los derechos humanos no les suenan nada) escondiendoles que será entonces cuando estarán en su derecho de elegir libremente guardar voluntariamente sus principios y tradiciones (o no)

La película es bonita, algo lenta pero bonita. Recrea magnificamente ese ambiente ancestral del medievo. Interpretaciones, fotografía, ambientación y banda sonora bien ejecutadas. Lo criticable es la falta de planos amplios que desahogen un poco la estrechez de miras y me ha gustado ver la cultura gastronómica reflejada
m m
8
20 de febrero de 2021 2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Creo fervientemente que el mejor cine surge de lo cotidiano, de esos momentos triviales que pasan desapercibidos para la mayoría pero que en realidad marcan el rumbo de una vida que había estado estancada durante años, iluminando su camino. De esos instantes en los que salimos de nosotros mismos para vernos a través de los ojos del otro y en los que raramente nos reconocemos tal y como somos.


‘’Adam’’ nos habla de eso y de mucho más. Sus minutos iniciales sirven para presentarnos a dos mujeres que aparentemente no tienen nada en común pero que comparten mucho más de lo que creen. Samia está embarazada. Se ha marchado del hogar de sus padres por miedo a ser repudiada y vaga por las calles buscando a alguien que le de techo y un trabajo para poder salir adelante. Abla es una viuda con una hija de 8 años. Su existencia pareció pararse en el momento en el que murió su marido, aniquilando la esperanza y los sueños que albergaba. Por una cruel tradición marroquí que impide que las mujeres estén presentes en los entierros hasta el tercer día, no pudo despedirse de su marido y experimenta un duelo perpetuo. Vive una vida fría, monótona y distante, como si la realidad que la rodeara no le perteneciera y fuera un traje prestado con el que se debe vestir a diario, fingiendo ser otra persona. Ha olvidado ser mujer, sentirse mujer, resignándose a convertirse en lo que otros desean que sea.


Cuando Abla se compadece de la situación de Samia y le ofrece un hogar temporal hasta que dé a luz, la situación de las dos cambia. A pesar de que Samia es recibida en la casa de una manera un tanto hostil por parte de Abla, pronto conectan de un modo que enriquece las vidas de ambas. Samia obliga a Abla a enfrentar sus miedos cara a cara y a encontrar la belleza de la vida que aún la habita. Abla por otro lado, consigue que Samia pueda hallar cierta parcela de esperanza y coraje en un futuro que creía predestinado e inamovible.


Ambas florecen en mitad de un asfalto de misoginia, costumbre, prejuicios y machismo. Y aunque en un primer momento les cueste echar raíces, finalmente encuentran la fuerza necesaria para revestir de fortaleza a cada uno de sus tallos. Porque al conocerse se ven reflejadas en la mirada de la otra, dándose impulso para seguir buscando la felicidad y la esperanza de unas existencias que parecían condenadas a la indiferencia, la soledad y el rechazo.


Ser mujer es una herida que siempre sangra y de eso Maryam Touzani sabe mucho. En esta increíble cinta nos habla de la situación de la mujer y su lugar en el mundo, presentándonos dos historias muy diferentes que comparten un nexo en común. El rechazo que experimentan las mujeres cuando traspasan los límites que les impone la sociedad o cuando deben someterse a los que rige esta. La directora vivió una experiencia cercana a la de Samia y cuenta que sus padres alojaron a una mujer embarazada en su casa. En un primer momento no pudo comprender la tragedia que vivía su invitada. Sin embargo, más tarde cuando ella misma se quedó embarazada, comprendió el calvario por el que tuvo que pasar aquella mujer al tener que entregar en adopción a su hijo. La única solución posible tanto para el niño como para la madre. En Marruecos tener un hijo fuera del matrimonio hace poco tiempo se castigaba con la cárcel. Hoy en día sigue siendo ilegal pero ya no tiene condena. La condena ahora es el rechazo de todos los que te rodean, los padres expulsan a las hijas de sus casas y las condenan a vivir en la indigencia. Para el niño, el futuro tampoco es mucho mejor, ya que deben llevar inscrito en sus documentos de identidad que son hijos de madres solteras, lo que los marca de por vida. De este modo, Touzani comprendió la dignidad con la que aquella mujer afronto su difícil situación personal y quiso rendirle homenaje con esta cinta.


‘’Adam’’ reinventa la idea de a donde pertenecen las mujeres y a quien pertenecen, Touzani nos habla de mujeres fuertes y empáticas que se construyen así mismas en entornos extremadamente hostiles, demostrando que la solidaridad femenina puede ser la mejor arma para construir un mundo mejor. Mujeres fuertes y valientes que son un testimonio que nos da esperanza.


La cinta marroquí tiene una fotografía cuidada con unos planos suaves y delicados y unas actuaciones espectaculares de sus dos protagonistas, interpretadas por las actrices Lubna Azabal y Nisrin Erradi.
Consigue crear momentos realmente brillantes y cargados de emotividad, haciendo que su visionado te resulte muy placentero. Porque la belleza que desprende y el mensaje que transmite, la hacen totalmente necesaria y recomendable. Touzani crea una historia reivindicativa, necesaria, cálida y cercana que no te importa visionar más de una vez. Una verdadera muestra de que para hacer gran cine no hace falta invertir mucho dinero o crear grandes escenarios recargados de efectos especiales. ‘’Adam’’ nos habla de la muerte, de la vida y de todo lo que pasa entre medias. Una cinta muy especial que no dudaría en recomendar a cualquiera. La primera cinta de la directora, supone toda una joya del cine marroquí. Un debut inolvidable del que estoy segura que se hablará mucho en el futuro.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La escena en la que Samia obliga a Abla a volver a escuchar su música favorita es muy significativa. Consigue expresar tanto con tan poco, creando un momento único cargado de poesía visual de una belleza desbordante.
7
11 de enero de 2025 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por casualidades de la vida me encontré con ésta película. Lo cierto es que buscaba otra con el mismo título y después de cinco minutos, ya no la pude dejar.

He sido un gran lector desde niño, afición que le debo a mi santa madre, que me inculcó a descubrir nuevas palabras, significados, personajes y más tardes, nuevos mundos, paisajes e historias. Y eso es realmente lo que me atrae del cine, encontrarme con una buena historia.

Adam no tiene nada de grandilocuente, no hay riquezas, ni lujos, ni grandes comidas, ni vestidos de lujos, ni comodidades de ningún tipo. Al contrario. Se nos cuenta una bella historia entre calles sin asfaltar, venta de comida ambulante en pésimas condiciones higiénicas, casas en malas condiciones, gente olvidada de la mano de Dios y pobreza, mucha pobreza.

Si a esto le sumamos que la protagonista principal no tiene a nadie, sino la fiel compañía de su bolso donde lleva todo su mundo y un embarazo a cuesta, se complica mucho más la vida.

Nos encontraremos cara a cara con la historia de dos mujeres en Marruecos, cada una cargando con el destino que la vida les ha preparado, una recientemente viuda, la cual sigue encorsetada en viejas costumbres y la otra siendo una futura madre con reglas "nuevas".

Cada una con su "problema" llegan a conectar y a formar un equipo donde no solo se apoyan, sino que se ayudan como una auténtica familia.

Como curiosidad, la historia está basada en una experiencia muy parecida que vivió la directora Maryam Touzani siendo niña en casa de sus abuelos y muchos años después esa historia seguía viva en su cabeza y decidió llevarla al cine.

No se pierdan las miradas de la actriz Nisrin Erradi que interpreta a Samia, de esas miradas que hablan sin abrir la boca. Y cada detalle de lo cotidiano lo convierte en algo grandioso, hacer la comida, tender la ropa, poner un cassette de música.

A veces la felicidad está en lo más simple.
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