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Críticas de Caith_Sith
Ordenadas por:
1.662 críticas
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8
7 de noviembre de 2014
331 de 439 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me resulta más sencillo hablar de "Interstellar" como la he percibido, porque en el fondo no es más que un sueño colectivo implantado por Nolan y su equipo en nuestro subconsciente. Y sólo a veces, cuando lanzamos aquella peonza, el tótem de Mal/Cobb, sabremos que estamos en el mundo real o en el soñado. Cuando la veamos tambalearse o seguir girando, continuamente, hasta el infinito y más allá.

La nueva producción del director de "El Caballero Oscuro" u "Origen" sobrevive al 'hype', a las expectativas, aunque pareciera que nuestro subconsciente, por momentos, pelease para enfrentarse a sus ideas. El concepto es ambicioso, bigger than life, es en esencia uno que sólo los Nolan serían capaces de intentar implantar en la memoria colectiva: cuando el planeta Tierra se encuentra condenado a su extinción, y con él su gente, un grupo de astronautas parte hacia el espacio en busca de planetas habitables para salvar a la civilización, haciendo uso de un agujero de gusano para acortar distancias. Por el camino irán topando con elementos del pasado, que generarán nuevos niveles 'de sueño', introduciéndose en la mente del espectador de forma serpenteante. El montaje de la película se refiere a esta condición de saltos temporales, alternando la odisea espacial con lo que sucede en el planeta Tierra, desde los ojos de los miembros de una familia rota: una hija, y un padre que aspira a volver a su hogar. El equilibrio es solvente pero a veces, la peonza deja de girar. Despertamos en la realidad, porque el hechizo se rompe cuando lo emocional y lo épico no son capaces de fluir con naturalidad. Cuando no pasa, seguimos soñando placidamente. Y somos elevados hacia las estrellas con tal facilidad que se asemeja a un milagro.

Creo que "Interstellar" se alza cuando es pequeña. La relación del primer tramo de la película, entre ese padre y sus hijos, respira verdad, cercanía, candor. Lo que siempre se le ha criticado a Nolan de la frialdad e incapacidad de generar empatía aquí se elimina de un plumazo, aunque creo honestamente que esto era algo que se ha magnificado y que, en verdad, ya estaba solucionado en cintas como "Origen". No obstante, aquí es más claro todavía y se potencia cuando ese padre, atrapado en un bucle, escucha los mensajes de sus hijos en esa fría nave espacial. Cuando sus ojos se descomponen, la voz se quiebra, y el corazón aparece en pantalla haciéndonos olvidar que esto es en el fondo una historia 'más grande que la vida'. Sencillamente no hay nada más grande que esa vida, la que Copper ve cómo escapa de sus manos, con una perspectiva de reunión imposible. Aún siendo cine ambicioso, grande, de registros épicos, en "Interstellar" el motor es la familia. Nolan sigue explorando sus temas habituales (la pérdida, la identidad, el pasado y cómo nos marca) y crea momentos de una belleza rotunda. Es quizá su película más pequeña a nivel puramente sensitivo, aquella en la que se vuelca más por retratar la humanidad. Incluso cuando se rescata a cierto personaje, que todos sabemos cómo va a evolucionar (o qué papel va a desempeñar, porque no hay evolución per se), hay un empuje emocional en su mirada. Ese gesto en el que desactiva el micrófono para no escuchar lo que pasa en la escafandra ajena, lo demuestra.

Cuando quiere ser grande, "Interstellar" lo logra en la mayoría de los casos. Pero quizá por contar con el astrofísico Kip Thorne como productor ejecutivo y consultor o sencillamente porque a Nolan le gusta adoctrinar en sus películas (mediante la repetición de ideas en voz alta), a veces se le va un poco de las manos. Cuando no lo hace, partitura excelsa de Hans Zimmer mediante, Nolan crea secuencias brillantes, emocionales y de registro épico: el planeta helado (que se ve en los posters, no es spoiler), los planos generales en el espacio, las secuencias del maizal, a medio camino entre "Señales" y el Malick de "Días del cielo", la contextualización del apocalípsis como nube de polvo que arrastra todo a su paso. Es una película muy bella, aunque creo que carece de la capacidad de sugestión y el misterio de clásicos del género como "Solaris" de Tarkovski o "2001" de Kubrick; o sin irnos a otros nombres, demasiado relamidos, al "Origen" del propio Nolan. En aquella película, el personaje de Gordon-Levitt le decía al de Ken Watanabe que no pensase en elefantes, y posteriormente le preguntaba en qué estaba pensando. Watanabe le decía que pensaba en aquello que le había prohibido. Es así como se ejemplificaba que plantar una idea en el subconsciente era fácil, sabiendo el origen; pero no hacerlo de forma orgánica, creyendo que surgía de uno mismo. Con "Interstellar" pasa algo similar: cuando creemos en todo lo que vemos, sin atisbo de dudas, la peonza no deja de girar. Cuando la cosa se tuerce, por muy poco que sea; cuando se explica una regla y nos chirría; la peonza se cae.

Todo el cine de Nolan ha funcionado siempre a estos niveles. En todas sus películas hay giros, vueltas de tuerca, cuando no secuencias que literalizan ideas en lugar de limitarse a expandirlas. La criticada (en mi opinión, injustamete) secuencia de los barcos y las bombas en "El Caballero Oscuro", o el bloque de la nieve de "Origen" son claros ejemplos. En "Interstellar" esto se lleva al extremo. Hay no una, ni dos; sino varias partes en las que para seguir soñando y no despertar hay que suspender la credulidad. Como en los melodramas de Douglas Sirk, como en los musicales, cuando entendemos que esos personajes van a pasar a comunicarse cantando, de forma orgánica. Nolan sustenta "Interstellar" en la capacidad de soñar de cada espectador. No en la fe o la creencia, simplemente en lo que uno es capaz de aceptar dentro de un contexto de fantasía, de sueño. Cómo actúan según qué personajes, la resolución de cierto misterio 'sobrenatural', el mismísimo tercer acto y cómo concluye.

[LA CRÍTICA CONTINÚA ABAJO, POR FALTA DE ESPACIO. SIN SPOILERS, PODÉIS LEER SIN MIEDO]
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Caith_Sith
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9
20 de septiembre de 2011
255 de 295 usuarios han encontrado esta crítica útil
Steve McQueen dejó su nombre con tinta imborrable en la historia de los grandes debuts de la historia del cine son su notable "Hunger" y con "Shame" no hace nada más que confirmar lo que ya sabíamos: que por sus venas no hay sangre, sino celuloide. Tras contarnos la historia de Bobby Sands y uno de los dramas carcelarios más fascinantes que se han rodado, ahora lo que hace es hablarnos de Brandon, un adicto al sexo que vive la vida que le da la gana hasta que un factor externo -la aparición de su hermana, Sissy- hace que las cosas comiencen a cambiar.

La "vergüenza" a la que alude su título original no deja de ser el punto de partida porque lo que nos cuenta McQueen es un viaje de ida -y no vuelta- hacia los infiernos. Michael Fassbender interpreta al protagonista con tanta convicción como lo hiciera en "Hunger" y consige arrastrarnos. Primero le envidiamos por ser un playboy que se liga a cualquiera que le venga en gana y poco a poco vamos frustrándonos a medida que el círculo se estrecha, llegando a costar respirar. Su interpretación es superlativa (merecidísimo premio en Venecia) pero no es el único: lo que hace Carey Mulligan es impresionante. Se desvive para dar vida a su personaje, gesticula, se mueve y habla como si estuviese poseída por el alma de éste, no interpreta; vive. Hay un momento concreto en el que canta una canción ("New York, New York"), la cámara se queda en un plano fijo durante casi toda la actuación y es imposible no enamorarse de ese bello rostro y esa voz, imperfecta pero extrañamente melancólica. Tampoco le faltan escenas dramáticas (como en "Hunger", aquí hay una conversación clave que hace evolucionar todo lo demás) pero es que en general "Shame" es una película superlativa que se encuentra, como pasaba con "Hunger", entre lo mejor que se ha hecho en su año (vamos, en 2011).

No quiero olvidarme de mencionar la soberbia dirección de Steve McQueen, que se luce en todos y cada uno de los segundos del filme. Emplea todo tipo de técnicas para transmitirnos lo que siente su personaje y abundan los planos secuencia, los juegos de montaje en paralelo, la elección de la música en ciertos momentos para complementar a la imagen; un soberbio trabajo de fotografía completa el "pack" que se llama "Shame" y cuya única "vergüenza" sería que no fuese disfrutada completamente por tener algún momento subido de tono que pueda impedir, a según quién, que detrás de cada imagen hay un mensaje, una idea, un objetivo. Junto a "Tree of Life" y a fecha de hoy, es la mejor película del año. Imposible de obviar.
Caith_Sith
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9
6 de agosto de 2010
315 de 422 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Todo efecto mágico consta de tres partes, o actos. La primera parte es 'La Presentación'. El mago muestra algo ordinario: una baraja de cartas, un pájaro, o una persona. El mago lo exhibe. Os puede invitar a que lo examinéis, para que veáis que no hay nada raro, que todo es normal. Pero claro, probablemente no sea así. (...) El segundo acto es 'La Actuación'. El mago, con eso que era ordinario, consigue hacer algo extraordinario. Entonces, intentaréis descubrir el truco, pero no lo conseguiréis, porque en el fondo no queréis saber cuál es. Lo que queréis es que os engañen. (...) Pero todavía no aplaudiréis. Que hagan desaparecer algo no es suficiente. Tienen que hacerlo reaparecer. Por eso todo efecto mágico consta de un tercer acto: la parte más complicada. Este acto es 'El Prestigio' (...) Lo imposible se convierte en posible, tus ojos ven algo que no habían visto jamás." - The Prestige (Christopher Nolan, 2006)

La cita superior procede del quinto largometraje de Christopher Nolan y podría resumir a grandes rasgos lo que es Inception (Origen). Es un truco, maravillosamente ejecutado, que se ve como algo que no tiene igual. Porque en realidad, no se había hecho nada similar. Sólo habría que matizar un pequeño detalle: no esperaremos para aplaudir, porque desde el primer minuto hasta el último hay razones de sobra para sacar brillo a las palmas de las manos. Porque Nolan, uno de los pocos realizadores actuales que han comprendido el arte de contar historias, da de lleno en la diana con la que es su película más personal, ambiciosa y arriesgada. Nolan

"Inception" es un regreso al tema que Nolan ha desarrollado a lo largo de toda su carrera: la búsqueda de uno mismo, la necesidad de "encontrarse", de una forma u otra, en este mundo de mierda que se ha puesto ante nuestros ojos. Uno que no hemos elegido pero que es el que nos ha tocado vivir. Desde su obras originales (Following, Memento) hasta su reinvención del Caballero de la Noche con la fantástica Batman Begins y la magistral El Caballero Oscuro, haciendo una parada en la gélida Insomnio, siempre sin olvidarnos de El Truco Final, Nolan ha explorado este tema que le apasiona. "Inception" da un paso más allá. Es un salto sin red hacia la exploración del ser humano en su forma más pura, es un thriller futurista en el que no falta de nada, cuyo único exceso es su propia ambición. Sueños, realidades; todo da igual. Es un truco. Es magia. Es una ilusión, algo que nunca hemos visto: una nueva sensación, la experiencia más superlativa que ha dado el cine comercial en sabe Dios cuanto tiempo. ¿Cómo es posible que alguien haya llegado a entender esta forma de hacer cine, sin tratar como estúpidos a los espectadores que acuden a las salas en masa, esperando simple entretenimiento? No tengo tal respuesta. Nolan es un mago y yo, como espectador, no quiero conocer sus secretos: sólo seguir disfrutando de su magia.

(sigue más abajo, sin ningún tipo de destripes/spoilers sobre el argumento)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Caith_Sith
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7
21 de julio de 2017
277 de 352 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace veinte años, un joven Christopher Nolan se presentaba en sociedad con "Doodlebug". Aquella pequeña pieza, con su funcional blanco y negro y una idea kafkiana de fondo, ponía en liza los temas que han trufado la carrera de su realizador. La huída, hacia adelante o atrás, la observación, la sensación de peligro constante, y sobre todo el tiempo. Viajando dos décadas al futuro desde aquel 1997, llegamos a 2017. El que fuera una promesa se ha convertido en uno de los realizadores más importantes del nuevo Hollywood, un nombre que garantiza taquillazos, pero no los típicos de ver y olvidar; propuestas que pueden ser mejores o peores, pero que intentan trascender a veces en vano y otras dando de pleno en la diana. Sólo así se pueden concebir films como "Inception" o "Interstellar", como obras de un autor que necesita decir algo diferente, por mucho que al final la fórmula a ejecutar sea siempre idéntica. Lo que se podría llamar un estilo, en otras palabras, si bien éste le ha granjeado no sólo defensores sino también un buen puñado de personas en contra del mismo. Son minoría, eso sí.

"Dunkerque" llega veinte años después de aquel "Doodlebug" y parece una puesta al día de la misma idea. Una persona observando el sufrimiento de otra/s. Filmando desde arriba, observando lo que hay a sus pies. Y supone una respuesta contundente a la mayor crítica que se le ha hecho a su cine: la sobreexplicación. Porque el film bélico del director de "The Dark Knight" no sólo es su película más sencilla y esquemática sino que por fin, no cae en exceso en contarte con texto, voz en off, imágenes y si hace falta un SMS todo lo que está pasando en pantalla. Cae en ello en la primera secuencia (vista en los tráilers, por cierto) pero pronto se aleja de ese mal.

Haciendo un resumen rápido y sin caer en spoilers, "Dunkerque" parte de tres puntos de vista desarrollados en tiempos diferentes y les va dando forma hasta que la narración se alínea y llega a su final. Cada uno de ellos busca representar la guerra desde un prisma diferente y a fe que lo consigue, especialmente en ciertos tramos de combates aéreos. Su narrativa está supeditada al montaje y su reparto no es más que una mera herramienta para que todo avance. No hay, al uso, personajes. Hay eventos y circunstancias que complementan a lo anterior.

Porque Nolan plantea su película no como el film bélico convencional, con batallas espectaculares a pie de playa o bandos enfrentados entre trincheras. Si historia es de perdedores, de héroes sin heroísmo, de derrota y la espera hasta la salvación. Por supuesto hay set pieces de acción pero la acumulación de las mismas no es más que una ejemplificación de cómo es la guerra, no una celebración de ésta. Y por supuesto no puedo venir aquí a dar lecciones a nadie porque ni soy experto en la materia ni conocía esta batalla en particular, pero por lo que ocurre y cómo se cuenta puedo llegar a creerme lo que pasa en pantalla, que en estos tiempos ya es bastante.

De todas formas, y aplaudiendo la labor de realización de Nolan (quizá la más comedida de su carrera, con extensos planos generales alternados con otros mucho más cerrados para generar angustia), creo que el gran mérito del film es incuestionablemente su pista de sonido. Los efectos son extraordinarios y la banda sonora de Hans Zimmer es difícilmente divisible de la imagen. Forma un todo tan compacto que si no fuera por eso y se limitase a contar una historia, todo se vendría abajo. Es una película bélica sobre captar el sonido de la guerra, sobre llevarlo a un entorno seguro (la sala de cine) sin olvidarse de capturar esa experiencia. Y es por eso que creo que si "Dunkerque" transciende y sobrevive al paso del tiempo, lo hará por esto, de la misma forma que "J.F.K." de Oliver Stone se recuerda por su prodigioso montaje.

¿Es "Dunkerque" la mejor película de Nolan? No, en absoluto. Pero tampoco la peor. ¿Es un nuevo clásico del cine bélico? Claro que no. Pero entonces, ¿merece la pena? Sí, claro. Es una buena película, que se pasa en un suspiro y proporciona suficientes estímulos como para ser recomendable verla en una pantalla de cine. Pero ni creo que vaya a cambiarle la vida a nadie (como he llegado a leer por ahí) ni se acerca a los verdaderos hitos del género. Claro que si a todo el cine le pidiéramos eso, nos cansaríamos bien pronto de verlo y de buscar obras maestras donde, siendo sinceros, deberíamos alegrarnos de tener la suerte de ver buenas películas.
Caith_Sith
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7
28 de abril de 2016
216 de 258 usuarios han encontrado esta crítica útil
Parece absurdo decirlo, pero "Civil War" es una secuela de "Los Vengadores" bastante más equilibrada que la oficial, "La era de Ultron". Y lo es porque además de acción, hay desarrollo, y porque los personajes respiran y no se limitan a curtirse el lomo. Ojo, que en el film de Whedon también había algo de eso, pero estaba estructurado de tal forma que había bloques dedicados a cada momento y parecía más artificial que orgánico. "Civil War" a este respecto es quizá el film del universo cinemático de Marvel mejor escrito desde el primero del grupo de superhéroes y el que mejor equilibra las cosas para que apenas se erren los tiros a la hora de elegir qué mostrar u ocultar.

Es curioso que llegue también poco después de "Batman v. Superman", un film tan empeñado en ser oscuro, dramático y forzadamente épico que todo se volvía en su contra para terminar por implotar en una orgía de ego y soberbia. Snyder no supo cómo convertir esa lucha entre iconos en algo terrenal y palpable, y eso que los mecanismos utilizados en ambos film son (sospechosamente) similares. Pero aquí no se trata de tener unas herramientas u otras sino de saber usarlas. Y mientras el director de "300" se divertía torturando a sus héroes, los hermanos Russo disfrutan con ellos, juegan, y cuando hay que ponerse serios, lo hacen. Pero no se pasan la película con cara de pasar por una depresión profunda.

Dicho lo anterior, creo que "Civil War" hace muchas cosas bien, pero sobre todo, dos. La primera, como ya he apuntado, el equilibrio entre personajes: hay una docena de héroes ya presentados en films anteriores y aún así todos tienen un desarrollo palpable, no extensísimo, pero sí visible. Y los que peor parados salen son los de siempre (hola, Ojo de halcón, y War Machine, también te miro a ti), pero no es algo que enturbie el resultado porque tenemos a Ant-Man, con un papel muy relevante (y que imagino se ha hecho así, a su medida, tras el éxito de su film independiente), una efectiva introducción de Black Panther (no "Pantera negra", parece que mantienen su nombre en inglés) y, claro, Spider-Man.

De este último esperaba apenas un cameo, pero no, han ido a por todas. Tenemos una escena de background (no, no lloréis al tío Ben, es otra cosa), su personalidad bien definida, combate en el primer climax del film -y decir esto no es spoiler, es lo del tráiler y los posters- y algo más. Y ahí me callo. Holland ha agarrado con energía al personaje y tengo muchas ganas de ver qué ocurre con "Homecoming", pero esto demuestra que las alianzas, en este caso de Marvel y Sony, van mucho más allá de beneficiar a los estudios y también pueden ser una alegría para los espectadores.

La segunda cosa que se hace bien, es que a pesar de que sabes que no va a pasar nada que no tenga solución entre los personajes principales (teniendo en cuenta que hay dos films más de "Los Vengadores" anunciados con todo el reparto al frente), esto no limita a los guionistas ni a los Russo para que las hostias que se den entre sí los héroes sean contundentes. Esto ya lo vimos en "El Soldado de Invierno", un film con algunas coreografías espectaculares, secas y bien medidas. Aquí ocurre lo mismo, y es curioso que la fisicidad de las luchas sea infinitamente superior a las del film mentado de Snyder, hasta el punto de que aquí incluso sangran y hay consecuencias físicas. Es decir, no es un ballet con exceso de CGi; aunque haberla, desde luego la hay.

Como bonus, está la dimensión social o política. Llega tarde, pues es algo que ya desde la "X-Men" de Bryan Singer (2000) estaba sobre la mesa, y es la necesidad de regular o no a los personajes que en el fondo pueden ser considerados un apoyo sí, pero armas a fin de cuentas. La película no ahonda del todo en el conflicto, es algo laxa con las reglas que impone, pero funciona correctamente para llevarnos al meollo del asunto, al combate que decidirá el rumbo de la franquicia.

Dicho lo cual, y sin ánimo de repetirme, "Civil War" es un SI contundente. No es ninguna obra maestra, no cambiará la percepción que tenemos sobre el cine de superhéroes, pero es una notable nueva entrada en el universo Marvel y además, supone exactamente la película que necesitaba la marca para revitalizarse. Es la secuela que merecimos de "Los Vengadores", interesada en juguetear con sus personajes y no destrozarlos y meterlos en un pozo de oscuridad forzada. Y sí, tiene cosas cuestionables, secuencias que ocurren porque lo manda el guión y no la lógica, pero eso no invalida sus muchos logros y el más evidente mientras estamos en la sala de cine: que durante dos horas y media, no podemos despegar la vista de la pantalla. Id a verla, bien vale la entrada.
Caith_Sith
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