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Bar bahar

6,8
2.309
votos
Sinopsis
Salma, Laila y Nur, tres mujeres palestinas que viven en un apartamento de Tel Aviv, intentan encontrar un equilibrio entre la tradición y la cultura moderna. Palestinas con pasaporte israelí, las tres han optado por vivir una vida de libertad en Tel Aviv, lejos de sus lugares de origen. Las tres buscan el amor, pero pronto se darán cuenta de que una relación escogida por ellas no es algo fácilmente alcanzable. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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22 de diciembre de 2016
24 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bar Bahar. Entre dos Mundos se trata de la brillante opera prima de Maysaloun Hamoud sobre tres mujeres palestinas, Leila (Mouna Hawa), Salma (Sana Jammelieh) y Nour (Shaden Kanboura) que comparten un piso en el corazón de Tel Aviv. Leila es una sofisticada e ingeniosa abogada criminalista cuyo estrés originado por su trabajo diario lo combate divirtiéndose de noche en la discoteca, Salma es disk jockey y camarera, y Nour es una joven musulmana creyente que se muda al apartamento para estudiar en la universidad.

Nour en un principio se siente intimidada por sus compañeras de piso debido a su estilo de vida. Cuando su novio la visita se siente horrorizado con sus compañeras de apartamento y suplica a su prometida que deje la ciudad, adelante el matrimonio y asuma su papel legítimo como esposa al cuidado del hogar y de sus futuros hijos. Ella se niega y la reacción violenta de él provocará la consternación de todas al mismo tiempo que servirá para reforzar aún mas la relación de amistad entre ellas. Leila es feliz porque cree haber encontrado el amor con un moderno musulmán al que le costará aceptar la forma de vida de ella y Salma descubre que su familia cristiana en un pueblo del norte de Galilea no es tan liberal como parecía ser.

Estamos ante tres mujeres muy diferentes pero con un denominador común, son mujeres independientes que se rebelan contra esa estructura tradicional familiar árabe dominada por los hombres donde se las relega a un segundo plano, casi a la sumisión, y además son conscientes de que la libertad tiene un precio a la hora de encontrar un equilibrio entre tradición y modernidad o ciudadanía y cultura. Las mujeres árabes en Israel se encuentra atrapadas entre dos mundos diametralmente opuestos, uno por desconfianza, recelo y prejuicios no las considera ciudadanas israelíes de pleno derecho lo que dificulta su integración en la sociedad judía y el otro nos las considera lo suficientemente palestinas a pesar de que forman parte de su cultura.

Es inevitable comparar esta película con la interesante producción israelí Tormenta de Arena que recién he visto en la Sección Oficial de la Semana Internacional de cine de Valladolid, Seminci 2016, tanto porque se trata igualmente de una ópera prima dirigida por una mujer, en este caso por la directora Elite Zexter, como por la coincidencia del tema tratado, relacionado con la vida cotidiana y no sobre conflictos políticos que tanto abundan en este tipo de películas, en el que las mujeres palestinas son el centro de la historia. En la película de Zexter la protagonista se niega a aceptar las imposiciones de su padre regidas por la sociedad machista en la que vive, sin embargo al final toma una decisión que puede interpretarse como una concesión a la tradición, en cambio, en Bar Bahar, entre Dos Mundos, las tres amigas tienen muy claro que su libertad es algo prioritario, nadie ni nada va a trazar sus vidas, ni siquiera valores tan importantes para ellas como el amor, la familia, la cultura van a poder desviarlas de su objetivo marcado, como tampoco van transigir con nada si previamente no son respetadas y aceptadas tal como son.

Todas mis críticas en:
http://timejust.es/author/barriodelensanchegmail-com/
Eduargil
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22 de noviembre de 2016
37 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil
Presentada en el Festival de San Sebastián, donde fue galardonada con un total de cuatro premios incluidos el Premio del Jurado Joven y el Premio TVE Otra Mirada, la ópera prima de la directora israelí Maysaloun Hamoud, nos ofrece la lucha de tres mujeres jóvenes por su libertad en Tel Aviv. Como muchas otras películas que denuncian la situación de las mujeres en sociedades menos desarrolladas, 'Bar Bahar' evidencia su discurso desde el principio. El mensaje siempre queda por encima no ya solo de la forma, sino también de un guion poblado de tópicos, dando como resultado una película tan estimable como finalmente fallida.
El principal problema reside en la obviedad con la que Hamoud afronta situaciones que ya han sido mil veces reflejadas en otras películas. Los personajes responden a clichés, hasta el punto de que el espectador puede anticiparse a lo que harán en la siguiente secuencia y a las consecuencias que acarrearán sus acciones. La directora se encuentra tan preocupada en mostrar la injusta realidad a la que se tienen que enfrentar las mujeres en Israel, que se olvida de elaborar un guion que realmente merezca la pena ser contado. Lo que queda es una historia que pretende ser un canto a la libertad de las mujeres, pero que no puede evitar caer en el ridículo en alguna ocasión, precisamente por lo anteriormente comentado.
Si durante la primera media hora todo es perfectamente previsible, a partir de ahí, explicita aun más si cabe los diálogos, subrayando hasta la extenuación el por qué de las acciones de las protagonistas.
Atención a los estereotipos, que además quedan remarcados durante todo el metraje: la mujer liberada que no deja que ningún hombre diga cómo tiene que vestirse, ni como tiene que hablar y que fuma durante toda la película (dejando claro aquí por si a alguien le cabía alguna duda, que las mujeres también pueden hacerlo, e incluso drogarse si quieren); la homosexual fiestera con familia conservadora; y la joven mojigata, inocente y tradicional que se siente perdida en el mundo de sus dos compañeras pero que no tardará en darse cuenta de que son buenas personas. Por si esto fuera poco, el desarrollo y la manera que tiene Hamoud de provocar ciertas situaciones resulta en ocasiones irrisorio (solo mencionaré un mechero y la transformación momentánea y efímera del filme al thriller).
Y así termina la película, sin ninguna sorpresa, sin ningún giro de guion mínimamente interesante. Un producto completamente convencional y que pese a seguir una estructura básica ni siquiera funciona por culpa de una torpe realización.
Como dije, las películas que denuncian este tipo de injusticias suelen pecar de elevar su mensaje por encima de todo lo demás, y 'Bar Bahar' no es una excepción. Es una película inofensiva y extremadamente bienintencionada pero poco o nada tiene que ofrecer cinematográficamente.

http://ferhood.blogspot.com.es/
Ferhood
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7 de diciembre de 2016
21 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si bien la cinta está plagada de tópicos, también los desmonta – o al menos los pone en cuarentena – con ingenio y desparpajo. Y ver los problemas cotidianos de unas eclécticas féminas de origen palestino inmersas en la pujante modernidad israelí supone rescatar de los noticiarios una realidad tan diversa como dispar, tan complicada como la de cualquiera de nosotros, aunque con el agravante de la religión y cultura musulmanas, que relega a las mujeres – como hace siglos en Occidente – a dos categorías antitéticas y extremas: ser madre recatada, sumisa y casta en el reducto carcelario del hogar o ser una puta pública, repudiada y despreciada por todos. Y entre esos dos polos un erial funesto que protege el inmovilismo y fomenta la intransigencia.

¿Cómo experimentan las nuevas generaciones árabes los cambios imparables del presente? Se invoca así el tema principal: la frontera, los límites entre palestinos e israelíes, las lindes entre tradición y actualidad, la división entre jóvenes y adultos, la separación entre hombres y mujeres. Para ellos todo, para ellas nada que ellos no aprueben de antemano. El yugo fatal de las creencias ancestrales, de la discriminación, de los privilegios de unos y de la obediencia de otras, del poder omnímodo del clan y sus cortapisas a la voluntad individual. Y con claridad se manifiesta en las mujeres, que ni tienen voz ni se las escucha porque no llegan a ser consideradas personas, sino sólo paridoras, cocineras, sirvientas y solucionadoras de entuertos, pero no individuos dignos de consideración. Por tanto, estamos ante el retrato de una brecha o herida de difícil sanación.

Se cuestiona y censura la unanimidad irracional de lo establecido, de lo atávico. Nadie debiera estar predestinado, sino que cada cual debería gozar de la capacidad de elegir su propio camino, escoger su estilo de vida y ser valorado por ello. La imperfección y los errores forman parte de la esencia humana, no siempre se acierta, ni se está libre de tropiezos o dudas, pero ceñirse por obligación al trasnochado canon único del obligado cumplimiento ineludible deviene en pura fosilización totalitaria. No se juzga – ni condena, ni absuelve – a las protagonistas, sino que se muestran sus luchas cotidianas por mantenerse a flote en un océano agitado y hostil, nada proclive al respeto y a la concordia. Salirse de la recta vía es sinónimo de exilio y deshonor.

La música tiene un protagonismo decisivo y sirve tanto de metáfora como de reivindicación. Película imperfecta y llena de simplezas y arbitrariedades que sin embargo funciona en lo esencial. Más que un panfleto de denuncia es un grito de libertad.
antonalva
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28 de noviembre de 2016
13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Bar Bahar” es una película entretenida y ágil, que quiere ser (y es) una denuncia de la situación de las mujeres en Oriente Próximo. Sin embargo, en mi opinión el film resulta más interesante como retrato de un país y como historia de amistad. Lo más destacable, para mí, es la idea de mostrar la vida de tres chicas de diferentes estratos religiosos, sociales y culturales, que, a la hora de la verdad, se enfrentan a las mismas barreras de desigualdad y discriminación.

Con ello, la película ofrece una mirada irónica a un país, Israel, que es escenario de una auténtica ensalada de culturas en una situación de convivencia siempre problemática. Así, una mujer educada en las costumbres más arraigadas del Islam tiene más puntos en común con una mujer perteneciente a una familia tradicional cristiana, que con un hombre de su mismo entorno y religión que haya crecido junto a ella. Los musulmanes palestinos llevan décadas luchando contra el poder hebreo establecido, mientras las comunidades cristianas reivindican la figura de Cristo, pero, al final, todas las mujeres del país se tienen que enfrentar a los mismos convencionalismos sociales. El machismo vale para todos. En ese sentido, la película sigue una línea muy europea, que quizá idealiza demasiado el modo de vida occidental.

La pega es que todas las subtramas se basan en premisas bastantes convencionales. Es más, la directora se vale de situaciones demasiado forzadas para exponer conclusiones bastante obvias. En el afán de construir un mensaje de denuncia sólido y potente, la película descuida los matices. “Bar Bahar” muestra a los personajes masculinos como seres cuasidemoníacos, sin fisuras ni dobleces, y ello hace que cada una de las historias resulte pobre si se la considera de forma descontextualizada. El feminismo resulta un poco de brocha gorda.

Y, con ello, el mensaje de solidaridad y amistad entre las protagonistas va emergiendo a medida que avanza el metraje, gracias a tres actrices que desarrollan sus papeles de forma convincente. Es lo que al final de todo perdura. Por eso insisto en que la mayor aportación de este film es el de hacer ver que, más allá del interminable conflicto político-religioso, las mujeres del país, vengan de donde vengan, han de batallar en su vida diaria contra una sociedad que siempre les pone trabas.
rober
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28 de noviembre de 2016
33 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cada una de las dos se fuma un estanco entero cada día. Parece promoción de compañía tabacalera. Aquí ni olerlo, allí te tragas el humo hasta en la ducha o en sueños. Si es un signo de liberación y rebeldía, en eso van sobradas. Si la película pretendía ser sutil, es evidente que a las primeras de cambio ha tirado la toalla y ha elegido el camino más ancho y grueso. Para que todos nos enteremos.
Se tiran un buen rato presentando a las chicas. Tres mujeres jóvenes palestinas que viven en un piso compartido en Tel Aviv (sí, a pesar de tanto muerto y tanta pena, los árabes y los judíos conviven, algunos, más o menos bien en muchos momentos. Sin olvidar quien está por debajo y encima la mayoría de las veces. Se ve en la escena en la que le dicen que no hable en su idioma). Una abogada, Laila, una cocinera-camarera-disc jockey, Salma, y una estudiante de informática, Nur. Las dos primeras son "occidentales" a todas luces, de comportamiento libre y desinhibido. La otra lleva "pañuelo" (hiyab) y es mucho más "respetuosa" con la religión.
Son majas, buenas chicas, simpáticas, generosas, vitalistas, grandes compañeras y hermosas (cada una es atractiva y estupenda a su manera; la del pelazo y el tipazo, la del gesto más adusto pero de carácter fuerte y atrayente, y la virginal, pundonorosa y más reacia también guapetona con sus carnes morenas generosas). Parece una comedia dramática y costumbrista sobre amores, trabajos y penalidades, con la religión al fondo y del conflicto famoso ni noticia. Bien. Hay alegría y amargura. Sin queja. Es fácil identificarse con ellas y desear que les vaya bien. Es lo normal. Superficial pero lógico. De bien nacidos.
Y cuando uno había bajado la guardia y estaba más confiado y entretenido, hasta algo esperanzado, zas, la primera en la frente, y luego una tras otra. Que todo había sido preparación para una emboscada. Que esto no iba a ser cine, ni narración, ni nada, mitin más bien, sermón de la montaña, discurso, panfleto, que te tratan como si fueras menor de edad y a tragar con el mareo.
Los personajes quedan reducidos a cenizas, la trama es una broma, los sucedidos son grotescos y el mensaje es lo único que importa. Los medios utilizados son toscos, burdos y lamentables, la tesis obvia, conservadora, tópica y facilona. El conjunto es penoso, cansino y torticero.
Como en una de esas películas antiguas, que se llamaban de indios y vaqueros, en las que te presentaban a los héroes americanos con sus maravillosas familias y fabulosos valores, hasta que llegaban los indios y comenzaba la guerra. O las bélicas en las que los aliados peleaban contra los malvados nazis después de que conociéramos a esos chicos americanos o ingleses tan majos en comparación con los diabólicos alemanes de azufre en los ojos.
Pues aquí igual. Las pobres chicas se enfrentan a fantoches grotescos, mezquinos y ridículos, da igual familia que novios. ¿Qué hecho yo para merecer esto?, se preguntan las benditas.
Como película muere a la mitad. Como reflexión ideológica se queda en lemas de parvulario apenas enunciados. Como resultado final es una mezcla malograda de drama y denuncia que termina no siendo nada más que una serie de lugares comunes buenistas pero vacíos en formato molón y una inmensa banalidad como destino y bandera.
Sigo con "spoiler" en esta zona por falta de espacio. Por lo tanto, máximo peligro.
Como siempre, es mejor ir a lo concreto. Vayamos con cada caso:
- La abogada. Es una chica inteligente, libre y valiente. Nadie la tose. Sale, entra, fuma, bebe, ríe, canta. Qué bien. Espanta a moscones pese a darles esperanzas. Ninguno le vale. Son poco para ella. Pero hete aquí que llega un panoli de barba, chaquetita y camiseta que habla como en susurros y va de cool y viajado. El tipo da entre grima y risa. Pero claro, a ella le chifla y chufla y mientras que a los demás los echaba a bufidos (no daban la talla los pobres), a este lo besa de buenas a primeras y se enamora locamente (dice que es cineasta en ciernes y ha estado en Nueva York, que eso siempre gusta y vende mucho, además de un saber estar que la pobre no es de piedra y se derrite, lo normal con semejante prospecto masculino). Pasan los días y todo es felicidad. Hasta que, no podía ser de otra manera, se descubre como un patético (¡qué sorpresa!) hipócrita, caradura e insensible que la quiere solo para echar polvos y nada más. Y ella se harta, claro. Porque no le presenta a toda su familia y además le pide que no fume tanto. Es decir, ella estaba dispuesta a prepararle la comida, hacerse la tontita y fingirse un poco modosita, si él apuntaba a seriedad y matrimonio, si era un potencial profesional de alto standing y muchos vuelos y así podrían soñar los dos juntos. Pero cuando se da cuenta de que es otro gañán aunque sea remozado, nada, bronca y a la calle por falso. Que yo quería un príncipe de última generación y ojos claros y no un pelma de entretiempo y mala cuna y uva.
Por lo tanto, avanzada y liberal a medias y a ratos. Te pongo el café y te cocino pero hasta cierto punto, para camelarte, si nos casamos (o como lo llamemos) y eso, si me das la vida entera, amor, si es solo sexo, entonces no, que yo no soy de esas, tú qué te has creído, fresco.
Sigamos con la segunda. Después de mucho rodeo nos dicen que es lesbiana. ¿Para qué tanto secreto y tardanza? ¿Para qué misterio y oscuridad? Bueno, pues la chica se pasa la vida riéndose de sus posibles novios y practicando la farsa a todo trapo con sus padres, dándoles una esperanza de boda e hijos santos que todo apunta a que no.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ferdydurke
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