Críticas ordenadas por utilidad
Movie added to list
Movie removed from list
An error occurred
4
17 de diciembre de 2006
17 de diciembre de 2006
43 de 79 usuarios han encontrado esta crítica útil
Resulta cuanto menos sorprendente que obtuviese el premio al mejor film francés del año. Y también que fuese premiada con la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián.
Hay que reconocer que eran otros tiempos. No es lo mismo el año 1970 con el recuerdo reciente del Mayo francés del 68 que el año 2006. La revolución de los jóvenes estudiantes introdujo aires nuevos en un sociedad autocomplaciente y burguesa pero sobre todo supuso una llamada de atención hacia esa juventud de pedía paso. No obstante, resulta apropiado resaltar las críticas que el propio Partido Comunista francés hacía, por aquel entonces a esta juventud "revolucionaria" : " Hijos de la gran burguesía, despectivos hacia los estudiantes de origen obrero, que se cansarían pronto de protestar para heredar los negocios de papá"...
Sin menoscabar el impacto social que supuso el Mayo del 68, al ver esta película uno no deja de acercarse a los planteamientos del P.C. francés. Una juventud burguesa especialmente aburrida y creida de sus propias premisas filosóficas sobre la vida, la amistad y el amor, entre otros muchos temas, con un futuro asegurado y con exceso de tiempo para vaguedades.
Hay que reconocer que eran otros tiempos. No es lo mismo el año 1970 con el recuerdo reciente del Mayo francés del 68 que el año 2006. La revolución de los jóvenes estudiantes introdujo aires nuevos en un sociedad autocomplaciente y burguesa pero sobre todo supuso una llamada de atención hacia esa juventud de pedía paso. No obstante, resulta apropiado resaltar las críticas que el propio Partido Comunista francés hacía, por aquel entonces a esta juventud "revolucionaria" : " Hijos de la gran burguesía, despectivos hacia los estudiantes de origen obrero, que se cansarían pronto de protestar para heredar los negocios de papá"...
Sin menoscabar el impacto social que supuso el Mayo del 68, al ver esta película uno no deja de acercarse a los planteamientos del P.C. francés. Una juventud burguesa especialmente aburrida y creida de sus propias premisas filosóficas sobre la vida, la amistad y el amor, entre otros muchos temas, con un futuro asegurado y con exceso de tiempo para vaguedades.

Si a todo ello le sumamos una escritora que busca la inspiración en futilidades y el hombre maduro, bien pagado de si mismo y probando lo que aún le resta de atracción para las jovencitas, pues tendremos resumida esta película donde desde el tedio, el aburrimiento y el letargo que nos produce solo cabe destacar dos cosas, la rodilla de Claire cargada de erotismo y ya en el plano puramente cinematográfico la excelente fotografía de Nestor Almendros que realza más, si cabe, la belleza de los paisajes que rodean el chalet junto al lago.
El resto, absolutamente prescindible.
El resto, absolutamente prescindible.
4 de noviembre de 2007
4 de noviembre de 2007
15 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dos apuntes previos:
Uno: Aunque me reconozco como lector impenitente debo decir que no he leído el libro de Wells por lo que no haré referencia alguna a la fidelidad de la película con los planteamientos originales del autor.
Dos: Entre las críticas absolutamente trabajadas e interesantes de los compañeros de aficiones siempre tiene que haber y así las encontramos, las de quienes están convencidos de que el cine nació con ellos, que confunden el buen cine con el cine más espectacular y que seguro reconocen a Grifith, Lang, Murnau ó al mismísimo John Ford como personajes de Los Increíbles ó similar. Y ustedes y yo sabemos que increíbles si que lo son, pero la cosa no va por ahí...
Porque, del 1953 al 2007 han pasado 54 años y no me negarán que son muchos. Y además la pelicula no ha envejecido demasiado bien, quizás por tratarse de una serie B, buena eso si, pero B al fin y a la postre. Pero siendo objetivos y tratando en lo posible de remontarnos en el tiempo no podemos dejar de reconocer la calidad y originalidad para la época de los efectos especiales, tanta, que no representa sorpresa alguna la concesión de un Oscar por tal motivo. Y a quien le parecen fuegos artificiales le deseo años de vida para que compruebe que les parecerá a las generaciones futuras los efectos Spielberg, gran director, rey Midas de esto, pero que comparte Partenón con otros, de todos los tiempos, la mayoría no tan poderosos en lo que a finanzas se refiere pero de una calidad contrastada y que no desmerece en absoluto de la del director de ET.
Uno: Aunque me reconozco como lector impenitente debo decir que no he leído el libro de Wells por lo que no haré referencia alguna a la fidelidad de la película con los planteamientos originales del autor.
Dos: Entre las críticas absolutamente trabajadas e interesantes de los compañeros de aficiones siempre tiene que haber y así las encontramos, las de quienes están convencidos de que el cine nació con ellos, que confunden el buen cine con el cine más espectacular y que seguro reconocen a Grifith, Lang, Murnau ó al mismísimo John Ford como personajes de Los Increíbles ó similar. Y ustedes y yo sabemos que increíbles si que lo son, pero la cosa no va por ahí...
Porque, del 1953 al 2007 han pasado 54 años y no me negarán que son muchos. Y además la pelicula no ha envejecido demasiado bien, quizás por tratarse de una serie B, buena eso si, pero B al fin y a la postre. Pero siendo objetivos y tratando en lo posible de remontarnos en el tiempo no podemos dejar de reconocer la calidad y originalidad para la época de los efectos especiales, tanta, que no representa sorpresa alguna la concesión de un Oscar por tal motivo. Y a quien le parecen fuegos artificiales le deseo años de vida para que compruebe que les parecerá a las generaciones futuras los efectos Spielberg, gran director, rey Midas de esto, pero que comparte Partenón con otros, de todos los tiempos, la mayoría no tan poderosos en lo que a finanzas se refiere pero de una calidad contrastada y que no desmerece en absoluto de la del director de ET.

La película aprovecha el “tirón” Orson Welles, eso es evidente, pero los tonos religiosos y moralizadores, especialmente en su desenlace, limitan un tanto una obra que pudo ser algo más, a pesar de andar escasa de money money. Además de los espléndidos (para la época) efectos especiales y de un cromatismo más que interesante la película destaca por su imaginación, aunque seguro que en esta faceta Byron Haskin deberá rendir tributo de pleitesía a H.G. Wells. Lo afirmo con seguridad aún sin haber leído el libro...
4 de septiembre de 2007
4 de septiembre de 2007
13 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película suscita odios enconados y amores extremos. En Reel Film Reviews leemos: “La senda de los elefantes es un melodrama asombrosamente malo y completamente aburrido”.
Brian Koller en Epinions.com afirma: “La senda de los elefantes es una no intencionada comedia y es una buena manera de emplear dos horas.” En Cine Escondido (blog interesante) leo : “imágenes que parecen animadas de vida propia, que justifican el visionado de la película por sí solas, y que componen algunos de los instantes más electrizantes de la historia del cine” refiriéndose a las secuencias finales, si bien previamente el comentarista nos había regalado lo siguiente : “Tiene a unos chicos que no se creen demasiado sus papeles de marido atormentado por el espíritu de papi, el uno, y de seductor fracasado, el otro (Peter Finch y Dana Andrews, respectivamente)... ¿Qué puede quedar de la película después de asistir a tamaña exhibición de insustancialidades cinematográficas?”.
Bueno, pues en esta marabunta de opiniones absolutamente extremas, les dejo la mía por si les sirve:
Cuando ví Esmeralda la zíngara, afirmé que Dieterle era un director para revisar. Y eso es lo que he hecho y aunque de una a otra película pasaron nada mas y nada menos que quince años, la sombra de Dieterle es alargada y llena completamente la película. Y si me apuran el trabajo de dirección es mucho mas meritorio al no contar con la interpretación de un auténtico monstruo en todos los sentidos, el del jorobado Quasimodo y el del probablemente mejor actor del mundo mundial: Charles Laughton. Aquí se las tiene que ver con Peter Finch, Elizabeth Taylor y Dana Andrews que, aunque buenos actores, dignos, creíbles y profesionales no “llenan” la pantalla como Laughton.
Comulgo con la ideas recogidas en el post de Cine Escondido al respecto de las escenas finales que, aunque predecibles, y no tan electrizantes, nos dejan ese buen sabor cinematográfico y esa magia que algunas películas consiguen transmitir. Evidentemente los 103 minutos no son así, que si lo fuesen no estaríamos aquí comentando la película sino reverenciándola.
¿Película dirigida al público femenino?: Esto se afirma en algunas críticas leídas. Bueno, a mi me gustó y les aseguro que estoy libre de toda sospecha. ¿Dirigida al público infantil y juvenil?: Evidentemente no, por su contenido melodramático y triangular, pero estoy convencido que los ojos de los chavales se abrirían como platos ante el desfile inexorable de los paquidermos en busca de su destino.
Por ello, con absoluto respeto a los reconocidos críticos americanos, les digo que todos se equivocan, que sin ser la octava maravilla es una película con sus defectos pero también con sus virtudes. Con un William Dieterle que deja su impronta en todo el film y especialmente en las memorables secuencias finales y con tres actores que lo hacen bien, bastante bien.
¡Ojalá pudiésemos decir esto de muchas películas!.
Brian Koller en Epinions.com afirma: “La senda de los elefantes es una no intencionada comedia y es una buena manera de emplear dos horas.” En Cine Escondido (blog interesante) leo : “imágenes que parecen animadas de vida propia, que justifican el visionado de la película por sí solas, y que componen algunos de los instantes más electrizantes de la historia del cine” refiriéndose a las secuencias finales, si bien previamente el comentarista nos había regalado lo siguiente : “Tiene a unos chicos que no se creen demasiado sus papeles de marido atormentado por el espíritu de papi, el uno, y de seductor fracasado, el otro (Peter Finch y Dana Andrews, respectivamente)... ¿Qué puede quedar de la película después de asistir a tamaña exhibición de insustancialidades cinematográficas?”.
Bueno, pues en esta marabunta de opiniones absolutamente extremas, les dejo la mía por si les sirve:
Cuando ví Esmeralda la zíngara, afirmé que Dieterle era un director para revisar. Y eso es lo que he hecho y aunque de una a otra película pasaron nada mas y nada menos que quince años, la sombra de Dieterle es alargada y llena completamente la película. Y si me apuran el trabajo de dirección es mucho mas meritorio al no contar con la interpretación de un auténtico monstruo en todos los sentidos, el del jorobado Quasimodo y el del probablemente mejor actor del mundo mundial: Charles Laughton. Aquí se las tiene que ver con Peter Finch, Elizabeth Taylor y Dana Andrews que, aunque buenos actores, dignos, creíbles y profesionales no “llenan” la pantalla como Laughton.
Comulgo con la ideas recogidas en el post de Cine Escondido al respecto de las escenas finales que, aunque predecibles, y no tan electrizantes, nos dejan ese buen sabor cinematográfico y esa magia que algunas películas consiguen transmitir. Evidentemente los 103 minutos no son así, que si lo fuesen no estaríamos aquí comentando la película sino reverenciándola.
¿Película dirigida al público femenino?: Esto se afirma en algunas críticas leídas. Bueno, a mi me gustó y les aseguro que estoy libre de toda sospecha. ¿Dirigida al público infantil y juvenil?: Evidentemente no, por su contenido melodramático y triangular, pero estoy convencido que los ojos de los chavales se abrirían como platos ante el desfile inexorable de los paquidermos en busca de su destino.
Por ello, con absoluto respeto a los reconocidos críticos americanos, les digo que todos se equivocan, que sin ser la octava maravilla es una película con sus defectos pero también con sus virtudes. Con un William Dieterle que deja su impronta en todo el film y especialmente en las memorables secuencias finales y con tres actores que lo hacen bien, bastante bien.
¡Ojalá pudiésemos decir esto de muchas películas!.
10 de diciembre de 2006
10 de diciembre de 2006
13 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Podrán pasar los años, cambiar las costumbres y las modas, pero la niñez seguirá siendo la niñez, con su propio decorado, con los inmutables hilos sobre los que se teje: la escuela, la familia, los amigos, los sueños. Y estos son precisamente los elementos claves sobre los que François Truffaut construye su película.
El delito no es más que una consecuencia de circunstancias adversas, una tela de araña que con tales hilos forja el destino ó la casualidad.
La pregunta que Truffaut nos está formulando es : ¿Quién es el verdadero culpable?, ¿Es Antoine Doinel?, ¿Su maestro?, ¿René?, ¿Sus padres?.
A mi modo de ver, el verdadero valor de la película reside no tanto en desentrañar culpabilidades sinó en la forma en que se nos muestra el viaje hacia la vida, con el mar como símbolo de perfección. Un viaje que la propia vida convierte, como en este caso, en odisea.
Se percibe en la técnica cinematográfica aplicada porTruffaut un cierto academicismo, tal vez fruto de los propios orígenes del director francés y también un regusto autobiográfico que resta algo de objetividad al tema, pero en cualquier caso, ambas circunstancias confieren un valor diferencial al film.
El delito no es más que una consecuencia de circunstancias adversas, una tela de araña que con tales hilos forja el destino ó la casualidad.
La pregunta que Truffaut nos está formulando es : ¿Quién es el verdadero culpable?, ¿Es Antoine Doinel?, ¿Su maestro?, ¿René?, ¿Sus padres?.
A mi modo de ver, el verdadero valor de la película reside no tanto en desentrañar culpabilidades sinó en la forma en que se nos muestra el viaje hacia la vida, con el mar como símbolo de perfección. Un viaje que la propia vida convierte, como en este caso, en odisea.
Se percibe en la técnica cinematográfica aplicada porTruffaut un cierto academicismo, tal vez fruto de los propios orígenes del director francés y también un regusto autobiográfico que resta algo de objetividad al tema, pero en cualquier caso, ambas circunstancias confieren un valor diferencial al film.

En resumen un buen trabajo, justamente premiado que invita a reflexionar sobre la educación, no solo la académica, sino también la familiar y la que reciben los jovenes del propio entorno social. Esa educación que es el único legado que podemos dejar a nuestros hijos.
9 de octubre de 2008
9 de octubre de 2008
12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
La factoría Walsh, aclamada por productos como Los violentos años 20, Al rojo vivo ó High Sierra, entre otros muchos, dio la de arena con esta incursión en el género de tibias, calaveras, cruceros caribeños, islas del tesoro, cofres del muerto y botellas de ron. Y ello a pesar de las buenas perspectivas cinematográficas del negocio pirateril, con terrores de los mares de la talla de Henry Morgan y del propio Barbanegra, con enclaves insustituibles como Port Royale, con galeones absolutamente espectaculares y, como no podía ser menos, con la obligada presencia de la dama de corazones de aspecto indiano, perfil a la medida de Linda Darnell.
Pero no. A la película parece faltarle compromiso. El de el director con su obra y el de los actores con sus interpretaciones. La impresión que deja es que se trata de un producto realizado por encargo u obligación mas que por voluntad propia, sin creer en el propio proyecto que se está ejecutando. A veces las apariencias engañan pero no creo que este sea el caso. Hay desgana. Hasta el propio William Bendix, al que no vamos a descubrir ahora, con sus muecas y gesticulaciones parece querer romper la mediocridad y ponerle una nota diferente y discordante al tono anestesiante de la película.
Para no pecar de injusto, elevaré por encima del resto, la actuación de Robert Newton en el papel del pirata Barbanegra. Es la excepción que confirma la regla, el esfuerzo profesional frente a la desgana interpretativa. Aprobado también para Irene Ryan como Alvina, la dama de compañía aficionada al ron de melaza. El resto más que actuar parece que están esperando el autobús. Lamentable.
Menos mal que los navíos tienen buena presencia y que tanto galeones como paisajes marítimos salen favorecidos en la foto que si no apaga y vámonos...
Pero no. A la película parece faltarle compromiso. El de el director con su obra y el de los actores con sus interpretaciones. La impresión que deja es que se trata de un producto realizado por encargo u obligación mas que por voluntad propia, sin creer en el propio proyecto que se está ejecutando. A veces las apariencias engañan pero no creo que este sea el caso. Hay desgana. Hasta el propio William Bendix, al que no vamos a descubrir ahora, con sus muecas y gesticulaciones parece querer romper la mediocridad y ponerle una nota diferente y discordante al tono anestesiante de la película.
Para no pecar de injusto, elevaré por encima del resto, la actuación de Robert Newton en el papel del pirata Barbanegra. Es la excepción que confirma la regla, el esfuerzo profesional frente a la desgana interpretativa. Aprobado también para Irene Ryan como Alvina, la dama de compañía aficionada al ron de melaza. El resto más que actuar parece que están esperando el autobús. Lamentable.
Menos mal que los navíos tienen buena presencia y que tanto galeones como paisajes marítimos salen favorecidos en la foto que si no apaga y vámonos...
Más sobre FATHER CAPRIO
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana

