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Hounds of Love

6,3
736
votos
Sinopsis
Vicki Maloney es secuestrada en la calle por una pareja desequilibrada. Según va observando la dinámica de la relación, se da cuenta de que debe generar un conflicto entre ellos para sobrevivir. (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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20 de mayo de 2017
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Perth. Australia. 1987. Es Navidad pero hace calor... ya he dicho que es Australia. En coche pasea una cautivadora pareja con la que te irías de guateque sin pensarlo demasiado. Una cautivadora pareja de sabuesos... sabuesos en plena caza.

De moda parece que están los thrillers de terror últimamente, o yo voy muy predispuesto y me encuentro con todos ellos... Get Out (Déjame salir), We Go On, Sam Was Here y La autopsia de Jane Doe son los últimos con los que he tenido el placer de cruzarme, ya que debo decir que es uno de los géneros que más me gusta disfrutar. Todos ellos empiezan muy bien, con buenas e interesantes expectativas y son thrillers efectistas pero se van diluyendo, a mi entender, en mayor o menor medida según avanzan sus osados argumentos. Con Hounds of Love no pasa esto.

Hounds of Love no es pretenciosa, no nos ofrece una maravillosa presentación inicial llena de expectativas que nos deje la boca abierta, Hounds of Love nos va contando a pedaleo constante su historia,una historia que no decae en ningún momento. Ni decae, ni cae en fallo alguno, al menos de gravedad. Su cometido es narrar de forma realista, cercana y desgarradora. Todo ello sin mostrarnos escenas de violencia o sexo explícito, por lo que los espectadores más aprensivos no deben preocuparse de ese aspecto para el pleno disfrute de la película.

Su fuerte es la narrativa visual. La mayoría de la historia nos la cuenta sin diálogos, en realidad los diálogos nacen de forma casi natural producto de las situaciones que van sucediéndose en la pantalla. Es un thriller que te mantiene todo el metraje en tensión, efectista también, pero en menor grado que sus coetáneos nombrados más arriba. Las actuaciones me han parecido perfectas todas ellas y tampoco le pongo ningún "pero" en este sentido. El apartado sonoro es maravilloso y la banda sonora qué decir... Cat Stevens, The Moody Blues y ya cuando suena Atmosphere de Joy Division casi lloro. El único "pero" que le puedo sacar a esta película, es quizás, no haber arriesgado un poco más para dar algún giro más en el final, que se hubiera agradecido... siempre y cuando no traicionara ese "hiperrealismo" tan bien logrado a lo largo de todo el film.

Buen debut del director Ben Young. Mi nota: Un 7. Buena película.
charleslaughton
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9 de octubre de 2017
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
De sonados hay en todos los lados. Australia no iba a ser menos y nos muestra un par de especímenes cuyos especiales gustos a la hora de elegir sus amistades son de lo más peculiares. Esos nuevos contactos tienen la particularidad de pertenecer al mundo adolescente con lo que ya os vais haciendo una idea de por dónde van los tiros.

Está ambientada a mitad de los años ochenta en un suburbio de Perth y retrata la vida en pareja de dos psicópatas que si no fuera por sus extrañas aficiones, podrían pasar como un vulgar matrimonio en mitad de la vida. El ritmo del film y la presentación algo fría de ciertas situaciones lo podríamos situar en el entorno más siniestro de Michael Haneke, por eso y a pesar de algunos ingredientes sangrientos, se adentra algo más en el terror psicológico que en el torture porn. Pero no os preocupéis, la angustia malsana y la tensión están totalmente garantizadas.

La pareja protagonista sabe reflejar con maestría una relación de amor-odio, adornada con algún que otro toque de violencia de género bastante peculiar, pero que tampoco se aleja excesivamente de lo que podemos encontrar hoy en día. Si no, basta con leer la crónica de sucesos en cualquiera de sus ediciones y en cualquier lugar.

En un suburbio de Perth, a mediados de los años ochenta, se producen una serie de desapariciones de adolescentes femeninas. Los causantes no son otros que los perturbados John y Evelyn White. A Vicki Malone le toca la china e intenta zafarse de esos malvados buscando algún punto de ruptura entre la pareja.

Gran debut de Ben Young en el mundo del largometraje, haciéndose cargo también de un guion que brilla por todos los lados. Claro, conciso y que no duda en retratar una sociedad algo encorsetada. El ritmo, no demasiado trepidante todo hay que decirlo, es el idóneo, ya que haberle dado algo más de velocidad hubiera ido en su contra, además se necesita algo de tiempo para poder ir digiriendo las imágenes que aparecen en pantalla y eso sabe hacerlo sabiamente el director australiano. En la parte negativa, la escasez de escenas con algo más de chicha. Tampoco queríamos una orgía de sangre y vísceras, pero puestos a pedir...

Tenemos que mencionar la excelente fotografía, obra de Michael McDermott, que aparte de reflejar de manera fidedigna la época, nos regala unas bellas imágenes en las que un movimiento cercano a la pausa llama poderosamente la atención.

En el reparto, uno de los puntos fuertes del film, nos encontramos con una gran pareja protagonista, Emma Booth y Stephen Curry que plasman a la perfección una malsana relación matrimonial donde el amor acaba convirtiéndose en lucha casi animal. Destacar también el trabajo de Ashleigh Cummings, en una gran transformación física.

Recomendarla a todos los amantes del terror. Así de sencillo. Su gran puesta en escena puede servir a todos a los que les guste disfrutar de gran cine. Argumentos no le faltan.

http://www.terrorweekend.com/2017/10/hounds-of-love-review.html
TerrorWeekend
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25 de marzo de 2018
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una cancha de juego ataviada por múltiples verjas metálicas, el lapso que indica el fin de una actividad para dar comienzo a la siguiente sugerido por unas mochilas reposando en el pavimento, uniformes idénticos, balones surcando el aire en busca de una nueva meta y movimientos acompasados. La estampa de aparente normalidad que no sugeriría otra cosa que un inocente juego en una tarde cualquiera se ve coartada por una mirada ajena, viscosa, que deforma la realidad a través de una lente condicionada por una perspectiva dislocada. El movimiento se ralentiza acompasada y calculadamente en un espacio que adquiere una nueva densidad, que apremia el detalle en busca de nuevos propósitos.

Un tranquilo barrio como tantos otros en una Australia pretérita —«No estamos en Nueva York», espeta un policía local a la madre de la protagonista al ir a denunciar su desaparición— sirve como foco central de una extraña ola de desapariciones protagonizada por jóvenes muchachas. Y en el epicentro del relato, dos mujeres: la compañera, que busca ante un grito desgarrado interior la complicidad para consumar ese lazo de unión interesado por una parte, doloroso por la otra; y la madre, un personaje que pretende (y clama) libertad y se encuentra en un plano lejano, interpelando a su hija para que abandone esa dependencia y sea ella misma, sin ataduras, con conciencia. Dos personajes, en definitiva, enfrentados que definen una visión retroalimentada, hallando en esa distancia el complemento mediante el que encontrar una evolución, una nueva vía de expresión.

Esas cadenas que mantienen a Vicki apresada a la cama de la habitación donde la retienen John y Eve, amplificadas a través de la interpretación del plano, obtienen un nuevo significado. Es, de hecho, el detalle aquel que cobra máxima importancia al escenificar la condición perdida a manos del espejo que supone ser la sociedad, el género opuesto. Ben Young articula su trabajo mediante una dominancia que se traslada a aspectos que ni siquiera son físicos o mentales, y que proclaman una sumisión fuera incluso del propio gesto o la palabra, manifestada en acciones que huyen de una nimiedad aparente para devenir reflejo de una esencia enmascarada.

Lejos de toda esa cadencia de planos insertados en una narrativa sosegada, Hounds of Love se mueve en una pugna psicológica que se va evidenciando con el paso de los minutos, tanto por el modo de manifestar dos carácteres que se sustentan mientras uno devora al otro, como por la verbalización de un personaje, el de Vicki, que busca en Eve tanto un último aliento de vida como una nueva mirada que le permita desvelarse de ese sueño que la mantiene adormecida, de ese extraño amor (?). Un sueño que ya se tornó en pesadilla en el pasado —el anhelo de unos hijos alejados de su figura—, y que con John vive un episodio que se desliza entre los celos y la rabia, mientras el juego de mentiras va calando, cuando es conveniente, en la alterada mirada de Eve.

Todo ello contribuye a propulsar un ambiente calmo, pero tenso al mismo tiempo, que tan pronto se rompe con las patrañas de John, como debido a esa violencia seca a la que es expuesta Vicki cuando el panorama se enrarece. Así es como Ben Young va tejiendo una atmósfera quebradiza, una atmósfera que muta en cada nuevo escenario vertebrando un relato que huye de lo explícito y se edifica en los miedos más primarios: el de ella, a perder y quedar apresada por un desamparo —«Es la razón por la que tengo comida en la mesa y un techo sobre mi cabeza», dice acerca de John— propiciado, en parte, por el comportamiento de él, quien busca en su dominio una respuesta al desequilibrio que predispone un complejo de inferioridad ante el que no sabe cómo actuar —ese que le lleva a ser humillado en público por otros hombres—. John encuentra en la autoridad, pues, una respuesta. Una imagen a la que aferrarse ante ese carácter voluble, débil.

El horror que proclama Hounds of Love va más allá de lo carnal, y encuentra en su confrontación psicológica suficientes motivos para asentarse. El trabajo del cineasta australiano, que sabe manejarse con sutileza en ocasiones —aunque, en algún momento, pierda esa mesura—, otorga valor extra a una crónica que tanto ha circundado el cine de terror durante años, y le ofrece un subtexto rico en lecturas, pero también capaz de dejar un trazo de emoción tras una pieza cuya angustia y respiración contiene el pulso de Young. Hounds of Love es en el fondo un retrato femenino y necesario, cuyo ahogado grito obtiene un motivo vital en sus últimas estampas: imágenes liberadoras y de un sentido tan bello como rotundo.


Crítica para www.cinemaldito.com
@CineMaldito
Grandine
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16 de noviembre de 2017
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de empezar la película, unas señoras sentadas tras de mi estaban comentando si la película era de amor (por la inclusión de LOVE en el título) y llegaron a la conclusión de que así debería ser. Menos de una hora después del comienzo, abandonaron la sala alegando que eso era "demasiado fuerte para ellas". Y es que es así, esta cinta no es apta para sensibles, porque en ningún momento llegamos a ver algo violento de una manera muy explícita, pero la actuación de los personajes, la manera de contar los hechos, y una realización que junto a los gritos desgarradores de su protagonista te ponen la piel de gallina, harán que lo pases mal.

"Hounds of Love" es dura. Es dura pero si eres alguien a quien le gusta el buen cine, sea lo duro que tenga que ser, vas a salir satisfecho de ver a estos sabuesos destrozándote poco a poco. Y voy a destacar precisamente las interpretaciones de todos ellos, porque a quien tengas que cogerle asco se lo cogerás; con quien tengas que identificarte, lo harás; y con quien tengas que sufrir, sufrirás.
Daesu
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22 de noviembre de 2017
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vicki (Ashleigh Cummings) es una adolescente rebelde visiblemente afectada por el divorcio de sus padres que un día tiene la mala fortuna de ser secuestrada por un matrimonio en crisis (Emma Booth y Stephen Curry) que la torturará y hará partícipe de sus escabrosos juegos sexuales. Pronto Vicki se dará cuenta de que, si quiere sobrevivir, tendrá que crear una brecha entre sus captores.

Hounds of Love, debut como director de Ben Young es una de esas agradables sorpresas que logran dibujarte una sonrisa en la cara y producirte una satisfacción enorme tras haberla visto, pese a la enorme colección de malos ratos que seguramente te hayan hecho pasar durante su visionado. Lo que podría haber sido una bazofia insípida como Compulsión o un festival de violencia explícita y torture-porn, resulta ser una obra muchísimo más interesante.

Sin recrearse en ningún momento en las escenas más desagradables ni mostrando su violencia de forma demasiado explícita, Hounds of Love es un excelente retrato psicológico sobre cómo funcionan las relaciones co-dependientes y las fantasías de poder. Cargada de un evidente subtexto feminista, podríamos estar hablando del mayor alegato cinematográfico a favor de divorcio que se ha rodado jamás.

El guión, firmado por el propio Young, es uno de los puntos fuertes de la cinta. Los personajes son tridimensionales, creíbles, aterradoramente humanos y las situaciones en las que se ven envueltos evitan caer en lugares comunes. Si bien es imposible huir por completo de los clichés y hasta cierto punto sea fácil prever muchos puntos claves de la historia, está tan bien contada que es difícil que esto nos moleste.

Aun con unos travellings que parecen sacados de los créditos iniciales de Shaun of The Dead y un uso de la cámara lenta muy propio de Zack Snyder, la dirección intenta no recrearse demasiado en las florituras estéticas y se centra en contarnos lo que nos quiere contar. El estilo está al servicio de la trama y no al revés. Sin distracciones innecesarias, más allá de algunos merecidos instantes de calma para el espectador.

Pero el punto fuerte de Hounds of Love son las actuaciones. Espectaculares, sin más. Emma Booth aporta presencia y fragilidad a un personaje cargado de matices, Ashleigh Cummings quizá tenga un aspecto demasiado viejoven para colar como adolescente pero sabe compensarlo interpretativamente y Stephen Curry consigue cubrir con una pátina de patetismo a quien en otras manos habría sido un tópico andante.

A caballo entre el drama y el horror, combinando sátira con tensión y dándonos unos últimos veinte minutos de infarto que nos mantendrán el culo pegado al asiento mientras atentamos a mordiscos contra nuestras sufridas uñas, una curiosa selección musical nos acompañará durante los compases finales de una película que sin lugar a dudas se merece todo nuestro amor.

Crítica original en: http://www.cineenserio.com/terror-molins-hounds-of-love/
Juankiblog
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