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Críticas de: Bloomsday
Bloomsday |
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(Alicante, España)
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| 3424 | Películas valoradas |
| 443 | Críticas |
| 7 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,0
(ver sus estadísticas)
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Besos robados (1968)
François Truffaut
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| 29 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Septiembre de 2006 |
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Agradable comedia romántica considerada por algunos, de forma exagerada en mi opinión, el mejor tratamiento del amor juvenil en el cine. Sin duda es encantadora (la película se ve sin pestañear), pero también algo volátil.
La película avanza con un tono casi improvisado, con personajes que parecen flotar alrededor de la cámara (aparecen y desaparecen sin las ataduras propias de una férrea narración). Todo encaja con el clima que Truffaut trata de insuflar a la película: un tono adolescente de inconsciencia, de besos furtivos, de vertiginosos amoríos... Un tiempo en que la vida parece ir por delante de nosotros mismos con un vigor incombustible, una energía que se alimenta de la calle y una naturalidad que se va perdiendo con los años.
Por ello es una película de momentos, de escenas puntuales de puntual intensidad emotiva. Es una película para decir ¡coño, qué bien plasma este tío tal sensación!, aunque luego el desarrollo del resto de la película parezca relleno. Y eso es lo que Truffaut buscaba. La simplicidad de lo directo, el efímero fogonazo. Suavizar y, de alguna manera, reparar aquello que quedó erosionado tras los 400 golpes.
Y sí, Truffaut era un tremendo romántico y un tremendo soñador. Para él la vida era el cine, y alguien con ese amor por lo cinematográfico tiene que ser por fuerza, pese a aquello de que “el cine es mejor que la vida”, un pertinaz vitalista (no sé si el cine es mejor que la vida pero sí sé que el amor al cine es amor a la vida). Y el amor a la vida necesariamente, en mi opinión, lleva al desencanto, a la decepción, a la nostalgia.
En cuanto a lo de que no es una narración convencional, que es más un ensayo... Bueno, es que era lo que Truffaut pretendía. Sus intenciones eran precisamente ésas. Otra cosa es que no guste o que, ya puestos, prefiramos propuestas más radicales como Jules et Jim, las narraciones de Vivamente domingo, El pequeño salvaje... o el tono hitchckoniano de La novia vestía de negro etc. Pero en todo caso es perfectamente comprensible que ese aire de descuido, ese tono de atolondramiento adolescente, no conecte con un buen número de espectadores al carecer de un riguroso hilo narrativo (la cinta, es cierto, parece no tener rumbo).
Pero Truffaut trató de impregnar el metraje de sensaciones más que narrarlas (cualquiera puede pensar que los devaneos amorosos van a ser lo fundamental de la película cuando en realidad están sólo apuntados). Evocar más que contar. No es el único camino (ahí está el ejemplo de Matar a un ruiseñor, una de las películas que mejor han retratado la infancia con su perfecta narrativa). Pero no me parece un mal camino.
Bloomsday 
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El cielo sobre Berlín (1987)
Wim Wenders
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| 37 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Octubre de 2006 |
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La teoría dice que la película trata sobre unos ángeles y su condena a vivir eternamente, a no tocar, a ver en blanco y negro...
Dice que observan a los seres humanos, espían sus pensamientos y tratan de consolarles en su desazón (se supone que en esas reflexiones hay mucho del ser humano, de sus miserias, de la culpa, del peso de la historia...). Pero no son humanos y uno se sacrifica para serlo. Bonita historia. En teoría.
En la práctica todo se queda en un batiburrillo pedante, vacuo y tedioso. Wenders olvida tender un puente al espectador, la manita para que se enganche a lo que está contando, aunque lo que esté contando sea espeso. La película no tiene calor, ni tiene misterio. Es fría y reluce. No hay más.
El final es un anticlímax en toda regla. Eso sí, la elección de Nick Cave le va al pelo. Engreimiento al cuadrado.
Lo mejor la grúa. Sin lugar a dudas. Lo demás es aburrido sí, pero es lo de menos. Lo que ocurre es que ni emociona ni sus reflexiones enganchan por pedantes, infladas y sobadas, ni su poesía fascina debido a un exceso de afectación y pretendida solemnidad de la que no se zafa la película en todo el metraje. Fallida en mi opinión, que no mala. Se nota demasiado que todo queda en una amalgama de planos y de secuencias válidas por sí mismas pero sin cohesión (así es la forma de trabajar de Wenders). Esa falta de coherencia interna hace que todo parezca un conjunto lacio de relativa bella factura y un contenido con muy buenos propósitos pero pocos resultados. La falta de cotidianeidad en la película es fundamental (no basta con asistir a los supuestos pensamientos de los viandantes si todos reflexionan como si leyeran 20 minutitos de Spinoza antes de dormirse). Así no hay rastro de calor humano en el asunto. Sólo una desproporción reflexiva sin atisbo de emoción que acaba por llevar al espectador a un ensimismamiento que no tiene nada de hipnótico sino narcótico. Error que, ni mucho menos, cometía en París, Texas.
No tiene la serenidad contemplativa de Ozu (un cineasta capaz de detener el tiempo para reflexionar sobre él, no sólo recrearse en la pausa por la pausa sin llegar a transmitir), la sensación de pura vida que transpira el cine de Truffaut ni la carga espiritual y tenebrosa de las imágenes de Tarkovsky. Por poner nombre y apellidos a cosas que no lo tienen.
Y es que esta película, en comparación con esos tres nombres antes citados, se queda en la pura teoría. Ésa, es cierto, Wenders se la sabe muy bien.
Bloomsday 
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AzulOscuroCasiNegro (2006)
Daniel Sánchez Arévalo
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| 34 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
5 de Abril de 2006 |
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Película pequeña y modesta en todos los sentidos. Tiene un guión apañadete, bien estructurado, con buenas ideas y adecuados golpes de humor (la comedia en esta cinta busca tan desesperadamente la complicidad del espectador que no siempre es tan fresca como pretende), con una adecuada distribución de situaciones y con buenas intenciones en cuanto a la descripción de los personajes (la mayoría están bien definidos e interpretados).
Personalmente creo que al guión aún le faltaba aquello de "dale otra vueltecita" (hay mucha paja por pulir y situaciones con las que estoy seguro que ni el propio autor está plenamente satisfecho), pero es interesante. Y sobre todo se nota demasiado que es del propio director. Son sus ideas, no ha querido quitar cosas que sobran y seguramente estaba tan convencido de que la historia funcionaba que ha olvidado que, para que nos funcione a nosotros, la realización ha de estar al mismo nivel que las ideas previas (por realización no sólo me refiero a planos bonitos, también a un desarrollo de la historia que enganche, muchas veces un plano consigue explicar un personaje o un conflicto mejor que 200 frases).
Por lo tanto la dirección tiene momentos eficaces (pocas veces pasa de ahí), pero también otros en los que o no se ha sabido plasmar bien las ideas del guión, o no se ha sabido tampoco pulir sus defectos (que los tiene).
Da la impresión a ratos de que es una película muy pegada al guión (y un guión no son sólo palabras), demasiado, en la que el director no ha sido capaz de plasmar con toda la intensidad requerida las ideas escritas y conseguir una película redonda (ideas sueltas sí, pero un global sólo aceptable y con algunos reparos). Todos los aciertos (visuales incluidos) son ideas me imagino ya trabajadas antes de empezar el rodaje, pero no da la sensación de que la plasmación en imágenes de todas esas ideas aporte nada a lo escrito, más bien me parece que le resta intensidad a algunas buenísimas intenciones (por no hablar de momentos de relleno como la fiesta. Había que meterla y se mete, tenía que ser escena de comedia y se intenta... pero el resultado es demasiado forzado y manido).
De todas formas es entretenida, no emociona por la bisoñez del director pero apunta maneras y quizás con el tiempo nos brinde algo con más cuajo.
Interesa fundamentalmente el protagonista: no triunfa, no supera sus frustraciones, su complejo de inferioridad... Se adapta. Como digo es una película que tiene elementos que van mucho más allá del tópico (buenas ideas tiene sin duda y buenísimas intenciones más) pero, finalmente, no se ha sabido obtener un resultado lo suficientemente intenso, sólo resultón. Recomendable en todo caso.
Mis pegas son para añadir un poco de negro a tanta opinión azulclarocasiceleste. La película me ha entretenido y, con la cartelera como está y siendo la primera película de este tipo, me parece más que suficiente.
Bloomsday 
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La caza (1965)
Carlos Saura
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| 31 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
4 de Diciembre de 2007 |
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Allí que se van escopeta en mano, el tomillo cosido a las fosas nasales, mirando directamente ese sol que pica más entre montes y conejos, con la frente perlada de un sudor aún fresco, con pana pegada a las piernas y pelados los hombros. Y se miran, y hablan; y Saura hace resbalar su cámara por ellos como si quisiera que el espectador se ahogara también en ese bochorno de digestión a medias y calor seco; en ese irrespirable, por pálido y espeso, blanco y negro.
Y no siempre Saura fue buen director, aunque siempre fue buen fotógrafo (o su hermano o el que sea... Yo hablo de lo que mis ojos reciben); pero en esta peli la crispación te llega, ya lo creo, te empapas de ella. Y luego España, y luego el tiempo, y luego los jóvenes, y los vencidos. Y los perdedores. Todo eso ya no importa; toda esa España rancia, de mañacos en pantalones cortos y escasa comida, chicas de la cruz roja en los 60, grises a caballo y niño córtate el pelo.
Pero la crispación, retratarla de este modo. El bigote de Alfredo Mayo y su cara adusta, firme, dictatorial. Cara de cabrón vencedor, de hijo puta. Y los cuellos transpirando y las moscas, el polvo y los matojos. El monte. Eso va más allá de guerras civiles y Franco y posguerras y Manuel Hedilla (y demás actores, más o menos desconocidos, de esa época que nos cansa sin conocerla apenas)... Esta película va más allá de la trillada temática del cine “apañó”, por tratarla no desde el panfleto, no desde la denuncia solapada y discursiva. Sino desde eso que algunos directores obtienen en alguna ocasión, muchos de casualidad, que se llama "confabulación". De los astros, los hados, las ninfas, de Apolo... De lo que sea.
Y ustedes dirán ¿atmósfera? Esta peli no tiene atmósfera. Pero no estaré de acuerdo, me temo. Porque esta película es España, o lo que fue España, no sólo por su trama o su “recao”; sino por su clima añejo, atrabiliario, asmático, de silencios impuestos y guiños forzados. Y eso es lo que a mí me llega de esa época, de esa memoria colectiva de país cerrado en sí mismo, caduco y podrido; de sus odios, sus recelos contenidos, sus servidumbres y sus montes y conejos.
Bloomsday 
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Escenas de matrimonio (Serie de TV) (2007)
Alberto Caballero
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| 41 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
4 de Diciembre de 2007 |
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La estoy viendo, ahora. La tengo puesta de fondo; sale la jovencita, la buenorrilla, está hablando con una amiga por el móvil... Algo dicen de no sé qué. Igual sonrío, un momento... a ver... No, al final no.
Este tal Caballero llega, arenga a los actores cual charla a un equipo de segunda B, digo yo que al menos eso hará, coloca con mimo la cámara sobre un trípode, y se va a tomar un café, quizás un voltio por el corte inglés y a tocarse un rato los cojones. Luego vuelve, ficha, y se las pira a ver pelis de Ozu para buscar inspiración.
Pese a todo le pongo un 4 porque hay que valorarlo como los antaño frecuentes minutos musicales. Esto es un ínterin entre las noticias de Fernando Alonso... estooo... las noticias de telecinco, y CSI o Gran Hermano. No es más, no hay más. Y sirve de trampolín a algunos actores, y pagan sus facturas... Y muchos ancianos se olvidan por un rato de reumas y pensiones. Y el espectador cena, discute con la familia y tiene algo, mientras, de fondo. Estos productos son para tener un runrún, un zumbido adherido al yunque y al estribo. Que el silencio hoy día, en esta sociedad nuestra (sociedad, qué palabra más fea), está muy requetemal visto. Y con razón, claro. Sin estos ratos nos tocaría parlotear con la mujer, el papi, la mami, los hijos, el perro o el lagarto. Y eso sería nuestra perdición como civilización primermundista publicitaria. No me jodas que no.
Eso sí, Avelino y Pepa, esos carismáticos personajes de singular gracejo, serán sustituidos próximamente (Al final, fíjense, le ponen los cuernos a la cinco con antena3. Otra escena de matrimonio al fin y a la postre) Tienen ya el relevo y lo van metiendo poco a poco, para que el cambio no sea climático, supongo... digo traumático.
Este país se va a la mierda.
Bloomsday 
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