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España España · Tarragona
Críticas de XuCoOo
Ordenadas por:
329 críticas
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7
20 de marzo de 2017
17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Devorar a cambio del éxito es algo muy estadounidense, y más cuando se es una persona locuaz con una ambición que no tiene límites. Te como a ti, les como a ellos y me acabo comiendo a todo el que aparezca con tal de seguir lucrándome. Michael Keaton protagoniza este biopic tan interesante sobre uno de los negocios más prósperos y que más crecen en todo el mundo. Las hamburguesas de McDonald's entran al cine de la mano de John Lee Hancock, que entra en la vida de Ray Kroc, cuya desmesurada ambición hizo que el negocio familiar de los hermanos McDonald's despegara de una manera inimaginable.

En los años 50, Ray Krock era un vendedor de batidoras a domicilio. Ni que decir tenía que no vendía apenas, pero la llamada de los hermanos Dick y Mac McDonald pidiéndole ocho hace que se desplace hasta el sur de California para ver en qué demonios andan metidos. Allí se dará cuenta de que el negocio de los hermanos funciona como un reloj con un sencillo menú: hamburguesa, patatas y refresco. En quince rápidos segundos tienes el menú preparado y listo para comer, sin tenedores, cucharas ni mesas en las que comer. Una auténtica revolución que Ray Kroc, por supuesto, entiende como un filón. Sin duda esta primera parte es la más interesante, la que nos hace abrir los ojos ante la iniciación de algo muy grande.

Los hermanos McDonald no están muy por la labor, así que Kroc les compra los derechos para establecer franquicias por todo el país. Firman un contrato que limita al locuaz protagonista a extenderse más allá de sus métodos y este se pone manos a la obra. Con una ambición desmesurada y escasez moral, Kroc convierte a McDonald's en todo un imperio. Eso sí, por el camino se quedan los hermanos que iniciaron el negocio junto a él. Ray Kroc es una figura con cierto carisma, pero carente de escrúpulos y obsesionado con el éxito. Algunas de sus frases son demoledoras, lo que nos llevará a preguntarnos si es necesario ser así para triunfar. Está claro que en Estados Unidos funciona.

Una demoledora crítica al capitalismo al ver que una persona con los valores de Ray Kroc acaba arrebatando no solo la idea de los hermanos McDonald, ¡sino también su propio apellido!. El trabajo de Michael Keaton, de nuevo, brillante. Un Ray Kroc al que empezaremos incluso a querer en el primer tercio de la película; es un vendedor frustrado al que le atisbamos dotes para llegar a lo más alto a costa de cualquier cosa. Y eso también le pasa factura en su matrimonio, con una mujer a la que apenas ve (Laura Dern) y con la que el espectador empatizará de inmediato. La frialdad de Ray Kroc a la hora de dar determinadas noticias es casi escalofriante.

EL FUNDADOR, por lo tanto, no tiene ni el apellido ni la idea original del sistema de fastfood más conocido del mundo, demostrando así cómo funciona el sistema: yo llego antes y para mí el éxito. Se recrean a la perfección los años 50; la primera parte de la película es la más interesante, pues asistimos a la explicación del método de trabajo ideado por los hermanos McDonald, los altos estándares de calidad y el inicio del despegue del imperio de franquicias de Ray Kroc. Una película que, sin embargo, parece ensalzar su figura a pesar de su clara crítica al capitalismo. Quizás en Estados Unidos tengan claro que la ética y la moral en los negocios nunca van de la mano. Desde luego, si véis la película ya no volveréis a visitar McDonald's de la misma manera.

En definitiva, EL FUNDADOR es una película muy entretenida, incluso didáctica y obligatoria para aquellos emprendedores que deseen motivarse y también preguntarse hasta dónde deben llegar para alcanzar el éxito. Ray Kroc lo tenía bien claro pero, ¿Y vosotros? Michael Keaton está estupendo, como siempre, el alma de la película. No os la perdáis.
XuCoOo
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5
12 de mayo de 2018
20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Game Night está dirigida por John Francis Daley y Jonathan Goldstein, y tiene pinta de saga al estilo Resacón en las Vegas. El argumento es muy simple: una pareja se reúne cada fin de semana junto a sus amigos para jugar a juegos de mesa, mímica y demás. Sin embargo, el hermano del protagonista (Kyle Chandler) se presenta ante ellos con una noche de juegos tan especial que será inolvidable. Aquello se convierte en una suerte de escape room que contiene algunos gags más acertados que otros.

La gracia de Game Night viene dada por la implicación de Jason Bateman y Rachel McAdams, que se divierten como nunca y eso se traslada al espectador. Por lo demás, secundarios que acompañan y algún giro de guion interesante. Destacable la incorporación de Jesse Plemons como secundario, realmente de lo más desternillante. También hay mucha acción, siempre rodeada de comedia y de situaciones inverosímiles que consiguen arrancar la sonrisa o la carcajada del espectador.

En definitiva, NOCHE DE JUEGOS supone un entretenimiento, sin más. Una comedia americana en la que suceden muchas cosas, casi todas para que echemos un buen rato, y con un elenco entregado a la causa. Imagino que saldrán secuelas si tiene buena audiencia. Supone una buena elección para aquellos que quieran desconectar y reírse un buen rato. Original guion de engaños y giros de guion que volverán loco al espectador. Echadle un vistazo.
XuCoOo
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7
22 de mayo de 2017
13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fatih Akin dirige esta road movie con dos protagonistas atípicos. En la flor de la vida pero marginados y con una situación complicada. En Maik (Tristan Göbel) y Tschick (Anand Batbileg), que es el nombre de la película original, veremos el proceso multicultural de Alemania, la disfuncionalidad de la familia y la adolescencia en sí misma narrada con una sencillez pasmosa, pero no por ello menos interesante y contundente. Interesante la lectura sobre la madre que hace Maik en clase y le sirve para conseguir marginarse todavía más. Sin embargo, la llegada de Tschick, un asiático inmigrante ruso hará que ese verano sea diferente y revelador para ambos.

No se les ocurrirá otra cosa que robar un coche y viajar con él hacia donde les lleve, encontrándose en situaciones variopintas y con un aprendizaje convertido en una huida hacia adelante que, si bien acaba siendo una película feel-good, nos muestra los clichés de la sociedad y el poder de la amistad más sincera. El amor de la chica más popular de la clase se le resiste a Maik, que cuando esta ni siquiera le invita a su cumpleaños ve cómo su vida entra en barrena. Fatih Akin, su director, carga GOODBYE BERLÍN en las espaldas de ambos con gran acierto, puesto que tanto Tristan Göbel como el desconocido Anand Batbileg dotan al filme de gran carisma y personalidad.

TSCHICK es un golpe de aire fresco en la cartelera que, si bien no aporta nada nuevo y tiende hacia el optimismo, supone un gran entretenimiento y buenas dosis de reflexión para los que sepan ir más allá de la sencillez que parece proponer. Familia, educación, inmigración, amistad... Una road movie que sabe divertir y tiene grandes dosis de humor, es magnética y reveladora en un mundo en el que los adolescentes solo se preocupan por la cantidad de likes y me gusta que reciben por unas fotos retocadas en redes sociales.

En defintiva, GOODBYE BERLÍN es una buena película, divertida, sencilla y con carisma. Su banda sonora también es apropiada y su guión, aunque sencillo, nos va despedazanda trocitos de una sociedad Alemana que no dista demasiado de la nuestra. Mismos problemas y grandes dosis de optimismo para una etapa de la vida en la que somos más vulnerables que nunca. Quizás todo el mundo debería realizar un viaje así para darse cuenta del valor de la vida y de lo que importa de verdad. No os la perdáis.
XuCoOo
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8
14 de septiembre de 2016
14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pocos debuts hay más brillantes que el de Raúl Arévalo, actor de La isla mínima, entre otras. Gran aprendizaje ha tenido de los más grandes, pero ni en nuestros mejores sueños pensábamos que nos traería una ópera prima tan magnífica como TARDE PARA LA IRA. Rodeado de un equipo de garantías y de un reparto a la altura, Raúl Arévalo se gana a pulso el Goya a mejor director novel y, de paso, se postula para mejor director junto a los grandes realizadores del año. ¿Vaticinio apresurado? Veremos.

Curro (Luis Callejo) espera a la salida de una joyería. Sus cómplices están dando un gran golpe y él los tiene que sacar en coche de allí. Sin embargo, la cosa se complica y todos se desperdigan. En un increíble plano-secuencia, TARDE PARA LA IRA comienza demostrando que es una de las grandes. A Curro lo detienen y ha de pasar ocho años a la sombra. Rodada en súper 16mm, la tensión se nos transmite cuando el protagonismo pasa a José (Antonio de la Torre), un hombre de rostro indescifrable, que apenas muestra emociones y en un estado latente de furia controlada que parece querer explotar en el momento adecuado.

El guión de Raúl Arevalo y David Pulido nos sitúa en la Madrid castiza, barrios obreros y pobres donde la familia es lo más importante y los colegas forman parte de ella. Ese rodaje en súper 16mm nos transmite sensación de calor continua, algo que se agrava conforme avanza el filme y hace que el espectador se deje llevar por 88 minutos de metraje a los que asistimos casi con la boca abierta. El director utiliza primeros planos para detallarnos las emociones de los personajes, unas interpretaciones que se salen de lo común y que probablemente acaben en nominación, si no en premio seguro.

El protagonista no es otro que Antonio de la Torre, es ya casi como Luis Tosar, sinónimo de éxito y grandes interpretaciones. Hermético, contenido e insensible, planificador letal que sabe transmitir con la mirada y nos hiela la sangre conforme avanza la película. Una interpretación brillante que tendrá su reconocimiento. Luis Callejo es todo lo contrario, una estampida de orgullo y violencia amenazante, sobre todo en los primeros compases de la película, algo que sabe matizar conforme avanza el guión, en una evolución digna de elogio y para nada fácil. Nominación a mejor secundario casi garantizada. Para nada desdeñables las interpretaciones de Ruth Díaz, mujer del personaje de Callejo, que también logra transmitirnos la difícil situación por la que atraviesa. Sin embargo, hay que destacar a Manolo Solo y su brevísima aparición, algo que quedará en la memoria del espectador como la mejor escena del año, y hace honor a aquello de "lo bueno, si breve, dos veces bueno". Fantásticos todos.

TARDE PARA LA IRA es la mejor película española del año. Y muy bueno tiene que ser lo que venga para arrebatarle tal reconocimiento. La venganza se sirve en frío y pese a que el guión no es nada novedoso, quizás lo más flojo de una película soberbia, el espectador disfruta con el avance y la evolución de los personajes de De la Torre y Callejo, un binomio que se complementa a la perfección y transmite esa tensión bochornosa en todo momento. Tarde es para la ira, pero la venganza viene cuando viene, y los acontecimientos se precipitan mostrándonos un espectáculo frío y tenso en el que el director no se regodea. La venganza no sabe de eso.
XuCoOo
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5
17 de junio de 2017
13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
David Soren dirige una película que gustará a pequeños y convencerá a los mayores. Su humor es básico, pero es inevitable que ambos protagonistas nos lleven a nuestra infancia, donde inevitablemente teníamos un compañero con el que sabíamos entendernos y no hacía falta ni hablarse. Es el caso de Jorge y Berto, amigos que dibujan cómics y tienen un peculiar sentido del humor: basado en caca, culo, pedo, pis. Sin embargo, en su mundo de felicidad han de lidiar con un colegio aburrido y con su director, un hombre triste y solitario al que, sin querer y con hipnosis, convierten en su héroe de cómic: El Capitán Calzoncillos. Junto a él deberán derrotar al malo, un clon de Einstein a lomos de un inodoro que no hace sino que extirpar la parte del cerebro que provoca la risa, es decir, la infancia.

Un guión básico con gags más o menos afortunados y unos personajes carismáticos que rompen la cuarta pared para hablar con el público y que, en resumen, nos caen simpáticos en cuanto los conocemos. Por supuesto, CAPITÁN CALZONCILLOS proviene de los libros, best-seller de Dav Pilkey que se ha llevado a la gran pantalla con buenos resultados. La animación es bonita, con algunos planos 2D y un look pop que llama la atención, mucho color y técnicas de animación interesantes que nos hacen muy ameno el rato. Tiene buenas dosis de humor y de imaginación que encandilará al público más pequeño y que contentará al adulto que los acompañe.

La crítica al sistema educativo de antaño es feroz, algo con lo que muchos nos sentiremos identificados: el arte apenas existe y la memorización es lo predominante. Sin embargo, Jorge y Berto conseguirán con sus travesuras convertir ese espacio gris de tristeza en un mundo mejor. Gracias, sobre todo, a la ayuda del Capitán Calzoncillos, que no tiene tanto peso en la película como imaginaba, pero es un héroe que pone más empeño que resultados. Si tenéis pequeños con los que ir, no os aburriréis.
XuCoOo
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