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8
31 de enero de 2012
31 de enero de 2012
49 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un cómic convertido en película sobre el Alzheimer y la gente mayor tratado desde la mente del mismo protagonista podría caer en la tentación de convertirse en un melodrama de lágrima viva y mensaje simplista. Lo evita la combinación de narración lineal y mezcla de recuerdos de los diferentes personajes que mantienen una tensión acompañada por una buena banda sonora. De hecho podemos decir que, contradiciendo la misma temática, se trata de una cinta joven, dinámica y llena de sentido al tratar el tema yendo más allá del dramatismo y exaltando un vitalismo optimista a pesar del final ineludiblemente fatalista.
Una cinta llena de simbolismos alrededor más de la misma vida y la forma de afrontarla más que de la exageración dolosa de la enfermedad y todo lo que comporta. Y esto no quiere decir que el director Ignacio Ferreras, eluda la temática con elementos escapistas o de optimismo azucarado. Todo lo que nos dice no aporta nada de nuevo ni sorpresivo pero lo hace con inteligencia, calidez y ritmo. La lucha de una pandilla de entrañables vejetes contra el devenir del tiempo y su marginación social por no-productivos resulta un emotivo canto coral a favor de la dignidad y contra el olvido inmerecido.
Una cinta llena de simbolismos alrededor más de la misma vida y la forma de afrontarla más que de la exageración dolosa de la enfermedad y todo lo que comporta. Y esto no quiere decir que el director Ignacio Ferreras, eluda la temática con elementos escapistas o de optimismo azucarado. Todo lo que nos dice no aporta nada de nuevo ni sorpresivo pero lo hace con inteligencia, calidez y ritmo. La lucha de una pandilla de entrañables vejetes contra el devenir del tiempo y su marginación social por no-productivos resulta un emotivo canto coral a favor de la dignidad y contra el olvido inmerecido.
Recomendable, sin lugar a dudas.
26 de abril de 2024
26 de abril de 2024
59 de 76 usuarios han encontrado esta crítica útil
Recién salido de la sala me pongo a teclear aturdido y gratamente emocionado a la vez por un poso agridulce que me ha dejado esta comedia dramática paródica que se acaba convirtiendo en una oda a las primeras luchadoras anónimas, las cuales, desde el ámbito más privado —al margen de soportar con una abnegación casi heroica el trato machista y violento de sus parejas— empezaron a poner límites y a romper una cadena de malos tratos esclavizantes a partir de su propia voluntad y el apoyo colectivo de otras mujeres anónimas y solidarias.
Ante todo quiero destacar que "Siempre nos quedará mañana" ha sido un gran éxito en Italia incluso por delante del fenómeno Barbenheimer. Nos situamos, pues, en Roma durante la primavera del año 1946, en una familia muy modesta donde Delia comienza el día recibiendo una bofetada de su marido Ivano cuando todavía están en la cama y antes de iniciar una jornada agotadora de trabajo doméstico y pequeños trabajos puntuales. La familia la completan la joven Marcela, sus dos hermanos más pequeños y el padre convaleciente de Ivano. Un panorama desolador que apunta una chispa de esperanza utilitarista con el noviazgo de Marcela con Giulio, un joven con un negocio familiar aparentemente próspero.
Ante todo quiero destacar que "Siempre nos quedará mañana" ha sido un gran éxito en Italia incluso por delante del fenómeno Barbenheimer. Nos situamos, pues, en Roma durante la primavera del año 1946, en una familia muy modesta donde Delia comienza el día recibiendo una bofetada de su marido Ivano cuando todavía están en la cama y antes de iniciar una jornada agotadora de trabajo doméstico y pequeños trabajos puntuales. La familia la completan la joven Marcela, sus dos hermanos más pequeños y el padre convaleciente de Ivano. Un panorama desolador que apunta una chispa de esperanza utilitarista con el noviazgo de Marcela con Giulio, un joven con un negocio familiar aparentemente próspero.

Valerio Mastandrea & Paola Cortellesi
Para aclarar un poco el tono que se crea con la película podemos decir que el dramatismo violento incluido en la trama deja espacio para escenas y momentos que apuntan un absurdo irónico, escenas musicales bastante ingeniosas o la nostalgia de una época singular. La actriz, ahora convertida en directora novel, Paola Cortellesi, en un prometedor debut, viste una cinta con una impronta muy personal aunque a veces la cantidad de edulcorante sea algo excesiva para mi gusto. En cualquier caso, pesa mucho más haber conseguido plantear una historia bastante entretenida, con una trama de intriga en paralelo y perfilando un retrato veraz y reivindicativo del empoderamiento feminista anónimo que logró sembrar las primeras semillas necesarias para que el movimiento y la consecución de derechos básicos sea una realidad incipiente en la actualidad.
Una película bien realizada que nos deja para el recuerdo momentos únicos —destaca la panorámica inicial donde en una caminata hasta el mercado se hace un retrato sociológico diverso de situaciones y personajes del barrio, construyendo una obra irónica llena de esperanza dentro de una época oscura a partir de una mujer protagonista llena de luz y vitalidad. (8)
Una película bien realizada que nos deja para el recuerdo momentos únicos —destaca la panorámica inicial donde en una caminata hasta el mercado se hace un retrato sociológico diverso de situaciones y personajes del barrio, construyendo una obra irónica llena de esperanza dentro de una época oscura a partir de una mujer protagonista llena de luz y vitalidad. (8)
8
13 de noviembre de 2024
13 de noviembre de 2024
21 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Amal" no es para quienes buscan una dosis de buenismo cinematográfico. Esta obra dirigida por el marroquí afincado en Bélgica Jawad Rhalib, especialista en documental, no se esconde detrás de ningún discurso acomodado o de medio pelo. Aquí, los protagonistas no son héroes de manual, ni las soluciones que se plantean llegan envueltas en lazos de colores. "Amal" es un puñetazo directo a las conciencias que a menudo miran hacia otro lado o practican la hipocresía.
La película orbita en torno a la prodigiosa interpretación protagonista de Lubna Azabal, una profesora de literatura francesa en un instituto de Bruselas. Ella, que es musulmana y laica, comprueba cómo el fanatismo religioso penetra en su centro y en su entorno. El conflicto estalla cuando Monia, una adolescente aparentemente lesbiana, es brutalmente asediada por sus compañeros de clase, seguidores radicalizados por el salafismo.
Desde el primer plano, la película nos lanza directamente a una realidad brutal e incómoda: el rechazo visceral hacia la homosexualidad en ciertos círculos religiosos. Pero ésta no será una clase magistral de tolerancia y diálogo interreligioso; no, aquí "Amal" se planta con firmeza y clama que "Alá no tiene ni voz ni voto" en el aula.
Se utiliza una estética de cámara al hombro con un estilo que recuerda a los hermanos Dardenne, pero añadiendo una tensión que nos mantiene enganchados a la butaca. Este enfoque combina el realismo desnudo con momentos de intensidad que corta el aliento. Las diferentes escenas bien encadenadas y cuidadosamente trabajadas, aportan un dinamismo visual que subraya la crudeza del relato.
Pero, ¿qué hace que la película sea una obra tan impactante? Su valentía por señalar con el dedo, sin miedo, hacia los responsables del sectarismo intransigente. En tiempos donde la corrección política a menudo limita las narrativas, "Amal" rompe con estos moldes y se adentra en las aguas turbias del debate religioso, social y cultural. Aquí no hay sitio para soluciones fáciles ni para discursos apaciguadores.
El desenlace, inesperado y desgarrador, es la guinda de un pastel que nos deja con más preguntas que respuestas, pero también con la sensación y el privilegio de haber asistido a una auténtica lección de coraje cinematográfico. Porque "Amal" no sólo nos cuenta una historia; nos sacude, nos hace reflexionar y, sobre todo, nos recuerda la urgente necesidad de más voces como la de Jawad Rhalib.
Esta película que no debe verse con el ánimo de ligero entretenimiento, sino con la voluntad de comprenderla mejor, por mucho que esto nos incomode. Regálese un viaje intenso e incómodo que despierta conciencias para combatir fanatismos radicalizados de cualquier tendencia. (8)
La película orbita en torno a la prodigiosa interpretación protagonista de Lubna Azabal, una profesora de literatura francesa en un instituto de Bruselas. Ella, que es musulmana y laica, comprueba cómo el fanatismo religioso penetra en su centro y en su entorno. El conflicto estalla cuando Monia, una adolescente aparentemente lesbiana, es brutalmente asediada por sus compañeros de clase, seguidores radicalizados por el salafismo.
Desde el primer plano, la película nos lanza directamente a una realidad brutal e incómoda: el rechazo visceral hacia la homosexualidad en ciertos círculos religiosos. Pero ésta no será una clase magistral de tolerancia y diálogo interreligioso; no, aquí "Amal" se planta con firmeza y clama que "Alá no tiene ni voz ni voto" en el aula.
Se utiliza una estética de cámara al hombro con un estilo que recuerda a los hermanos Dardenne, pero añadiendo una tensión que nos mantiene enganchados a la butaca. Este enfoque combina el realismo desnudo con momentos de intensidad que corta el aliento. Las diferentes escenas bien encadenadas y cuidadosamente trabajadas, aportan un dinamismo visual que subraya la crudeza del relato.
Pero, ¿qué hace que la película sea una obra tan impactante? Su valentía por señalar con el dedo, sin miedo, hacia los responsables del sectarismo intransigente. En tiempos donde la corrección política a menudo limita las narrativas, "Amal" rompe con estos moldes y se adentra en las aguas turbias del debate religioso, social y cultural. Aquí no hay sitio para soluciones fáciles ni para discursos apaciguadores.
El desenlace, inesperado y desgarrador, es la guinda de un pastel que nos deja con más preguntas que respuestas, pero también con la sensación y el privilegio de haber asistido a una auténtica lección de coraje cinematográfico. Porque "Amal" no sólo nos cuenta una historia; nos sacude, nos hace reflexionar y, sobre todo, nos recuerda la urgente necesidad de más voces como la de Jawad Rhalib.
Esta película que no debe verse con el ánimo de ligero entretenimiento, sino con la voluntad de comprenderla mejor, por mucho que esto nos incomode. Regálese un viaje intenso e incómodo que despierta conciencias para combatir fanatismos radicalizados de cualquier tendencia. (8)
29 de septiembre de 2022
29 de septiembre de 2022
24 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Alejandro vuelve durante unos días a París desde la universidad de Stanford para asistir a un acto importante de su padre, un veterano periodista mediático separado y con fama de mujeriego. La madre –escritora ensayista muy implicada en el activismo feminista– está viviendo con otro hombre y Mila, la hija de él de 17 años. Alejandro y Mila coinciden en casa de la pareja y van juntos a una fiesta de amigos del chico. Al día siguiente la chica presenta una denuncia por violación contra él generando una tormenta de reproches y exposición mediàtica de las dos familias que concluirá en un juicio en el que se dirimirá la culpabilidad del chico con una exposición detallada de los hechos.
En la primera parte, el director Yvan Attal – le recordamos por la notable "Una razón brillante" (2017)– nos presenta a todos los personajes de forma suficientemente explícita; mostrando sus rincones más oscuros evitando caer en perfiles planos o sin imperfecciones. El propio Alejandro comienza ayudando a una señora mayor en los primeros minutos de la película para pasar a mostrar una relación del pasado, tormentosa y desmedida con una mujer mayor. El padre, que se nos presentará como un ejecutivo despiadado que persigue a las becarias y con las obligaciones familiares totalmente desatendidas, también resulta que tiene un lado magnánimo. Mila es inicialmente la víctima inocente que durante el juicio dejará entrever un pasado con alguna mentira incluida. Finalmente Claire, la madre del acusado, tan concienciada en la defensa de las mujeres víctimas de agresiones sexuales se decantará por creer en la inocencia de su hijo.
En la primera parte, el director Yvan Attal – le recordamos por la notable "Una razón brillante" (2017)– nos presenta a todos los personajes de forma suficientemente explícita; mostrando sus rincones más oscuros evitando caer en perfiles planos o sin imperfecciones. El propio Alejandro comienza ayudando a una señora mayor en los primeros minutos de la película para pasar a mostrar una relación del pasado, tormentosa y desmedida con una mujer mayor. El padre, que se nos presentará como un ejecutivo despiadado que persigue a las becarias y con las obligaciones familiares totalmente desatendidas, también resulta que tiene un lado magnánimo. Mila es inicialmente la víctima inocente que durante el juicio dejará entrever un pasado con alguna mentira incluida. Finalmente Claire, la madre del acusado, tan concienciada en la defensa de las mujeres víctimas de agresiones sexuales se decantará por creer en la inocencia de su hijo.

Dentro de la segunda parte se incluye todo el juicio con oportunas retrospectivas del día de los hechos expuestas en cuentagotas que permiten aliviar lo que podría convertirse en reiteradas y farragosas exposiciones orales. En este sentido, la habilidad de los movimientos de la cámara también ayuda. El director acierta por completo al presentar las dos visiones enfrentadas sólo en pequeños detalles o la percepción de los hechos al mismo tiempo que plantea una serie de interrogantes de tipo social y de clase para acabar sin mostrar todo lo que sucedió tras la puerta cerrada de ese pequeño almacén. Todo ello tiene como objetivo dejar al espectador con la intriga y obligación de construir su propio veredicto como si fuera un miembro más de jurado. Los dilemas morales, sociales y judiciales se plantean de forma exhaustiva para mostrar todos los elementos que nos permitan acercarnos –tal y como debe hacer un buen juez– a cierta imparcialidad. Entiendo que esta sería una de las preguntas claves de la película: en estos tiempos de posicionamientos fanáticos con juicios mediáticos y rápidos, ¿puede ser posible una calmada imparcialidad?
Película recomendable por la calidad del grupo actoral en su conjunto, el planteamiento controvertido de dilemas morales y sociales muy actuales que seguro provocarán controversia y, también, por la habilidad en presentarlo de una forma intrigante y asequible al mismo tiempo. (7,5)
https://bit.ly/3UhZMVf
https://bit.ly/3UhZMVf
30 de enero de 2024
30 de enero de 2024
21 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
He esperado tres días para dejar que bajara el suflé del placer que sentí durante la proyección y por lo menos un día después. El primer comentario que salió de mi boca fue que todavía estaba conmocionado. Solo deseo que el poso que ha dejado "Pobres criaturas" perdure para siempre.
La película es una auténtica desmesura en el aspecto estético y formal a la vez que también lo es a nivel narrativo sin dejar de lado su capacidad para exponer temáticas diversas e interesantes. Podríamos decir que a partir de una reinterpretación del mito de Frankenstein el director griego Yorgos Lanthimos nos arroja a un vertiginoso viaje de aprendizaje a través de Bella Baxter —mujer joven salvada y resucitada con un cerebro nuevo e inmaculado gracias a las especiales habilidades del excéntrico cirujano Godwin Baxter y que tendrá que pasar necesariamente por todas las etapas de crecimiento y maduración. La primera parte en blanco y negro transcurre en la mansión del científico donde Emma Stone da vida de forma magistral a esta nueva persona que, con la inocencia y la ausencia de prejuicios de una niña, lo está aprendiendo todo: desde las coordinaciones básicas a las normas de convivencia social más sencillas. A Bella no se le permite salir de casa aunque a medida que despierta su curiosidad por todo lo que queda en el exterior empieza a realizar algunas salidas acompañada en carruaje.
La película es una auténtica desmesura en el aspecto estético y formal a la vez que también lo es a nivel narrativo sin dejar de lado su capacidad para exponer temáticas diversas e interesantes. Podríamos decir que a partir de una reinterpretación del mito de Frankenstein el director griego Yorgos Lanthimos nos arroja a un vertiginoso viaje de aprendizaje a través de Bella Baxter —mujer joven salvada y resucitada con un cerebro nuevo e inmaculado gracias a las especiales habilidades del excéntrico cirujano Godwin Baxter y que tendrá que pasar necesariamente por todas las etapas de crecimiento y maduración. La primera parte en blanco y negro transcurre en la mansión del científico donde Emma Stone da vida de forma magistral a esta nueva persona que, con la inocencia y la ausencia de prejuicios de una niña, lo está aprendiendo todo: desde las coordinaciones básicas a las normas de convivencia social más sencillas. A Bella no se le permite salir de casa aunque a medida que despierta su curiosidad por todo lo que queda en el exterior empieza a realizar algunas salidas acompañada en carruaje.

Margaret Qualley
La segunda parte, donde aparece el color, se inicia con la aparición de Duncan, el abogado de la familia y un auténtico bandarra, que aprovechará el descubrimiento iniciático del placer sexual y las ansias por "ver mundo" de la Bella para raptarla y llevársela de viaje "de eterna luna de miel", donde ella irá saliendo poco a poco del engaño inicial de Duncan para ir descubriendo otros placeres y otras formas de disfrutar de la existencia más allá de un hedonismo endogámico y desenfrenado. En este fantástico viaje por diferentes ciudades del mundo vivirá una auténtica aventura de maduración en la que irán surgiendo variedad de disfrutes, la empatía, la conversación, la solidaridad, la lectura, las diversas formas de afrontar la vida, la amistad y finalmente y, cómo no podía ser de otra forma, la confrontación con su pasado para acabar de empoderarse definitivamente de su destino y quedarse con la amabilidad y la entretenida convivencia.
Toda la línea narrativa se despliega ante nosotros con un universo estético singular, de un barroquismo encantador y que con la utilización de ojos de buey y planos panorámicos acaba resultando una experiencia cinematográfica única por su impacto y su capacidad de transmitir significados de una actualidad y un humanismo sin paliativos.
Toda la línea narrativa se despliega ante nosotros con un universo estético singular, de un barroquismo encantador y que con la utilización de ojos de buey y planos panorámicos acaba resultando una experiencia cinematográfica única por su impacto y su capacidad de transmitir significados de una actualidad y un humanismo sin paliativos.

Emma Stone
"Pobres criaturas" lo tiene todo —y no me he extendido en las interpretaciones más que notables encabezadas por un Emma Stone que deslumbra—, es cine que conmueve a través de una narrativa ingeniosa y divertida a la vez que te impacta por la variedad de aquello que transmite, es cine que te deja con ese regusto de haber tenido una experiencia vital con el deseo de que no se olvide. No es poco. (9,5/10)
Más sobre M_Pelegri
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