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Críticas de Antonius Block
Ordenadas por:
6 críticas
1 2 >>
7
21 de septiembre de 2009
211 de 246 usuarios han encontrado esta crítica útil
Asistí al preestreno de Moon hace ya una semana, interesado por el perfil de una película que atrae necesariamente a todos los amantes de la ciencia ficción. El director y la película, siendo desconocidos, sólo quedaba la reseña de la cinta para orientar un poco al ávido cinéfilo, que está al acecho de películas de género, inteligentes, que privilegien la idea a la acción.

Después de ver la película hay que subrayar que ésta no es una cinta de ciencia ficción convencional, con muchos efectos especiales, pero logra mantener una historia interesante, con un guión elaborado y coherente. El ritmo no será tan expeditivo como otras películas pero lo que se pierde en velocidad se gana en contenido. Eso sí: “QUÉ VALIENTE SEÑOR JONES”.

Por un lado, para su primera película, Duncan Jones rechazó cualquier apoyo que vendiera la cinta. El hecho de no llevar el apellido de su padre (él no es otro que Zoey Bowie, el hijo de David Bowie), y de rechazar la participación de cualquier actor famoso que hubiese podido respaldarlo es sin duda admirable. Pese a la insistencia de Kevin Spacey por formar parte del proyecto, Jones prefirió que un actor con menos renombre encarnase a Sam Bell, dando a Spacey la oportunidad de prestarle la voz a GERTY.

Pero por otro lado es la importancia dada a 2001: Odisea del espacio lo que más mérito tiene. Duncan Jones decidió llevar una carga que muchos realizadores han arrastrado, como un fetiche de hierro galáctico que termina aplastándolos, y que otros, por no quedar distanciados, no lo han aceptado como el legado que es, una piedra maestra de este género particular, el de las películas espaciales de ciencia ficción. La semejanza no acaba con el paralelismo entre GERTY y HAL 9000, con sus temperamentos distintivos e irracionales, también encontramos una precisión científica (y profética con la importancia dada a la Luna para la supervivencia de la tierra), el universo asfixiante de la base que contrasta con la inmensidad de los paisajes lunares (mención especial a las maquetas retro de la luna que contrastan muy bien con el resto de los espacios), igual que el tema de la identidad y de la soledad que si en 2001 toma una ruta que abarca la civilización entera, en Moon no deja de ser importante. Jones aceptó el desafío de evocar explícitamente 2001, partiendo así de un universo que es la marca de Kubrick a la ciencia ficción, pero lograr construir un proyecto original con voz propia.

Sin embargo en algunos momentos de la película no se resiente mucha tensión. Falta mantener un poco el suspenso, ya que mostrando mucho las cartas al comienzo de la película, la cinta se queda al final sin aliento. Es una verdadera lástima con un guión tan inteligente y con un actor que logra sacarle el jugo a todos los aspectos de su personaje. Esto no impide de opacar el excelente comienzo de Duncan Jones, que tiene vía libre para traernos más sorpresas geniales y excéntricas que calmen nuestra sed de buen cine.
Antonius Block
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6
30 de diciembre de 2008
65 de 92 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película supera con sus 20 millones de entradas a la mítica La Grande Vadrouille y obtiene así el segundo mejor resultado en el box office francés después de Titanic. El efecto mediático es impresionante: el pequeño pueblo de Bergues situado en el norte de Francia se ha convertido en un sitio turístico y varias expresiones del dialecto local que aparece en la película han invadido el lenguaje corriente. Hasta en la final de la Copa francesa de fútbol, un cartel racista que hace referencia a la película produjo un gran escándalo, que obligó la intervención del gobierno

Y es que una explicación para tal fenómeno cultural sólo puede encontrarse al exterior de la película. La comedia permite la interacción entre dos regiones de Francia con identidades bien definidas, mostrando cómo pueden ser de difíciles las relaciones culturales lo que a la postre sólo fortalece el sentimiento nacionalista. SEMEJANTE ÉXITO SURGE ASÍ DEL SIGNIFICADO DE LA PELÍCULA PERO NO DE SU CONTENIDO. Si la comedia está bien tizada y los diálogos son pertinentes, la película no tiene nada de novedoso ni trasciende en su género. Varias escenas son muy divertidas pero uno queda con la impresión que las ha visto en otra parte. Los personajes están bien trabajados pero carecen de la singularidad que un Louis de Funès podía darle a sus interpretaciones. Comedias como Le Dîner des cons o Les visiteurs han aportado más cinematográficamente al séptimo arte, sin tener un éxito tan rotundo.

Quién piense entonces encontrarse con la mejor comedia francesa de la historia va a llevarse una gran desilusión, debiendo en cambio conformarse con una buena comedia ligera que no tiene de memorable sino lo que simboliza.
Antonius Block
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7
4 de marzo de 2009
16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por su forma poco común, “la inglesa y el duque” puede decepcionar a más de un aficionado a las películas históricas. Sólo basta leer que la cinta trata sobre la revolución francesa, para que uno se imagine el desorden, la guillotina, y todas las conspiraciones y tretas, que ya son tópicos en las películas del este género.

En cambio uno se encuentra con una película con un ritmo lento. El director favorece el diálogo sobre la acción y practica una economía del espacio que parece en contradicción con los cánones del género. Además para mostrar el París de la revolución Rohmer utiliza una serie de pinturas donde incrusta a los personajes, procedimiento original que lo aparta de la mayoría de las películas del género.

Pero el objetivo de Rohmer no es de hacer otra película convencional sobre la revolución francesa -cintas poco conocidas en el extranjero, aparte quizás de “Danton” de Depardieu. En vez de captar la acción de la revolución, Rohmer quiso captar la espera, y que mejor que describir la expectativa de esta noble inglesa, que viviendo bajo la revolución, sufre indirectamente de todo lo que sucede en la capital francesa.

La atmósfera llena de angustia e impotencia está muy bien llevada por los dos personajes principales, y su relación está milimétricamente trabajada por Rohmer, lo que hace que la cinta sea más un drama casi teatral que en una película histórica.

Pero si igual que en muchas películas de Rohmer la profundidad y evolución de los personajes es lo que más sobresale, no se puede menospreciar el carácter histórico, ya que además de estar fundada en las memorias de Grace Elliott, la cinta sacrifica a veces parte de su ritmo por su coherencia histórica.

Película aconsejada a cualquier cinéfilo curioso, pero también a todo apasionado de la historia que quiera conocer una forma más íntima y precisa de hacer películas históricas. Y es que por algo más de hora y media pude sentir la violencia, el miedo y también la fuerza y fascinación de la revolución francesa sin estar sumergido en un baño de sangre.
Antonius Block
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9
8 de mayo de 2010
19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Adaptación inglesa de los libros policiacos de Henking Mankell, la serie Wallander es en gran parte tributaria de una saga de la televisión sueca que recreó cuatro libros del famoso detective de Ystad. Pese a pretender no ser otro remake en el panorama televisivo, la serie procura seguir fielmente el modelo adoptado tanto en los libros de Mankell como en la saga sueca. De esta manera está filmada en la bellísima Ystad, recostruyendo así milimétricamente la historia de cada libro y proporcionando a los lugares y los personajes ese aroma particular que emana del universo de Kurt Wallander.

Sin embargo Wallander innova, sorprende… y enamora. El formato inglés de hora y media, y de tres capítulos por temporada, se ajusta a la perfección a la serie, dándole a Wallander las cualidades cinematográficas de una gran película y permitiendo la elaboración lenta pero progresiva de la personalidad del detective sueco. La belleza plástica de la fotografía es favorecida además por los bellos paisajes del sur de Suecia, y el trabajo suntuoso de la imagen permite construir una atmosfera embriagante y asfixiante que es el sello y la apuesta de la producción.

Y sí, hay que decirlo, Kenneth Branagh conduce su rol a la perfección, mostrando que es un actor que merece más papeles importantes. Si en esta serie acapara la pantalla a expensas de los personajes secundarios, es porque Wallander es ante todo Kurt, su detective, y que los paisajes tristes y vastos de la campiña sueca reflejan el mundo interior, complicado e inestable, de Kurt Wallander.

La serie evita caer además en el maniqueísmo de las series policiacas americanas que ofrecen muchas veces personajes estereotipados y aburridos. La respuesta al eterno problema del detective y el criminal es una respuesta humana, apoyada por un acercamiento realista y una narración sencilla, y amplificada por esa atmósfera agobiante que los ingleses saben hacer tan bien.

He ahí la verdadera revolución de Wallander, tan sencilla que pasa desapercibida: sin historias complicadas ni rebuscadas, sin los espejismos de las grandes producciones americanas, y quizás con una que otra facilidad en las historias, esta serie policiaca pone al ser humano en el centro, sus miedos y sus esperanzas, sus fuerzas y sus demonios. Wallander es definitivamente una serie de calidad y una prueba del gran nivel actual de las series inglesas y de la BBC.
Antonius Block
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8
21 de julio de 2008
20 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por fin una película inteligente, rica en alusiones, coherente como un reloj suizo, que no sólo entretiene, sino que contiene una propuesta cinematográfica muy valiosa: la importancia colosal y desmesurada del guión en la elaboración de la película. John Billingsley me recuerda a Charles Helston en el Planeta de los simios. El efecto que se construye alrededor de Charles Helston y que abre poco a poco la línea de visión del espectador está magníficamente elaborado en el diálogo de esta cinta. Dos efectos diferentes pero que arrojan tanto a Helston como a Billingsley fuera del mundo.


¿Y qué se le puede criticar a la película?

Que es una cinta de bajo presupuesto: el dinero no hace el buen cine. Son las ideas geniales, y los guiones trabajados los que permiten que las películas trasciendan, y no los efectos especiales o los montajes elaborados.

Que las actuaciones son lamentables, sobreactuadas, exageradas: punto delicado, lo acuerdo, pero basta analizar el guión para darse cuenta que no se puede juzgar a la ligera. Que si yo no me hubiera comido el cuento del hombre de las cavernas que tiene 14000 años, no puedo imaginarme la reacción si una persona que conozco muy bien desde hace 10 años montara un semejante espectáculo. El director trabaja los diferentes personajes para mostrar reacciones distintas y complementarias. Si tal vez el rol del doctor defrauda, el resto de los personajes son coherentes y evolucionan durante la cinta.

Que el final es absurdo, demasiado abrupto: la película es de ciencia ficción y el guión está trabajado milimétricamente. Son los buenos guiones los que hacen las buenas películas, y si se requiere un gusto por la imaginación para apreciar esta cinta, no se necesita para disfrutar una historia inteligente.

En conclusión, película apta para cualquier cinéfilo inteligente. Una de las mejores películas del 2007.
Antonius Block
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