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Adiós Bafana

Drama El sargento James Gregory, un sudafricano blanco, fue el guardián que custodió a Nelson Mandela, desde su entrada en la prisión de Robben Island a finales de los 60 hasta su liberación en 1990. Durante 25 años, Gregory se ocupó de Mandela día tras día, supervisando sus visitas y su correo, pero sus ideas sobre el 'apartheid' fueron cambiando y poco a poco se convirtió también en su confidente. (FILMAFFINITY)
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6
10 de abril de 2009 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Deja con ganas de más.
Un tema, una vida apasionantes, como ha sido la historia de Nelson Mandela, se merecia algo más de pasión, algo más de compromiso.
Joseph Fiennes no me gusta, nunca me gusta y aquí tampoco.
Dennis Haysbert está muy bien en su personaje, pero no obstante la película es demasiado tibia.
Una historia que daba para muchísimo más creo que fue desaprovechada.
Un poco lenta, un poco tibia, un poco sosa.
6
6 de septiembre de 2015 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una película bien hecha, con gusto y tacto, con unos correctos y atractivos Fiennes y Kruger (bellísima). Pero pretende un muy difícil equilibrio, son muchos aspectos difíciles de lidiar, y de casar, ya que intenta aunar el rigor histórico de unos hechos ciertos con la libertad dramática del melodrama, con la complejidad que supone ser fieles a la verdad y, al mismo tiempo, salvar moralmente al personaje principal, tratando de no caer en buenismos simplistas ni en maniqueísmos sensacionalistas. La leche.
¿Y cómo lo hacen? Bien, pero superficialmente, quedándose a medias, no pasando ninguna línea roja ni arriesgando demasiado, de forma equilibrada pero timorata, sencilla, delicada incluso.
A mí me gusta, merece la pena. Pero comprendo que no sirve como reflexión profunda ni como realismo exacto. Vale como puro entretenimiento; estimulante, artesanal y honesto.
7
19 de febrero de 2016 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Historia del apartheid sudafricano desde el punto de vista del carcelero de Nelson Mandela durante los más de treinta años en que estuvo recluido en prisión, donde se relatan algunos de los episodios más importantes de su vida en el que su carcelero personal y su confidente tuvo participación activa.

Producción británica, límpida y sólida, bien estructurada, enfatizando ese paso del tiempo en los cambios tanto del carcelero y su esposa como del prisionero, excelentemente dirigida por Bille August sobre un guión escrito por él mismo, recreando los episodios históricos que influyeron más en la vida de todo el pueblo sudafricano por las vivencias de sus tres protagonistas.

Gran papel, aunque un tanto académico de Joseph Fiennes en el papel del funcionario de prisiones, de Diane Kruger en el de su esposa y Dennis Haysbert, actor infravalorado en mi opinión en el del líder sudafricano y posterior Presidente de su país, el recordado Nelson Mandela.

Un notable,7. Recomendada para todos los amantes de la historia.
8
29 de febrero de 2008
5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las debilidades humanas quedan reflejadas en el convulso marco político de los 30 últimos años del siglo XX en Sudáfrica.
Película de dudas y horrores que no dejan indiferente al espectador.
Quizá le falte algo de profundidad, o mostrar más explicitamente la situación que allí se vivió, pero en general, la narración es amena. Nos cuenta las miserias de Robben Island, convirtiendose tal vez en demasiado previsible a veces, y si bien no llega a aburrir, se queda a menudo en superficial.
No obstante, por lo interesante del fondo de la historia, es bastante recomendable.
Bajo mi criterio merece un 8 sobre 10.
7
21 de junio de 2008
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
El realizador Billie August, nos ofrece un film sobre la figura de Nelson Mandela, lider surafricano que estuvo prisionero durante la friolera de 27 años, a causa de sus ideas políticas y revolucionarias que predicaban la igualdad de derechos entre negros y blancos en un estado de mayoría negra pero con dominio de los blancos.

Sin embargo el acercamiento a la figura de Mandela (interpretado por Dennis Haysbert) no es directo, sino a través de su carcelero, James Gregory (Joseph Fiennes), elegido por las altas esferas grácias a su conocimientos del idioma materno de Mandelo, el xhosa, aprendido durante su niñez.

Sin embargo, en las escenas iniciales, cuando es destinado a Robben Island a vigilar de cerca a Mandela y sus colaboradores inmediatos, el personaje de Gregory deja bien claro su ideario político, en la línea con el régimen, al mismo tiempo que ve la cercanía a Mandela como una posibilidad de ascenso.

Sin embargo, su contacto diario con la persona, con el hombre (no con el mito), va erosionando esa capa de racismo inicial. August, sabiamente, ilustra ese cambio en dos momentos bien claros: cuando le tiene que comunicar la muerte de su hijo, y cuando lee por sí mismo la declaración del Congreso Nacional Africano, lo que se traduce en un acercamiento personal y político, de forma que con esas breves secuencias (y la de la lucha con los palos por ejemplo), encarrila dicho acercamiento, el cual se irá haciendo más patente a medida que Mandela va cambiando de prisión y se va suavizando paulatinamente su confinamiento.

Hay que agradecer que August, aunque factura una película con claras semejanzas a un telefilm (de alto nivel, pero telefilm a fin de cuentas), también se nota una voluntad de acercarse tanto a los escenarios reales como a los hechos históricos desde su encierro hasta su liberación. También es cierto que pasa un poco de puntillas sobre su vinculación a la violencia.

Pero con todo y con ello August nos ofrece una buena película, bien dirigida y que evita que caiga demasiado en el sentimentalismo facilón, con voluntariosas interpretaciones, tanto por parte de Joseph Fiennes como por parte de Dennis Haysbert.
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