Testigo en peligro
6.9
40,046
Intriga. Thriller. Drama. Romance
En su primer viaje a Philadelphia, el pequeño Samuel Lap (Lukas Haas), un niño de una comunidad amish, presencia por casualidad el brutal asesinato de un hombre. John Book (Harrison Ford) es el policía encargado de proteger al chico y a su madre Rachel de quienes quieren eliminar a Samuel, unico testigo del homicidio. (FILMAFFINITY)
29 de diciembre de 2010
29 de diciembre de 2010
93 de 101 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine Norteamericano siempre ha sido proclive a mostrarnos: la forma de vivir, las costumbres, los hábitos, etc., de las minorías religiosas que residen en su amplia geografía, así hemos podido ver las interioridades de pueblos como, Sionistas, Amish, Mormones, y en menor medida de otros grupos quizás más desconocidos como los Sintoístas, Adventistas y otros muchos más que por aquellas tierras residen. De ésta manera hemos podido entrar en las vidas de muchos de éstos grupos, pudiendo visionar aspectos de su vida, que sino hubiera sido por el cine, jamás hubiéramos podido conocer, y una de las mejores muestras de ello es la película “Único testigo”.
En “Único testigo”, excelente película del director australiano Peter Weir, nos adentramos en el mundo de los Amish a través de un estupendo guión de Earl W. Wallace y William Kelley (consiguió el oscar con todo merecimiento). La película es un thriller con mayúsculas, de intachable manufactura, y que desarrolla con agudeza y capacidad para la sugestión, una temática que trata sobre la corrupción policial.
En “Único testigo”, excelente película del director australiano Peter Weir, nos adentramos en el mundo de los Amish a través de un estupendo guión de Earl W. Wallace y William Kelley (consiguió el oscar con todo merecimiento). La película es un thriller con mayúsculas, de intachable manufactura, y que desarrolla con agudeza y capacidad para la sugestión, una temática que trata sobre la corrupción policial.

Harrison Ford & Kelly McGillis
Weir consigue algo tan complicado como imbuirnos de los ítems de este grupo menonita, y lo logra gracias a una escenografía exquisita, llena de pequeños detalles, ya desde el dialecto alemán, llamado Swiss, el código de su vestimenta, sus construcciones, los medios de transporte, las jerarquías familiares, sociales y sexuales, así como los referidos a la educación, a la sanidad. Y todo ello porqué en un determinado día un muchacho Amish, de visita con su madre y abuelo a la ciudad de Filadelfia contempla estupefacto un asesinato, convirtiéndose en el único testigo del mencionado hecho, y dando entrada a un estupendo Harrison Ford, en un papel hecho a su medida, como ese personaje atrapado entre dos mundos, y del que Peter Weir con su dirección sabe extraer lo mejor de dicho actor, en una de sus mejores interpretaciones. Mención especial para la fotografía de John Seale y la música de Maurice Jarre, sin olvidar el perfecto trabajo de Lukas Haas y Kelly McGillis.

Kelly McGillis & Harrison Ford
Qué grande es el cine, bien realizado, que nos permite entrar en un mundo muy cerrado, a través de un guión perfecto, de unas buenas interpretaciones y en definitiva de una inmejorable dirección.
22 de abril de 2007
22 de abril de 2007
67 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director Peter Weir acertó de pleno con la historia y con Harrison Ford para llevar a cabo uno de sus mejores films en los que supo aunar el drama con algo de acción para llevar a cabo una película plena de acontecimientos desiguales a cualquier otro film del género. No sólo supo captar de manera excepcional la incompatibilidad de entre el pacifismo y el comportamiento social habitual en un mismo entorno rural sino que llevó a cabo un film lineal en el que reparte de manera igual los diferentes actos presentados. Excelente la química entre Ford-McGillis, la manera en la que se exterioriza una amenaza exterior en un entorno completamente aislado del mundo. Weir sabe llevar de manera brillante el cómo es imposible abstraerse de todo aquello que te rodea por mucho que intentes alejarte de ello, el mal es un acto que de por sí espera en el lugar y el momento más inesperado y el policía se lo advierte a toda la comunidad. Book se ve rodeado de un ambiente que le gusta por su humanidad, su compasión y apoyo social pero le disgusta por su linealidad y sumisión a causas que no conducen a nada.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Véase el momento en el que dos jóvenes turistas pretenden burlarse de Book ignorando que éste no es en realidad un Amish y le insinúa “¿te estás equivocando?” con la consecuencia siguiente. O todos los momentos en el que los que discute con el padre de la chica por el enfoque radical de sus costumbres. Book termina por darse cuenta de que un hombre pertenece a sus propios valores y de nada sirve intentar cambiar la de los demás. “Único testigo” no te deja el sabor insípido de un thriller de verano en el que las balas te rozan la cabeza, sino que te sumerge en un mundo diferente sostenido por tres actos distintos pero no por ello menos interesantes, en cualquiera de ellos. Tal vez sea decir demasiado que es una obra maestra, pero desde luego tengo muy claro que es un excelente film, diferente, interesante, entretenido y con una dirección impecable por parte de Peter Weir.
22 de mayo de 2007
22 de mayo de 2007
56 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si antes hablaba de cómo un guión pobre y sobre todo plenamente adulterado como “Carros de fuego” puede ganar un Oscar a mejor guión original, no menos sorprendente es que “Único testigo” también lo ganase.
Y no sólo por su calidad, que aunque la tiene es bastante limitada como para obtener un premio de tanto prestigio sino fundamentalmente porque yo no lo llamaría original precisamente. Recomiendo que el público visione “El ángel y el pistolero” un western atípico de los años cuarenta dirigido por James Edward Grant –guionista de Ford- con John Wayne en el papel protagonista y que me digan a que les recuerda el argumento.
Que los propios académicos de Hollywood no vean cine clásico, por muy antiguo y minoritario que sea no tiene perdón.
Peter Weir debutaba en Estados Unidos como director y lo hizo en un proyecto que no tenía nada suyo. Le llamaron tres semanas antes de empezar el rodaje y se cuenta que intentó cambiar parte del guión sobre todo la historia de amor llena de estereotipos que ocupaba mucho tiempo de metraje y que entorpecía el thriller que era lo que a Weir más le interesaba. Por supuesto los guionistas se quejaron al productor y a la Paramount para que Weir claudicase. Y lo hizo. Cuando salieron a recoger el Oscar los guionistas agradecieron con sus palabras a la inmensa mayoría del equipo menos a Peter Weir.
Y no sólo por su calidad, que aunque la tiene es bastante limitada como para obtener un premio de tanto prestigio sino fundamentalmente porque yo no lo llamaría original precisamente. Recomiendo que el público visione “El ángel y el pistolero” un western atípico de los años cuarenta dirigido por James Edward Grant –guionista de Ford- con John Wayne en el papel protagonista y que me digan a que les recuerda el argumento.
Que los propios académicos de Hollywood no vean cine clásico, por muy antiguo y minoritario que sea no tiene perdón.
Peter Weir debutaba en Estados Unidos como director y lo hizo en un proyecto que no tenía nada suyo. Le llamaron tres semanas antes de empezar el rodaje y se cuenta que intentó cambiar parte del guión sobre todo la historia de amor llena de estereotipos que ocupaba mucho tiempo de metraje y que entorpecía el thriller que era lo que a Weir más le interesaba. Por supuesto los guionistas se quejaron al productor y a la Paramount para que Weir claudicase. Y lo hizo. Cuando salieron a recoger el Oscar los guionistas agradecieron con sus palabras a la inmensa mayoría del equipo menos a Peter Weir.

Kelly McGillis & Harrison Ford
La historia me la creo a medias sinceramente. Para empezar si llamaron al director australiano no fue por mera casualidad. Venía de rodar “El año que vivimos peligrosamente” donde la historia de amor tiene más peso que la historia política y acaba por ser un mero escenario para el lucimiento de Gibson y Weaber. Por lo tanto no creo que aquí le costase tanto “adaptarse” a lo mismo, ya que bajo una apariencia e inicio de thriller policíaco en poco tiempo termina por convertirse en una historieta de amor bastante convencional –a excepción del envoltorio Amish, que no deja de ser eso- y donde el testigo, es decir el niño, queda sumergido en un segundo plano para que el señor Ford mientras se olvida del caso de asesinato se pone a construir granjas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Pensar que un inspector de policía con dos agentes van a eliminar a Ford a disparo limpio en medio de un pueblo está bien para el western en el que se inspira –algo más diría yo- pero no para una película que pretende estar basada en los años ochenta en Estados Unidos y hacer creernos un complot bastante torpemente explicado por cierto. Decir inverosímil es poco. Hay que ser más sutil.
De todas formas no es una película a olvidar ya que sin duda tiene elementos de interés.. Particularmente me gusta el final, sin concesiones y áspero. Esos fotogramas del condado de Lancaster con esos bellos colores, aunque decir que no hubo ni un Amish auténtico en la película y no se utilizó ninguna granja de verdad ya que consideraron a la historia totalmente alejada de sus principios. Luego tenemos escenas interesantes como el baile de Ford y McGillis mientras suena el maravilloso “What a wonderfud world”. Por cierto una pena que esa belleza de Kelly McGillis haya pasado en esto del cine tan desapercibida y haya tenido papeles tan malos con posterioridad.
De todas formas no es una película a olvidar ya que sin duda tiene elementos de interés.. Particularmente me gusta el final, sin concesiones y áspero. Esos fotogramas del condado de Lancaster con esos bellos colores, aunque decir que no hubo ni un Amish auténtico en la película y no se utilizó ninguna granja de verdad ya que consideraron a la historia totalmente alejada de sus principios. Luego tenemos escenas interesantes como el baile de Ford y McGillis mientras suena el maravilloso “What a wonderfud world”. Por cierto una pena que esa belleza de Kelly McGillis haya pasado en esto del cine tan desapercibida y haya tenido papeles tan malos con posterioridad.

Lukas Haas
Película normalita que sin embargo corresponde al boom cinematográfico de mediados de los ochenta y que las nuevas masas incorporadas a esto del séptimo arte convirtieron en su momento en algo especial. Con el tiempo uno cada vez más le sabe a ese cine ochentero de policías y ladrones donde los guiones se cuidaban más bien poco en función del entretenimiento.
De ahí a decir y pensar que aquí se habla del conflicto de las identidades culturales....pues que quieren que les diga.
De ahí a decir y pensar que aquí se habla del conflicto de las identidades culturales....pues que quieren que les diga.
10 de septiembre de 2014
10 de septiembre de 2014
37 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si esta buscando entretención, suspenso e intrigas, esta no es la película. El misterio queda resuelto desde el principio, sin que haya una trama de intrigas y sospechas. Lo que hay es una espera, tipo High Noon, espera a que vengan por él. Un espera bien tratada, elegantemente desarrollada, mostrando más la confrontación cultural que una confrontación de acción.
28 de noviembre de 2010
28 de noviembre de 2010
26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los amish y menonitas se asemejan, en sus asentamientos americanos, a comunidades anacrónicas por las que apenas parecen haber pasado los siglos. Fieles seguidores de los preceptos de la Biblia y con la sencillez por bandera, rechazan casi totalmente los adelantos modernos y se aferran a su estilo de vida tradicional, pacífico y comunitario. Siguen fielmente la máxima que predica que hace falta muy poco para ser feliz. Acostumbrarse a lo básico y esencial, y renunciar al resto. Porque todo lo demás es vanidad, arrogancia, egoísmo, polvo y humo.
Los amish resisten heroicamente las tentaciones del exterior. No suelen aventurarse por los terrenos del hombre contemporáneo, y cuando no tienen más remedio, echan mano de sus largos años de aprendizaje en la paciencia y el estoicismo. Podrían desarmar a cualquiera con su digna humildad que no responde a las provocaciones y que mira con piedad a los arrogantes que se creen superiores a ellos.
Se podría afirmar que, cuando se ven obligados a internarse en la jungla de asfalto, parecen corderos moviéndose valientemente entre lobos. El choque entre dos mundos tan distantes hace vibrar el aire a su paso.
La ciudad no es lugar para un niño amish que ignora lo que es la violencia. Nada más adentrarse en ella, acompañando a su madre y a su abuelo en una visita por motivos comerciales, un asesinato ocurre ante sus ojos.
Las cosas no volverán a ser como habían sido. Samuel ya ha probado el sabor del miedo y de la vileza de sus congéneres “ingleses”. Y ahora un policía “inglés” va a entrar en su hogar para protegerlo y de paso esconderse, porque ahora otros hombres malos quieren matarlos, tanto a él como a su nuevo amigo, John.
La influencia externa soplará en la modesta casa de Samuel, su madre Raquel, viuda, y su abuelo paterno, impregnando el ambiente como si se tratase del aroma corporal del forastero. La guapa Raquel conocerá el influjo de una nueva voluptuosidad, una sensualidad prohibida en su comunidad, pero que ella experimenta en secreto y con creciente sorpresa y aceptación. Se adapta a ese ardor incipiente con la seguridad de saber en su seno más interno que su compasivo Dios la entiende y la perdona por ser débil, por ser de carne, por ser mujer, por ser humana. En comunión privada con los rígidos principios de sus mayores, los que le han inculcado con tanto cuidado, su plácido espíritu acoge los insólitos acontecimientos como parte de los designios divinos, como un episodio del plan que su Dios reserva para ella, la más humilde de las siervas. De cualquier manera, ella siente flamear una pasión desconocida que fluye entre sí misma y el inusual visitante de su casa.
Una aventura entre un mundano protector de la ley de la selva urbana, y una inocente madre y viuda que vive anclada en una cultura de otra época.
Los amish resisten heroicamente las tentaciones del exterior. No suelen aventurarse por los terrenos del hombre contemporáneo, y cuando no tienen más remedio, echan mano de sus largos años de aprendizaje en la paciencia y el estoicismo. Podrían desarmar a cualquiera con su digna humildad que no responde a las provocaciones y que mira con piedad a los arrogantes que se creen superiores a ellos.
Se podría afirmar que, cuando se ven obligados a internarse en la jungla de asfalto, parecen corderos moviéndose valientemente entre lobos. El choque entre dos mundos tan distantes hace vibrar el aire a su paso.
La ciudad no es lugar para un niño amish que ignora lo que es la violencia. Nada más adentrarse en ella, acompañando a su madre y a su abuelo en una visita por motivos comerciales, un asesinato ocurre ante sus ojos.
Las cosas no volverán a ser como habían sido. Samuel ya ha probado el sabor del miedo y de la vileza de sus congéneres “ingleses”. Y ahora un policía “inglés” va a entrar en su hogar para protegerlo y de paso esconderse, porque ahora otros hombres malos quieren matarlos, tanto a él como a su nuevo amigo, John.
La influencia externa soplará en la modesta casa de Samuel, su madre Raquel, viuda, y su abuelo paterno, impregnando el ambiente como si se tratase del aroma corporal del forastero. La guapa Raquel conocerá el influjo de una nueva voluptuosidad, una sensualidad prohibida en su comunidad, pero que ella experimenta en secreto y con creciente sorpresa y aceptación. Se adapta a ese ardor incipiente con la seguridad de saber en su seno más interno que su compasivo Dios la entiende y la perdona por ser débil, por ser de carne, por ser mujer, por ser humana. En comunión privada con los rígidos principios de sus mayores, los que le han inculcado con tanto cuidado, su plácido espíritu acoge los insólitos acontecimientos como parte de los designios divinos, como un episodio del plan que su Dios reserva para ella, la más humilde de las siervas. De cualquier manera, ella siente flamear una pasión desconocida que fluye entre sí misma y el inusual visitante de su casa.
Una aventura entre un mundano protector de la ley de la selva urbana, y una inocente madre y viuda que vive anclada en una cultura de otra época.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Nadie en la recatada comunidad debe saber jamás que Raquel se entregó una vez en su vida al placer, que amó sin modestia y sin templanza, que se entregó en cuerpo y alma a alguien que no era Dios. Porque ella estaba convencida de que Él la comprendería, pero ellos no.
Sería ese secreto que, junto con las otras venturas y dichas de sus tranquilos días, le daría alas hasta el fin.
Sería ese secreto que, junto con las otras venturas y dichas de sus tranquilos días, le daría alas hasta el fin.
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