Cadenas de roca
1951 

8.0
10,561
Drama. Cine negro
Charles Tatum es un periodista sin escrúpulos que atraviesa una mala racha a causa de su adicción al alcohol, razón por la que se ha visto obligado a trabajar en un pequeño diario de Nuevo México. Cuando un minero indio se queda atrapado en un túnel, Tatum ve la oportunidad de volver a triunfar en el mundo del periodismo. Entonces, en connivencia con el sheriff del pueblo, no sólo convierte el caso en un espectáculo, sino que, además, ... [+]
22 de mayo de 2014
22 de mayo de 2014
9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es la sensación que le podría dejar a alguien que cogiera la película empezada, quince minutos tarde, y tuviera que irse diez minutos antes del final, sin llegar así a conocer con seguridad la historia que se nos cuenta en este film.
Y ese es el problema de esta película: la historia, porque todo lo demás es perfecto: actores, personajes, ambientación, ritmo narrativo. suspense. Es Billy Wilder.
Quizás nos pueda parecer excesivo el "circo" que se monta, con circo de verdad incluído, en mitad del desierto, pero estamos acostumbrados a que Hollywood nos describa al pueblo americano como lo más parecido a un rebaño de estúpidas ovejas.
Si la historia se me atraganta el final roza lo ridículo.
Y ese es el problema de esta película: la historia, porque todo lo demás es perfecto: actores, personajes, ambientación, ritmo narrativo. suspense. Es Billy Wilder.
Quizás nos pueda parecer excesivo el "circo" que se monta, con circo de verdad incluído, en mitad del desierto, pero estamos acostumbrados a que Hollywood nos describa al pueblo americano como lo más parecido a un rebaño de estúpidas ovejas.
Si la historia se me atraganta el final roza lo ridículo.
6 de octubre de 2012
6 de octubre de 2012
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una película cáustica, cruel, lúcida y veraz sobre el egoísmo humano y sobre la manipulación periodística. Billy Wilder realiza uno de los retratos más duros sobre el periodismo. Considerada como una de las películas más corrosivas de la extensa filmografía del director, el film nos habla del poder, el dinero, la ambición y la apreciada fama, pero también de la cobardía, la estupidez, la lujuria, y obviamente el egoísmo.
Wilder venía de filmar una obra maestra, El crepúsculo de los dioses, y se podría decir que el director estaba en un gran momento de su carrera, como así lo confirmaría años más tarde con películas como Testigo de cargo, Con faldas y a lo loco o El apartamento.
En el apartado técnico, la película está dirigida concienzudamente, cuidando hasta el más mínimo detalle. Una poderosa narración basada en la transparencia es la que da credibilidad y veracidad a la historia. En el aspecto interpretativo, cabe destacar a un agresivo Kirk Douglas, un actor que aporta ferocidad a sus personajes, y a una estupenda Jan Sterling convertida en una femme fatale atípica, que progresivamente va mostrando su paralelo moral con el periodista.
Wilder venía de filmar una obra maestra, El crepúsculo de los dioses, y se podría decir que el director estaba en un gran momento de su carrera, como así lo confirmaría años más tarde con películas como Testigo de cargo, Con faldas y a lo loco o El apartamento.
En el apartado técnico, la película está dirigida concienzudamente, cuidando hasta el más mínimo detalle. Una poderosa narración basada en la transparencia es la que da credibilidad y veracidad a la historia. En el aspecto interpretativo, cabe destacar a un agresivo Kirk Douglas, un actor que aporta ferocidad a sus personajes, y a una estupenda Jan Sterling convertida en una femme fatale atípica, que progresivamente va mostrando su paralelo moral con el periodista.
En definitiva, una auténtica joya a reivindicar, que mezcla drama, cine negro, tragicomedia y sátira periodística y que en su día no tuvo la aceptación de crítica y público.
12 de diciembre de 2013
12 de diciembre de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La vida al descubierto, los jueves milagro o el circo de las vanidades es la propuesta que B. Wilder nos ofrece en esta ocasión.
Su mensaje queda claro. No deja lugar para la duda.
El argumento resulta convincente, los protagonistas actúan con corrección y la dirección de la película está bien llevada.
Y su sentido de denuncia es oportuno.
Pero desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, le falta mordiente, se echa de menos un mayor grado de incertidumbre, una linea argumental menos plana y en la que no todo resulte tan previsible.
Y, además. hay demasiado Kirk Douglas incluso para quienes le admiramos.
Su mensaje queda claro. No deja lugar para la duda.
El argumento resulta convincente, los protagonistas actúan con corrección y la dirección de la película está bien llevada.
Y su sentido de denuncia es oportuno.
Pero desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, le falta mordiente, se echa de menos un mayor grado de incertidumbre, una linea argumental menos plana y en la que no todo resulte tan previsible.
Y, además. hay demasiado Kirk Douglas incluso para quienes le admiramos.
1 de abril de 2014
1 de abril de 2014
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Comentaba Fernando Pessoa en el libro del desasosiego que siempre se sorprendía de que su madre sientiese más pena por la vecina anciana del cuarto, que acababa de morir, que por una tragedia adonde cientos de personas habían fallecido en la India o en China. Seguramente Tatum tendría la respuesta a este afán morboso de sentir lo ajeno e individual más próximo que cualquier historia adonde la masa informe del número decénico no es más que eso, un número. He disfrutado con un Billy Wilder más serio y menos sereno que de costumbre, con un tema más espinoso y menos apacible que de costumbre, aunque existen elementos reconocibles al menos con las películas que he visto de él. Me llama la atención la angustia del director a la hora de narrar esta historia fabulada que más bien correspondería a su imperio austrohúngaro y más concretamente a la Praga de Franz Kafka. Resulta tan gráfico el cadáver en que está convertida la sociedad contemporánea que no hay nada más que añadir para que la película fuera un fracaso. Nadie quiere verse reflejado de una manera tan monstruosa en su propia faz y encima pagar por ello. Necesitamos un tiempo para olvidar los errores/horrores de la segunda guerra mundial antes de poder mirar al espejo de las aguas cenagosas y comprobar que todo cuanto una vez habíamos soñado como libre y puro como el aire de Alburquerque no es sino un grisú que poco a poco va matando los pulmones por los que respira la sociedad. Inquietante.
14 de diciembre de 2014
14 de diciembre de 2014
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un periodista sin escrúpulos en el punto más bajo de su carrera y un trágico incidente susceptible de convertirse en material periodístico de alto interés humano, esos son los materiales de partida manejados por el maestro Billy Wilder en “El gran carnaval”, aproximación en clave cínica al mundo del periodismo y que no ha perdido ni un ápice de vigencia más de medio siglo después de su estreno. Ganadora del premio internacional del festival de Venecia de 1951 y nominada al Oscar al mejor guión, “EL gran carnaval” se inspiraba libremente en un accidente real que había sacudido la crónica de sucesos de la época, la dramática muerte del ciudadano Floyd Collins tras quedar atrapado en la “Mammoth Cave”. Con su sardónica aproximación a un periodismo entendido como cruel circo mediático, la película de Wilder se adelantó a su tiempo y pagó por ello, convirtiéndose en uno de los escasos fracasos comerciales de su carrera, años más tarde el cineasta volvería a aproximarse al canallesco ambiente de las redacciones de los periódicos con una de sus comedias más recordadas, “Primera plana”, poderoso duelo interpretativo entre Jack Lemmon y Walter Matthau.

Kirk Douglas & Robert Arthur
Fantástico, estupendo, soberbio, magnífico el gran Kirk Douglas encarnando a Charles Tatum, el cínico y amoral reportero que se convertirá en la sanguijuela de esa víctima rentable que puede asfaltar su camino al Pulitzer. No sólo demuestra tener un prodigioso arsenal dramático (magníficos todos sus careos con la pobre víctima y toda la parte final), sino también un carisma aplastante que logra fascinarte hasta tal punto que uno incluso llega a olvidarse por momentos de su censurable actitud, algo que tampoco debería extrañarnos, pues nos embauca a nosotros de la misma forma que al resto de personajes. También se agradece mucho que Douglas tampoco quiera redimir parcialmente con su actuación a Tatum, sino que abraza con alegría el gran papel que tenía entre manos para dar en el clavo mostrando todos los estadios emocionales por los que va pasando con una facilidad que para si quisiera cualquier actor que haya nacido durante los últimos 50 o 60 años. Además, tampoco cae en ningún exceso innecesario, algo a lo que se prestan muchos momentos de la película. Una interpretación sencillamente perfecta.

Moderna, atrevida, radical e incómoda, “El gran carnaval” adelantó muchos de los planteamientos de otros trabajos más recientes que también ofrecen una visión nada complaciente del universo periodístico, pensemos por ejemplo en “Ausencia de malicia”, “Mad City” o “Detrás de la noticia”. Animémonos y acudamos a las fuentes del cine como espejo implacable de la vida contemporánea de la mano del gran Billy Wilder y disfrutemos de una película valiente y en muchos momentos fascinante.
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