Trascender
5,2
16.876
Ciencia ficción. Intriga. Acción. Drama
El Dr. Will Caster (Johnny Depp), prestigioso investigador en el campo de la Inteligencia Artificial, trabaja en la creación de una máquina sensitiva que combine la inteligencia colectiva con las emociones humanas. Sus controvertidos experimentos le han hecho famoso, pero también lo han convertido en el principal objetivo de extremistas anti-tecnológicos. Su mujer Evelyn (Rebecca Hall) y Max, su mejor amigo (Paul Bettany) son sus ... [+]
29 de noviembre de 2014
29 de noviembre de 2014
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Les diré una cosa: Creo firmemente que el secreto del buen cine es el tablero y las reglas del juego.
¿Por qué funcionan "Watchmen", "El caballero oscuro", "Al filo del mañana", "Aliens" o "Minority report"? Pues lo hacen porque, aunque sean películas basadas en ciencia ficción, fantasía o similar, las reglas del juego y el tablero están bien definidas. O estamos en un futuro donde computamos por gestos, o existen unos humanos que ven el futuro, o hemos hecho un viaje hasta mundos desconocidos, o puede haber un payaso psicópata que cuente con bandas de mafiosos a su servicio, o nos han invadido extraterrestres.
Tablero y reglas, sin más. Lo que no puede ser, porque es imposible, es que el tablero que nos propongan sea el mundo real, y luego traten de hacernos creer que un burro vuela. Un burro no vuela en el mundo real, y eso se carga toda historia: Buena, mala o regular.
Transcendence intenta hacernos creer que, en el mundo real, los avances de la tecnología, nos llevan a un punto en el que podemos replicar la conciencia y el alma de un ser humano en una máquina. De acuerdo, es imposible, pero coincidimos en que cada día nos acercamos más a que esto sea una realidad plausible. Perfecto.
¿Por qué funcionan "Watchmen", "El caballero oscuro", "Al filo del mañana", "Aliens" o "Minority report"? Pues lo hacen porque, aunque sean películas basadas en ciencia ficción, fantasía o similar, las reglas del juego y el tablero están bien definidas. O estamos en un futuro donde computamos por gestos, o existen unos humanos que ven el futuro, o hemos hecho un viaje hasta mundos desconocidos, o puede haber un payaso psicópata que cuente con bandas de mafiosos a su servicio, o nos han invadido extraterrestres.
Tablero y reglas, sin más. Lo que no puede ser, porque es imposible, es que el tablero que nos propongan sea el mundo real, y luego traten de hacernos creer que un burro vuela. Un burro no vuela en el mundo real, y eso se carga toda historia: Buena, mala o regular.
Transcendence intenta hacernos creer que, en el mundo real, los avances de la tecnología, nos llevan a un punto en el que podemos replicar la conciencia y el alma de un ser humano en una máquina. De acuerdo, es imposible, pero coincidimos en que cada día nos acercamos más a que esto sea una realidad plausible. Perfecto.

Sin embargo, una película que quiere ponerse tan "trascendente", y que no es capaz de explicar cómo ante lo que se piensa que es una amenaza a nivel mundial, la única respuesta a la misma son seis tíos con metralletas, Morgan Freeman y un agente del FBI que es omnipresente donde quiera que vayas (no había dinero para contratar a otro, vaya), es tan chirriante, que se vuelve cómica o soporífera a la fuerza. Ésta es de las segundas.
No me da la gana ponerme filosófico, señores, y no me la da porque no me puedo poner a meditar sobre la existencia divina y la condición humana, cuando poco menos que me están diciendo algo similar a que a un dragón marino se le combate con pedorretas. Además, intentan hacerme creer que una máquina que tiene la sabiduría y el secreto para hacer todo el planeta mucho mejor, no decide detener todos los impedimientos que quieren ponerle, cuando controla todas las cámaras, los satélites y cualquier aparato electrónico que tengan a mano. Claro, que luego se pone mucho peor y llega un momento que controla hasta el aire que se respira.
No me da la gana ponerme filosófico, señores, y no me la da porque no me puedo poner a meditar sobre la existencia divina y la condición humana, cuando poco menos que me están diciendo algo similar a que a un dragón marino se le combate con pedorretas. Además, intentan hacerme creer que una máquina que tiene la sabiduría y el secreto para hacer todo el planeta mucho mejor, no decide detener todos los impedimientos que quieren ponerle, cuando controla todas las cámaras, los satélites y cualquier aparato electrónico que tengan a mano. Claro, que luego se pone mucho peor y llega un momento que controla hasta el aire que se respira.

Johnny Depp
Resumiendo, ni provoca reflexión, ni provoca risa, no provoca emociones positivas ni negativas. Asistimos a un coñazo con aires de grandeza que hace firmar a Mr. Depp un papel que podría haber desempeñado Mario Vaquerizo con solvencia. Una vez más, los 100 millones de presupuesto, se van en fuegos de artificio, decorados y un reparto bestial, para acabar contando una historia que la desmontas con dos pensamientos lógicos hilados en un mal día.
Déjenla. Si quieren pensar, léanse a cualquier filósofo clásico.
Déjenla. Si quieren pensar, léanse a cualquier filósofo clásico.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Así que, entonces, el FBI y el "amigo" de la parejita, acaban colaborando con unos terroristas asesinos liderados por la rubia cañón. Un grupo que deja bien a las claras, que no le duelen prendas en atentar contra un grupo de científicos, envenenarles, golpearles hasta la muerte, etc. Muy bien. Muy lógico. Es todo tan creíble, que casi parece un documental de National Geographic.
Por otra parte, Johnny Depp no mata a nadie. Sin embargo, hace que un "híbrido" persiga a una camioneta hasta hacerla estrellarse en un poste. Como la cámara no enfoca si el conductor o alguno de los ocupantes se han matado... Pues eso, que no mata a nadie.
La "prota" se va del laboratorio, conduce en la noche, alquila una habitación en un motel y es secuestrada por, llamémosles los "humanos". Todo ello, pasa totalmente inadvertido para un ser que es capaz de detener una red de terroristas en quince minutos porque controla todo lo que está conectado a Internet. Claro que, podemos tener la segunda lectura: A lo mejor sí se entera y permite que le inoculen un virus a su amada, vaya hasta dónde está él y se destruyan los dos. La única explicación a esto, hoy por hoy es que quería que pasase todo para convertirse en girasoles... Oigan, que es ésa. No les miento.
Por otra parte, Johnny Depp no mata a nadie. Sin embargo, hace que un "híbrido" persiga a una camioneta hasta hacerla estrellarse en un poste. Como la cámara no enfoca si el conductor o alguno de los ocupantes se han matado... Pues eso, que no mata a nadie.
La "prota" se va del laboratorio, conduce en la noche, alquila una habitación en un motel y es secuestrada por, llamémosles los "humanos". Todo ello, pasa totalmente inadvertido para un ser que es capaz de detener una red de terroristas en quince minutos porque controla todo lo que está conectado a Internet. Claro que, podemos tener la segunda lectura: A lo mejor sí se entera y permite que le inoculen un virus a su amada, vaya hasta dónde está él y se destruyan los dos. La única explicación a esto, hoy por hoy es que quería que pasase todo para convertirse en girasoles... Oigan, que es ésa. No les miento.

Bien pensado, no debe enterarse bien, porque luego cuando descubre que su "amada" tiene miedo, se cree que es por la primera patraña que le cuentan. Por otro lado, él sabe cuando tiene miedo, pero no cuando le mienten... Dios mío.
El mejor es Morgan Freeman: Preocupado, altruista y bondadoso, sólo decide al final de la película que bombardeen con morteros a su queridísima y entrañable alumna. El fin justifica los medios. Por no decir, que se piensan que se puede parar a un ser que puede replicarse en cualquier sitio que le sale de las narices, viajar por Internet, por las nubes, por el agua, por el cielo... Es que el plan NO ADMITE PEROS. Si trabajas en la T.I.A., claro.
Lo que reconozco que aún no he entendido, es por qué la rubia quiere matar al "amiguete guay" al final de la película. Es decir: Todos van en un jeep para tratar de salvar a la prota e inocular el virus. Tienen un accidente, y... La rubia decide apuntarle con un colt 45... O me lo explican mejor, o no lo entiendo. Claro que, por entonces, lo único que quería entender ya es que salieran los títulos de crédito.
Menudo pedazo de pedrolo vascuence me acabo de traga, oigan. Trasciéndanla vdes. Si tienen moral para ello.
El mejor es Morgan Freeman: Preocupado, altruista y bondadoso, sólo decide al final de la película que bombardeen con morteros a su queridísima y entrañable alumna. El fin justifica los medios. Por no decir, que se piensan que se puede parar a un ser que puede replicarse en cualquier sitio que le sale de las narices, viajar por Internet, por las nubes, por el agua, por el cielo... Es que el plan NO ADMITE PEROS. Si trabajas en la T.I.A., claro.
Lo que reconozco que aún no he entendido, es por qué la rubia quiere matar al "amiguete guay" al final de la película. Es decir: Todos van en un jeep para tratar de salvar a la prota e inocular el virus. Tienen un accidente, y... La rubia decide apuntarle con un colt 45... O me lo explican mejor, o no lo entiendo. Claro que, por entonces, lo único que quería entender ya es que salieran los títulos de crédito.
Menudo pedazo de pedrolo vascuence me acabo de traga, oigan. Trasciéndanla vdes. Si tienen moral para ello.
25 de junio de 2014
25 de junio de 2014
20 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película aunque tiene clichés también te hace pensar en ocasiones sobre cuestiones muy interesantes. La fotografía es preciosa y el ritmo de la película es agradablemente tranquilo.
El pre-final es excelente e inesperado.
El pre-final es excelente e inesperado.
20 de junio de 2014
20 de junio de 2014
17 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
La ciencia-ficción, ya sea desde sus paisajes literarios, o desde sus despliegues cinematográficos, es un género que juega la doble baza de resultar, por un lado tremendamente agradecido, por la amplia capacidad de reinvención que posee, y por otro, de ser peligrosamente traicionero para aquel que se deje engañar por las trampas de su propia inocencia. Al fin y al cabo, el sci-fi, funciona como un espectáculo de magia: en su faceta literaria, podría asemejarse a un gran número de ilusionismo, donde uno de los elementos fundamentales para el buen engranaje del esquema narrativo, está instalado en el imaginario del lector; dentro del celuloide, nos enfrentamos a un juego de prestidigitación, donde el realizador debe de lidiar con el desarrollo del relato, tanto como con el espectador ávido de descubrir el truco que se encierra tras la manga. Peligros varios los que se encuentra aquel que acepte el reto de llevar a la gran pantalla una historia de este género, pues se enfrenta al ojo crítico de aquel que puede poner sus sentidos al servicio de la comprobación de la verosimilitud del planteamiento propuesto.

Esa trampa, tan peligrosa y difícil de sortear, es la que se encuentra Wally Pfister en su primera incursión tras las cámaras en esta "Trascendence". Si bien acreditado por su trabajo como director de fotografía del aclamado y respetado Christopher Nolan, Pfister no consigue plasmar en su ópera prima la labor de un buen narrador, más preocupado por el empaque visual de la cinta que por el desarrollo coherente de una película que se daña con sus propias aristas.
"Trascendence" propone un viaje al centro de la tecnología, con un relato que coquetea con los dilemas éticos que plantea la constante evolución de la inteligencia artificial dentro de nuestra acomodada sociedad de consumo y de bienhestar. Adquiriendo desde sus primeros compases un tono serio y solemne, Pfister propone un thriller de ciencia ficción que comienza de manera más que correcta, sentando las bases de su propio juego y delimitando las fronteras del relato con oficio y buen pulso. Sin embargo, toda esa coherencia interna, se rompe en el desarrollo central de la cinta. Cuando la historia pide a gritos una mano firme que mantenga el tono del conjunto dentro de los límites trazados por el guión, la narración se desboca en aras de una pretenciosa espectacularidad alejada del ritmo pausado y bien medido del metraje. Pfister traiciona las normas de su propio relato, en una clara muestra de falta de visión del conjunto, legando un tramo final apresurado y mal narrado, donde la cohesión interna se pierde totalmente en un apocalipsis narrativo que emborrona, y casi hace olvidar, esa primera parte en la que se nos conseguía introducir de manera pausada y con buen gusto en el núcleo de "Trascendence".
"Trascendence" propone un viaje al centro de la tecnología, con un relato que coquetea con los dilemas éticos que plantea la constante evolución de la inteligencia artificial dentro de nuestra acomodada sociedad de consumo y de bienhestar. Adquiriendo desde sus primeros compases un tono serio y solemne, Pfister propone un thriller de ciencia ficción que comienza de manera más que correcta, sentando las bases de su propio juego y delimitando las fronteras del relato con oficio y buen pulso. Sin embargo, toda esa coherencia interna, se rompe en el desarrollo central de la cinta. Cuando la historia pide a gritos una mano firme que mantenga el tono del conjunto dentro de los límites trazados por el guión, la narración se desboca en aras de una pretenciosa espectacularidad alejada del ritmo pausado y bien medido del metraje. Pfister traiciona las normas de su propio relato, en una clara muestra de falta de visión del conjunto, legando un tramo final apresurado y mal narrado, donde la cohesión interna se pierde totalmente en un apocalipsis narrativo que emborrona, y casi hace olvidar, esa primera parte en la que se nos conseguía introducir de manera pausada y con buen gusto en el núcleo de "Trascendence".

Ante semejante desaguisado argumental, de poco sirve un reparto plagado de grandes nombres y de correctas interpretaciones. También se desluce el buen trabajo visual de un realizador que, en caso de proseguir con su labor como director, deberá de prestar más atención al interior de sus cintas, para conseguir dotarlas de alma y sentido, porque por desgracia, "Trascendence" parece más una máquina cortocircuitada en su placa base, que un complicado entramado humano donde la ciencia y la ficción coexisten en el mismo plano.
6 de octubre de 2014
6 de octubre de 2014
16 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estoy de acuerdo con los que han dado notas bien altas a esta película y yo no voy a ser menos. TRASCENDENCE nos permite explorar la evolución lógica de la tecnología y la IA (Inteligencia Artificial). Siguiendo la estela de una de las leyes de Arthur C. Clarke que dice que una tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia, la película de Pfister exprime hasta sus últimas consecuencias tecnologías emergentes como la nanotecnología, la regeneración de órganos, la tecnología aplicada a la mejora y evolución del ser humano, la importancia de la inteligencia colectiva... Y por otro lado el miedo a lo desconocido, el prejuicio y el rechazo a lo que no podemos entender y controlar.
Pero la película también habla de aquello que nos define como humanos: nuestra capacidad de amar, de sentir empatía, de sacrificarnos por el prójimo y por aquellos a los que amamos... ¿qué más da entonces que nuestra base sea de carbono o de silicio? Sin duda, si no nos extinguimos antes, el futuro a largo plazo de la humanidad será el de la convergencia, la simbiosis con nuestras creaciones tecnológicas. En nuestras manos está que eso desemboque en la civilización agresiva, fría y racional de los Borg de "Star Trek" o en la evolución que nos presenta TRASCENDENCE. Sólo de pensar en los logros que podría alcanzar una inteligencia como esa, todopoderosa pero compasiva, una divinidad en definitiva, te hace sentirte muy pequeño...
Pero la película también habla de aquello que nos define como humanos: nuestra capacidad de amar, de sentir empatía, de sacrificarnos por el prójimo y por aquellos a los que amamos... ¿qué más da entonces que nuestra base sea de carbono o de silicio? Sin duda, si no nos extinguimos antes, el futuro a largo plazo de la humanidad será el de la convergencia, la simbiosis con nuestras creaciones tecnológicas. En nuestras manos está que eso desemboque en la civilización agresiva, fría y racional de los Borg de "Star Trek" o en la evolución que nos presenta TRASCENDENCE. Sólo de pensar en los logros que podría alcanzar una inteligencia como esa, todopoderosa pero compasiva, una divinidad en definitiva, te hace sentirte muy pequeño...
30 de octubre de 2014
30 de octubre de 2014
14 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Visionaria. Iluminada. Profética. Transcendence no es una película perfecta, pero tiene la gran virtud de hacer pensar al espectador. Todas las especies han evolucionado adaptándose al ambiente en el que viven, bien de manera casual, como dice Darwin, o bien de manera intencionada, como decía Lamarck. En una sociedad cada vez más mecanizada, con procesadores, realidad virtual, internet y redes de comunicación globales, la especie humana tiene un nuevo ambiente al que se adaptarse, un ambiente mezcla de tecnología y naturaleza, de inteligencia natural y artificial.
Este nuevo espacio es el que explora la película. Y como los grandes cambios siempre reciben rechazos igualmente fuertes por parte de los que no evolucionan. Algo repetido en incontables especies. Y en la humana. Una guerra como la acaecida entre Cro-magnones y Neardenthales y otras especies que empiezan a atisbarse ahora. Ello se muestra en la película, el rechazo, la duda, la intolerancia y la violencia ante lo nuevo. Lo describe perfectamente. Y da miedo.
Este nuevo espacio es el que explora la película. Y como los grandes cambios siempre reciben rechazos igualmente fuertes por parte de los que no evolucionan. Algo repetido en incontables especies. Y en la humana. Una guerra como la acaecida entre Cro-magnones y Neardenthales y otras especies que empiezan a atisbarse ahora. Ello se muestra en la película, el rechazo, la duda, la intolerancia y la violencia ante lo nuevo. Lo describe perfectamente. Y da miedo.

El miedo a la ausencia de libertad y de actitudes antidemocráticas que le atribuyen al personaje de Johnny Deep, son las que en verdad tienen sus opositores, que no dudan en secuestrar, destruir y finalmente matar por una causa que creen justa. Sin embargo los seguidores de Deep respetan la vida humana, llegando a sacrificar su propia vida por gente tan equivocada y tan egoísta.
Grandes interpretaciones de Hall y Bettany, arrebatadores. Quizás no tanto de Deep, que también cumple.
Magnífica película, quizás demasiado simple en el climax final, que supone el fallo que impide que sea una obra maestra. Pero está a años luz de cualquier película de ciencia-ficción, porque trasciende a ellas, es algo más. Algo bello y sorprendente, perdurable. Con el tiempo se considerará un clásico. Porque lo es.
Grandes interpretaciones de Hall y Bettany, arrebatadores. Quizás no tanto de Deep, que también cumple.
Magnífica película, quizás demasiado simple en el climax final, que supone el fallo que impide que sea una obra maestra. Pero está a años luz de cualquier película de ciencia-ficción, porque trasciende a ellas, es algo más. Algo bello y sorprendente, perdurable. Con el tiempo se considerará un clásico. Porque lo es.
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