El monstruo de St. Pauli
2019 

6,5
4.494
Thriller. Terror
Distrito de St. Pauli, Hamburgo, años 70. Un barrio de ambiente nocturno frecuentado por bebedores, prostitutas, adictos al juego y otras almas solitarias. A primera vista, Fritz "Fiete" Honka es un perdedor. El hombre de la cara deformada deambula por las noches buscando mujeres solitarias en el antro del barrio, "El guante dorado". Nadie entre los asiduos sospecha que el aparentemente inofensivo Fiete es en realidad un monstruo. (FILMAFFINITY) [+]
6 de mayo de 2026
6 de mayo de 2026
Sé el primero en valorar esta crítica
Hay películas que no quieren entretenerte. Quieren dejarte oliendo a tabaco frío, sudor agrio y miedo viejo. El monstruo de St. Pauli se arrastra precisamente por ese barro moral: el de una ciudad podrida por dentro, donde los neones del barrio rojo apenas sirven para iluminar la miseria humana. Desde el primer minuto se siente húmeda, pegajosa, casi enfermiza. Como si la cámara hubiera pasado demasiadas noches durmiendo en callejones donde nadie hace preguntas.
Lo más perturbador no es la violencia, sino la normalidad con la que respira el monstruo. Fritz Honka no aparece envuelto en aura cinematográfica ni convertido en genio criminal de postal. Es un deshecho humano. Un tipo miserable, alcohólico, torpe, nauseabundo. La película tiene el valor de no romantizarlo jamás. Lo muestra como lo que era: una criatura rota y hedionda, un depredador nacido entre botellas vacías y habitaciones sin aire. Cuanto más tiempo pasas mirándolo, más ganas tienes de abrir la ventana.
Lo más perturbador no es la violencia, sino la normalidad con la que respira el monstruo. Fritz Honka no aparece envuelto en aura cinematográfica ni convertido en genio criminal de postal. Es un deshecho humano. Un tipo miserable, alcohólico, torpe, nauseabundo. La película tiene el valor de no romantizarlo jamás. Lo muestra como lo que era: una criatura rota y hedionda, un depredador nacido entre botellas vacías y habitaciones sin aire. Cuanto más tiempo pasas mirándolo, más ganas tienes de abrir la ventana.

La dirección convierte cada escena en una especie de resaca emocional. Los colores sucios, las paredes amarillentas, las caras deformadas por el alcohol y la desesperación construyen una atmósfera sofocante. Hay momentos donde parece que puedes oler el apartamento de Honka desde el sofá. Y eso es un mérito enorme, aunque también una agresión sensorial en toda regla. El cine pocas veces resulta tan físicamente desagradable sin recurrir al efectismo barato.
También impresiona cómo retrata a la fauna nocturna del barrio de St. Pauli. Nadie parece completamente vivo allí. Todos están consumidos por algo: alcohol, soledad, deseo, pobreza o simple abandono. Las conversaciones flotan entre humo y canciones viejas como cadáveres sociales incapaces de desaparecer. La película entiende que el horror no nace de golpe; fermenta lentamente en lugares donde la dignidad lleva años pudriéndose.
El actor protagonista hace un trabajo monstruoso, y no solo por el maquillaje. Su manera de moverse, de respirar, de mirar con esa mezcla de necesidad y amenaza provoca rechazo instantáneo. Hay villanos cinematográficos elegantes, magnéticos o incluso seductores. Honka es justo lo contrario: una rata humana. Y precisamente por eso da tanto miedo. Porque parece posible. Porque uno siente que alguien así pudo sentarse a dos mesas de distancia en cualquier bar perdido de madrugada.
También impresiona cómo retrata a la fauna nocturna del barrio de St. Pauli. Nadie parece completamente vivo allí. Todos están consumidos por algo: alcohol, soledad, deseo, pobreza o simple abandono. Las conversaciones flotan entre humo y canciones viejas como cadáveres sociales incapaces de desaparecer. La película entiende que el horror no nace de golpe; fermenta lentamente en lugares donde la dignidad lleva años pudriéndose.
El actor protagonista hace un trabajo monstruoso, y no solo por el maquillaje. Su manera de moverse, de respirar, de mirar con esa mezcla de necesidad y amenaza provoca rechazo instantáneo. Hay villanos cinematográficos elegantes, magnéticos o incluso seductores. Honka es justo lo contrario: una rata humana. Y precisamente por eso da tanto miedo. Porque parece posible. Porque uno siente que alguien así pudo sentarse a dos mesas de distancia en cualquier bar perdido de madrugada.

Margarete Tiesel & Jonas Dassler
La película además evita caer en el ritmo criminal moderno lleno de giros espectaculares y música épica para psicópatas de camiseta negra. Aquí no hay glamour. Solo decadencia. Todo avanza con la pesadez de una borrachera interminable. Puede desesperar a quien busque thriller convencional, pero esa lentitud es parte de la experiencia. Estás atrapado en un infierno cotidiano donde el tiempo también parece intoxicado.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La secuencia del descubrimiento final no funciona como liberación, sino como confirmación de algo que el espectador ya llevaba demasiado tiempo sintiendo: el monstruo había estado escondido a plena vista porque nadie quería mirar demasiado cerca. Ese detalle convierte la película en algo todavía más incómodo. No habla solo de un asesino, sino de una sociedad entera acostumbrada a ignorar la basura humana mientras no huela demasiado fuerte desde el rellano.
El monstruo de St Pauli no busca gustar. Busca revolverte el estómago y obligarte a convivir durante dos horas con lo peor del ser humano. Y lo consigue de manera brutal. Sales de verla necesitando aire fresco y quizá una ducha larga. Cine mugriento, enfermizo y magnífico. Como encontrar poesía escrita en la pared de un baño infecto a las cuatro de la mañana.
El monstruo de St Pauli no busca gustar. Busca revolverte el estómago y obligarte a convivir durante dos horas con lo peor del ser humano. Y lo consigue de manera brutal. Sales de verla necesitando aire fresco y quizá una ducha larga. Cine mugriento, enfermizo y magnífico. Como encontrar poesía escrita en la pared de un baño infecto a las cuatro de la mañana.
16 de marzo de 2021
16 de marzo de 2021
6 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una oda a lo vomitivo, desagradable, morboso y sórdido, no hay la más mínima profundidad psicológica, es solo un desfile de inmundicias y depravaciones.
No sé si esto que voy a decir es algo bueno o malo, pero a diferencia de otras películas provocadoras, en esta no hay ningún afán intelectual, vanguardista o trascendente, solo se centra en los crímenes cometidos por un sádico que en sus horas libres se la pasa en un bar asqueroso lleno de gente afín, donde intenta levantar prostitutas solo consiguiendo atraer a las más viejas y feas, que luego golpea, viola, tortura o asesina.
La película se regodea en lo sádico y repugnante solo por el gusto de hacerlo.
No sé si esto que voy a decir es algo bueno o malo, pero a diferencia de otras películas provocadoras, en esta no hay ningún afán intelectual, vanguardista o trascendente, solo se centra en los crímenes cometidos por un sádico que en sus horas libres se la pasa en un bar asqueroso lleno de gente afín, donde intenta levantar prostitutas solo consiguiendo atraer a las más viejas y feas, que luego golpea, viola, tortura o asesina.
La película se regodea en lo sádico y repugnante solo por el gusto de hacerlo.
20 de agosto de 2021
20 de agosto de 2021
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que pedazo de interpretación magistral, la de este actor protagonista, desconocido hasta ahora totalmente para mí. La película es estremecedora de principio a fin, describiendo unos hechos (que por desgracia tuvieron lugar) de una forma sublime. Ambiente sórdido y dantesco donde los haya, el de los suburbios más bajos de una Alemania corrompida por la única vía de escape, que conocen los más desdichados: el alcohol, consumido en exceso por sus ocupantes, durante todo el metraje. Quedará en mi recuerdo por mucho tiempo. La caracterización impresionante y la puesta en escena sensacional. Bravo.
16 de marzo de 2021
16 de marzo de 2021
1 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amo a Fatih Akin, pero aquí me parece que patinó. Es puro morbo y violencia explícita. Parece ser una película para disfrutar de eso.
Clasifica a todos los personajes como monstruos y víctimas al mismo tiempo.
Víctimas de las secuelas de la guerra, y víctimas del alcoholismo.
Me resultó una película sumamente misógina. Y no estoy hablando del personaje principal, sino del contenido y del mensaje que se quiere transmitir aquí. Parece ser que "las mujeres se lo buscaron", y tuvieron su merecido.
El pobre hombre quiso reformarse, pero una mujer malvada lo llevó nuevamente por el mal camino.
Ese es el mensaje que me deja la película. Apología a la violencia.
Una pena, Akin.
Clasifica a todos los personajes como monstruos y víctimas al mismo tiempo.
Víctimas de las secuelas de la guerra, y víctimas del alcoholismo.
Me resultó una película sumamente misógina. Y no estoy hablando del personaje principal, sino del contenido y del mensaje que se quiere transmitir aquí. Parece ser que "las mujeres se lo buscaron", y tuvieron su merecido.
El pobre hombre quiso reformarse, pero una mujer malvada lo llevó nuevamente por el mal camino.
Ese es el mensaje que me deja la película. Apología a la violencia.
Una pena, Akin.
7 de diciembre de 2019
7 de diciembre de 2019
6 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un título atroz, asqueroso e inhumano. Bastante infame. Nauseabunda de principio a fin; personajes vomitivos, situaciones repugnantes, sexo áspero, violencia explícita... Todo un festín de lo mugriento y lo malsano. Una propuesta de lo más desagradable que he visto en años. Difícil de recomendar.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
Últimas personas consultadas
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana
