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España España · Palma (Mallorca)
Críticas de Miquel
Ordenadas por:
1.667 críticas
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8
4 de junio de 2006
156 de 183 usuarios han encontrado esta crítica útil
Escrita y dirigida por Krzysztof Kieslowski, se rodó en Varsovia, París y en los Studios de Lodz (Polonia). En Cannes obtuvo el premio a la mejor actriz, el FIPRESCI, el Premio Ecuménico y la nominación a la Palma de oro. Ganó otros 5 premios.

La acción tiene lugar en Varsovia, Cracovia y París en 1989/90, a lo largo de unos 3 meses. Narra la historia de dos muchachas, nacidas el mismo día (23-XI-1966), que llevan el mismo nombre (Veronika y Veronique), tienen gran parecido, no se conocen y no tienen relación de parentesco, pero ambas sienten que no están solas, aprecian igualmente la belleza que les rodea, sienten pasión por la música y padecen una misma malformación congénita cardíaca. Veronika (Irene Jacob) vive en Polonia, tiene una magnífica voz de soprano, se relaciona con muchos amigos, le gusta el sexo, trabaja con celo y frenesí, le falta tiempo, con frecuencia va corriendo por la calle y, en un momento de estrés, le falla el corazón y muere. Veronique (Irene Jacob) vive en París y a la muerte de Veronika se siente profundamente triste, lo que le hace dar un giro a la vida. Deja el canto para dar clases de música en una escuela primaria y se enamora de un marionetista, Alexander Fabbri (Philippe Volter), que escribe cuentos infantiles con historias que ella siente como propias. Una tarde, entre las fotos que ella hizo en un viaje a Polonia, Alexander identifica una en cuyo fondo se ve la imagen de Veronika.

La película explora las relaciones entre sexualidad, música y feminidad. Para Veronika y Veronique la música y el sexo son dos pasiones paralelas, igualmente intensas y complementarias. La película encierra un gran interrogante ¿Cuenta una historia realista o una fantasía? El color dorado que inunda las imágenes, la atmósfera etérea e irreal que se respira, las extrañas e inexplicables relaciones entre las dos muchachas, parecen indicar que la obra es una deliciosa fantasía. Probablemente, la dualidad de Verónica es, también, una alegoría de las dos Europas, la occidental y la oriental, nacidas al final de la II GM. Es posible que se refiera, además, a las dualidades del mundo contemporáneo (Norte/Sur, opulencia/miseria, Primer Mundo/Tercer y Cuarto Mundo, etc.).

La música, de aires clasicistas, eleva y enriquece la obra con numerosos registros que se manifiestan en torno a una bellísima melodía central, recordada por el clarinete, la flauta, las sopranos. La interpretación es de la Gran Orquesta de la Radio y TV Polaca y del Coro Filarmónico de Silesia. La fotografía hace un uso magistral de la luz, la sombra y el claroscuro, mientras la cámara investigqa la belleza de cada plano. El guión se centra en la expresión silenciosa de los sentimientos íntimos de las protagonistas, sus temores, inseguridades y ansiedades. La dirección busca la elipsis y la concisión expositiva.

Película fantasiosa y ambígua, desconcertante y reflexiva, filosófica y emocionante, que invita a pensar y a gozar de la belleza que nos rodea.
Miquel
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10
5 de septiembre de 2008
140 de 152 usuarios han encontrado esta crítica útil
Octavo largometraje de De Sica y una de sus obras más emblemáticas. Escrita por Cesare Zavattini y De Sica, con un grupo de colaboradores, se basa en la novela “Ladri di biciclette” (1946), de Luigi Bartolini. Se rueda en escenarios reales de Roma entre mayo y junio de 1948. Nominado a un Oscar (guión), gana el Oscar honorífico a la película de habla no inglesa. Producido por Giuseppe Amato y De Sica para PDS, se estrena el 24-XI-1948 (Italia).

La acción dramática tiene lugar en Roma en 1948, a lo largo de unos pocos días. Antonio Ricci (Maggiorani), en paro desde hace más de 2 años, consigue a través de la oficina de empleo de su barriada (Città Valmelaina) un empleo municipal de fijador de carteles. Por contrato se le exige que ha de disponer de bicicleta. Poco después de iniciar su primera jornada laboral, se la roban al descuido. Antonio es obrero manual, está casado con María (Carell). Desilusionado y desesperanzado forma parte de la legión de trabajadores en paro de larga duración de la Posguerra. Malvive gracias al subsidio de paro y a las ayudas de la beneficencia.

El film presenta un detallado retrato de la Roma de 1948, cuando habían transcurridos 3 años desde la finalización de la IIGM. La cámara muestra las colas del paro, la desesperanza de los parados, la presencia en las calles de mendigos, descuideros, vendedores furtivos, las colas de las casas de empeños (Montes de Piedad), las colas para tomar el tranvía o el trolebús, comedores de caridad, prostíbulos, videntes, etc. Las imágenes, directas y sinceras, dan testimonio de un país arruinado por la guerra, azotado por la miseria y paralizado por la incapacidad de las instituciones públicas. La narración está hecha con ánimo más documental y testimonial que reivindicativo.

La historia es sencilla, simple, casi minimalista, pero directa, conmovedora e intensa. Los intérpretes son actores no profesionales, que aportan verismo y naturalidad. Los personajes son seres corrientes, normales, del montón. No se emplean decorados artificiales: se rueda lo que hay según se ve, sin artificios, ni adornos. El guión elabora unos diálogos que reflejan el modo de hablar de las personas sencillas. Desarrolla una progresión dramática creíble y convincente, que se focaliza en la desesperación individual. La autenticidad y realismo que animan al film son posiblemente las causas por las que éste conserva su frescura y su fuerza.

En un segundo nivel narrativo, se explican las relaciones padre/hijo, puestas a prueba en la empresa de buscar la bicicleta sustraída. La dinámica de los hechos hace que las actitudes de ambos evolucionan, maduren y se transformen. La figura de Bruno (Staiola), de 6 años, listo, tierno y afectuoso, compone uno de los personajes infantiles más atractivos del cine. La obra incorpora momentos de emotividad chaplinesca: la comida de niño rico y del pobre en el restaurante, la ternura de Bruno evoca la de “El chico” (Chaplin, 1920) y el emocionante plano final.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Miquel
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9
22 de enero de 2007
133 de 142 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dirigida y producida por Howard Hawks, se basa en la novela "The Big Sleep" (1939), de Raymond Chandler, adaptada por William Faulkner. Se rodó en los WB Studios (Burbank). Se estrenó el 23-VIII-1946 (EEUU).

La acción tiene lugar en Hollywood y alrededores a lo largo de una semana, en 1944, durante la IIGM. Narra la historia del detective privado Philip Marlowe (Humphrey Bogart), al que el general Sternwood, padre de dos hijas, Vivian (Lauren Bacall) y Carmen (Martha Vickers) encarga la investigación del chantaje al que es sometido por un oscuro personaje, el librero Geiger, que le reclama dinero por presuntas deudas de juego de su hija Carmen. Marlowe, de 40 años, es un hombre duro, riguroso, implacable, serio y perspicaz. Vivian Rutledge, de 20 años, divorciada, es inteligente, astuta, seductora y aficionada a los juegos de azar. Carmen, de 17 años, es ninfómana y toxicómana.

La película, obra de crímenes, misterio e intriga, es un film de cine negro que contraviene algunos de sus cánones: no hay una sino dos mujeres fatales, no usa flashbacks ni voz en off, el héroe no es una persona desesperada, etc. Presenta una detallada exploración del submundo del crimen, tráfico de drogas, venganzas, juegos ilegales y extorsión, que recrea en ambientes densos, oscuros y opresivos. La trama es compleja y enrevesada: deja sin desarrollar lineas de acción, personajes y situaciones, en algunos casos intencionadamente y en otros para evitar problemas de censura. La obra contiene cálidas escenas de erotismo sutil, como la de Marlowe en la libreria que regenta una sensual e insinuante Dorothy Malone, la despedida de la taxista y las conversaciones a solas de los protagonistas en el coche y en el restaurante (sobre caballos). Es una película violenta, que hilvana una larga sucesión de asesinatos (hasta 7), por despecho, venganza, robo, error, etc. La química de Bogart y Bacall llena la pantalla de sensualidad y se erige en uno de los atractivos del film. La reiterada presencia de la muerte explica y justifica el título de la obra.

La música, de Max Steiner, aporta una partitura orquestal que realza la acción y enriquece los ambientes. Destacan los temas "Carmen", "Vivian", "Marlowe", "Walking" y otros. Añade la canción "And Her Tears Flowed Like Wine". La fotografía, de Hickox, en b/n, crea composiciones excelentes, presta atención a detalles que dicen más que muchas palabras, sitúa y mueve con precisión la cámara y consigue una sorprendente profundidad de campo. El guión constuye una historia absorbente, de diálogos abundantes. La interpretación de Bogart y Bacall roza la perfección. La dirección crea una obra de gran nivel, que enriquece con la aportación de humor, picardía, sensibilidad, ingenio y convicción.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Miquel
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10
12 de marzo de 2006
135 de 148 usuarios han encontrado esta crítica útil
Realizada por el danés Carl Theodor Dreyer, por encargo de una productora francesa. Se rodó en Boulogne-Billancourt (Altos del Sena, Francia) en 1927. Dispuso de un presupuesto suficiente para construir unos grandes decorados, poco visibles en la fotografía de proximidad utilizada, lo que provocó el enojo de los productores. Se estrenó en Copenhague el 21-IV-1928 y en Francia el 25-X-1928. El arzobispo de París reclamó cortes y alteraciones del texto de los carteles.

La acción tiene lugar en Rouen entre marzo y el 30 de mayo de 1431. Narra el proceso seguido por la Inquisición contra Juana de Arco, acusada de herejía y brujería, su condena y su muerte. En 1429 derrotó el asedio inglés de Orleans y consiguió la coronación como rey de Francia de Carlos VII. En 1430 fue secuestrada a traición por esbirros del duque de Borgoña, al servicio de los ingleses, que ordenaron su procesamiento. Fue rehabilitada el 7-VII-1456, 26 años después de su muerte. Es patrona de Francia, Orleans y Rouen.

La película de Dreyer se centra en la narración de la lucha interior y del drama de una muchacha de 19 años, juzgada injustamente, sin garantías y sin defensa, por un tribunal que la humilla, la maltrata psicologicamente, permite que se la insulte en público y la somete a una terrible presión emocional para que admita las acusaciones de que es objeto y se retracte de ellas. La pasión de Juana se mueve entre su amor a la verdad, sus temores naturales al dolor y su pánico a la muerte. Los interrogatorios a que es sometida buscan respuestas confusas, que permitan ser malinterpretadas como pruebas de culpabilidad. La entereza de Juana y su capacidad de resisistencia al estrés se mantiene durante muchas semanas. Diversas causas provocan en ella un desfallecimiento, del que pronto se recupera para afontar con fortaleza su destino. Son escenas destacadas el interrogatorio en la sala de torturas, la sangría en el brazo, la actuación de los cómicos de circo y la escena final.

La fotografía utiliza primeros y primerísimos planos de gran penetración psicológica, travellings del tribunal y de la multitud, prolongados picados y contrapicados, imágenes descentradas, inclinadas o deformadas, sombras expresionistas y otros recursos, que conforman una narración visual excepcional. El guión se concentra en el drama de Juana, sin dejar de lado el rigor de las referencias históricas: se cuenta con el asesoramiento de Pierre Champion, editor de las actas originales del juicio. María Falconetti (a veces acreditata como Renée o Srta. Falconetti), actriz francesa de comedias ligeras, de 35 años, en su tercera y última intervención en cine, ofrece una interpretación magnífica, rica en matices, centrada en la expresión del rostro y la mirada. Sus primeros planos, vistos en pantalla grande, son impresionantes. El director construye una obra bellísima, muy equilibrada en fondo, forma, intensidad y ritmo.

Una de las últimas grandes películas del cine mudo. Indiscutible obra maestra.
Miquel
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10
18 de mayo de 2006
140 de 159 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuarto largo de Billy Wilder, tercero realizado en EEUU. Adapta al cine la novela "Three of Kind" (1935), de James M. Caine, basada en hechos reales. Se rodó en LA y en los Paramount Studios (California), con un presupuesto estimado de 1 M dólares. Producida por Joseph Sistrom, se estrenó el 6-IX-1944.

La acción tiene lugar en LA entre finales de mayo y el 16 de julio de 1938. Narra la historia de Walter Neff (Fred MacMurray), vendedor de seguros, de 35 años, soltero, reservado y débil de crácter. Al visitar a un cliente, el Sr. Dietrichson, para renovar la póliza del seguro de sus coches, conoce a su esposa, Phyllis Nirdlinger (Barbara Stanwyck), sensual, atractiva y seductora, que despierta en él gran interés. Al amparo de este suceso, ella trata de seducirlo para convertirlo en cómplice de un plan que los conducirá a la perdición.

La película enfrenta a un hombre honrado, pero débil, con una mujer fuerte, sin escrúpulos, que aprovecha su atractivo personal para engañarlo, manipularlo y utilizarlo despiadadamente. Es destacable la sordidez de la historia, centrada en la ejecución de un crimen con premeditación, frialdad, desprecio por la vida humana, codicia y alevosía. Barbara Stanwyck interpreta la figura de una de las más pérfidas "mujeres fatales" del cine. Entre los dos personajes se establece una insana relación de amor y odio, dominio y sumisión, atracción y repulsión, que se ve corroída por las sospechas cruzadas de infidelidad, de Neff con Lola Dietrichson (Joan Hearther) y de Phyllis con Nino Zachetti (Byron Barr). Se añaden las sospechas de crímenes pasados, de planes de nuevos crímenes y la aparición de deseos mutuos de venganza. El investigador Barton Keyes (Edward G. Robinson), mientras avanza en su investigación implacable, hace que salga a la superficie un mundo escalofriante de bajas pasiones. La obra está narrada en forma de confesión, que relata los hechos en "flashback". El espectador queda con la sensación de que los verdaderos motivos que mueven el comportamiento perverso de los dos protagonistas no quedan explicados de modo justo y cabal. Posiblemente, de esta sensación se deriva uno de los atractivos más poderosos del film.

La música, de Miklós Rózsa, aporta intensidad, estridencias y disonancias, sumamente adecuadas. La fotografía, de John Seitz ("Días sin huella", 1945) se inspira en obras del expresionismo alemán, como "M, el vampiro de Dusseldorf" (1931), de Lang. Crea ambientes oscuros y tenebrosos, de fuerza inmensa. La interpretación de Stanwyck es extraordinaria en el que posiblemente es el mejor papel de su carrera. Excelentes son las intervenciones de MacMurray y Edward G. Robinson. A destacar la intervención del español, afincado en Hollywood, Fortunio Bonanova en el papel de Sam Garlopis. La dirección crea una de las obras culminantes del género negro.

Película magistral, arquetipo de cine negro, que sitúa en la secuencia final una sobrecogedora confesión de amor entre dos hombres.
Miquel
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