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Críticas 1.256
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
25 de octubre de 2007
33 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hubo una época en que iba al videoclub, y rebuscaba entre el terror de serie B y serie Z.
Pues bien, maldigo el día en que me traje esta cosa para casa que, además de mala, no tiene sentido alguno. Pero ya se sabe, cuando los franceses se ponen, se ponen en serio...
22 de octubre de 2010
30 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
La evolución más radical de un personaje jamás vista es, posiblemente, una de las bazas más salvajes de "Cold Fish", y es que tras tanto tiempo observando como se daban en la gran pantalla transformaciones de personajes para llegar a extremos inhóspitos, y precisamente cuando uno pensaba que era complicado llegar más lejos, aparece Sion Sono y planta delante nuestro un film delirante y bruta, que desguaza como un torbellino la naturaleza del protagonista y se despoja de cualquier presunción que el público hubiese podido realizar hasta el momento, pues llegados al punto límite Sono lo deja todo en manos de un caótico ser cuya senda escogida es la más inimaginable se mire como se mire.

Pero, empecemos por donde hay que hacerlo. Su presentación de personajes, a bote pronto, ya indica que en el ideario del director nipón algo no funciona como debiera funcionar: desquiciados de fachada presuntamente formal, personajes extremadamente sumisos, muchachas irredentas y descaradas... cualquier tipo de carácter parece tener cabida en un universo que, con pericia se va desgranando y mostrando que la presunta calma de su inicio sólo era eso, una hipotética descripción encontrada por un espectador que no sabe lo que se le viene encima y, lo mejor de todo, una descripción tan bien confabulada por el propio Sono, que incluso pese a un metraje que podría parecer abultado, no es más que una preparación, un hervidero de instantes cocinados a fuego lento que no hacen sino ir acondicionando el terreno para dar paso a su tramo más salvaje.
No queda ahí la cosa, sin embargo, para un cineasta que parece ir en busca de la controversia, aunque al final uno no sepa ni que pensar realmente, pues antes del ya citado torbellino, se puede observar como todo está calculado fríamente. No hay momento o espacio al que su ritmo no otorgue un sentido completo y, lo parezca o no, ello confiere una dimensión distinta a los personajes, cuyas intenciones pueden llegar a ser comprendidas parcialmente (por lo intrincada que resulta, durante su última parte, la propuesta de Sono), pero jamás entendidas en su totalidad, haciendo que al llegar a la parte final del discurso, la agitación y el caos se unan en un relato que, vistos sus primeros pasos, ni el más demente de los asistentes hubiese podido imaginar que se desarrollaría tal como lo hace. Sin embargo, ¿quién se para a imaginar algo cuando un trabajo tan radical se presenta de forma bestial ante uno? Seguramente, ni el propio Sion Sono conozca la respuesta, y eso es lo mejor de todo.
19 de octubre de 2007
30 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay que reconocerlo, tras ver "Mi hermana, mi amor" uno tiene que rendirse ante la evidencia y saber constatar que Vilgot Sjöman (del cual ya vi anteriormente "Soy curiosa: Azul") era un cineasta inteligente, uno de esos tipos que cuando cogían la cámara sabían que hacer con ella, pues todos y cada uno de sus planos están repletos de una intencionalidad increible, son planos que nos cuentan algo indirectamente, que nos hablan sobre sus personajes, sobre sus relaciones, y todo ello sencillamente colocando la cámara en un lugar u otro.
La puesta en escena no resalta en exceso, y se ve solapada por una fotografía en blanco y negro que no despunta demasiado y no resulta todo lo lograda que podría haber estado, así como los demás aspectos técnicos tampoco son gran cosa y sencillamente son una vía bastante prescindible para que Sjöman pueda trasladar la historia que nos aborda sin carencias, pero sin lucidez en ese apartado.

No hay, pues, demasiado que decir sobre formalidades, amen de la habilidad ya mencionada al principio con la que el realizador juega constantemente con sus planos y desenfoques, pero si nos introducimos en la historia, que se supone debe ser el eje principal de la cinta, no hallamos tampoco ni un ápice de solidez, originalidad o intensidad.
Puede que el hecho relatar unos acontecimientos que, encajados en esa época, debieron ser controvertidos, aporte un poco de interés al asunto, lo malo es que ese amorío hermana-hermano se cuenta sin hacer hincapié en diversos temas que podrían haber sido provechosos, dejándolos de lado y tiñiendo el trabajo de Sjöman de una simplicidad y un hastio demasiado grandes.

Sus personajes, además de que podrían ser definidos en una línea (el vanidoso, la prudente, etc..) cosa que no dice demasiado a su favor, actúan sin prácticamente motivaciones, es decir, les vemos tomar una decisión u otra, pero en ningún momento sabemos porque lo hacen, porque dirigen hacía un lado u otro sus acciones, o porque deciden lo que deciden, y todo queda en un trazo bastante ínfimo de lo que prometían ser unos protagonistas mucho más jugosos.
Luego el tedio se apodera de la pantalla ante tanto elemento desaprovechado, y terminas sin dar demasiada credibilidad a lo que estás viendo, cosa que hace de este, un ejercicio mediocre y que en ningún instante halla un verdadero camino a seguir como para ser del todo sugestivo.
19 de septiembre de 2007
30 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sí, puede que mi homenaje a este, bajo mi punto de vista, genio francés de los 60 sea precipitado, más todavía cuando sólo he visto "Le samourai" y el film que nos ocupa, pero lo cierto es que este tío era un verdadero maestro, un maestro capaz de infundir incluso inquietud rodando de modo parsimonioso, un tío capaz de empapar sus imágenes y sus secuencias de una veracidad única y palpable.

Sólo el momento que abre el film, todo lo que acontece en el banco, esos planos generales de su interior, los primeros planos de todos y cada uno de los personajes que deben adquirir protagonismo, la tranquilidad y el sosiego con que es dirigido cada uno de los acontecimientos que se dan en su interior, la impasibilidad de los rostros de esos atracadores que, con sumo cuidado y con nervios de acero siguen el proceso... todo, absolutamente todo, está rodado fabulosamente, magistralmente, como pocos lo harían.

Más adelante, la completa secuencia del tren, desde que empieza hasta que termina, desborda un aplomo y una sabiduría descomunales, por saber construir así unos instantes que otros hubiesen filmado con prisas y de modo descuidado, por dar a cada minuto, a cada segundo, el cauce adecuado para que todo esté en su lugar y quede retratado de la forma más fidedigna posible, y por imprimirle esa autenticidad a cada uno de los gestos y acciones del protagonista que la lleva a término.

Delon, "el guapo", que nunca destacó en el cine precisamente por eso, sino por el gran intérprete que era, ofrece una lección encauzando el papel de poli duro, un papel que, vistos sus rasgos, seguramente podría parecer algo anómalo para un tipo como él. Pues no, lo borda, y ofrece esos intensos duelos como en el lejano oeste, de dos miradas chocando, palpando la tensión, duelos que en determinado momento se erigen como un gran motor.

Hablar de un guión medianamente bien construido, y de la en ocasiones embarazosa realización del cine negro francés (es algo que, curiosamente, me suele suceder con este tipo de cine, que me lío), sería una nimiedad, como también lo es juzgar esta obra por ser, supuestamente, un trabajo menor de Melville, ni menor ni narices, una despedida que muchos querrían para sí.
Y el final... qué final, se me clava una espina al observar a Denueve impertérrita ante la situación que se da... una conclusión tan perfecta como dolorosa, y el mejor punto final que se le podría haber dado.
8 de noviembre de 2006
30 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Crimen
(Del lat. crimen).
1. m. Delito grave.
2. m. Acción indebida o reprensible.
3. m. Acción voluntaria de matar o herir gravemente a alguien.

Perfecto
(Del lat. perfectus).
1. adj. Que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea.
2. adj. Que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto. Jesús es un perfecto caballero.

Y mira que innumerable cantidad de realizadores lo intentaron durante años... Hitchcock, Kubrick, Kurosawa, Coppola, Serrador, Argento... ¿y para qué? Pues para que en 2003, llegase la pareja idonea y lo cometiese definitivamente con este brutal acuchillamiento del cine actual. Y no podía ser otra la pareja, la inefable Jennifer Lopez, acompañada del lamentable Ben Affleck, introducidos ante un guión que avergonzaría hasta al mismísimo Uwe Boll y de unos diálogos que serían la cima del humor para Blake Edwards.

PD: Por cierto, por una película ideada para lucimiento de Affleck, que comparte protagonismo con un pobre muchacho retrasado, ¡va este y le vacila!, sin palabras...
Pues eso... un crimen de los que se cometen con premeditación y alevosía cada X años...
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