Eternidad
6.2
3,070
Fantástico. Romance. Drama. Comedia
En un más allá donde las almas tienen una semana para decidir dónde pasarán la eternidad, Joan se enfrenta a la diabólica disyuntiva de elegir entre el hombre con el que ha compartido su vida y su primer amor, que murió joven y ha estado décadas esperando a que ella llegara.
13 de diciembre de 2025
13 de diciembre de 2025
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
1. Impresión inicial
Arranque clásico, casi demasiado reconocible. Sensación de historieta hollywoodiense, fórmula estándar, fantasía vs realidad… y cuando crees saber por dónde va, la película gira. No de golpe, pero sí lo suficiente como para descolocarte y obligarte a replantear lo que estabas viendo.
2. Fotografía y escenografía
Buena escenografía, sin grandes alardes técnicos ni exceso de medios. Algunas florituras visuales quizá sobran, pero se entiende la intención: un tono ligero, colorista, casi festivo, que suaviza lo que en el fondo no es tan amable como parece. El color funciona aquí más como disfraz que como decoración.
3. Dirección y ritmo cinematográfico
Según he leído, es la tercera película del director, y eso se percibe en la forma. Hay un ligero desorden narrativo, como si algunas piezas se hubieran recolocado para sostener el guion. Puede ser solo una sensación, pero el ritmo a veces pierde chispa y enganche. Aun así, la idea de fondo —la verdadera protagonista— compensa con creces. Sales con cosas que pensar, y eso hoy no es poco.
Arranque clásico, casi demasiado reconocible. Sensación de historieta hollywoodiense, fórmula estándar, fantasía vs realidad… y cuando crees saber por dónde va, la película gira. No de golpe, pero sí lo suficiente como para descolocarte y obligarte a replantear lo que estabas viendo.
2. Fotografía y escenografía
Buena escenografía, sin grandes alardes técnicos ni exceso de medios. Algunas florituras visuales quizá sobran, pero se entiende la intención: un tono ligero, colorista, casi festivo, que suaviza lo que en el fondo no es tan amable como parece. El color funciona aquí más como disfraz que como decoración.
3. Dirección y ritmo cinematográfico
Según he leído, es la tercera película del director, y eso se percibe en la forma. Hay un ligero desorden narrativo, como si algunas piezas se hubieran recolocado para sostener el guion. Puede ser solo una sensación, pero el ritmo a veces pierde chispa y enganche. Aun así, la idea de fondo —la verdadera protagonista— compensa con creces. Sales con cosas que pensar, y eso hoy no es poco.

Callum Turner & Elizabeth Olsen
4. Actuaciones y personajes
Correctas, sin grandes alardes. Los protagonistas están bien elegidos y cumplen su función. No son personajes complejos, pero tampoco lo necesitan: aquí el peso no está en la actuación, sino en el mensaje. Si entras en el juego, la película se disfruta sin pedirle más de lo que quiere dar.
5. Recomendación final
No pasa nada si no la ves. Y si la ves, entenderás que esta es una historia deliberadamente invertida. La eternidad no está en el más allá, sino en el ahora. En el hoy. En el presente. La película parece decirte que no podrías soportar una eternidad en un único lugar, por muy bien que te la vendan. Ni siquiera si te la colocan delante como una campaña de marketing perfecta. Es casi una broma amarga: lo que no hiciste aquí, no lo harás después. Y aceptar eso —sin milagros ni segundas oportunidades— es parte del trato.
Reflexión final
No esperes a estar muerto para vivir lo que no te atreves a hacer en vida.
Correctas, sin grandes alardes. Los protagonistas están bien elegidos y cumplen su función. No son personajes complejos, pero tampoco lo necesitan: aquí el peso no está en la actuación, sino en el mensaje. Si entras en el juego, la película se disfruta sin pedirle más de lo que quiere dar.
5. Recomendación final
No pasa nada si no la ves. Y si la ves, entenderás que esta es una historia deliberadamente invertida. La eternidad no está en el más allá, sino en el ahora. En el hoy. En el presente. La película parece decirte que no podrías soportar una eternidad en un único lugar, por muy bien que te la vendan. Ni siquiera si te la colocan delante como una campaña de marketing perfecta. Es casi una broma amarga: lo que no hiciste aquí, no lo harás después. Y aceptar eso —sin milagros ni segundas oportunidades— es parte del trato.
Reflexión final
No esperes a estar muerto para vivir lo que no te atreves a hacer en vida.
24 de diciembre de 2025
24 de diciembre de 2025
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
El punto de partida del nuevo largometraje de David Freyne, primero lejos de su Irlanda natal y bajo el sello de la productora A24, se podría antojar tan naif como cruel al mismo tiempo: ¿en qué nos convierte, sino, renunciar a un sentimiento con el mero objetivo de dar presunta forma a una eternidad ideal? Algo extraño, contradictorio incluso, que nos sitúa ante dos extremos opuestos. ¿Cómo orientar, de este modo, una idea tan dispar como difícil de encauzar? Uno podría pensar en la comedia romántica, por aquello de huir de intrincados dilemas morales y barnizarlo todo con las dosis adecuadas de ligereza. Total, los americanos llevan décadas escurriendo el bulto apelando a una presunta liviandad desde la que, eso sí, transitar escenarios comunes con resultados satisfactorios.
No se puede negar, obviamente, que algo de ello hay en Eternity. Los mecanismos del género están ahí, ya sea mediante secundarios que lanzan un chascarrillo impertinente en el momento más inoportuno, a través de una estructura clásica e incluso intentando exhibir esa química que cualquiera querría para un film de estas características. Por desgracia, los chascarrillos son inoportunos y, para colmo, revelan el sentido último de la obra —lo de reducirlo todo a una simple competición suena tan banal como en realidad resulta—; la susodicha estructura alimenta un propósito final ciertamente cuestionable —que no es otro que revestir de capas al fondo de la cuestión sin dar con la tecla ni una sola vez—; y la química simplemente brilla por su ausencia: en primer lugar porque sus personajes resultan tan triviales, tan surgidos de un mero bosquejo, que se tornan insignificantes, y en segundo lugar porque unas interpretaciones que tienden a la catástrofe anulan cualquier viso de obtener un atisbo, ni que sea, de profundidad.
No se puede negar, obviamente, que algo de ello hay en Eternity. Los mecanismos del género están ahí, ya sea mediante secundarios que lanzan un chascarrillo impertinente en el momento más inoportuno, a través de una estructura clásica e incluso intentando exhibir esa química que cualquiera querría para un film de estas características. Por desgracia, los chascarrillos son inoportunos y, para colmo, revelan el sentido último de la obra —lo de reducirlo todo a una simple competición suena tan banal como en realidad resulta—; la susodicha estructura alimenta un propósito final ciertamente cuestionable —que no es otro que revestir de capas al fondo de la cuestión sin dar con la tecla ni una sola vez—; y la química simplemente brilla por su ausencia: en primer lugar porque sus personajes resultan tan triviales, tan surgidos de un mero bosquejo, que se tornan insignificantes, y en segundo lugar porque unas interpretaciones que tienden a la catástrofe anulan cualquier viso de obtener un atisbo, ni que sea, de profundidad.

Miles Teller & Elizabeth Olsen
Pero el mayor problema del nuevo trabajo de Freyne no se halla únicamente en cómo fracasa vez tras otra en su tentativa por invocar un género que ni siquiera casa con sus propósitos. Sí lo es que bajo las capas de cursilería y engolamiento —ese túnel que visitan, vez tras otra, los personajes, acudiendo en busca de sus recuerdos pasados es, posiblemente, una de las peores ideas de los últimos tiempos; que su ejecución y el nivel de sus intérpretes esté bajo mínimos es casi el menor de sus problemas— volvamos a encontrar una mirada perniciosa: sus reflexiones resultan tan cobardes y mezquinas que son capaces incluso de rebasar el insufrible enfrentamiento dialéctico de sus personajes. Que la elección de una presunta eternidad soñada termine transformada en una suerte de disputa donde sobresale por encima de todo una masculinidad tóxica y frágil habla muy a las claras sobre el tipo de propuesta ante la que nos encontramos: y no porque el elemento satírico funcione mejor o peor, sino por el simple hecho de llegar a creer que cualquier persona con dos dedos de frente podría llegar a elegir entre dos auténticos mandriles que pelean por un ser humano como si fuesen dos ratas peleando por un churro con Linkin Park sonando de fondo.

Se podría decir, a resumidas cuentas, que el gran mérito de Eternity no reside ni en aquello que pretende o logra su autor —que es, en efecto y se mire por donde se mire, infructuoso—, ni en si puede provocar una reacción/reflexión por parte del espectador —aunque se vea a la legua cuales son sus propósitos e incluso se pueda advertir cada giro sin pretenderlo—. Su gran mérito es el de una productora, A24, que ha conseguido mimetizarse a la perfección con aquello que el viejo (y rancio) Hollywood representa exhibiendo sin embargo productos cuyo pensamiento va aparentemente en dirección opuesta. Nada más lejos de la realidad, representan vez tras otra la cara reaccionaria y conservadora de una industria que, cuanto menos, no precisaba necesariamente ocultar sus intenciones bajo un velo de modernidad: estaban a la vista de todos y, quien quisiese comulgar con ellas, bienvenido sería. ¿El resultado? Piezas cuyo fondo no solo es consabido, sino además cualquier aptitud brilla por su ausencia —ni siquiera sus ideas visuales, recicladas en mayor parte, otorgan una pizca de frescura al conjunto—, y ya lo único que se divisan son los ejes de una maquinaria cuya mirada unidireccional tritura cualquier atisbo de talento con ansias de germinar.
Crítica para www.cinemaldito.com
@CineMaldito
Crítica para www.cinemaldito.com
@CineMaldito
3 de diciembre de 2025
3 de diciembre de 2025
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
A veces uno valora lo que va a ver a salas en función del momento vital y del contexto que acoge ese estreno. "Eternity" llega a cines en una época en que la pantalla está repleta de productos con nociones confusas y perjudiciales sobre el amor y las relaciones, tanto para los jóvenes como para el público en general. Por ello, es de agradecer que David Freyne nos obsequie con una comedia romántica de las de antes y, por ello también, puede que el espectador, hastiado de tanto culebrón, la aprecie más positivamente de lo que merece.
Aunque sin duda, esta cinta tiene muchos elementos a su favor. Por un lado, cuenta con un guion divertido y un viaje emocional conmovedor. Por otro, el trío de actores que conduce la trama –Elizabeth Olsen, Miles Teller y Callum Turner– captura la atención de la audiencia con su impecable trabajo y conforman un triángulo amoroso repleto de humor. Además, las reflexiones que se desprenden acerca del matrimonio y del amor son un poco más profundas y menos comerciales que las que uno está acostumbrado a consumir hoy en día.
Aunque sin duda, esta cinta tiene muchos elementos a su favor. Por un lado, cuenta con un guion divertido y un viaje emocional conmovedor. Por otro, el trío de actores que conduce la trama –Elizabeth Olsen, Miles Teller y Callum Turner– captura la atención de la audiencia con su impecable trabajo y conforman un triángulo amoroso repleto de humor. Además, las reflexiones que se desprenden acerca del matrimonio y del amor son un poco más profundas y menos comerciales que las que uno está acostumbrado a consumir hoy en día.

Es cierto que el film cae en un relato convencional por momentos o un metraje quizá un tanto excesivo. No obstante, la travesía que propone entre la pérdida, las segundas nupcias, la pasión de la juventud y la madurez de la vida adulta deja una historia encantadora y una visión más amplia de lo que significa querer a alguien. Queda, por tanto, una propuesta tierna y entretenida para disfrutar durante la preparación de la Navidad.
www.contraste.info
www.contraste.info
28 de noviembre de 2025
28 de noviembre de 2025
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con la idea fantástica de que el amor puede ser para toda la eternidad, discurre esta historia romántica con algunos aciertos como los recuerdos vividos, pero que no deja de ser un pastel para tocarle la fibra al espectador con cierta melancolía y ternura.
Larry Cutler ha vivido con su esposa Joan casi toda la vida, ahora su mujer padece de un cáncer terminal. Es cuando ocurre la tragedia y Larry se atraganta con un snack y muere. Despierta en una especie de zona de tránsito del más allá donde debes elegir un lugar para pasar la eternidad. Poco después llega su esposa al mismo lugar; sin embargo, se va a encontrar también con su primer marido, que murió en la guerra de Corea, del cual estuvo profundamente enamorada. Ahora tendrá que decidir con quién quiere pasar toda la eternidad...
Este triángulo romántico existencial plantea las preguntas difíciles de responder del sentido de la vida, los recuerdos, la felicidad y los caminos que nos depara la vida de lo que fue o lo que pudo haber sido.
Larry Cutler ha vivido con su esposa Joan casi toda la vida, ahora su mujer padece de un cáncer terminal. Es cuando ocurre la tragedia y Larry se atraganta con un snack y muere. Despierta en una especie de zona de tránsito del más allá donde debes elegir un lugar para pasar la eternidad. Poco después llega su esposa al mismo lugar; sin embargo, se va a encontrar también con su primer marido, que murió en la guerra de Corea, del cual estuvo profundamente enamorada. Ahora tendrá que decidir con quién quiere pasar toda la eternidad...
Este triángulo romántico existencial plantea las preguntas difíciles de responder del sentido de la vida, los recuerdos, la felicidad y los caminos que nos depara la vida de lo que fue o lo que pudo haber sido.

Elizabeth Olsen, Miles Teller & Callum Turner
Los mundos temáticos que te esperan para pasar los restos, son muy variados, unos universos fantásticos que puedes elegir donde parece que impera la paz y todo es felicidad. Este cine para soñar con tono fantástico y nada deprimente, con mucha carga de optimismo gustará a todo el mundo como una comedia ligera.
El trío lo forman Elizabeth Olsen, Miles Teler y Callum Turner con buena química entre ellos, pero a mí particularmente el papel más simpático y divertido es el de la protagonista de "Los que se quedan" Da Vine Joy Randolph.
Elegir pasar la eternidad con una misma persona puede resultar bonito, pero muy ingenuo, el director de "The cured" y la simpática "Dating Amber" David Freyne junto a Patrick Cunnane han desarrollado este guion evitando las complejidades de la realidad de la vida con las relaciones largas centrándose en reflejar algo más romántico, simplón y esperanzador.
Ricar - Destino Arrakis
El trío lo forman Elizabeth Olsen, Miles Teler y Callum Turner con buena química entre ellos, pero a mí particularmente el papel más simpático y divertido es el de la protagonista de "Los que se quedan" Da Vine Joy Randolph.
Elegir pasar la eternidad con una misma persona puede resultar bonito, pero muy ingenuo, el director de "The cured" y la simpática "Dating Amber" David Freyne junto a Patrick Cunnane han desarrollado este guion evitando las complejidades de la realidad de la vida con las relaciones largas centrándose en reflejar algo más romántico, simplón y esperanzador.
Ricar - Destino Arrakis
8 de diciembre de 2025
8 de diciembre de 2025
16 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Arranca con una premisa que, sobre el papel, podría haber dado para un film estimulante. Al morir, cada persona debe elegir su eternidad. Una decisión irreversible que, en teoría, debería enfrentar a los personajes, y al espectador, a un auténtico dilema moral y emocional.
Durante su primera parte, la película mantiene cierta gracia y frescura. Jo, la protagonista, funciona bien, y la pareja del “equipo CMA” aporta el toque cómico más agradecido de todo el metraje. La ambientación del espacio de tránsito tiene encanto, y pequeños destellos, como algún anuncio absurdo y maravilloso, apuntan a una propuesta con personalidad.
El problema es que nunca consigue sostener ni desarrollar adecuadamente aquello que plantea. Lo que empieza con inteligencia narrativa termina desinflándose hacia un tono blando, cómodo, que roza lo reaccionario sin querer reconocerlo. La película se vuelve tambaleante, pierde el norte emocional, y concluye abrazando un mensaje que, lejos de resultar emotivo, se antoja pobre, conformista y completamente en contradicción con sus propias reglas.
Durante su primera parte, la película mantiene cierta gracia y frescura. Jo, la protagonista, funciona bien, y la pareja del “equipo CMA” aporta el toque cómico más agradecido de todo el metraje. La ambientación del espacio de tránsito tiene encanto, y pequeños destellos, como algún anuncio absurdo y maravilloso, apuntan a una propuesta con personalidad.
El problema es que nunca consigue sostener ni desarrollar adecuadamente aquello que plantea. Lo que empieza con inteligencia narrativa termina desinflándose hacia un tono blando, cómodo, que roza lo reaccionario sin querer reconocerlo. La película se vuelve tambaleante, pierde el norte emocional, y concluye abrazando un mensaje que, lejos de resultar emotivo, se antoja pobre, conformista y completamente en contradicción con sus propias reglas.
Una pena, porque había material para mucho más.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La película construye su dilema a partir de Jo, quien al morir se reencuentra en la zona de tránsito con sus dos maridos. El primero, fallecido sesenta y siete años atrás, representación cristalina del amor juvenil y puro. El segundo, con quien compartió toda una vida, más estable, sí, pero siempre teñida de la sombra de ser “el sucedáneo”.
La película acierta al mostrar que ninguno termina de convencerla. Tras convivir un tiempo con ambos en un periodo de prueba, Jo toma la decisión más lógica, no quedarse con ninguno. Es, probablemente, el único momento realmente inteligente del guion para Jo.
Pero entonces, miras el reloj. Queda mucho metraje. Y empiezan los temores. Y efectivamente, llegan los despropósitos.
Primero, el segundo marido se “sacrifica” animándola a elegir al primero. Jo lo hace. Y cuando uno empieza a asumir que el final será mediocre pero coherente… llega lo peor.
Jo consigue romper las propias reglas del mundo que la película había establecido y escapa de su eternidad recién escogida para volver con el segundo marido. Ambos, entonces, marchan juntos a una eternidad basada en su barrio de siempre, donde vivieron su vida más anodina, triste y rutinaria.
La película acierta al mostrar que ninguno termina de convencerla. Tras convivir un tiempo con ambos en un periodo de prueba, Jo toma la decisión más lógica, no quedarse con ninguno. Es, probablemente, el único momento realmente inteligente del guion para Jo.
Pero entonces, miras el reloj. Queda mucho metraje. Y empiezan los temores. Y efectivamente, llegan los despropósitos.
Primero, el segundo marido se “sacrifica” animándola a elegir al primero. Jo lo hace. Y cuando uno empieza a asumir que el final será mediocre pero coherente… llega lo peor.
Jo consigue romper las propias reglas del mundo que la película había establecido y escapa de su eternidad recién escogida para volver con el segundo marido. Ambos, entonces, marchan juntos a una eternidad basada en su barrio de siempre, donde vivieron su vida más anodina, triste y rutinaria.

John Early & Da'Vine Joy Randolph
En resumen, culmina con una defensa abierta del conformismo emocional y vital. Jo elige una vida eterna sin pasión, sin impulso, sin riesgo, con un hombre al que nunca amó, simplemente porque es lo cómodo, lo conocido y lo fácil. Un desenlace que traiciona el potencial de la premisa y que, personalmente, me ha parecido trágico en todo el sentido del término.
Eso sí, dejo constancia de lo único que me arrancó una carcajada, la publicidad de “Mundo Biblioteca”. “¿Por qué nadie quiere venir a Mundo Biblioteca?”, un destello genial.
Eso sí, dejo constancia de lo único que me arrancó una carcajada, la publicidad de “Mundo Biblioteca”. “¿Por qué nadie quiere venir a Mundo Biblioteca?”, un destello genial.
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