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Críticas de Kick'Em Ars
Ordenadas por:
191 críticas
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7
27 de enero de 2007
494 de 564 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esquematicemos Eyes wide shut y el periplo psicosexual del doctor Bill Hardford:

1. Alice, su mujer, le pide su opinión sobre su aspecto. Él contesta que está muy guapa, sin echar ni una mirada.
2. En la fiesta de su amigo Victor Ziegler, no conocen a nadie excepto al pianista, que emplaza a Bill en el Sonata Café. Ella tontea con un Don Juan pero no se deja seducir. Él tontea con dos modelos, pero sus planes son frustrados por el anfitrión, que le necesita para salvar la vida de Mandy, su amante, con un explosivo cóctel de drogas y alcohol en las venas.
3. De vuelta a casa, se dedican a unos juegos amorosos mientras ella se mira a sí misma en el espejo.
4. El día transcurre rutinariamente, él en la consulta, ella con la hija de ambos.
5. Antes de acostarse conversan y discuten sobre si la fidelidad y el amor tienen algo que ver, y ella le cuenta el ardoroso deseo que sintió una vez por un oficial marinero.
6. Un paciente ha muerto y Bill acude en taxi, mientras la imagen de Alice en la cama con el marino le acosa. Marion, la hija del finado, le recibe sola y le confiesa su amor sin condiciones. Él la desdeña y en ese momento llega Carl, su novio.
7. Pasea por la calle con la insistente imagen en su mente hasta que Domino, una prostituta, le convence para que suban a su habitación. Una vez acordado el servicio y el precio, Alice llama al móvil. Bill, después de contestar, decide marcharse.
8. Pasa frente al Sonata Café. El pianista...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Kick'Em Ars
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10
23 de enero de 2007
209 de 247 usuarios han encontrado esta crítica útil
Algunos tópicos y lugares comunes acerca de Alien:

- Alien es un perfeccionamiento, en lo concerniente a guión y a FX, de It,
the terror from beyond space (Edward L Cahn, 1958), de Terrore nello spazio (Mario Bava, 1965) y de The green slime (Kinji Fukasaku, 1968).

- La secuencia en la que “nace” el alien fue rodada sin advertir a los actores de lo que iba a ocurrir para conseguir una interpretación de repulsión absolutamente espontánea. Fíjense en Veronica Cartwright (la niña de The birds), su rostro es de verdadera repugnancia.

- Una de las pantallas de ordenador del panel de navegación del Nostromo fue aprovechada por Scott en Blade Runner, que la incorporó al vehículo del detective de la policía Gaff (Edward James Olmos).

- Lo que hace verdaderamente invencible al alien es su inhumanidad. Todas sus víctimas pecan de algún defecto propio de humano: el curioso Kane (John Hurt), el imprudente Brett (Harry Dean Stanton), el osado Dallas (Tom Skerrit), la miedosa Lambert (Cartwright) y el indeciso Parker (Yaphet Koto).

- La criatura (en sus tres fases) fue diseñada por H.R Giger. La criatura en estado adulto o soldado era un traje de caucho y de fibra de vidrio que se enfundaba Bolaji Badejo. Los planos de la cabeza retrataban un “animatronic” (o marioneta mecánica, no confundir con efecto digital) creado por Carlo Rambaldi. Su colega Stan Winston no trabajó en esta película, pero sí en Aliens (James Cameron, 1986), donde creó el enorme “animatronic” de la reina alien.
Kick'Em Ars
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8
22 de septiembre de 2007
168 de 224 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con trece años, trece años de los de antes, de aquéllos que aún podían ver el mundo con ojos cándidos y que no habían tenido oportunidad de conocer la inmoralidad, con trece años de honestos tarzanes, nobles ivanhoes y gamberros hermanos Marx asistí a mi primer estreno cinematográfico.

En mi barrio carabanchelero los cines eran de los de programa doble y lo habitual era que programaran un reestreno acompañado de una peli “antigua” o de una coproducción hispano-germano-franco-italiana. Pero con Tron no estaba dispuesto a esperar tres o cuatro meses a que la proyectaran en mi barrio. Así que me llevaron al cine Capitol de la Gran Vía. Fue una experiencia inolvidable.

Aún no existía, al menos en mi barrio, la grabación de vídeo pero Tron la tenía grabada a fuego y podía disfrutarla siempre que quería. El colorista mundo de los programas, las motos de luz que tanto molaban, el bichito que solo decía sí o no y que me hacía partirme de risa, el actor David Warner (me aprendí su nombre) de tan inquietante mirada, el que hacía de Tron que era para mí el Luke Macahan de La conquista del Oeste…

Con treinta y tantos mi esposa me regaló el DVD de Tron. Al sostener con mis manos aquel disco atravesó mi memoria un haz de información en forma de recuerdos, de sopetón recordé con nitidez la imagen de Tron sosteniendo en alto su disco de memoria. Claro, que era el dibujo de la carátula. Como si me hubieran reimplantado aquellos olvidados ojos infantiles, me dispuse a ver Tron. Al terminar me di cuenta de que esta película era una distorsión de la que yo recordaba. Muchas lucecitas alucinantes, sí, pero diálogos anodinos, escenas torpemente rodadas, la parte correspondiente al mundo real parecía sacada de un telefilme ordinario, y en el mundo virtual todo era de una simpleza apabullante. Me convencí de que, con los años, mi inteligencia había madurado y ya era muy superior a esta infantil aventurilla.

Ayer volví a ver Tron. Y volvió a ser una gran experiencia. Quedé maravillado por el caudal creativo, sobre todo visual, de la película. Y por el enorme y expresivo contraste entre el insípido mundo real y el cautivador mundo virtual, antítesis a todas luces nada casual. Y… ¡Qué cojones es esto! ¿Qué está pasando? Un rayo laser procedente de mi CPU está descomponiendo mi estructura molecular. ¡Mis pies desaparecen! ¡Mis piernas! ¡No, eso noooooooooooooooooo…
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Kick'Em Ars
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10
24 de mayo de 2006
161 de 217 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los lectores de Asimov sabrán que: - un robot es un esclavo y, por tanto, un ser dependiente; - un robot no tiene fecha de caducidad y es, por tanto, un ser inmortal. Los padres y madres sabrán que: - un niño necesita a su madre y es, por tanto, un ser dependiente; - un niño nunca piensa en su muerte y es, por tanto, un ser inmortal. David es un niño-robot y es un ser doblemente dependiente e inmortal. Alrededor de este personaje, Steven Spielberg escribe y filma un emocionante melodrama de ciencia-ficción, con un guión y una puesta en escena que explotan lo cerebral y lo sentimental en perfecta comunión.

A.I. culmina en un epílogo con...
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Kick'Em Ars
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8
22 de agosto de 2007
126 de 147 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde que el ser humano adquirió el talento para la fabulación, las historias que han pasado a la posteridad son las de seres excepcionales en situaciones excepcionales. Don Quijote, Hamlet, el Cid... no eran unos tipos corrientes. Su inverosimilitud, su improbabilidad, es lo que les hacía grandes y dignos de crónica. Ray Ferrier es el gran hombre de esta gran historia. Su hazaña es sobrevivir y su mérito, la fortuna. La suerte de sobrevivir es el mejor destino en un mundo en guerra.

La obra literaria original de H.G. Wells y la versión cinematográfica de Spielberg coinciden en un estilo narrativo realista que procura credibilidad a sus planteamientos fantacientíficos. Solo que cada una es hija de su tiempo. A pesar de la universalidad de la guerra, entre 1900 y 2000 han surgido diferencias cualitativas del concepto de la guerra. La guerra moderna se concibe en la ciudad y no hace distinción entre soldados y niños (si acaso, bajas y daños colaterales).

En el libro de Wells el protagonista era un hombre de ciencia que deambulaba en solitario por la desolación de la guerra. En esta película es un obrero de clase baja que huye con sus hijos, un adolescente y una niña. Ray es un padre que desea que sus hijos sobrevivan a la guerra y lo consigue, como suele decirse, de chiripa. Pero también es un adulto que conoce el horror y pretende, a toda costa, preservar la inocencia de los jóvenes. La película de Spielberg refleja la lucha denodada del protagonista por salvaguardar en la niña ese don que él ha perdido irreversiblemente: la inocencia.

Rachel, la inocencia, es invitada por su padre a contemplar el espectáculo atmosférico desde la parte trasera de la casa: “Vas a alucinar”, le dice. Pero cuando se hace patente que el terror absoluto ha aterrizado, Ray, blanco de miedo (y blanco por el polvo de los edificios destrozados, clara y no única referencia al 11-S) toma su mayor determinación, ocultar a Rachel la perturbadora realidad: le pide que no mire hacia atrás, le venda los ojos, le obliga a cantar una canción para que no oiga...
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