Hambre de poder
6,5
13.864
Drama
Biopic del creador de McDonald's. En los años 50, un vendedor de Illinois llamado Ray Kroc conoció a los hermanos Richard y Maurice McDonald, que llevaban una hamburguesería al sur de California. Impresionado por la velocidad del sistema de cocina de su hamburguesería de San Bernardino, Kroc visualizó el potencial de la franquicia y hábilmente se fue posicionando para arrebatárselo a los hermanos y crear el hoy imperio de un billón de ... [+]
8 de abril de 2022
8 de abril de 2022
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Un país que venera a los saqueadores y maltrata a los creativos tiene como "iglesia gastronómica" el fruto de un expolio. Esta cinta de John Lee Hancock relata de forma benévola como en USA alguien puede apropiarse del trabajo ajeno y aun así ser retratado como "alguien que se esfuerza mas".
Sin embargo la forma de relatar los hechos no los cambian, quizás tampoco fuese esa la intención. Lo que quizás haga que esta cinta de gangsters financieros sea tan amena y divertida. 115 minutos de aparente entretenimiento ligero, si no te paras a reflexionar como relatan a un hombre que le mete la manguera por la garganta a otro que se esta ahogando.
Sin embargo la forma de relatar los hechos no los cambian, quizás tampoco fuese esa la intención. Lo que quizás haga que esta cinta de gangsters financieros sea tan amena y divertida. 115 minutos de aparente entretenimiento ligero, si no te paras a reflexionar como relatan a un hombre que le mete la manguera por la garganta a otro que se esta ahogando.
18 de noviembre de 2024
18 de noviembre de 2024
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La hamburguesa tiene mucho sabor con una calidad justa.
La película es buena pero insípida.
No fui muy fan de M. Keaton hasta Spiderman, que me impresionó.
Las comparaciones son odiosas, y es cuando se ve a un actor "contra" otros cuando se ve la calidad.
Aquí soporta solo toda la película y le da el punto perfecto de ser ambicioso, superficial, frío, mala gente y hasta ¿simpático? El típico comercial en el peor sentido, pero también algo más.
Buenos secundarios, fotografía y ambientación.
El fondo (no) ético de la historia es lo que, aunque se deja ver, queda un poco deslavazado.
Le he subido algo la nota, después del mal recuerdo de Dune y Parpadea dos veces...
La película es buena pero insípida.
No fui muy fan de M. Keaton hasta Spiderman, que me impresionó.
Las comparaciones son odiosas, y es cuando se ve a un actor "contra" otros cuando se ve la calidad.
Aquí soporta solo toda la película y le da el punto perfecto de ser ambicioso, superficial, frío, mala gente y hasta ¿simpático? El típico comercial en el peor sentido, pero también algo más.
Buenos secundarios, fotografía y ambientación.
El fondo (no) ético de la historia es lo que, aunque se deja ver, queda un poco deslavazado.
Le he subido algo la nota, después del mal recuerdo de Dune y Parpadea dos veces...
20 de octubre de 2025
20 de octubre de 2025
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Volví a ver esta película tras unos años, si tengo que decir algo sobre ella, es que se muestra con total franqueza y con total brutalidad, como se puede conseguir un imperio al aprovechar una oportunidad desde la más absoluta nada.
La historia de cómo se monta un sistema franquiciado es, seguramente, una historia que, a grandes rasgos, es tediosa, pero al ser una historia de éxito, la cinta puede saltar de hito en hito hasta contar todo el proceso que culmina, entre traiciones, acuerdos, viajes, reuniones, en montar un imperio de restauración y, a la vez, otro inmobiliario.
La historia no deja de ser, la historia de el capitalismo. La historia de cómo una persona ve una idea y otros, por muchos motivos, edad, visión, dinero, riesgo... simplemente, no.
Y también cuenta su pequeño drama familiar, entre dos hermanos y entre un marido y su mujer, y como la ambición puede destrozar todo aquello que se pone ante su paso.
El resultado de todo esto es que nosotros tenemos hamburguesas helados y refrescos baratos, en todo el mundo.
La historia de cómo se monta un sistema franquiciado es, seguramente, una historia que, a grandes rasgos, es tediosa, pero al ser una historia de éxito, la cinta puede saltar de hito en hito hasta contar todo el proceso que culmina, entre traiciones, acuerdos, viajes, reuniones, en montar un imperio de restauración y, a la vez, otro inmobiliario.
La historia no deja de ser, la historia de el capitalismo. La historia de cómo una persona ve una idea y otros, por muchos motivos, edad, visión, dinero, riesgo... simplemente, no.
Y también cuenta su pequeño drama familiar, entre dos hermanos y entre un marido y su mujer, y como la ambición puede destrozar todo aquello que se pone ante su paso.
El resultado de todo esto es que nosotros tenemos hamburguesas helados y refrescos baratos, en todo el mundo.
10 de mayo de 2026
10 de mayo de 2026
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El Fundador es un retrato crudo y fascinante sobre el origen de un imperio. Michael Keaton entrega una actuación magistral como Ray Kroc, un hombre cuya persistencia es tan admirable como su falta de escrúpulos es repulsiva.
La película funciona como una disección del sueño americano, donde la innovación orgánica de los hermanos McDonald es devorada por la ambición corporativa.
Es una obra indispensable para entender que, en el mundo de los negocios, a veces el producto es solo el pretexto para una estrategia mucho más profunda y fría.
Brillante, cínica y necesaria para cualquier emprendedor.
La película funciona como una disección del sueño americano, donde la innovación orgánica de los hermanos McDonald es devorada por la ambición corporativa.
Es una obra indispensable para entender que, en el mundo de los negocios, a veces el producto es solo el pretexto para una estrategia mucho más profunda y fría.
Brillante, cínica y necesaria para cualquier emprendedor.
3 de junio de 2026
3 de junio de 2026
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Hay un mito pernicioso, alimentado por revistas de papel couché y publicistas con sonrisas de plástico, que dicta que el Sueño Americano es un club exclusivo para los jóvenes, los bellos y los que aún tienen colágeno en las mejillas. Luego enciendes la pantalla para ver El Fundador, y esa farsa salta por los aires en un estallido de mostaza y avaricia pura. Me senté frente a esta obra esperando una autopsia predecible del capitalismo corporativo, y en su lugar fui atropellado por un tren de mercancías rebosante de una energía febril que, lo confieso, me fascinó hasta la médula. Aquí tenemos la anatomía de un lobo estepario de cincuenta y dos años, un hombre al que la sociedad ya había clasificado como material de derribo, demostrando que la ambición no tiene fecha de caducidad si estás lo suficientemente desesperado.
Es imposible separar la magia eléctrica de esta cinta de la topografía real de la nostalgia. Hace no mucho me encontré vagando por Lakewood Boulevard, en Downey, bajo el sol implacable del sur de California. Allí sigue en pie, desafiando a las deidades del progreso urbanístico, el McDonald’s en activo más antiguo del planeta. Entrar en ese asfalto es cruzar un portal a la era de Eisenhower. Todavía puedes ver al viejo muñeco Speedee guiñando un ojo de neón en las alturas, custodiando las vitrinas donde descansan, como reliquias sagradas en un pequeño museo profano, aquellas infernales máquinas de batidos de cinco ejes. Las Multimixers. Parado allí, oliendo el azúcar quemado y la sal industrial, comprendí exactamente el trance casi místico que captura el director. La película traduce esa misma liturgia de acero inoxidable y hamburguesas simétricas en un evangelio seductor.
Es imposible separar la magia eléctrica de esta cinta de la topografía real de la nostalgia. Hace no mucho me encontré vagando por Lakewood Boulevard, en Downey, bajo el sol implacable del sur de California. Allí sigue en pie, desafiando a las deidades del progreso urbanístico, el McDonald’s en activo más antiguo del planeta. Entrar en ese asfalto es cruzar un portal a la era de Eisenhower. Todavía puedes ver al viejo muñeco Speedee guiñando un ojo de neón en las alturas, custodiando las vitrinas donde descansan, como reliquias sagradas en un pequeño museo profano, aquellas infernales máquinas de batidos de cinco ejes. Las Multimixers. Parado allí, oliendo el azúcar quemado y la sal industrial, comprendí exactamente el trance casi místico que captura el director. La película traduce esa misma liturgia de acero inoxidable y hamburguesas simétricas en un evangelio seductor.

Para oficiar este sermón de la eficiencia y el robo a plena luz del día se necesitaba un sumo sacerdote con la mirada de un depredador al borde de la inanición. Y pensar que los mandamases de la industria, en un rapto de ceguera habitual, le ofrecieron primero el papel protagonista a Tom Hanks. Gracias a algún dios piadoso del cine, el eterno buen chico de América lo rechazó. Hanks nos habría dado a un comerciante afable, pero esta historia no necesitaba a un vecino amigable; requería la electricidad maniática de Michael Keaton. Su interpretación rezuma el sudor frío de los moteles baratos, transformando la historia de la franquicia de arcos dorados en un thriller psicológico de ritmo implacable, donde la verdadera violencia se ejerce con contratos y apretones de manos.
El metraje navega con una fluidez asombrosa por las turbulentas aguas del éxito tardío. No juzga con el mazo moralizante del crítico aburrido, sino que expone las entrañas del sistema con una frialdad quirúrgica y estéticamente arrebatadora. Es un cuento oscuro envuelto en colores primarios brillantes, una oda salvaje a la perseverancia manchada de kétchup que te deja con un extraño sabor metálico en la boca y unas ganas irrefrenables de salir a conquistar el mundo, aunque ya peines canas.
El metraje navega con una fluidez asombrosa por las turbulentas aguas del éxito tardío. No juzga con el mazo moralizante del crítico aburrido, sino que expone las entrañas del sistema con una frialdad quirúrgica y estéticamente arrebatadora. Es un cuento oscuro envuelto en colores primarios brillantes, una oda salvaje a la perseverancia manchada de kétchup que te deja con un extraño sabor metálico en la boca y unas ganas irrefrenables de salir a conquistar el mundo, aunque ya peines canas.
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