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Mis últimos días - Invasiones bárbaras

Comedia. Drama Un hombre con un cáncer avanzado tiene dificultades para aceptar la realidad de su inminente muerte y encontrar un momento de paz antes del final, especialmente porque tiene razones para lamentarse de ciertos aspectos de su pasado. Su hijo -del que se había distanciado-, su ex-mujer, sus ex-amantes y sus viejos amigos irán a reunirse con él para compartir sus últimos momentos. (FILMAFFINITY)
Críticas 80
Críticas ordenadas por utilidad
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8
2 de abril de 2006
48 de 68 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque no he visto "El declive del imperio americano" (¡aún!), la película me parece sencillamente genial por esa forma de tratar el tema de la muerte. Nunca he visto nada igual en el cine. Arcand consigue transmitir todos los sentimientos que quiere sin necesidad de caher en la cursilería o el blandenguismo, tan frecuente en el cine hollywoodiense de hoy en día. Además, sin sentar moralina, es una película que invita a pensar si realmente no habría que cambiar algo en como se afronta la muerte hoy en día, aferrados al último aliento de vida en la cama de un hospital, rodeados de tubos y sondados por todas partes, desnutridos y dementes, sin apenas consciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor (y no exagero, estudio Medicina y os aseguro que es el pan nuestro de cada día en los hospitales). Y si encima la película es una cínica crítica al imperio de lo políticamente correcto pues simplemente se puede decir que es una pelicula maravillosa.
10
8 de enero de 2012
30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Precioso film que nos enfrenta a la cercanía de la muerte, situación en la que todos los valores se relativizan. Los fallos no parecen tan dramáticos ni tan graves, y los buenos momentos vuelven a la memoria con la calma con la que un anciano se levanta de una silla.
También es una buena oportunidad de hacer las paces con el pasado y de suavizar conflictos familiares que parecían irresolubles, y que el protagonista tiene la suerte de poder zanjar a su manera.
Si a todo esto se une la irónica crítica del sistema sanitario canadiense (que se parece muchísimo al que se está conformando en España, con camas en los pasillos de los hospitales y caos generalizado en éstos) que se permite hacer Denys Arcand, no nos extraña la cantidad de premios de todo tipo -incluido el Oscar a la mejor película de habla no inglesa- que este excelente film cosechó.
Lúcida visión de una situación vital tan compleja que se agradece como pausa en este mundo acelerado en el que lo urgente no deja tiempo para lo importante.
2
6 de agosto de 2009
53 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las invasiones bárbaras o Cómo el director quiere dejarle claro al espectador medio que le hubiera gustado ser un intelectual.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La película no necesita de una bolsa de papel a mano hasta la llegada de los odiosos y pedantes amiguitos del moribundo. Ay que malo es mi hijo que es un capitalista pero me ha instalado en esta habitación con esta cama... esta, esta cama tan cómoda, ¿por donde iba? Ya no me acuerdo.

El trozo más evidente:
"- Bueno, al principio empezamos siendo existencialistas
- Leímos a Sartre, a Camus,"
... "existe algún ismo que no hayamos adorado?"

Esos sibaritoides venidos a menos no habrían entendido a Sartre en toda su vida. Como pudo leer en la mirada de la arqueóloga chinita, "es el mayor cretino del mundo occidental". Y su opinión sobre la revolución cultural china tiene la misma profundidad que todas las demás. Aún mejor la cena, cuando el intercambio de conocimientos llega a su cúspide.

Vaya imagen de los izquierdistas. Como para morirse.
2
5 de marzo de 2007
43 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dudo mucho de la sinceridad de esta película. Mas que un exponente de la cultura franco canadiense, tengo la sensación de ser una manipulación hollywoodiense.

Si, por descabellado que parezca a algunos, aprecio una burla encubierta al sistema sanitario público canadiense y correlativa defensa a ultranza (falsa) del sistema de pago USA (valga las manifestaciones de otros críticos sobre el hecho de que su hijo le paga una corrupta sanidad) y eso solo para empezar.

Y tras esa burla encubierta al sistema público, socializante, también a la cultura liberal. Esos pseudos intelectuales de vida fracasada (han de pagar a los alumnos para ir a visitar a su profesor moribundo, abandonó a su mujer por fulanas, sus hijos nunca le han soportado,...), terminan reunidos en torno al hijo capitalista.

En resumidas, aprecio una propaganda encubierta del peor sistema ultraliberal USA, no debe ser casualidad que le dieran el Oscar.
6
3 de enero de 2009
20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una planteamiento interesante y una presentación realista del ambiente inicial -un atiborrado hospital del Canadá francés- prometen más de lo que al final el film da. Y esto sucede a pesar -o a causa- de la excesiva carga intelectual de esta ambiciosa cinta. En efecto, cuando los personajes se ven empujados no a ser ellos mismos sino a representar unos arquetipos determinados paulatinamente vas dejando de creer en ellos.

En este caso, por una parte el padre, enfermo terminal, profesor universitario, en su tiempo progre y hoy con las mismas ideas pero de vuelta de todo, lo mismo que su grupo de amigos, los cuales se rien de si mismos cuando se contemplan como náufragos de sus ilusiones de antaño. De otra parte los jóvenes: el hijo, ejecutivo brillante, y su novia, triunfadores en el ambiente neocapitalista de nuestro mundo, y la amiga drogadicta. Todos buenas personas: los jóvenes fuertes, los mayores víctimas de si mismos pero enternecedores...

Podía haber funcionado, pero no te los crees porque dejan de comportarse con la lógica de sus propios actos para servir el rol que previamente han han decidido los guionistas. Las relaciones entre el hijo y el padre cambian sin evolución ni sucesos que lo justifiquen. Lo mismo la actitud de la madre....Las situaciones se vuelven absurdas y la narración pierde fuelle.
Rémy Girard
La realización abusa de las secuencias cortas con fundidos a negro, que más que un recurso estilístico dan la sensación de impotencia para contar la historia de manera fluida.

No obstante el film tiene buenos momentos y si se supera la irritación que progresivamente va provocando se deja ver.
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