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Críticas de fresenius
Ordenadas por:
206 críticas
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6
25 de diciembre de 2015
247 de 302 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película bien montada podría haber resultado una obra maestra, pero se diluye en medio de la pretenciosidad de su director.
Una historia sencilla pero interesante filmada en espacios naturales impecablemente fotografiados por Emmanuel Lubezki y con una pareja protagonista que hace un gran papel (otra oportunidad de Di Caprio para conseguir el Óscar, ahora con una interpretación de pocas palabras, muy física –literal-). Es increíble lo cuidado que está todo y la crudeza real tanto de la naturaleza como de la violencia de las personas. Se puede entender la gran dificultad de rodar en espacios naturales bellísimos y duros. Es un film de gran presupuesto y con una buena cantidad de empresas de efectos especiales que deben haber trabajado a destajo para que toda la integración entre actores y espacios naturales haya quedado tan sumamente bien. Aunque algún CGI pueda resultar distinguible, hay un ataque de un oso tremendamente sobrecogedor de lo bien hecho que está (ocurre al principio de la película, viene en la sinopsis del film, no es spoiler).
Pero hay algunas objeciones. Como la de la música, que no es incidental y pretende (supongo) dar una sensación sombría y fría a las imágenes pero que pasa bastante desapercibida. Ahora bien, lo que en mi opinión hace descender esta película a simplemente interesante es el “estilo” del Sr. Iñárritu. Gente habrá que pueda contar el número de planos-secuencia de esta película. No digo que utilizar este recurso alguna vez no esté mal, como en alguna escena de batalla, pero utilizarlo de forma continuada hacen que la película torne a tediosa, y larga, muy larga. Lo peor de todo es que como parece que el plano-secuencia largo es una seña de identidad de este director, hay muchos momentos de la película en que te sales de ella, que te dedicas a ver en qué momento de la escena está el corte en lugar de entrar en lo que se está contando. Y lo peor, utilizar este tipo de recurso en escenas innecesarias, como para que el Sr. DiCaprio suba una cuesta desde un río hasta un promontorio, alargan la duración de la película y afectan perjudicialmente el ritmo de la misma, sobre todo en su tramo central. No ayudan tampoco las inentendibles escenas oníricas, aunque quizás sea culpa mía que soy corto de entendederas y no las puedo comprender. Lo cierto es que entre escenas ininteligibles y entre planos alargados y no montados, a la película le sobra más de media hora. O quizás no, quizás sea lo que el Sr. Iñárritu pretende hacernos ver pero que yo, común entre los mortales, no soy capaz de apreciar.


Recuerda, amigo lector, que esta reseña está basada única y exclusivamente en mi opinión y gusto personal que puede, o no, coincidir con la del resto de los mortales.
fresenius
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8
29 de abril de 2018
37 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hostiles (2017)
Dir.: Scott Cooper

Hay ocasiones en las que es difícil entender cuál ha sido la estragegia de publicación, distribución y comercialización de una película de alto nivel. "Hostiles" es un claro ejemplo, una película que todavía no se ha estrenado en España y que por el camino que lleva parece que lo hará directamente al "formato doméstico", por llamarlo de algún modo. Y si finalmente se estrena en cines, pues ya lo estará haciendo tarde y mal porque el acceso al cine tiene muchos caminos.

El caso es que el interés de ver esta la película ahora (cuando no hay publicidad alguna de la misma) require de la propia voluntad del espectador que busca y rebusca filmografías o películas de género y, de pronto, se encuentra con un western de interesante título en el que intervienen buenos actores. Scott Cooper es el director y es su cuarto largometraje. Anteriomente había dirigido, siempre en mi opinión, las pasables "Corazon rebelde" (2009) y "Black Mass" (2015) y la bastante buena "La ley del más fuerte" (2013) también con Christian Bale como actor principal.

Con "Hostiles" ha conseguido Scott Cooper su mejor trabajo, casi un peliculón, un western con muchas reminicencias clásicas que se apoya tanto en los actores como en lo fundamental de las grandes películas del oeste, los grandes espacios abiertos del oeste americano. Casi toda la película está rodada en exteriores de este largo viaje desde Nuevo Mexico hasta Montana y los paisajes y su fotografía son espetaculares. Y se preocupa mucho el director de plantarte unos encuadres y unas panorámicas con el grupo de personajes presente que fácilmente me retrotraen al western clásico. Pero no solo es eso, también las instalaciones militares, los fuertes del ejército en medio de la nada, la caballería, este tipo de temática hacía mucho que no se veía (al menos en mi caso) en una película del oeste y hay ocasiones en las que me acuerdo del cine de John Ford por la parte militar y las estancias en los fuertes, y por escena final y especialmente los últimos planos, y también del cine de Antonny Mann y el propio John Ford por los paisajes. Y la historia también es clásica, casacas azules, indios, odio y aceptación. Es la implicación de los actores (especialmente Christian Bale, pero también Rosamund Pike o Wes Studi y Ben Foster) la que consigue que te interese la "historia de siempre".

Se puede pensar, y es cierto, que la película adolece de un ritmo excesivamente pausado, sobre todo en su parte central. Particularmente no me molesta para nada si lo que veo está tan bien filmado y fotografiado, tanto la noche como el día. Quizás sí que se le pueda reprochar un acabado episódico dentro del viaje, dicho de otro modo, un ritmo como a trompicones dentro del viaje de este grupo de personas. La escena final es simplemente maravillosa, no por esperable, sino por su planteamiento.
fresenius
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3
2 de julio de 2013
82 de 137 usuarios han encontrado esta crítica útil
J. J. Abrams ha consumado lo que ya se intuía en su anterior película: se ha cargado todo el sentido que tenía Star Trek a través de sus series, películas clásicas y películas de la Nueva Generación. Esto no es Star Trek, esto es aprovechar el nombre de la saga para hacer algo nuevo, adaptado a estos tiempos, un producto de consumo rápido y fácil para que el espectador no tenga que pensar mucho y a otra cosa que mañana se tragará la nueva de Transformers que, para el caso, es lo mismo.
“Estos son los viajes de la nave estelar Enterprise, en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos” … dejando para el espectador sólidos guiones en muchos casos, ciencia ficción de la buena para descubrir un futuro imaginado y cómo podría ser el desarrollo de la exploración de los cuadrantes de la galaxia. Y ya de paso ver cómo los dilemas éticos se adaptan a esta visión del futuro, ver las relaciones personales dentro de la nave, los motivos que mueven a los protagonistas principales. Pero todo esto se ha perdido. Ni siquiera la nave es ya un protagonista más, hemos dejado de ver la sala-comedor, el camarote del capitán y los demás camarotes, la sala de tele-transportación, etc… todo esto ya no importa. Eso sí, vemos la sección de ingeniería, pero es un caos.
J. J. Abrams es listo y avispado porque intenta no perder al fan de las series. Para ello deja detallitos por aquí y por allá, con referencias claras a alguna película clásica con la que tiene, al final, un desarrollo cuasi-paralelo. Todo esto mantiene atento al trekkie, que conoce el material y que pasa parte del tiempo distraído con la comparación para así no aburrirse entre tanta carrera, salto y destrucción. Pero ya no cuela. El final de esta película me ha parecido simplemente un insulto a uno de los mitos de la franquicia.
Finalmente, como película tampoco se salva. El guion es flojo y predecible, cuando no simplemente malo (véase p. ej. Uhura en plan besitos y “a tí te pongo yo derecho”), los actores hablan a gritos todo el tiempo, aunque habría que salvar, quizás, a Benedict Cumberbatch. Además, cada vez tengo más claro que el CGI está haciendo mucho daño al cine de género. Acabo harto de ver lo bien que hacen aquello de destruir edificios, de plantear escenas de acción con persecuciones imposibles, de rodar con la cámara dentro de la acción y sin que ésta deje de moverse, del montaje frenético con planos que no llegan al segundo. Parece que es un verdadero problema no rodar estas escenas desde un plano medio. Será porque es la moda, la película-vídeo-juego en la que no me entero de casi nada de lo que pasa, pero es que me da igual, sólo espero a que la maravilla de escena que ha costado un pastón termine para para ver el resultado, muy predecible en cualquier caso.
Star Trek terminó con Némesis (que tampoco es que terminara bien), lo que ha hecho J. J. Abrams es otra cosa. Temo seriamente por la continuación de parte clásica de Star Wars.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
fresenius
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5
27 de diciembre de 2016
25 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Basada en un manga de Kengo Hanazawa, autor que también firma el guion de la película, "I am a hero" es otra revisitación al género de zombis. Esta vez a la japonesa que, aunque reune muchas de las constantes del género, alguna peculiaridad también le aporta.
El manga en que se basa (un seinen aun inacabado) es incluso más extremo que el film, tiene una cierta insanidad en las criaturas que dibuja como si hubieran sido ideadas en la mente de Junji Ito, pero la historia es muy convencional, ni se acerca la maestría retorcida de las tramas de Ito.

En cuanto a la película, claramente va de mucho a bastante poco. En su primer tercio es donde está lo mejor de la película, mientras se cuenta la situación del protagonista, un mangaka auxiliar bastante patético que muy pronto verá como la ciudad entera es infectada. Es aquí donde se han dejado los cuartos en efectos especiales, que están muy bien, y donde la película tiene un ritmo y nervio notables. Después todo se va viniendo abajo poco a poco, hasta llevar a los protagonitas a un lugar incomprensible (y barato) donde se plantea un exageradísimo final que, como se suele decir en estos casos, hará las delicias del fan del género en su versión sangrienta.
Las peculiaridades están, desde luego, en el protagonista, en su situación laboral que podemos ver al principio y también en algunos toques de humor relacionados. Hay un momento concreto en la película que te lleva a pensar que estos japoneses no pueden dejar de lado sus perversiones particulares ni en las situaciones más desesperadas.

Aunque la película sí tiene un final, la historia puede continuar, está inacabada tal como le ocurre al manga, aún en publicación.
fresenius
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8
27 de diciembre de 2013
25 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta reseña está referida a la primera temporada de la serie.

Psycho-Pass se puede considerar, al menos al principio, una serie de ciencia-ficción dura, de tono ciberpunk, ya que nos encontramos con un planteamiento realista en el ámbito de la ciencia y la tecnología, muy alejado de las fantasías inaceptables que nos tragamos en otros subgéneros de la ciencia-ficción. Es un futuro muy posible en muchos de sus aspectos.

La influencia de Ghost in the Shell (GITS) en Psycho-Pass es innegable, tanto a nivel del tipo de historia que se cuenta como en el diseño de fondos urbanos, paisajes, artilugios y personajes, habitantes de un universo situado en un futuro no muy lejano. A cambio de la Sección Policial de Seguridad Pública (Sección 9), aquí tenemos a la Sección de Crimen de Seguridad Pública (Unidad 1); al igual que en GITS, la sociedad japonesa está altamente informatizada, aunque aquí no hay una red que conecte cerebros alojados en cuerpos prostéticos, pero sí es posible medir en las personas su estado mental y su personalidad así como la probabilidad de que vayan a cometer delitos. Si en una persona se mide su coeficiente de criminalidad y es muy alto, puede ser detenida, reeducada o, incluso, eliminada.

Pero GITS no es la única idea que se puede apreciar en Psycho-Pass. Empezando por la más que evidente influencia del Gran Hermano de la novela 1984 de George Orwell y pasando por la existencia de unos ejecutores dentro de la Unidad 1 que me recuerdan mucho al Juez Dredd. Otros ejemplos: las decoraciones y entornos en los que se envuelven los personajes son debidos a una tecnología que no tiene nada que envidiar a la empleada en la sala holográfica del Enterprise, o también que en los primeros episodios se visualizan las interacciones sociales en la red de redes de una forma muy similar a la ya vista en la interesante Summer Wars (2009) de Mamoru Hosoda. Una última: el homenaje a Blade Runner es bastante evidente (o así me lo parece) con el diseño de la torre de la sede policial de la Unidad 1. En varias ocasiones la cámara hace un descenso sobre la parte superior de la torre idéntico al que se puede ver en la película de Ridley Scott cuando el vehículo autopropulsado va a aterrizar sobre su terraza.

Todo este compendio de ideas e influencias son llevadas de una manera, me parece, muy brillante en el primer tercio de la serie. Se hace muy interesante ver la forma de desenvolverse de los personajes en este futuro absorbente, sobre todo porque es en este primer tercio de serie la cuando se resuelven casos que no llevan más de un par de episodios. Las tramas están bien, no son tan complejas y difíciles de seguir como en GITS, quizás porque se centran en las investigaciones y no se meten en el universo socio-político en el que se desarrollan. Pero pronto vemos que las investigaciones se relacionan con un único caso, que será el que se desarrolle y resuelva en la segunda mitad de la serie. Y aunque la historia que se cuenta está bien, me parece demasiado recargada en el ámbito filosófico y la serie pronto se olvida de todo el universo tecnológico que se nos había presentado para centrarse en una, por momentos, convencional historia de unos protagonistas perseguidores y de una perseguida mente brillante, todo ello aderezado con historias de superación personal y romance por desarrollar (habrá una segunda temporada). En este aspecto GITS es muy superior. En GITS las historias que se cuentan están inmersas, son imposibles sin su contexto ultra-tecnificado. En Psycho-Pass ocurre lo mismo pero sólo al principio, porque pronto el escenario del futuro es una mera escusa que deja de ser protagonista para desarrollar una historia muy acostumbrada. Es la diferencia entre un sobresaliente y un notable.
fresenius
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