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Críticas de: Tony Montana
Tony Montana |
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(Sevilla, España)
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| 3199 | Películas valoradas |
| 173 | Críticas |
| 10 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
5,8
(ver sus estadísticas)
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Pozos de ambición (Petróleo sangriento) (2007)
Paul Thomas Anderson
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
17 de Febrero de 2008 |
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La empresa que ha emprendido Paul Thomas Anderson es tan grande como la que inicia ese magnate llamado Daniel Plainview, y siguen ambas el mismo camino. Mientras unas partes son portentosas, otras hacen que el conjunto de algo aparentemente perfecto caiga y no pueda volver a levantarse. Sin embargo, aquí pasa lo mismo que ocurría en Magnolia: el llevar a los personajes a situaciones tan extremas hace que resulta algo forzado en su resultado final, y se resienta de manera considerable, debido también a un excesivo metraje, y a una parte final de la cinta que destila exageración por todas partes, tanto en la puesta en escena, como en Daniel Day Lewis. Anderson se ha pasado de pretencioso al pretender contar esta historia épica con la única intención de pasar a formar parte de los clásicos imperecederos de la historia del cine, y le ha faltado tomar más distancia con respecto a la historia.
No son erróneas las comparaciones con Ciudadano Kane, pues el protagonista de la historia parece un calco de este personaje histórico. Las comparaciones con la obra maestra de Welles son por su imperiosa necesidad de demostrar a los demás que puede conseguir lo que quiere, y no se da cuenta de que el dinero y el poder no lo son todo en esta vida, que la familia, el respeto y la lealtad no se pueden comprar, pero no dudará en llegar al final por conseguir lo que se le antoje. Pero yo voy más allá y cito dos referentes para los mejores momentos de la cinta: John Ford y Dreyer. En la primera hora se hacen presentes en una puesta en escena y una temática que es lo mejor del conjunto final, con un lirismo que se va perdiendo con el paso del tiempo dentro de ese virulento drama. La mezcla de negocio e iglesia es muy provechosa para la película, y cuando el joven y carismático predicador desaparece, a la cinta le falta algo. A partir de aquí, a Anderson se le va la mano al querer abarcar tanto, sobre todo con el toque excesivamente psicológico a la cinta, poniendo un final indignante y redundante con todo lo que habíamos visto anteriormente.
Daniel Day Lewis es una fuerza de la naturaleza, y, si se le sabe controlar, únicamente dará cosas buenas. Pero si a esa fuerza la dejas actuar a sus anchas, no te garantiza algo bueno. Comienza la película con un par de secuencias sin diálogos en las que se basta para atraer la atención del espectador, pero luego se sabe el rey de la función y pretende adueñarse de cada plano. Frente a él, un sorprendente Paul Dano en ese telepredicador de comienzos del siglo XX, engañabobos de una comunidad inculta, el mejor lugar de aparición de cualquier fe basada en un ser improbable llamado dios. Hasta aquí bien, es una película que desmitifica todo lo mitificado, el dinero, la familia, el orgullo, pero, ¿Qué más? Anderson apuntó alto y se queda a medio camino, regalando algunos momentos imborrables que se mezclan con otros de la más insoportable necedad.
Tony Montana 
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El hombre que mató a Liberty Valance (1962)
John Ford
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| 7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
24 de Enero de 2006 |
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¿ Quién ha muerto ?. Ésa pregunta realizada por un periodista es el epicentro de toda la película. Esta cinta hay que tratarla más por su contenido que por el continente. La sensación que te deja es que acabas de ver un alegato contra la tiranía y a favor de la libertad. Aunque también muestra el desencanto de un género que, hasta la revitalización de Leone, estaba ya tocado de muerte. Es posiblemente el último gran western clásico hasta la llegada de la impresionante Sin Perdón.
Todo comienza de la manera más anodina, con un mero viaje del senador Stoddard hacia sus recuerdos. Contempla con nostalgia como aquel pequeño pueblo en el que vivió, trabajó, y se enamoró, no es más que una sombra de lo que antes, fue. Entonces, al comprobar cómo han quedado las cosas, y quizás en búsqueda de una reconciliación con sus fantasmas, decide narrarles a los periodistas de su antiguo periódico la verdadera historia de Tom Doniphon y de Liberty Valance.
Esta película es también un contraste de dos mundos, un choque de culturas: el joven Ransom llega a un pueblo " incivilizado " creyendo que podrá instaurar las leyes del derecho, y recién salido de la universidad, es un soñador utópico. Pero nada más llegar, le bajan de la nube con una brutal paliza, sello del que será su enemigo durante su estancia, y que le demuestra dónde acaba de llegar: el salvaje oeste. Aquí nadie se rige por libros y leyes, si no que impera la ley del más fuerte.
Ransom comienza a percatarse de que ha llegado a un sitio anclado en el pasado. Tom y Liberty representan ese pasado tan arraigado en el oeste americano, al igual que Vera Miles, pero esta, al ritmo que conoce más y más a Ransom, se da cuenta de que quiere huir de ese pasado misógino y comenzar una nueva vida. El contraste representado por la flor de cactus de Tom y la flor silvestre de Ransom.
En el guión, magnificamente escrito por Warner Bellah, se guarda la sorpresa hasta el final. Todo apunta a que Ransom es el protagonista, pero el personaje de Tom adquiere al final una importancia que no ha adquirido durante todo el metraje. Es un perdedor, un borracho, pero antepondra el bienestar de su amada al suyo propio, y eso le hará convertirse en un auténtito héroe en la sombra. La escena del bar entre Mavin y Wayne es sencillamente antológica. Dos egos en pura lucha, a ver quién influye más miedo a quién, y es realmente donde Stewart se da cuenta del mundo donde se ha metido al intentar parar la pelea, pero verse impotente en ella.
La prensa ocupa un lugar importantísimo dentro de la película, pues muestra la necesidad de la libertad de opinión, aunque muchos, como Liberty, abusen para censurar dicha opinión. También como un recuerdo de esas grandes historias que nunca deben caer en el olvido, aunque, como le responde el periodista a Jimmy Stewart al final de la película, cuando este le pregunta si van a escribir la verdadera historia, " En cuanto se imprimen en tinta, dejan de convertirse en leyenda ".
Tony Montana 
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El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007)
Andrew Dominik
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| 17 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
1 de Noviembre de 2007 |
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En la historia del western, varias cintas se han salido de su tangente para intentar crear un punto de vista diferente sobre las diferentes leyendas y mitos del oeste americano, y reinterpretar la historia a su manera y han intentado ofrecer al espectador algo a lo que no estaban acostumbrado, con más o menos éxito, y pusieron su granito de arena para el género más importante en la historia de este medio. Esta va un pasito más allá y se sitúa en un nivel más allá dentro del western, moviéndose de forma sinuosa entre el drama intimista y el western crepuscular, regado con gotas de expresionismo que dotan a la cinta de un lirismo abrumador, pero que no se queda en un mero ejercicio esteticista, dándole un toque fascinante y renovador a una historia mil veces contada.
Andrew Dominik disecciona al héroe en todas sus vertientes, analizando punto por punto el carácter del Robin Hood moderno, que aquí tiene más aristas de las que la gente le presume, descubriendo que la mayoría de las leyendas decepcionan, y que de héroe o leyenda a villano no hay más que un paso. Todos parecen ver en Jesse a un moderno Prometeo que roba a los poderosos para dárselo a los pobres, pero él mismo sabe, y Ford se dará cuenta con el paso del tiempo, que no es más que un ser humano, con sus numerosas debilidades. La película es la narración de ese proceso, de un personaje aparentemente frágil y honesto, pero que en el fondo se descubre a sí mismo como un cobarde. Presentado al comienzo como un ente casi fantasmagórico, el director va desnudando también el alma de Jesse James hasta hacerle vulnerable, y quitarle ese halo mágico que parecía rodearle en la primera secuencia. Es también una visión pesimista del mundo, de la decepción y la desconfianza como motor de todo, y es que aquí lo importante no son los asesinatos, si no lo que estos luego originan.
Pudiendo ser acusada de tediosa, plúmbea y barroca, es innegable que el estilo que ha escogido Dominik para su película es sorprendente para un western, de una lentitud asfixiante, densa, como si toda la película se tratase del último jadeo de un moribundo, construida a base de detalles, de miradas, de silencios, de risas. Dominik pone en escena un guión confuso por momentos, y que adolece de falta de continuidad en algunos momentos, y de falta de desarrollo en ciertos aspectos, pero que, conforme avanza la historia y el espectador ata cabos, funciona como un mecanismo de relojería. El interés del relato no está en ver cómo asesina Ford a James, pues el suspense se borra de un plumazo con sólo leer el título, si no qué cúmulo de circunstancias llevan al aniñado ladrón a asesinar a su héroe, y cómo lo maneja el director, haciendo de esta película algo más que un mero western, siendo heredera de Centauros del desierto y Sin Perdón en el estudio intimista del personaje protagonista, de todos sus miedos y sus inquietudes.
Tony Montana 
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Doomsday: El día del juicio (2008)
Neil Marshall
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| 11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
25 de Julio de 2008 |
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Esperaba más de la nueva cinta de Neil Marshall, irregular guionista pero un buen director de estilo publicitario capaz de, sin ser un David Fincher o un Zack Snyder, dotar de un ritmo trepidante y una atmósfera potente y agobiante sin recursos fáciles a su cine, pero al que le pierden las segundas mitades de sus películas, donde, sin cortapisas alguno, se desbarran en un ejercicio de estilo notable pero vacío en el que las referencias a grandes cintas se multiplican por doquier hasta hacer que la película termine siendo altamente impersonal, y a la que solo salvan la impecable narración del realizador y el brillante, aunque algo sobrecargado, montaje, especialmente en las secuencias de acción, y ese es el caso de Doomsday, que no es más que una macarrada en toda regla, una niñería de pésimo gusto en la que, de manera altamente incomprensible, se fagocitan grandes clásicos del cine de los últimos 30 años para crear un collage cinéfilo de escaso valor y aún más escaso interés, algo que se pierde a la media hora, más o menos, en la que el guión se olvida de la historia y únicamente se preocupa por enlazar un conjunto de escenas gore absolutamente gratuitas con secuencias de acción en las que la pericia del director consigue salvar un poco el resultado de uno de los libretos más pésimos de los últimos años. Doomsday termina siendo un despropósito de proporciones tan épicas o más como la búsqueda de los protagonistas derivada de una absoluta orgía psicotrópica propia de un niñatillo de quince años flipado con el tunning.
Y el primer error es tomarse en serio a la película en su primera y más que aceptable primera media hora, lo que hace imposible, sencillamente, que el espectador pueda apreciar la hora y pico restante que transcurre desde que los protagonistas entran en Escocia. Y es que, el intento de llevar a cabo su particular Apocalypse Now es una chorrada como un camión. Si la primera media hora no tuviera tan buena pinta, más allá del patético retrato que se realiza del malvado y pérfido Canaris, quizás el personaje más estereotipado que he visto en mucho tiempo, quizás la película fuese mejor, pero aquí se sientan unas bases que luego el realizador no culmina de manera satisfactoria, vulgarizando tanto su idea principal que llega a límites insospechados de ridículo y vergüenza. A raíz de esto, todo comienza a adquirir un tono demasiado surrealista y grandilocuente, el director y guionista pone el punto de mira bastante alto para su posterior desinhibición, en pos de la búsqueda de un Kurtz barato llamado Kane interpretado por el cada vez más decadente Malcolm Mcdowell, cuya aparición deparará algunos momentos delirantes que parecen surgidos de la cabeza de cualquier genio del cine basura, como Ed Wood o Uwe Boll.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Desde el mismo momento en que aparecen unos camiones sospechosamente parecidos a los de Aliens, el regreso, y matan a una vaca, de la que el director toma buena nota con un primer plano del cadáver ya bien muerto, para que conste en acta, el espectador sabe lo que se avecina: terror facilón sin valor alguno. Desde aquí, la historia pisa el acelerador y se olvida del freno para cocinar un plato con ingredientes que van desde la cámara lenta más estresante a la sangre y la casquería más gratuita amén de un diseño de producción anárquico y sin sentido pero donde destaca, por encima de todo, lo absurdo de todas las situaciones y la sinrazón que inunda cualquier acción, especialmente todo lo que acontece desde la secuencia de canibalismo donde esos clones de Mad Max, que no son otra cosa que fanáticos de Ska-P tras un concierto, demuestran lo malos que son y lo cabreados que están con Inglaterra por haberles tratado mal, y lo sádicos y peligrosos que son.
Y es que eso es lo peor, que pretende transmitir un mensaje crítico y un transfondo humanista y estudioso acerca del primitivismo del hombre. Los postulados de Marshall afirman que, en situaciones como las que plantea la película, más o menos, el apocalipsis, el ser humano saca su lado más animal y vuelve a sus orígenes, el canibalismo, donde únicamente se guían por sus instintos, y, si no, el personaje de Kane, al que se le pone como un ser magno y sabio que, con dos cojones, y ni corto ni perezoso, lleva a la gente a vivir a un castillo de modo medieval, lo que depara algún que otro plano homenajeador a El Señor de los Anillos. ¿Tiene todo sentido alguno? ¿Es capaz el director de dotar de una coherencia mínima a la cinta? No, respuesta sencilla y directa. Nada hay en toda la película que justifique estos comportamientos, más allá de la justificación irrisoria que da el personaje de Mcdowell a sus huéspedes, a los que, tras aleccionar de las maldades de Inglaterra y del terror que han vivido en Escocia con la brutalidad, los trata como animales, resaltando la idea sobre la que ronda el film: qué malo es el hombre. Pero lo peor no es eso, si no que pretende hacer una especie de recorrido temporal sobre la historia del propio hombre, recurso bastante alucinante, y decir que éramos malos en la edad media, con su iglesia y su teocentrismo, qué malo es el hombre en el presente, con sus políticos corruptos, y qué malo será el hombre en el futuro postapocalíptico, pues la historia de la humanidad es cíclica y nos volveremos a comportar como animales, alejados de cualquier tecnología moderna, a pesar de que los punkarras escuchan a los Fine young cannibals (qué sutil y qué irónico eres, Marshall) y nos comeremos unos a otros. O quizás lo que el director pretendía con todo esto es hacer una crítica a los primitivos escoceses, que visto lo ridículo que es todo en la película, y como el ser humano es tan malo y malpensado, podría ser.
Tony Montana 
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Match Point (2005)
Woody Allen
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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Abril de 2006 |
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Por fin he visto Match Point. Ciertamente, no puedo hacer otra cosa que quitarme el sombrero ante Woody Allen, por que ha construido un thriller modélico desde el primer plano de la red hasta el último primer plano de Jonathan Rhys Meyers con Londres de fondo. Hoy me dicen que esta película la ha dirigido Don Alfredo, y no puedo hacer otra cosa que creermelo, por que Woody ha sabido en todo momento cómo jugar con los elemtnso que tiene en el guión para, una vez sentadas las cosas, conseguir que todos mantengamos el corazón en un puño.
Quizás alejarse de Nueva York para ambientar la cinta en Londres le ha servido para realizar una película mucho más oscura, negra casi diría yo. Y partiendo de la base de que todo en esta vida está guiado por el azar, de algo tan nimio con un punto de partido en el tenis, Allen consigue demostrar durante la película que no hay nada previsto, que todo ocurre por que sí, sin más justificación que la propia fortuna. El personaje protagonista parece no saber en ningún momento nada de lo que hace, si no meramente deja que ocurra, como por arte de magia, desde que ingresa a trabajar en el club de tenis. A partir de este punto, todo ocurre como una cascada. Una serie de sucesos sobre los que no tiene ningún control, y que terminarán por llevarle a una vida que no desea, y en la que las cartas que le ha brindado el azar no dan ni para marcarse un farol... o sí... y ciertamente, el guión nos demuestra que todo lo que has hecho en el pasado, va a tener una relación con el futuro, como se comprueba al final...
Si siempre me he quejado de que Allen me parecía un guionista cojonudo, pero un director algo inferior, aquí sólo puedo callarme la boca. La verdad es que es una película donde la dirección y el guión, ambos excelentes, van cogidos de la mano. Un guión soberbio, donde siempre tenemos claro lo que pasa, pero nunca tenemos claro qué va a ocurrir en la secuencia siguiente. Y el final, los últimos 20 minutos, son algo primoroso, de lo mejor visto en los últimos años, con unas escenas muy " Padrino ", con un grandísimo uso de la música operística... a ello hay que unir unas grandísimas interpretaciones de todo el reparto, especialmente de Rhys Meyers. Está inconmensurable, no esperaba que este chaval pudiera serme tan creíble, por que su mirada transmite verdadera angustia, aunque todos sabemos que es un auténtico cabrón, y que todo lo que le pasa se lo merece... y bueno, Scarlett se merece punto y aparte. Es como el Clint Eastwood femenino, la última clásica. Tiene esas cualidades que únicamente poseían las grandes de verdad, y que la va a convertir en una de las más grandes de la historia si todo va bien. Y en esta película lo demuestra, es una mujer que puede obsesionar. Si se hiciera un remake de Vértigo, no dudo ni un sólo segundo quien debería ser Madeleine...
Tony Montana 
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