arrow
Haz click aquí para copiar la URL
Rusia Rusia · Stalingrado
Críticas de Ferdydurke
Ordenadas por:
1.065 críticas
1
10 de diciembre de 2017
26 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
(Querido lector, ya sé que no hace falta la advertencia, pero te recomiendo que no leas esta cosa, es muy larga y pesada y confusa y rara, no sirve, además, para nada)
Toda expresión artística es en buena medida propaganda, y deseo de hacer dinero, también, y afán creativo, sin duda. Esos tres factores son fundamentales y están relacionados entre sí de manera crispada y (casi) indistinguible. En tensión constante.
La clase dominante trata de imponer sus ideas a la clase dominada. Y para ello necesitan intermediarios, esbirros, gente que haga el trabajo sucio. En el mejor de los casos de manera no violenta, recreativa, jocosa, instructiva. Para eso sirve el arte. Es el medio de filtración que tiene el poder. Y los artistas lo saben. De hecho, reciben presión, indirecta a través del aire que respiran cada día, bombardeo constante de todos los emisores, represores y/o aleccionadores, con voz y voto, y directa en forma de los canales que necesitan para poder expresarse y llegar al gran (o al menor) público. Dependen de sus patrocinadores, mecenas o instituciones para poder crear, ya sea en su inicio, durante el desarrollo o en la distribución final. De ahí, que a mayor necesidad económica, más expuesta estará la obra a la propaganda, a la obligación de difundir las ideas del momento.
Por eso el cine es un ente tan frágil y susceptible de ser utilizado, por su gran coste.
Pero no solo pasa con el arte. Lo mismo sucede con la política, es el mismo mecanismo, es también intermediaria entre el poder y el pueblo. Una representación ridícula, ya que en realidad no son más que actores que recitan un texto muy mal escrito a sabiendas de que es mentira. La política es puramente utilitaria, renuncia al concepto estético, de ahí su gran tedio como entretenimiento. Aunque hay excepciones o picos de interés. Este último esperpento catalán ha tenido sus días de gloria, gozosos en su grotesco espectáculo. Pero ya pasaron y ahora aburren a los muertos.
Y podemos decir algo parecido de la publicidad. En su caso es el factor económico el fundamental.
Pondré algún ejemplo cinematográfico-histórico de obvia propaganda. Segunda guerra mundial. Cine USA. Antes de la participación norteamericana en la contienda: cine pacifista. Después: cine activa, felizmente bélico.
El arte religioso durante la era teocrática en Europa o el proletario y ateo en la Unión Soviética. O España y la recuperación durante la posguerra de las grandes gestas del clero o de las figuras más rimbombantes y señeras.
Pero no todos los creadores son igual de corruptos o íntegros, de negados o talentosos, de serviles o valientes. Algunos son/fueron capaces de trascender la propaganda. Sin ignorarla ni despreciarla.
Antes de empezar la película ponen algún anuncio. Me llama la atención uno. Parece que venden algún móvil o cualquier maravilla parecida relacionada con ese invento tan glorioso. Salen varias mujeres muy importantes, Bibiana Fernández, Paula Echevarría..., diciendo lo fabuloso, alucinante e increíblemente dichoso que es ser mujer y las muchas posibilidades y libertades que esa deslumbrante condición te da. Recordad que querían vender un móvil.
Spoiler.
Comienza la película.
Son dos mujeres. Lesbianas. Estupendas. Se aman. Un gato muerto. Y un chico tonto. Y una barcaza. Un río que nos arrulla. Y una canción que acompaña melosa.
Según parece, Chaplin quiere tener un bebé (a gato muerto, niño puesto). Bien. Se monta la de Dios es Cristo y se produce un elevado y animado debate intelectual, moral y sentimental, es decir, borrachera copiosa, carrera fogosa y llorera generosa.
Tras esta bonita y larga reflexión, no hay dudas, habrá hijo. A pesar de que a Tena parece molestarle y a Verdaguer importarle un pijo.
Muchos momentos muy graciosos. De no parar de reír de lo ingeniosos y abundantes y esmerados que son. Para morirse. El mismo cielo.
Escatología. A ver, no hay que ser cursi, pacato, hipócrita ni reprimido, hay que asumir con normalidad que nada de lo humano nos es ajeno, que las necesidades fisiológicas son lo primero, pero... ¿solo eso? Vale, tenemos una juventud que nos ha salido un poco lerda, pero los buenos muchachos también hablarán de otras cosas, no sé, de fútbol, películas, del tiempo, series, libros, amigos, chismes... Nada. Grosería y escatología. Por ejemplo:
- Oye, tu barba parece un coño.
- Tu coño me huele/sabe a chocolate.
Paja del chico.
- Mira la mierda de ella y cómo sale de bien y el olor tan bueno que tiene.
- Vamos a follar y estás mirando mi cagar.
Paja.
- ¿Qué prefieres, los pedos que huelen los demás o los pedos que hueles tú?
- Dejé que me metiera la polla en la boca cuando estaba borracha (novedad). No fue buena idea.
Paja. Borrachera.
Así la mitad de la película, entre coños, mierdas, pollas, pajas, alcohol y humor del bueno.
Ahora toca ponerse serios. No creáis que nos habíamos olvidado de la estructura de guion de primero de carrera.
SÍ, crisis, reconciliación, crisis, reconciliación..
Toca crisis. Que me dan los siete males y no puedo tener el hijo.
Que me enfado y me largo. Que me visitas y te juntas. Y acabamos todos con el niño venidero.
Es decir, ideología dominante (el éxito mayor del poder se logra cuando consigue que sus súbditos sientan que las ideas que les son inoculadas son suyas propias, las mas ajustadas a sus intereses y además equivalentes a cierta rebeldía. Cuando conversan con la madre, esta les aconseja como mejor opción un donante anónimo -que al final es lo que hacen, manda huevos-, y aprovecha también para recordar sus tiempos heroicos, en los que compartían con alegría ladillas y costras genitales.Tras esta opinión de la madre y el fino recuerdo, salta Tena toda enojada, echándole en cara que sea tan hipócrita y reaccionaria, que ellos van a tener el hijo con los pececitos de él porque eso es lo más tolerante y libertario que hay en el mundo, que a ver si se entera, que su generación era basura y la de ellos es muy revolucionaria y verdadera.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
3
21 de diciembre de 2016
21 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Íbamos bien. Hasta casi la mitad la historia tenía interés, los personajes eran buenos, había bellas palabras y estupendos contrastes, lo apolìneo y lo dionisíaco se batían en duelo, Thomas Wolfe nos tenía cogidos del cuello y nos arrastraba con su fuerza huracanada y su yo torrencial. Estábamos gozando moderadamente, si cabe tal contradicción aberrante y timorata.
Difícil me sería delimitar el momento preciso en el que se jodió el invento. Me gustaría echarle todas las culpas a la petarda de la Kidman (hubo un tiempo en que fue más maja), a su personaje insufrible y lastimoso, grotesca representación de imposible asunción. Pero tampoco, ella es solo la chispa que enciende el pandemónium resultante, ese engendro repleto de sermones a contrapelo, lloreras sin cuento, dramones a flor de piel y grandes luminarias de las letras convertidas en fantoches lamentables (Fitzgerald y Hemingway a cada cual más reducido a un arquetipo más simple, facilón y penoso), como títeres descabezados.
Diría, centrándome un poco más, que la cosa se tuerce cuando se pasa de la literatura a la histeria, o de los libros al psicodrama familiar, o del proceso de creación a la amistad más grande que el mundo; del arte a la homilía. Lo que apuntaba a recreación feliz de una relación fructífera y conflictiva se nos viene encima como fórmula narrativa esquemática y simplona con un contenido moral digno de una catequesis. Pero no nos adelantemos, antes deberíamos desmenuzar algunas cuestiones simpáticas. Por ejemplo:
- La escritura a cuatro manos. El escritor crea el boceto y posteriormente lo poda y desbroza en compañía del editor, que es el que dirige la orquesta formada por esos dos individuos tan extraños y dispares.
- El yo del autor como un monstruoso animal que arrasa con todo, ahíto de egoísmo y desmadre.
- El peligro, o el acierto, según se mire, de convertir la escritura en un juego en el que las palabras solo remiten a sí mismas y no cuentan nada, millones de sílabas danzando en torno a una música enloquecida, autorreferencial y delirante.
- La bohemia frente al orden. El quizás necesario cierto desequilibrio del autor debe ser constreñido, domeñado o compensado en alguna medida para que sus obra no sea ilegible, nada más que puro desahogo narcisista e incomunicable.
Y ahora veamos sus numerosos defectos:
- La innecesaria utilización de los elementos familiares como adornos engorrosos que trivializan, enfangan y atontan la narración. Tal y como están planteados, no aportan nada. Nicole es un estrambote. Laura apenas son tres o cuatro miradas. O las explicas bien o no las pones. No vale con recurrir al tópico de la queja y la muy cansina y socorrida letanía del siempre me dejas sola por tu trabajo, querido maridito o amante mío al que tanto quiero y deseo y que poco me lo agradece el puñetero con lo que yo lo valgo y le doy, ay.
- La correción política y la moralina apolillada. La película no se abre en torno a preguntas y ambigüedades, al contrario, se cierra y empequeñece cuando se dedica a impostar lecciones morales y soflamas clericales.
- Se tiende a la caricatura de museo de cera, al exceso, el meno, el mareo y el memuero, a la brocha gorda y la poca sutileza.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
7
27 de noviembre de 2016
20 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Delirio pop: fascinante, hortera, aterrador, absurdo, fabuloso, horrible y deslumbrante.
Mucho Lynch (es un epígono menos demente y potente, más aguado y convencional, pero es un buen alumno, hermoso también), "Mulholland Drive" por supuesto, pero no podemos olvidar "Carretera perdida" y especialmente "Inland Empire", en el estilo, y "Showgirls", "Pret-a-porter", "Maps to the stars" e incluso algo de aquella olvidada película de Ulloa, "Frágil", en el asunto narrado.
El eterno retorno de la plaga de langostas que cae sobre Hollywood como maldición bíblica y carne de cañón. Cada año llegan desde todos los puntos de América nuevas remesas de chicas jóvenes que en la mayoría de los casos serán trituradas por la maquina impasible de los sueños/pesadillas.
La belleza, un ideal, ese algo, ese no sé qué que tiene que ver con lo no retocado, mutilado y confundido, con la madre naturaleza y sus caprichos. Y sobre todo con la inocencia, la pureza y la espontaneidad, con lo no adulterado ni manufacturado, con lo que se sale de la aburrida y burda norma.
La moda como lugar de horror. Competitividad enfermiza y desolación. Jerarquía, sexo prostituido y mujeres biónicas.
Visualmente abrumadora: entre burdel de lujo, discoteca de moda e infierno lisérgico. Una bacanal para los sentidos atrofiados.
Mundo psicótico y metálico. Carnicería con celofán. Trozos de piel y huesos en exposición universal y maqueada. Mostrador de piezas humanas desguazadas, aptas para el consumo y desecho. Moteles, carreteras y tanatorios; zonas de guerra silenciosa y cotidiana. Tecnología y barbarie. Explotación y fiesta. Juego y debacle.
Ella está perfecta. Lo mismo que la peculiar Jena Malone, esa pequeña musa juvenil de ciertas películas diferentes y logradas que hacía tiempo que mis ojos no tenían el gusto.
NWR (su nombre sale unas quinientas veces) se lanza al abismo y se agradece. Por momentos se pierde en el vacío autocomplaciente y la tontería solipsista, pero termina y mejora, cuenta una historia con gracia, originalidad y sentido; con libertad, coherencia y valentía. Bien.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
4
30 de mayo de 2013
19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película tiene un gran problema para la mayoría del público español: la mayor parte de los chistes que hacen los dos protagonistas están basados en las voces originales, en los distintos acentos y tonos de famosos actores británicos y americanos( Roger Moore, Sean Connery, Woody Allen, Michael Caine, Richard Burton, Al Pacino...). Para apreciar esa imitaciones deberíamos haber visto todas las películas de esos actores en v.o, conocer por lo tanto sus voces, y ver ``The trip´´ también en v.o, caso que no es el mío y que supongo que es el de poca gente.
Dejando esto al margen, nos encontramos con dos cómicos británicos que hacen de sí mismos y que durante una semana se dedican a viajar por el norte de Inglaterra con la excusa de hacer críticas gastronómicas. Aprovechan, también, para visitar paisajes bellos y desolados y recordar a dos poetas románticos fundamentales: Wordsworth y Coleridge( a los que recitan medio en serio medio en broma).
Entre los dos humoristas hay una rivalidad soterrada y una clara diferencia de caracteres. Mientras uno es humilde, sencillo y familiar, el otro es más egocéntrico, vanidoso, solitario y promiscuo.
La historia consiste en los diálogos entre los dos, las comidas en los restaurantes y la contemplación de paisajes, con alguna breve alusión a su vidas familiares y profesionales. Los dos son cuarentones que destilan escepticismo, cansancio y lucidez.
Winterbottom vuelve a hacer gala de su estilo impersonal y flexible.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
4
6 de julio de 2017
15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que amar es sufrir y gozar, sentir y follar, dar, regalar, no saber si reír o llorar.
Una ofrenda, una plegaria, una perdición y una absolución. También una maldición. Fiesta, celebración, repetición. Es nuestro hogar y nuestra aventura, religión, superstición y conjuro. Es absurdo, temblor, delicia y delicada oración. Es lucha, fuerza, impulso y dolor. Eso dicen que es el amor.
¿Y el cine? Forma, expresión, cien minutos de vellón, un enorme costurón. Una historia, unos personajes, unas invenciones. Un cuento sin solución.
¿Y cómo se pasa de lo primero, tan inaprensible, sutil y harto visitado, a lo segundo, el arte de la nada creado? ¿Cómo se narra o representa este sindiós, tanta imaginación? ¿Qué se elige y descarta? ¿Cómo se traduce ese ímpetu biológico, ese adorno cultural, esa determinación física, esa ansia irreductible, la necesidad ineludible, el penar balbuciente, el desgarro inevitable? ¿Cómo se se atrapa todo ese caos impreciso y líquido, tan vulnerable y suma del todo dicho? ¿Cómo lo hicieron en este caso?
Pues a través de dos pipiolos bastante sosos y romos. Juguetes, guapetes, bonitos de mirar. Pero se nos quedaron pequeños, la empresa les vino demasiado grande, tanto por edad o experiencia como por humanidad, por no estar terminados de hacer para tanto amanecer. Por tratar de aparentar una dinastía y una intensidad que no te podían dar.
Ni la historia, el mismo guion, lo supieron expresar.
Se aprecian sensibilidad y buenas maneras, un manierismo virtuoso y sustancioso. Que se acerca al spot publicitario peligrosamente. Y nada más. Que no es poco. Lo que no encontramos es madurez, verdad o mucho alcance. Hay atisbos, fogonazos, momentos, estilo. Quizás suficiente y hasta admirable. No lo necesario para hacer una gran película, una buena siquiera. Hay mimbres, falta lo demás. Habrá que esperar.
Buena fotografía, iluminación, elección musical y demás. Bien arropada esta pequeña obra tan imperfecta y renqueante.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Configuración de privacidad | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2020 Filmaffinity - Movieaffinity | Filmaffinity es una página de recomendación de películas y series, y es un medio totalmente independiente cuya principal prioridad es la privacidad y seguridad de los datos de sus usuarios.
All Rights Reserved - Todos los derechos reservados