|
|
|
Críticas de: Pedro
Pedro |
 |
(Madrid, España)
|
| 1478 | Películas valoradas |
| 83 | Críticas |
| 11 | Listas |
|
| Media de sus votaciones:
6,6
(ver sus estadísticas)
|
|
|
|
|
|
|
Expiación - Más allá de la pasión (2007)
Joe Wright
|
| 12 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Enero de 2008 |
|
|
La liberación de la culpa… Ése es el planteamiento, nudo y desenlace al que asistiremos en dos horas de largometraje donde se nos cuenta una historia de pasión entre dos jóvenes vista a través de los ojos de la hermana pequeña de ella; personaje que aun sin disponer del protagonismo de los interpretados por un correcto James McAvoy y una deliciosa Keira Knightley, es el núcleo sobre el que pivota el relato.
Sutilmente se introducen pequeños detalles como la máquina de escribir y los propios títulos iniciales redactados con ella, o unos objetivos de cámara que usan filtros para difuminar tanto la luz del sol como las luces artificiales, e incluso en ocasiones los contornos de las figuras, como si se tratase de dibujar un cuadro impresionista al estilo de Degas o Renoir. El cambio de esa tónica general de aspecto en la fotografía durante el excelente final de la película y una breve pero intensa interpretación de Vanessa Redgrave, nos llevarán al mismo tiempo que a entender todos los recovecos encerrados entre la pasión y el remordimiento, a ver el paralelismo entre los párrafos novelados (y como tales ficciones fuera de la realidad) y esa peculiar técnica empleada en las imágenes.
La cinta tiene tres partes dramáticamente diferenciadas. La primera, en la que se cuentan los hechos que darán lugar a la necesidad de la futura expiación, se trata con muy buen ritmo narrativo; no menos que la tensión dramática en aumento lograda en el desenlace. No obstante, durante la parte intermedia con la Segunda Guerra Mundial como escenario, el hilo de narración sufre ligeros baches sólo recuperados al ser precisamente estos momentos los que gozan de las mejores composiciones estéticas; entre las que cabe destacar la escena de la multitud esperando en la playa a ser embarcados. Aquí el director nos obsequia con un bello y largo plano secuencia en el que la cámara se guía por los tres soldados centro de la acción alternando de uno a otro mientras caminan entre la gente.
Si bien los breves saltos hacia atrás en el tiempo al inicio de la película ayudan a ofrecer distintos puntos de vista de los mismos hechos según el personaje que los observa y son ciertamente interesantes, se podría señalar como defecto en la estructura el abuso de saltos retrospectivos más adelante sin que ya sirvan al mismo motivo y prescindibles al no aportar nada a lo que hubiese sido perfectamente válido en desarrollo lineal. A pesar de ello, estamos ante una obra que viene a afianzar el notable trabajo ya hecho por el joven director Joe Wright en “Orgullo y prejuicio” hace un par de años, y con la que se consolida como una gran promesa en el dominio de la puesta en escena y la planificación del rodaje.
Terminando de aporrear mi teclado como el personaje de Briony Tallis, no creo necesario expiar el haber asistido a esta proyección, sino todo lo contrario… Quienes renuncien a verla o quienes hayan escrito alguna crítica vilipendiosa algún día arrastrarán, tal vez, la culpa.
Pedro 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
La escafandra y la mariposa (2007)
Julian Schnabel
|
| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
18 de Febrero de 2008 |
|
|
Como mariposa arranca la película, a pesar de que abusa de distorsionar las tomas subjetivas durante demasiado tiempo. Los mismos planos se podrían haber realizado sin necesidad de marear al público. Pero lo cierto es que aun así la técnica empleada funciona asombrosamente bien en la historia que se quiere contar y crea una interesante simbiosis espectador-protagonista.
El problema es que cuando uno siente las emociones y vuela libre dentro de un perfecto relato en el que se nos muestra la relación del enfermo con quienes le cuidan y su evolución mental en dicha situación, cuando llegamos a momentos verdaderamente conmovedores..., Schnabel nos saca de allí -quizás pensando que podría cansarnos- y mediante diversos flashbacks termina situándonos más en escenas inconexas del pasado de Jean Dominique Bauby que en su presente desolador y de lucha. Esos cambios de ritmo en la narración, lejos de suponer un desahogo, lo que hacen precisamente es terminar creando una escafandra que envuelve a la historia y le impide seguir volando alto.
Por lo demás, una meritoria fotografía, un esmerado montaje y una correcta banda sonora, aliñan un plato cinematográfico satisfactorio que alimenta admirables hechos reales, y en el que el director no contó en esta ocasión con una interpretación intensa y brillante como la que dejó Javier Bardem en el Reinaldo Arenas de su anterior biopic "Antes que anochezca".
Pedro 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
Dublineses (los muertos) (1987)
John Huston
|
| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
11 de Septiembre de 2005 |
|
|
El inmenso talento de John Huston recoge fielmente el texto de Joyce para contarnos una narración costumbrista en el Dublín de principios del siglo XX, con un desarrollo cotidiano, simple y realista a la par que lleno de naturalidad, que no pasaría de ser un cuadro descriptivo sin más trascendencia -aunque, eso sí, hermoso y con muy buenas interpretaciones- de no ser por el final repleto de fuerza que en poco más de cinco minutos llena de sentido el resto de la proyección haciendo de "Dublineses (los muertos)" una sobrecogedora y maravillosa película.
Es en esos cinco minutos de monólogo acompañado por los planos de la nieve cayendo sobre las tierras irlandesas donde uno no puede sino darse cuenta de por qué James Joyce es uno de los grandes escritores que en el mundo han sido y de por qué Huston se encuentra entre los grandes cineastas de la historia.
Pedro 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
El buscavidas (1961)
Robert Rossen
|
| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
31 de Agosto de 2005 |
|
|
Con el juego del billar como excusa, Robert Rossen hace un retrato voraz sobre el triunfo y la autodestrucción sacando todo el jugo a los personajes creados por Walter Tevis. Y si ésta es una de las obras donde brilla con mejor luz propia Paul Newman, también es la película de todo un personaje: “el gordo de Minnesota”, que interpretado magníficamente por Jackie Gleason adquiere en pantalla el mismo carácter legendario que se le supone en la ficción. Aunque el gato al agua se lo llevó la excelente fotografía en blanco y negro de Eugene Schüfftan, en general, el punto fuerte se encuentra en el trabajo de altura de todo el reparto, que mereció que fuesen nominados ese año al Oscar sus cuatro principales actores.
Newman no ganaría entonces el premio, que sin embargo sí recibiría un cuarto de siglo después por interpretar al mismo personaje en una continuación más floja: “El color del dinero”, dirigida por Martin Scorsese. Cosas de Hollywood. En cualquier caso, Paul le debe al buscavidas Eddie tanto la cima de su carrera como el haber aprendido a jugar algo más que bien al billar para rodar unas escenas donde, aunque sí algunos trucos, no había dobles.
Gran película con una tensa y perfecta atmósfera que acentúa el drama y con un uso de las elipsis que impulsa el ritmo más apropiado a la narración y ayuda junto a efectivos diálogos al desarrollo de unos protagonistas cegados por la ambición, el miedo a la soledad o la búsqueda de un sentido a la vida.
Pedro 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
Guantanamera (1995)
Tomás G. Alea (AKA Tomás Gutiérrez Alea), Juan Carlos Tabío
|
| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
28 de Agosto de 2005 |
|
|
Deliciosa road movie en clave de comedia que recorre la geografía cubana al son de los acordes de la popular canción Guantanamera con renovadas letras que narran los propios avatares de los variopintos personajes. Partiendo de un original planteamiento sobre una nueva política de entierros, los protagonistas acompañan en insólito cortejo fúnebre a la muerta por pueblos y ciudades antes de llegar a su destino. Durante el camino hay encuentros y desencuentros, personas que aprenden a conocerse, egoísmos, amores y desamores, amistades y enemistades, ternura, humor, vida y muerte… Pero esta película, que para muchos ha quedado como una buena y simpática comedia, es mucho más que eso debiéndose colocar entre las mejores obras del cine en español. No sólo por su buen ritmo, las logradas interpretaciones o ese halo tradicional y de descripción social que salpica a la narración, sino que lo que la convierte en un espléndido trabajo es sobre todo el envoltorio dentro del realismo mágico y cómo éste se encaja y desarrolla en el guión.
Es curioso como dicho elemento pasa desapercibido para algunos espectadores –lo cierto es que no pocos a los que alguna vez he preguntado–, cuando sin embargo es un componente importante que cambia el contenido de la historia dándole, además de un aire poético, un toque preciso a la resolución de los personajes.
Resulta tentador desvelar aquí el significado de ese detalle, pero mucho mejor es que quien lea estas líneas, si no ha visto aún la película, sepa tenerlo en cuenta, y si la ha visto y no había caído en ello, se anime a verla de nuevo. El elemento fundamental que da a la narración ese toque mágico y misterioso se encuentra en el personaje de una niña que aparece de vez en cuando: primero en una foto, luego al borde de la carretera, regalando una flor, etc… ¿Quién es esa niña? La propia película lo deja muy claro en una secuencia en la que se narra una vieja y hermosa leyenda mientras que se muestra fugazmente un plano de la niña acompañando a una mujer con un paraguas bajo la lluvia. Y este personaje infantil aparentemente secundario es en realidad la clave que incluso cambia el sentido del desenlace, cuando es esa misma niña a la que, tras su encendido discurso final, el funcionario Adolfo solicita ayuda para bajar del pedestal al que se había subido.
Un aliciente más para ver esta película que en cualquier caso nos hará pasar una hora y media larga muy agradable.
“Yo soy un hombre sincero,
de donde crecen las palmas,
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma...”
Pedro 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
|