Cualquier documental que se precie de tal debe documentar e informar de algo, es una condición básica para ese formato cinematográfico. Por tanto ya empiezo diciendo que “Pina” anda por mal camino a la hora de analizarlo como producto que debe brindar datos.
El tráiler de “Pina” me había logrado motivar bastante, hacía parecer al documental como una oferta atractiva, tanto en lo visual como en lo sonoro. Claro, luego de ver la cinta me di cuenta de que lo mejor del documental precisamente estaba condensado en lo que veíamos en el tráiler.
Puedo sacar la conclusión de que el documental es llamativo en algunos pasajes gracias a las originales y deslumbrantes coreografías de bailes que vemos.
También puedo decir que la música de fondo que acompaña es en determinados momentos bastante llevadera y combina muy bien con lo visual.
El vestuario y algunas escenografías de fondo también contribuyen a otorgarle un bonito acabado estético a este documental.
Claro, todo ello es muy bonito de ver en un tráiler de 2 minutos de duración, pero como esta cinta dura más de una hora y media se termina haciendo bastante monótona y cansina de visionar, ya que sólo se exponen coreografías de baile, salpicadas muy de vez en cuando con algunas apreciaciones personales de bailarines que conocieron a Pina Bausch.
A mí no me convence para nada el hecho de que en el documental no se ofrezca mucha información de quién fue Pina, me parece una falencia bastante grosera del director Wim Wenders.
Todo esto mencionado anteriormente hace que la cinta sea agradable de ver sólo en algunos pasajes, pero como el metraje es bastante extenso y sólo se nos muestran coreografías de bailes, terminamos aburriéndonos ante la falta de dinamismo y la ausencia de datos que nos enseñen algo de Pina.
De la manera en que este documental está presentado no me despertó mucho interés, lo sentí distante y frío, y tampoco logré sentir empatía cuando los entrevistados aparecen muy fugazmente contando alguna anécdota y tratando de imprimir un aire nostálgico y sensible que resulta absolutamente fallido.
Quizás la vida de Pina Bausch sea muy interesante de conocer y de descubrir, pero la verdad que este documental no le hace honor a la homenajeada y no logra despertar ni de casualidad algo de curiosidad y menos aún de admiración por la bailarina.
Si bien al principio empieza bastante entretenida y con algunos momentos jocosos verdaderamente logrados, poco a poco el filme va decreciendo en intensidad, se torna demasiado extenso y monótono en su desarrollo, y nunca terminé por creerme la artificiosa implicación afectiva de los personajes en la causa revolucionaria que aparece en la historia.
Considero que es una cinta que va de mayor a menor, desinflándose poco a poco, perdiendo atractivo y emotividad, cambiando situaciones humorísticas y chispeantes del comienzo por acción muy insípida con tiroteos y causas revolucionarias que poco y nada interesan.
El metraje es demasiado extenso, los pasajes de acción poco y nada estimulan, y encima aparecen flashbacks que no se entienden y que en nada colaboran a hacer de este filme algo más llevadero y al menos pasable.
¡Agáchate, maldito! es una obra menor de Sergio Leone, muy poco inspirada en su argumento y muy irregular en su efectividad a la hora de hacer reír y emocionar al espectador con esa extraña mezcla entre drama (los personajes que se transforman y empiezan a implicarse emocionalmente con la causa de la revolución), comedia (toda la parte del comienzo donde los personajes se conocen y van descubriendo sus intenciones y “habilidades”, también la parte de la confusión donde en vez de banco encuentran una prisión) y acción (las batallas y la revolución).
Entre otras debilidades más allá de las que ya mencioné también hay que citar el montaje entrecortado, la fea fotografía, las secuencias de tiroteos tan largas que resultan anodinas, y la inelegante y muy poco atrayente banda sonora de Ennio Morricone.
Entre lo que más me gustó destaco las interpretaciones tanto de Rod Steiger como de James Coburn y los chispeantes momentos cómicos del principio.
Pero evidentemente que los desaciertos son a mi criterio muchos más, por tanto para mí este filme merece un suspenso por los motivos y aspectos negativos antes mencionados.
Bombas explosivas, chistes, asaltos a bancos y la revolución mexicana… todos elementos desarrollados al principio en clave cómica, para luego derivar en drama y en otros pasajes en acción pura y dura.
Es por ende una delirante amalgama que nunca llega a conformar una película atractiva ni llevadera.
Un paso en falso de Leone, no hay que ser tan necio como para negarlo ni tan inteligente para confirmarlo.
Ron Howard propone aquí un cuento de hadas moderno condimentado con algunos toques cómicos, claro que el tipo de humor presentado resulta demasiado tontón como para causar verdadera gracia.
Tomando como base la historia de “La sirenita”, Howard brinda una libre adaptación del cuento pero ofreciendo bastantes cambios, muchos de los cuales lamentablemente son lo suficientemente absurdos como para llegar a entusiasmar al público.
El argumento nos presenta a un vendedor de verduras (Tom Hanks) que termina enamorándose de una sirena (Daryl Hannah), la cual le mantiene su condición de tal en secreto por miedo a perderse los maravillosos 10 días que puede compartir con su enamorado en la gran ciudad.
Surge así una comedia romántica que intenta por momentos –aunque sin contundencia- tocar la sensibilidad del espectador.
Esta propuesta se presenta como la típica comedia de enredos provocados por una sirena que debe vivir en la gran ciudad y que no entiende ni conoce cómo funcionan las “contaminadas” sociedades civilizadas.
De esta manera aparecen en el filme algunos toques de humor verde combinados con las convencionales situaciones propias de la comedia slapstick, donde la gracia viene de la mano de la exageración en la violencia física.
De fondo se tocan temas que se contraponen tales como inocencia-picardía, amor verdadero-sexo pasajero, bondad pura-actitudes malintencionadas, sinceridad-ocultamiento “piadoso” de la verdad, etc.
Por lo demás: imponente presencia anatómica de Daryl Hannah interpretando a la sirena, Tom Hanks en el típico papel de galán bonachón y un John Candy totalmente desperdiciado en un papel secundario.
En fin: su magia no encandila ni seduce, su humor difícilmente logre risas, su romanticismo no emociona, su historia entretiene pero resulta previsible, mientras que el tono que Ron Howard le imprime a su película es como siempre blandengue y edulcorado.
Logra el 4 por el valor nostálgico que casi todas las obras ochenteras poseen.
Se nota que es una película que busca en forma flagrante resaltar el atemporal valor del trabajo en equipo por sobre el lucimiento individual de cada una de las partes.
También es bastante evidente que es un filme previsible que busca emocionar con una historia de superación personal donde se deben vencer obstáculos complejos (la no aceptación de los demás, el alcoholismo, las diferencias de opiniones que genera la desunión, la falta de confianza, el desánimo, el poderío deportivo del rival a vencer, y hasta el propio carácter que muchas veces juega en contra.
La historia nos cuenta cómo un entrenador de baloncesto llega a un pequeño pueblo para dirigir al equipo universitario de esa localidad. Allí encontrará fuertes resistencias de los pueblerinos, quienes le harán la vida imposible para que se vaya. De esta manera comienza un relato que nos muestra principalmente los entretelones del baloncesto tales como las presiones de un entrenador que recibe amenazas por los malos resultados, el entrenamiento no sólo físico sino mental de los deportistas, el pensar siempre en función del equipo donde nadie se debe destacar por encima del otro, el hambre de gloria y de demostrar a los demás que se puede llegar a la cima a pesar de las adversidades, y un pasado del cual avergonzarse entre otras cosas.
Bien por Gene Hackman quien se roba el protagonismo casi absoluto de la cinta, dando vida a un entrenador con mal genio que no se dará por vencido ante las trabas que le pongan en su camino para lograr sus metas deportivas.
Por tanto es una cinta noble en sus intenciones, la cual ostenta entre sus mayores virtudes la emotividad que posee en sus situaciones narradas, donde un grupo de muchachos deberá lograr el éxito - gracias a la pasión- venciendo a rivales mejores preparados y con mayores recursos (la típica historia de David y Goliat, pero en el plano deportivo).
Mientras que en entre sus falencias más notorias se encuentran la previsibilidad, la endeble historia de amor metida con calzador y la alevosa búsqueda de dejar moralinas con su historia.
Es un filme sencillo y simplista a la hora de plasmar en pantalla sus intenciones. Es una película que no se complica nunca en sus variantes, que va directo al grano para mostrar cuántos valores hay en juego detrás de la obtención de un logro deportivo. Además se nota sobremanera que es un filme donde se ha “tuneado” bastante su historia original para resultar más estimulante y emocionante.
Un drama que sigue la vida de una adolescente agresiva y violenta, una muchacha rebelde peleada con el mundo que le rodea.
Es una cinta que nos desarrolla un pedazo de vida, que centra su mirada en las dificultades de relación de una quinceañera con serios problemas de adaptación, la cual interactúa con los demás mediante la violencia física y verbal.
Es una jovencita que no responde a la autoridad de su madre, maltrata a su pequeña hermana y a sus pares, nunca ha tenido buenos ejemplos de los mayores, comienza a descubrir los impulsos sexuales con una persona prohibida, todo le molesta y casi nada le entusiasma.
Es un filme realista que nos muestra en general la disfuncionalidad de una familia sin muchas fortalezas en los vínculos. Pero se hace centro específicamente en la figura de la hija adolescente que sólo siente deseos por el baile, mientras que todo lo otro le molesta y poco le llama la atención.
Es también una historia de amor imposible, con bastante tensión sexual reprimida.
Resulta a grandes rasgos una cinta interesante, muy creíble y sin licencias en sus circunstancias.
Es por ello ideal para aquellos que gustan del cine intimista donde las crisis existenciales copan la pantalla dando por resultado una cinta pesimista y desoladora.
Quizás el defecto más notorio es que por allí la película es un tanto extensa y que de a ratos se haga un poco lenta y densa en su desarrollo. Sobre todo porque es bastante lineal en su intensidad, ya que no hay grandes momentos dramáticos que hagan aumentar la emotividad del espectador.
Por el contrario, las mayores virtudes de “Fish Tank” son que conserva la sobriedad en todo el metraje, que logra atrapar mínimamente la atención del espectador con las situaciones simples de vida que se desarrollan y que se beneficia de interpretaciones sumamente espontáneas y naturales que encajan a la perfección dentro del tono realista de la obra.