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Críticas 783
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
5
27 de diciembre de 2017
35 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hacía cuatro años que no sabíamos nada de Payne y en cierto modo se le echaba de menos. Su capacidad para tomar una idea interesante y desarrollarla con bastante pulso le ha llevado a lograr nominaciones y premios. Ahora intenta repetir el mismo esquema con “Una vida a lo grande” pero dando la sensación de no haber sido tan preciso.

Porque la película parte de una interesante idea, esa de empequeñecer a la población con el pretexto de ser útiles para el planeta que habitan. Ahí va uno de los varios temas que Payne aborda para encontrar soluciones. El medio ambiente y su descuido por parte del ser humano es un claro ejemplo de lo reivindicativa que pretende ser, pero no es el único caso. Salvar el planeta de todos sus males actuales es la excusa para crear una sociedad minúscula. El director utiliza la ciencia ficción de su propuesta para formular ideas e ir soltándolas según avanza, consiguiendo que su original inicio se convierta en un batiburrillo que no termina de centrarse.
Su primera hora de metraje es refrescante, ácida y original. La película presenta la idea como necesaria pero también como opcional, creando disyuntivas entre grandes y pequeños y dejando la puerta entreabierta a la posible diferencia de derechos entre unos y otros. El creativo modo de empequeñecer es gracioso y lleva al espectador hasta la mitad con una sonrisa. Sin embargo su segunda mitad se vuelve irregular en cuanto el guion se vuelve previsible y la acidez mostrada hasta entonces se torna en rutinaria. Su crítica continúa haciendo efecto, pero algunas decisiones como esa historia romántica de Damon y la estupenda Hong Chau que poco o nada aporta no hacen más que difuminar el discurso.

Al final “Una vida a lo grande” resulta interesante, por momentos inteligente y muy crítica con el ser humano como individuo y como una sociedad que huye hacia adelante buscando el beneficio propio inmediato hasta que encuentre una solución real a sus problemas globales.
4 de septiembre de 2016
28 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Cuál es la intención de una comedia que no hace reír, que sólo entretiene? Interesante pregunta que ninguna película del género debiera hacerse, pero que “La noche que mi madre…” se hace cada vez que se levanta y se mira al espejo.

A ese espejo tampoco podrá preguntarle cuál es la comedia con más situaciones rocambolescas, porque no le gustará la respuesta. No hay forma de entender una comedia de enredo que tenga menos malentendidos, y que el único que tenga sea tan sencillo y torpe. La película intenta centrarse en un escenario limitado, una enorme mansión en medio de la nada, y evoca a los clásicos del género de intriga para elaborar una trama que tiene buena intención pero desigual desarrollo. Ese hecho inesperado del que habla la sinopsis en el leiv motiv de una película que se vale de sus actores para levantar el vuelo.

El reparto, muy interesante. Involucrado en todo momento, todos saben lo que el guión espera de ellos, y sacan su vis cómica a pasear para disfrutar de la acción. Rueda, enigmática como gran dama de la velada, Fernández como gracioso y resuelto marido, Pujalte como esa persona que lo controla todo menos a sí misma, Montero y Fele riéndose de ellos mismos con su histrionismo y pasotismo… Cada uno tiene buenos momentos, pero en especial Peretti, que se interpreta a sí mismo con gran normalidad y que entiende lo que es una comedia con intuición.
Belén Rueda & María Pujalte
A pesar de que la película no saque tantas carcajadas como quisiera, hay que admitir que las sonrisas sí que aparecen cuando tira de repertorio resultando competente y divertida aunque menos que en el tráiler inicial. Por eso uno siente que podría haber dado más de sí a poco que se hubiera esforzado en dar una vuelta de tuerca a algunas situaciones.
3 de julio de 2016
26 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
David Serrano ha tardado casi seis años en llevar a cabo su siguiente proyecto, solo algo menos de lo que la crisis con la que abre la película nos continúa asolando. Desde “Una hora menos en Canarias” (2010), el director no firmaba una película, y este tiempo de reflexión le ha venido bien después de la irregular comedia anterior.

“Tenemos que hablar” utiliza el ciclo de crisis y repasando todos los grandes pelotazos que fueron reventando (Seseña, Forum Filatélico, las preferentes…) llega hasta el presente, momento en el que se ve se ve a los protagonistas sufriendo los efectos de las malas decisiones tomadas. Y aunque la crítica ante las instituciones y los gobernantes está presente durante su duración, esa crítica nunca es ácida ni mordaz, y sólo sirve como vehículo del argumento.

Para lo demás, la película se vale de un solvente reparto con el que desarrollar un guión que sigue todos los cánones del género de la comedia romántica, con todos los malentendidos que se puedan imaginar y las situaciones más rocambolescas que se puedan crear.
De esta forma la película aprovecha muy bien las oportunidades, y sobre todo la química, que le ofrecen las parejas protagonistas, sin duda lo mejor de la película diseñando algunas secuencias solventes y con gracia. Ambas parejas saben lo que es la comedia, los tempos de los diálogos y lo que sus personajes pueden dar de sí. Ladoire-Forqué y Silva-Jenner están acertados y funcionan, algo que no siempre se puede decir de Ernesto Sevilla, encasillado en el personaje de amigo comprensivo del que solamente se muestran clichés.

Entretenida película, bastante fresca y actual, en la que los diálogos fluyen y las situaciones funcionan, pero a la que se echa en falta un final más adecuado, con menos prisas, y que tuviera claro dónde quería terminar la historia de los protagonistas.
25 de agosto de 2012
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nicolas Cage es un actor desigual aunque tremendamente rentable en lo que a recaudación se refiere, que básicamente tiene un par de registros bien definidos y diferenciados. En "El pacto" regresa al género en el que parece sentirse más a gusto. Tal y como se le vio en "Asesinato en 8mm", vuelve a meterse en lo bajos fondos para destapar una red influyente e ilegal. Es en estos casos en los que Cage está como pez en el agua mientras corre y huye, poniendo cara de sentirse perseguido pero de lograr zafarse siempre en el último momento.

Mientras borda (y se nota) estos papeles, de vez en cuando se le ocurre implicarse en papeles mucho más empalagosos, y aunque no vamos a recordar los múltiples ejemplos, todos sabemos que estos papeles no son para él porque no tiene esa profundidad de registros como para transmitirnos diferentes emociones. Cada uno a lo suyo.

Por lo demás, "El pacto" tiene una premisa inquietante que se va desarrollando fundamentalmente como al guionista le da la gana. El espectador debe practicar un ejercicio de fe para creer que algunos de los momentos estrella están más que inventados y que tienen poco o ningún sentido. Así la idea con la que había iniciado se convierte en un baturrillo de personajes y situaciones que resulta a la vez atractivo y desconcertante. Sin embargo la película te mantiene en vilo y no deja que te duermas, por lo que consigue su objetivo.
Guy Pearce
A pesar de contar con muchas caras conocidas, Cage se lleva casi toda la atención porque es un producto fabricado para él, y por eso su esfuerzo es aceptable y meritorio. Lo malo vendrá cuando vuelva a interpretar otro tipo de personaje, momento en el que veremos sus carencias, pero esa será otra historia...
30 de julio de 2016
17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Algunos actores consideran que dirigir debe ser el siguiente paso lógico dentro de su formación. Son muchos los que han probado a ponerse al otro lado de la cámara y pasar a la dirección, en algunos casos de forma brillante (Eastwood, Clooney o Affleck son buenos ejemplos), en otros de forma cuando menos irregular (Gosling, Gordon-Levitt). De todas formas demuestran valentía y mucha curiosidad.

Y siendo buenos actores, tienen manías adquiridas de los directores con los que han trabajado. Han aprendido de ellos y Evans no es ajeno a esta situación. Sin embargo, lejos de copiar lo que tiene más cercano con todos esos superhéroes rondando la cabeza, elige un tono intimista para desarrollar su ópera prima. Una película personal, con un aceptable guión que solamente necesita dos personajes y una gran ciudad para narrar la historia de dos personas perdidas emocionalmente y que deben decidir qué hacer con sus vidas, con su futuro. Ellos se conocen por casualidad, pero quizás el destino tenía preparado para ellos esta larga noche en la que las intimidades y los secretos van de la mano mientras ellos pasean e intentar reparar lo que ya está roto.
Quién mejor que el propio Evans para dar vida a su optimista papel, sabiendo lo que tiene en mente pero ¿por qué Eve? Probablemente Chris podría haber convencido a cualquier actriz, y eligió a Alice. Y la respuesta es sencilla: porque es ideal para el papel. Es la chica vulnerable y encantadora que necesitaba, capaz de meterse en líos con una sonrisa o soltar una lágrima cuando es necesario. Hay química y complicidad entre ambos, aunque no sea típica ni convencional.

“Antes de que me vaya” es una película con cierto aire indie, que tira de largos diálogos, a veces algo tediosos aunque casi siempre bastante lúcidos, en los que los protagonistas al borde del dilema existencial se apoyan uno en el otro para encontrar consuelo. Quizás su problema es intentar disculparse demasiadas veces después de que cada uno diga lo que el otro no quiere oír. Parece mucho peso para su primera película, pero Evans consigue salvar en envite con su propuesta.
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