Asesinato en el Expreso de Oriente
2017 

5,8
27.460
5 de diciembre de 2017
5 de diciembre de 2017
3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kenneth Branagh es un tipo listo.
Y no, no lo digo sólo por dirigirse su propia peli, ponerse de protagonista diciendo qué guapo soy y qué tipo tengo, y quedar como el más puto amo del lugar.
Sino porque, además de todo eso, se ha dado cuenta de lo grandiosos que eran los misterios de época con repartazo multigeneracional, y lo mucho que los echamos de menos.
'Asesinato en el Orient Express', así puesto, es el artefacto nostálgico refinado hasta la excelencia: no importa tanto el viaje como el de qué manera lo van a conducir sus maquinistas, y las apuestas suben cuanto más vemos cómo todos se han querido creer que están en los puñeteros años 30.
Es una fiesta de disfraces, una gran bacanal en el que cada uno intenta masticar sus palabras con más arte que el anterior, y aún así queda espacio para el suspense y la sorpresa, porque saber el destino no implica conocer el trayecto.
Branagh, perro viejo, has recreado perfectamente el Orient Express sin necesidad del tresdé: grandes personalidades chocándose en un espacio mínimo, a la vez que uno se queda boquiabierto por los lujos y complacido por la maestría técnica.
Y no, no lo digo sólo por dirigirse su propia peli, ponerse de protagonista diciendo qué guapo soy y qué tipo tengo, y quedar como el más puto amo del lugar.
Sino porque, además de todo eso, se ha dado cuenta de lo grandiosos que eran los misterios de época con repartazo multigeneracional, y lo mucho que los echamos de menos.
'Asesinato en el Orient Express', así puesto, es el artefacto nostálgico refinado hasta la excelencia: no importa tanto el viaje como el de qué manera lo van a conducir sus maquinistas, y las apuestas suben cuanto más vemos cómo todos se han querido creer que están en los puñeteros años 30.
Es una fiesta de disfraces, una gran bacanal en el que cada uno intenta masticar sus palabras con más arte que el anterior, y aún así queda espacio para el suspense y la sorpresa, porque saber el destino no implica conocer el trayecto.
Branagh, perro viejo, has recreado perfectamente el Orient Express sin necesidad del tresdé: grandes personalidades chocándose en un espacio mínimo, a la vez que uno se queda boquiabierto por los lujos y complacido por la maestría técnica.

¿Hace falta decir que Hércules Poirot se encuentra en el tren y va a resolver el asesinato?
Pues sí, hace falta decirlo, el imperturbable detective belga Hércule Poirot se encuentra en viaje casual y misterioso a bordo del famoso tren, donde va a resolver el truculento asesinato de uno de sus excéntricos y sospechosos pasajeros.
Esa es la táctica de Branagh: consciente de que poco se puede añadir a lo ya dicho, embellece y bruñe la narrativa original, con la noble intención de sentirse releyendo un clásico inolvidable, que te vuelve a atrapar como si no lo hubieras descubierto.
El detalle obsesivo permite recrearse en la imponente armadura del expreso, en el juguetón exotismo de Estambul, pero sobre todo en cada uno de los viajeros que forman el rompecabezas del misterio.
No podrían ser más estereotípicos a no ser que llevaran una ficha de Cluedo pegada en la frente, pero gracias al exhaustivo interrogatorio en cada rincón de esta novela hecha carne empezarás a conocerles y empatizar con sus carácteres: ¿te acuerdas de aquella época en la que contar una historia requería tiempo, y se partía de un cliché al que una estrella prestaba toda su capacidad para sorprender?
Pues sí, hace falta decirlo, el imperturbable detective belga Hércule Poirot se encuentra en viaje casual y misterioso a bordo del famoso tren, donde va a resolver el truculento asesinato de uno de sus excéntricos y sospechosos pasajeros.
Esa es la táctica de Branagh: consciente de que poco se puede añadir a lo ya dicho, embellece y bruñe la narrativa original, con la noble intención de sentirse releyendo un clásico inolvidable, que te vuelve a atrapar como si no lo hubieras descubierto.
El detalle obsesivo permite recrearse en la imponente armadura del expreso, en el juguetón exotismo de Estambul, pero sobre todo en cada uno de los viajeros que forman el rompecabezas del misterio.
No podrían ser más estereotípicos a no ser que llevaran una ficha de Cluedo pegada en la frente, pero gracias al exhaustivo interrogatorio en cada rincón de esta novela hecha carne empezarás a conocerles y empatizar con sus carácteres: ¿te acuerdas de aquella época en la que contar una historia requería tiempo, y se partía de un cliché al que una estrella prestaba toda su capacidad para sorprender?

Kenneth se acuerda, y desde luego no deja que sea promesa hueca: cada intento de lucirse, cada comentario afilado, sólo es un paso más en la perfidia que habita dentro de esta ratonera nevada.
Porque esa sigue siendo la palabra clave, "perfidia", emoción muy humana que esos cartones de apariencias que son cada viajero parecería que nunca han expresado.
Poirot, cavando solo bajo la nieve de la culpabilidad, se encuentra de pronto un terrible secreto, que amenaza con zarandear sus parámetros del bien y el mal, pero sobre todo la tranquilidad que siempre ha extraído de su existencia separada, la misma que equilibraba desde su mayestático mostacho (pardiez con el mostacho) hasta sus desayunos de buena mañana.
Y poco de este misterio nos puede sorprender, si no fuera porque nunca fue un misterio: sólo la toma de conciencia de una mente privilegiada, que se empeñó en ver blancos y negros y al final descubrió que el gris le ahogaba.
A los pasajeros no les corresponde la triste responsabilidad del descubrimiento, pues ya bastante tienen con sus almas dolidas, fracturadas y sin descanso.
Pero es el silencio, la mortal quietud tras un acto horrible, contrario a la naturaleza humana, lo que puede hacer perder la fe a un hombre, y darse cuenta de aquellos animales a los que investigaba.
Hércule Poirot sólo tuvo la maldición de oír en ese silencio, mejor que nadie, el grito de los inocentes que nunca en la bondad han logrado nada: la maldad, entonces, es sólo un punto de vista.
Ese era el único misterio a resolver del Orient Express.
Pero también se queda pendiente de un hilo, una muerte sobre el Nilo.
Seré sólo yo el único tonto al que se le dibuja una sonrisa de pensar que, en pleno S.XXI, una franquicia de Hércule Poirot nos podrían regalar.
El placer es mío, oigan.
Porque esa sigue siendo la palabra clave, "perfidia", emoción muy humana que esos cartones de apariencias que son cada viajero parecería que nunca han expresado.
Poirot, cavando solo bajo la nieve de la culpabilidad, se encuentra de pronto un terrible secreto, que amenaza con zarandear sus parámetros del bien y el mal, pero sobre todo la tranquilidad que siempre ha extraído de su existencia separada, la misma que equilibraba desde su mayestático mostacho (pardiez con el mostacho) hasta sus desayunos de buena mañana.
Y poco de este misterio nos puede sorprender, si no fuera porque nunca fue un misterio: sólo la toma de conciencia de una mente privilegiada, que se empeñó en ver blancos y negros y al final descubrió que el gris le ahogaba.
A los pasajeros no les corresponde la triste responsabilidad del descubrimiento, pues ya bastante tienen con sus almas dolidas, fracturadas y sin descanso.
Pero es el silencio, la mortal quietud tras un acto horrible, contrario a la naturaleza humana, lo que puede hacer perder la fe a un hombre, y darse cuenta de aquellos animales a los que investigaba.
Hércule Poirot sólo tuvo la maldición de oír en ese silencio, mejor que nadie, el grito de los inocentes que nunca en la bondad han logrado nada: la maldad, entonces, es sólo un punto de vista.
Ese era el único misterio a resolver del Orient Express.
Pero también se queda pendiente de un hilo, una muerte sobre el Nilo.
Seré sólo yo el único tonto al que se le dibuja una sonrisa de pensar que, en pleno S.XXI, una franquicia de Hércule Poirot nos podrían regalar.
El placer es mío, oigan.
21 de septiembre de 2018
21 de septiembre de 2018
3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Branagh es un caballero del cine clásico y así lo demostró con sus mejores películas sonbre Shakespeare y sobre todo con su elegancia en el cine, es un caballero y no cabe ninguna duda.
Tiene clase y respeto y es porque ha conseguido juntar a lo mejor de la actualidad del cine y hacer una película con mucha elegancia, cosa que no es nada fácil, ya que el clásico de Agatha Christie es mágnifico, y mejorar la versión del 74 no es tarea fácil, pero Branagh lo consigue hacer muy bien.
Hay cosas que logra hacer muy bien dando un giro al guión en pequeños detalles pero que marcan la diferencia, la ambientación sigue siendo fabulosa y las actuaciones son todas muy buenas, creo que para los actores es un placer tener esta posibilidad de trabajar en una película así.
Lo mejor de todo es que está basado en un clásico, una obra literaria tambien ya con ciertos años, y la película tampoco pretende cambiar demasiado de la original, y a pesar de todo, sigue siendo una obra fresca y actual, es sin ninguna duda, un logro sorprendente.
Tiene clase y respeto y es porque ha conseguido juntar a lo mejor de la actualidad del cine y hacer una película con mucha elegancia, cosa que no es nada fácil, ya que el clásico de Agatha Christie es mágnifico, y mejorar la versión del 74 no es tarea fácil, pero Branagh lo consigue hacer muy bien.
Hay cosas que logra hacer muy bien dando un giro al guión en pequeños detalles pero que marcan la diferencia, la ambientación sigue siendo fabulosa y las actuaciones son todas muy buenas, creo que para los actores es un placer tener esta posibilidad de trabajar en una película así.
Lo mejor de todo es que está basado en un clásico, una obra literaria tambien ya con ciertos años, y la película tampoco pretende cambiar demasiado de la original, y a pesar de todo, sigue siendo una obra fresca y actual, es sin ninguna duda, un logro sorprendente.
Es una película muy entretenida de ver y que no sufre los comentarios terribles de comparación, aguanta el peso y además tiene personalidad propia.
Una gran película y gran acierto.
Una gran película y gran acierto.
21 de noviembre de 2017
21 de noviembre de 2017
2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un aviso. Por los que habéis leído la mítica novela de Agatha Christie esta película será una decepción. Para los que todavía no lo habéis hecho, leedla una vez hayáis visto el film y comparad. Como siempre (o casi siempre) la novela da mil vueltas a la adaptación cinematográfica. Claro que en esta película tampoco la ayuda que en 1974 ya se hiciera una adaptación a la gran pantalla con grandes intérpretes como Ingrid Bergman, Lauren Bacall o Sean Connery y lograra seis nominaciones a los Oscar. Esta muy probablemente se quedará sin nominación.
El director, Kenneth Brennagh, hace una adaptación bastante simple. Le quiere dar toques de humor al principio y la intriga tarda en llegar, y lo hace de una forma descafeinada. Pero si no tenemos en cuenta ni la novela ni la adaptación de 1974 ‘Murder on the Orient Express’ funciona. Tiene buenas escenas con intriga y acción, y también buenos diálogos, intensos y vibrantes. Pero también hay otras escenas más lentas y con diálogos aburridos.
El director, Kenneth Brennagh, hace una adaptación bastante simple. Le quiere dar toques de humor al principio y la intriga tarda en llegar, y lo hace de una forma descafeinada. Pero si no tenemos en cuenta ni la novela ni la adaptación de 1974 ‘Murder on the Orient Express’ funciona. Tiene buenas escenas con intriga y acción, y también buenos diálogos, intensos y vibrantes. Pero también hay otras escenas más lentas y con diálogos aburridos.

Y debéis ser pacientes porque los mejores momentos de película no llegan hasta los últimos veinte minutos, con una banda sonora que no había tenido demasiada importancia hasta entonces, aparece con unas melodías de piano y cuerda para hacernos emocionar con el final. Un desenlace donde hay muchos de los aspectos que han faltado hasta ese momento: pasión, misterio, angustia, emoción y buena música.
La película está llena de estrellas de la interpretación como Johnny Depp, Judi Dench, Penélope Cruz o William Defoe entre otros. Muchos gallos en un gallinero, un hecho que a veces puede fallar. No es el caso, pero campo de los tantos hace una actuación excelencia • lento porque tienen suficiente escenas para brillar. La mejor, sin lugar a dudas, es Michelle Pfeiffer, que tiene unos grandes registros. El intérprete que puede brillar más es Kenneth Brennagh, el mismo director de la película que hace de detective, pero sólo brilla en momentos, ya que en otras hace una actuación más monótona.
La película está llena de estrellas de la interpretación como Johnny Depp, Judi Dench, Penélope Cruz o William Defoe entre otros. Muchos gallos en un gallinero, un hecho que a veces puede fallar. No es el caso, pero campo de los tantos hace una actuación excelencia • lento porque tienen suficiente escenas para brillar. La mejor, sin lugar a dudas, es Michelle Pfeiffer, que tiene unos grandes registros. El intérprete que puede brillar más es Kenneth Brennagh, el mismo director de la película que hace de detective, pero sólo brilla en momentos, ya que en otras hace una actuación más monótona.

Pero por encima de todo hay que destacar los aspectos técnicos. Si la película funciona, es en parte gracias a un buen montaje con planes de cámara elegidos a la perfección y planos secuencia brillantes. Además, hay un magnífico diseño de producción, donde todo detalle es importante y donde los flashbacks que se hacen son en blanco y negro que crea mucho misterio. El vestuario y la peluquería también son notables.
En definitiva, 'Murder on the Orient Express' no es mejor que la novela de Christe (faltaría más) ni que la adaptación de 1974 dirigida por Sidney Lumet, pero tiene buenas escenas y es notable a nivel visual. Puede ser que al espectador le falte intriga en ciertos momentos, pero también es cierto que es una película fácil de ver y que será sorprendente para quien no haya leído la novela.
En definitiva, 'Murder on the Orient Express' no es mejor que la novela de Christe (faltaría más) ni que la adaptación de 1974 dirigida por Sidney Lumet, pero tiene buenas escenas y es notable a nivel visual. Puede ser que al espectador le falte intriga en ciertos momentos, pero también es cierto que es una película fácil de ver y que será sorprendente para quien no haya leído la novela.
19 de febrero de 2018
19 de febrero de 2018
2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Argumento sencillo donde se ahonda principalmente en los diálogos con los sospechosos para resolver el asesinato en Orient Express. Se apega muy bien a la novela original con grandes actores de reparto. No caigan en la boludez que el libro es mejor, ya cansa ese tipo de argumentos obvios. Es un thriller interesante, digno de ver.
1 de mayo de 2018
1 de mayo de 2018
2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Correcta película, basada en una de las novelas de la genial Agatha Christie, ya con una versión anterior del año 1974 dirigida con eficacia por Sydney Lumet.
Una excelente ambientación, buenos efectos visuales, acertada dirección de actores y una quizás fría, aunque eficaz dirección del amigo Kenneth.
No hay lugar para destacar ninguna actuación en concreto debido al exiguo tiempo del que disponía el reparto coral del film, a excepción del papel interpretado por el director que acierta plenamente en su transformación del detective belga.
El papel de nuestra compatriota Penélope es casi testimonial, como el del resto de los actores, aunque ya el hecho de reunir en una misma película tal cantidad de genialidad artística vale el precio de una entrada.
Excelente resolución del final, sobre todo para los que no habían visionado la versión de Lumet o leído el libro de Agatha, que sin duda alguna hará las delicias de los aficionados al género.
Una excelente ambientación, buenos efectos visuales, acertada dirección de actores y una quizás fría, aunque eficaz dirección del amigo Kenneth.
No hay lugar para destacar ninguna actuación en concreto debido al exiguo tiempo del que disponía el reparto coral del film, a excepción del papel interpretado por el director que acierta plenamente en su transformación del detective belga.
El papel de nuestra compatriota Penélope es casi testimonial, como el del resto de los actores, aunque ya el hecho de reunir en una misma película tal cantidad de genialidad artística vale el precio de una entrada.
Excelente resolución del final, sobre todo para los que no habían visionado la versión de Lumet o leído el libro de Agatha, que sin duda alguna hará las delicias de los aficionados al género.

Aunque dicha resolución puede ser algo confusa, debido al cúmulo de explicaciones de la misma, el director intenta utilizar una concisión que estimo la resuelve magníficamente.
En fin, buena película, recomendable casi para todos los gustos, que recrea con respeto la obra de la autora.
El papel de Kenneth, en la piel de Poirot, es sencillamente excelente, alejado de cualquier interés egocéntrico que más de un crítico nos recordará.
Me gustaría no dejar de mencionar con absoluta admiración la magistral fotografía del film con unos bellisimos paisajes, así como la recreación del famoso tren, cuya decoración es absolutamente icónica.
Es una verdadera lástima que tal elenco de actores con tanta calidad, hagan intervenciones casi fantasmas, pero imagino que todos y cada uno de ellos sabían antes de participar en la película que se encontraban ante un film coral totalmente diferente, que obligaba a esa exigua participación interpretativa.
En fin, aunque la justicia es ciega, el mismo detective belga entra en contradicción consigo mismo y adopta una postura que aunque compartida, muchos no entenderían.
En fin, buena película, recomendable casi para todos los gustos, que recrea con respeto la obra de la autora.
El papel de Kenneth, en la piel de Poirot, es sencillamente excelente, alejado de cualquier interés egocéntrico que más de un crítico nos recordará.
Me gustaría no dejar de mencionar con absoluta admiración la magistral fotografía del film con unos bellisimos paisajes, así como la recreación del famoso tren, cuya decoración es absolutamente icónica.
Es una verdadera lástima que tal elenco de actores con tanta calidad, hagan intervenciones casi fantasmas, pero imagino que todos y cada uno de ellos sabían antes de participar en la película que se encontraban ante un film coral totalmente diferente, que obligaba a esa exigua participación interpretativa.
En fin, aunque la justicia es ciega, el mismo detective belga entra en contradicción consigo mismo y adopta una postura que aunque compartida, muchos no entenderían.

Nominaciones menores en premios y categorías menores para una película que debería haber tenido alguna nominación a los Oscars, y que quizás debido a su exitosa carrera comercial, los miembros de la Academia ya han considerado que era suficiente premio.
El polifacético Kenneth, curtido ya en grandes producciones tipo blockbuster, ya debería saber que si quiere obtener algún tipo de premio o halago a su trabajo, debe hacer cine shakesperiano o bien pasarse al cine indie, pero pienso que a estas alturas de su vida ha apostado por el cine comercial, cosa que los que pasamos por taquilla le agradecemos e instamos a seguir, sin olvidar películas memorables como Morir todavía o Mucho ruido y pocas nueces.
Querido Kenneth, el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos, espero que te suene esta frase de alguien que sería un gran admirador tuyo.
El polifacético Kenneth, curtido ya en grandes producciones tipo blockbuster, ya debería saber que si quiere obtener algún tipo de premio o halago a su trabajo, debe hacer cine shakesperiano o bien pasarse al cine indie, pero pienso que a estas alturas de su vida ha apostado por el cine comercial, cosa que los que pasamos por taquilla le agradecemos e instamos a seguir, sin olvidar películas memorables como Morir todavía o Mucho ruido y pocas nueces.
Querido Kenneth, el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos, espero que te suene esta frase de alguien que sería un gran admirador tuyo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La venganza compartida hace que también se compartan los fantasmas de las conciencias al igual que cuando la justicia sufre ceguera hace falta que aparezca un famoso detective belga para recordarnos que su decisión, acertada o incorrecta, es dogma de fe.
Bienvenido a lo incorrecto, o quizás no, querido Poirot.
Bienvenido a lo incorrecto, o quizás no, querido Poirot.
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