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Críticas de: Vivoleyendo
Vivoleyendo |
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(Huelva, España)
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| 1161 | Películas valoradas |
| 600 | Críticas |
| 4 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,8
(ver sus estadísticas)
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Máscara (1985)
Peter Bogdanovich
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| 5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Julio de 2007 |
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Rocky creció sabiendo que era diferente. Su enfermedad le deformaba la cabeza y le provocaba terribles dolores. Con el apoyo de su madre, soportó y se enfrentó a las reacciones que su lacra provocaba en la gente. Era un chico muy inteligente y buena persona que sólo quería ser normal, sólo anhelaba aceptarse a sí mismo y ser aceptado.
Debe de ser terrible luchar contra uno mismo y al mismo tiempo ser consciente de que las personas a tu alrededor siempre te van a mirar con pena y con repugnancia, por mucho que traten de disimularlo. Saber que las chicas te van a rehuir porque no eres precisamente el chico de sus sueños. Saber que las vas a pasar canutas para encontrar un trabajo porque nadie quiere empleados "anormales".
Dura y emotiva película de Bogdanovich que refleja la realidad de un chico que padeció esa enfermedad. También representa la realidad de muchas personas que nacen padeciendo extrañas enfermedades congénitas o que las desarrollan en algún momento de su vida y que por ello se ven drásticamente relegados a esa zona que la hipócrita sociedad no quiere reconocer que existe pero que está ahí, y es la zona de los discapacitados que siempre van a encontrar que su calidad de vida es inferior, que van a ser señalados con el dedo, denigrados por gentuza cruel que se burla de ellos o que los infravalora por el hecho de tener un "defecto". Como si la auténtica discapacidad no fuera la que procede de la dureza de corazón, o el verdadero defecto no fuera la prepotencia, la arrogancia, la carencia de sensibilidad y de empatía. No hay defectos mayores ni peores que ésos, y lo peor es que la propia sociedad (o ciertos sectores de la misma) los fomentan.
En fin, ésta es una película que nos abre el corazón y nos hace sentir empatía (al menos a quienes tenemos la sensibilidad suficiente para ponernos en el lugar de otros). A mí también me hace pensar en los muchos tipos de discapacidad que existen, y los de origen físico tal vez no sean los peores. Tal vez lo sean los de origen social, y mucha gente los padece incluso sin darse cuenta.
Vivoleyendo 
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Memorias de una geisha (2005)
Rob Marshall
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| 5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Mayo de 2007 |
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Soy del parecer que si una película te enseña algo sobre una cultura distinta, otras formas de vida, y lo hace con convicción, entonces ha merecido la pena verla.
Yo sabía ya que las geishas no eran prostitutas corrientes (o esa es la imagen que nos venden), sino que eran educadas para ser "obras de arte en movimiento". Pero, ¿qué hay detrás de esa belleza aparente? Quizás lo que más me ha gustado de esta película es que muestra lo que hay detrás, y que detrás de todo ese esplendor se oculta un corazón que hay que acallar, unos sentimientos que hay que reprimir. La geisha no es un ser humano, es un autómata moldeado para gustar, ser deseado y vendido al mejor postor. Muchas jovencitas aspiraban a convertirse en geishas, tal vez porque se consideraba un gran honor y una forma de salir de la miseria. Pero tenían que aprender por el camino que el corazón de las geishas sufre porque no les pertenece. Y también tenían que aprender que el mercado de las geishas estaba regido por una competencia feroz que endurecía los corazones y generaba odios.
Comprendiendo sus formas de vivir y de pensar, puedo entenderlas y quizá muchas de ellas no tenían otra elección. Toda la parafernalia que se construía en torno a la satisfacción de los deseos de los hombres creaba para las mujeres una vida de esclavitud. Ellos eran libres de escoger y ellas tenían que conformarse con ser escogidas.
Tal vez no haya mayores cadenas que las que nos impone una cultura anquilosada en unas reglas estrictas y crueles.
Yo pensaba: ¡a tomar viento lo de ser geisha, escapa, chiquilla! Pero también pensaba: ¿qué vida puede esperar a una muchacha huida, sin familia ni amigos, sola en un mundo hostil? Y la comprendía. Y sentía que yo no podía juzgarla. Porque además, ya se sabe que en las pelis te lo suelen poner todo más bonito de lo que es en realidad. A saber cómo sería realmente ese mundo místico y misterioso de las geishas. Tal vez no se diferenciara gran cosa de la prostitución corriente. Y todo ese despliegue de hermosos y carísimos quimonos... Me da a mí que eso sólo se lo podrían permitir unas cuantas geishas privilegiadas, y que la mayoría no podrían llevar ropas tan caras. No creo yo que todas las casas de geishas tuviesen tanta riqueza. Pero son sólo suposiciones.
Propuesta muy interesante, de hermosa estética y fotografía. Si son capaces de resistir todo el entramado de intrigas, la disfrutarán.
Vivoleyendo 
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D'Artacan y los tres mosqueperros (Serie de TV) (1981)
Luis Ballester Bustos, Shigeo Koshi, Hidetaka Saitô, Taku Sugiyama
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| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
23 de Noviembre de 2008 |
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Ya no se hacen series de dibujos animados así. Tiendo a mirar atrás con esa sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor, al menos en cuanto a la calidad de la programación infantil de la televisión.
O tal vez será que ya he perdido aquel velo de divina inocencia, aunque aún trato de conservar algún rescoldo.
Ahora, cuando me da por mirar algo en la tele, sólo encuentro Shin Chans, dibujos manga violentos, y pocas cosas verdaderamente imaginativas y transmisoras de verdaderos valores.
Será que la época culminante de la televisión infantil hace mucho que cedió el paso y fue anulada por los programas basura, el sensacionalismo, los realities, el corazoneo y todo lo que aumenta las audiencias a cualquier precio, sin parar mientes en la calidad.
¿Dónde quedaron todas aquellas tardes en las que los niños éramos los líderes de la tele?
Aquellos dibujos de entonces yo los absorbí como una esponja absorbe el agua.
D'artacán y sus amigos, además de hacerme conocer el famoso libro de Alejandro Dumas padre, me ayudaron a crecer más feliz.
Yo era aquel perro-hombrecito valiente y honrado que soñaba con labrarse su futuro en la corte francesa como mosqueperro o integrante de la guardia del rey, y que tras muchos descalabros terminaba ganándose la firme amistad de tres de los mejores mosqueperros, así como el amor de Juliette, una de las damas de la reina. Y también la enemistad del intrigante y ambicioso cardenal Richelieu y sus sicarios.
Siguiendo capítulo a capítulo esta adaptación de la novela, aprendí un poco sobre unos tiempos concretos en Francia, entramados políticos y luchas de poder y de intereses que incumbían a reinos enteros.
Y también aprendí que la amistad y el trabajo en grupo hacen fuerte a la gente, y que el honor es una virtud rara y escasamente respetada... Excepto por quienes lo han interiorizado como un código de vida.
Vivoleyendo 
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Las aventuras de la abeja Maya (Serie de TV) (1975)
Hiroshi Saitô, Mitsuo Kaminashi, Seiji Endô
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| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Noviembre de 2008 |
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Esta es otra de mis series de dibujos animados intocables.
Al recordarla, de nuevo vuelvo a sentirme afortunada por haber nacido en el momento propicio para que esta serie se cruzara en mi trayectoria vital en mis años tiernos.
Entre tantos dibujos animados que seguí, los de "La abeja Maya" son de los que recuerdo con más cariño.
Cuántas tardes la dulce Maya me cogió de la mano y me condujo volando a su país multicolor, me presentó a todos sus amigos, que se convirtieron automáticamente en amigos míos también, y me hizo pasar por cientos de aventuras, entre las cuales la de crecer y transformarse en una persona mejor cada día era la aventura más hermosa.
Maya, la traviesa y entrañable Maya, una abeja obrera inquieta e imaginativa, nos enseñó lecciones de humanidad.
En algún momento de mi crecimiento, ella me tomó de la mano y avanzó a mi lado dejándome en los labios el regusto dorado de la miel, y ya nunca me soltó.
Siempre volará conmigo.
Vivoleyendo 
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La gran ilusión (1937)
Jean Renoir
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| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Noviembre de 2008 |
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Tomando como fondo el comienzo de las hostilidades europeas en los albores del siglo veinte, Renoir da un paso de gigante hacia ese cine de calidad indiscutible en el que se reúnen todos los elementos que dan forma a una película venerable. Un guión agudo y lúcido, que sabe conjugar emoción, humor y tragedia sin sentimentalismos ni alardes, un reparto sensacional, una fotografía minuciosa e impactantemente nítida, una banda sonora digna y un empleo sobrio pero certero de los diversos recursos cinematográficos a la hora de contar al espectador una historia sobre la auténtica amistad, la que no entiende de nacionalidades, ni de fronteras, ni de creencias, ni de diferencias sociales. Más que un relato sobre el estallido de la Primera Guerra Mundial, Renoir traza un análisis de contenida emotividad sobre la universalidad de los sentimientos y de las afinidades y desavenencias humanas.
El marco es una sucesión de campos de concentración alemanes, donde deportan a los oficiales extranjeros tomados como prisioneros de guerra. Observamos cómo se les dispensa un trato respetuoso acorde a su rango militar, pese a su nacionalidad extranjera. Los protagonistas son un grupo de oficiales franceses cuya estancia en los campos vamos siguiendo. Un puñado de hombres que conviven durante meses y que desarrollan intensos lazos de fraternidad y camaradería, y que alimentan la ilusión de fugarse. Juntos, comparten confidencias, recuerdos, sus experiencias diarias y planes de fuga.
Lo mejor de este drama está en la manera de filmar las relaciones humanas, la brillante sutileza, la mordacidad y el lirismo de los diálogos, la soterrada ironía, la frescura y la naturalidad del trato entre las personas, el poso de amargura que a veces queda en el fondo, y esa esperanza que se otea en el horizonte, allá lejos, en el límite con Suiza…
La gran ilusión es la que mantiene las energías de los corazones que sueñan con el final de la guerra, y que aguardan un futuro sin cárceles ni cancerberos en el que caminar por un suelo ajeno a las fronteras humanas, dirigiéndose hacia las alas de la libertad.
Vivoleyendo 
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