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26 de marzo de 2011
26 de marzo de 2011
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La historiadora de cine María Lourdes Cortés en algún momento escribió que “el audiovisual centroamericano, ha tenido que surgir entre los escombros de las guerras y los desastres naturales, ha tenido que sortear dictaduras e invasiones, y sobre todo, ha tenido que pelear con pantallas copadas por las imágenes siempre perfectas del cine dominante”.
“A estas dificultades reales debemos sumar la ausencia de atención que los Estados nacionales han dado a la comunicación audiovisual propia. Centroamérica no ha tomado aún plena conciencia de la importancia de las imágenes en movimiento. No se ha interiorizado la idea de que "un país sin cine propio es un país invisible". De que las pantallas audiovisuales de nuestro tiempo son, como señala el cineasta argentino Octavio Getino, "el espejo sociocultural en el que una comunidad y cada uno de sus integrantes se proyectan y se autorreconocen, construyendo parte esencial de su identidad individual e histórica.”
Desde 1988 con “Un pasaje de ida”, de Agliberto Meléndez no veía una película de República Dominicana (todavía el título más importante de ese país). En esta ocasión “Trópico de sangre”, de Juan Delancer es un film que fundamentalmente tiene en algunas escenas, problemas de transiciones y enlaces, y si bien el relato luce por momentos con fuerza e interés, de pronto desaparece todo ello, ya que caprichosamente se desvía de los intereses del personaje Minerva, debido a que por momentos deja de ser el hilo conductor de la trama. ¿Esto resta un poco de “verosimilitud” a un relato que recrea una época de la dictadura de Rafael Trujillo? De todas formas deja una extraña sensación.
Por lo demás, cabe decir que al menos sobresale la actuación de Michelle Rodríguez como Minerva Miramal y Juan Fernández como Trujillo. Todavía el cine de Centroamérica dista mucho de tener ciertos estándares internacionales de calidad, aunque lo que importa a la larga, es contar la propia realidad. Ya lo dijo en su momento el escritor uruguayo Eduardo Galeano. “El cine latinoamericano es, hoy por hoy, la única prueba irrefutable de la existencia de Dios”.
“A estas dificultades reales debemos sumar la ausencia de atención que los Estados nacionales han dado a la comunicación audiovisual propia. Centroamérica no ha tomado aún plena conciencia de la importancia de las imágenes en movimiento. No se ha interiorizado la idea de que "un país sin cine propio es un país invisible". De que las pantallas audiovisuales de nuestro tiempo son, como señala el cineasta argentino Octavio Getino, "el espejo sociocultural en el que una comunidad y cada uno de sus integrantes se proyectan y se autorreconocen, construyendo parte esencial de su identidad individual e histórica.”
Desde 1988 con “Un pasaje de ida”, de Agliberto Meléndez no veía una película de República Dominicana (todavía el título más importante de ese país). En esta ocasión “Trópico de sangre”, de Juan Delancer es un film que fundamentalmente tiene en algunas escenas, problemas de transiciones y enlaces, y si bien el relato luce por momentos con fuerza e interés, de pronto desaparece todo ello, ya que caprichosamente se desvía de los intereses del personaje Minerva, debido a que por momentos deja de ser el hilo conductor de la trama. ¿Esto resta un poco de “verosimilitud” a un relato que recrea una época de la dictadura de Rafael Trujillo? De todas formas deja una extraña sensación.
Por lo demás, cabe decir que al menos sobresale la actuación de Michelle Rodríguez como Minerva Miramal y Juan Fernández como Trujillo. Todavía el cine de Centroamérica dista mucho de tener ciertos estándares internacionales de calidad, aunque lo que importa a la larga, es contar la propia realidad. Ya lo dijo en su momento el escritor uruguayo Eduardo Galeano. “El cine latinoamericano es, hoy por hoy, la única prueba irrefutable de la existencia de Dios”.
7 de noviembre de 2010
7 de noviembre de 2010
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siempre me ha fascinado la literatura de Agatha Christie y en cine sus obras han sido resueltas casi todas de forma acertada. En esta oportunidad bien podríamos enunciar lo mismo, aunque en el cine —eso sí—, los finales no deben resultar tan fulleros e inverosímiles, pues el espectador se siente estafado.
A pesar de todo, una vez observada la película, a uno le queda el grato sabor de un Charles Laughton preciso y un guión bien escrito. No obstante, la lección que deja este film bien realizado y con una alta calificación, es que nunca se debe escribir un guión sin conocer el final (recomendación del maestro del suspenso).
De todas formas, pienso que la gran obra maestra de Wilde sigue siendo “Con faldas y a lo loco”. Un poco sobrevalorada “Testigo de cargo”, pienso ha subido muchos escalones en su calificación, gracias a que, en clave de drama judicial: Nada es lo que parece. Esta es la idea madre de una película que tiene el factor de transitar por momentos, entre la comedia y el thriller, reafirmando precisamente eso: ¡Nada es lo que parece!
A pesar de todo, una vez observada la película, a uno le queda el grato sabor de un Charles Laughton preciso y un guión bien escrito. No obstante, la lección que deja este film bien realizado y con una alta calificación, es que nunca se debe escribir un guión sin conocer el final (recomendación del maestro del suspenso).
De todas formas, pienso que la gran obra maestra de Wilde sigue siendo “Con faldas y a lo loco”. Un poco sobrevalorada “Testigo de cargo”, pienso ha subido muchos escalones en su calificación, gracias a que, en clave de drama judicial: Nada es lo que parece. Esta es la idea madre de una película que tiene el factor de transitar por momentos, entre la comedia y el thriller, reafirmando precisamente eso: ¡Nada es lo que parece!
Gonzalo Restrepo Sánchez (Film critic. Barranquilla, Colombia)
2 de octubre de 2010
2 de octubre de 2010
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Federico Nietzsche decía que “la vida sin la música es un error”. Esto bien podría transcribirse en cualquier vida de músico famoso alguno. Y si bien el film no tiene una puesta en escena de factura, a todo melómano bien le interesa la vida de este el mejor trompetista hoy día en le planeta.
Una historia por lo demás interesante, donde Andy García se esfuerza por dejar bien en alto, lo que es y será Sandoval en la música contemporánea. Aplausos a esta cinta sobre la vida del músico cubano, y es que, como alguna vez escuché en un film de Ridley Scott: “Lo que hagas en vida tiene su eco en la eternidad”.
Gonzalo Restrepo Sánchez (Film critic. Barranquilla, Colombia)
Una historia por lo demás interesante, donde Andy García se esfuerza por dejar bien en alto, lo que es y será Sandoval en la música contemporánea. Aplausos a esta cinta sobre la vida del músico cubano, y es que, como alguna vez escuché en un film de Ridley Scott: “Lo que hagas en vida tiene su eco en la eternidad”.
Gonzalo Restrepo Sánchez (Film critic. Barranquilla, Colombia)
20 de agosto de 2010
20 de agosto de 2010
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Chris (Lars Eidinger) y Gitti (una excelente Birgit Minichmayr) son una pareja de alemanes treintañeros que pasan unas vacaciones en la isla de Cerdeña. Así que este film psicológico, donde las “condiciones del ser humano” revelan los sentimientos escondidos, permite escribir que se trata de una cinta que si bien “habla” de la relación en pareja, también sobre la incomunicación.
En “Entre nosotros”, es evidente que la mujer en su ambición de ser querida (y es aquí donde se tipifica al personaje), sobrelleva lo poco que el otro le brinda, y finalmente surgen los modos que “fastidian” más de una vez dichas relaciones. Entonces, ¿cómo comprender la frase conciliadora de Chris: “¡A veces me gustaría ser diferente!”?
Con claros ecos de “Viaggio in Italia” y con la palabra que prioriza en la puesta en escena (me recuerda en este contexto un poco el film “Sophie Scholl” de Fred Breinersdorfer), es a través de la divergencia entre las dos jóvenes personalidades de la historia (inseguro él, impulsiva ella), donde la joven cineasta Maren Ade expresa sus opiniones.
Gonzalo Restrepo Sánchez (Film critic, Barranquilla, Colombia)
En “Entre nosotros”, es evidente que la mujer en su ambición de ser querida (y es aquí donde se tipifica al personaje), sobrelleva lo poco que el otro le brinda, y finalmente surgen los modos que “fastidian” más de una vez dichas relaciones. Entonces, ¿cómo comprender la frase conciliadora de Chris: “¡A veces me gustaría ser diferente!”?
Con claros ecos de “Viaggio in Italia” y con la palabra que prioriza en la puesta en escena (me recuerda en este contexto un poco el film “Sophie Scholl” de Fred Breinersdorfer), es a través de la divergencia entre las dos jóvenes personalidades de la historia (inseguro él, impulsiva ella), donde la joven cineasta Maren Ade expresa sus opiniones.
Gonzalo Restrepo Sánchez (Film critic, Barranquilla, Colombia)
13 de junio de 2010
13 de junio de 2010
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este film que es una adaptación del best-seller homónimo de la escritora sueca Asa Larsson, relata la investigación del asesinato de un predicador religioso en una remota población del norte de Suecia. Al mejor estilo del thriller, todos los eventos a los que se enfrenta la abogada Rebecka Martinsson (Izabella Scorupco), la llevarán pronto a enfrentar la realidad de un crimen.
En este sentido, los elementos que va descubriendo y atando la abogada, van con escaso interés al espectador por la ambivalente actitud de los personajes, de quienes no sospechamos nada. Pero es que la historia tampoco nos deja pensar sobre ese asesino. ¿Es esto bueno o malo? A veces es bueno dejar caer la sospecha en alguien, o que haya un punto de inflexión, y no esperar como en este caso el final. ¿Qué resulta un telefilm? No me parece.
Gonzalo Restrepo Sánchez (Film critic. Barranquilla, Colombia)
En este sentido, los elementos que va descubriendo y atando la abogada, van con escaso interés al espectador por la ambivalente actitud de los personajes, de quienes no sospechamos nada. Pero es que la historia tampoco nos deja pensar sobre ese asesino. ¿Es esto bueno o malo? A veces es bueno dejar caer la sospecha en alguien, o que haya un punto de inflexión, y no esperar como en este caso el final. ¿Qué resulta un telefilm? No me parece.
Gonzalo Restrepo Sánchez (Film critic. Barranquilla, Colombia)
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