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7
4 de marzo de 2009
4 de marzo de 2009
13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué gran actor es Alan Arkin, lástima que no haya elegido mejor sus películas. En este caso sí que lo ha hecho.
Las hermanas Sprecher, Jill y Karen, han escrito un buen guión y Jill, después de su primer largo Clockwatchers (Esperando la Hora/1.998), realiza una soberbia dirección de actores. Esta película llama y mucho la atención por el buen reparto que tiene, pero, enseguida, despierta también un gran interés por la original forma de estar narrada la historia con una licencia absoluta sobre el tiempo de la misma. No me parecen tan originales las microhistorias que se van enlazando, esto parecía ser una marca de muchas películas de ese momento, por ejemplo en los largos de González Iñárritu cuando trabajaba con el guionista Guillermo Arriaga. Sin embargo no desdice el resto.
Viene Jill Sprecher de moverse con soltura en Sundance y consigue con Thirteen Conversations about one thing mejorar sus anteriores registros con un largo muy del estilo de lo independiente.
El tema del que se nos habla es la felicidad y todo parece indicar que lo que el guión defiende es la trampa que supone caer en la creencia de que existe una cosa tal. Sin embargo, no me parece que sea así. Por detrás de todos los males que los personajes deben sufrir y que les lleva, si no la tenían ya, a una postura escéptica sobre la existencia o la posibilidad de la felicidad, hay un mucho de optimismo que se ve elevado al punto principal del guión en el último plano de la última escena.
Ese plano cambia la concepción de la película. El punto de vista de las hermanas Sprecher que parecía falto de cualquier esperanza, sufre un giro inesperado con ese detalle. Dulcifica un tanto la apuesta y la elimina de la lista de aquellas películas que no dan concesión alguna a la galería. Aquí hay un rayo de esperanza tan grande como la sonrisa de Alan Arkin/Gene puede ser.
Hay muchas guionistas que se centran en darnos una visión de las historias desde la mujer, Jill Sprecher, en cambio, hace una introspección en personajes masculinos y femeninos consiguiendo nota alta.
La interpretación de Turturro, DuVall y, sobre todo Alan Arkin, con su naturalidad y su humanidad, hacen el resto. No así Matthew McConaughey que debe seguir dedicándose a cosas como Sahara (Breck Eisner/2.005) o Fool's Gold (Como locos...a por el oro/Andy Tennant/2.008)
Lo mejor: El guión y un gran Alan Arkin.
Lo peor: Cierta falta de orginalidad y Matthew McConaughey.
Recomendable.
Las hermanas Sprecher, Jill y Karen, han escrito un buen guión y Jill, después de su primer largo Clockwatchers (Esperando la Hora/1.998), realiza una soberbia dirección de actores. Esta película llama y mucho la atención por el buen reparto que tiene, pero, enseguida, despierta también un gran interés por la original forma de estar narrada la historia con una licencia absoluta sobre el tiempo de la misma. No me parecen tan originales las microhistorias que se van enlazando, esto parecía ser una marca de muchas películas de ese momento, por ejemplo en los largos de González Iñárritu cuando trabajaba con el guionista Guillermo Arriaga. Sin embargo no desdice el resto.
Viene Jill Sprecher de moverse con soltura en Sundance y consigue con Thirteen Conversations about one thing mejorar sus anteriores registros con un largo muy del estilo de lo independiente.
El tema del que se nos habla es la felicidad y todo parece indicar que lo que el guión defiende es la trampa que supone caer en la creencia de que existe una cosa tal. Sin embargo, no me parece que sea así. Por detrás de todos los males que los personajes deben sufrir y que les lleva, si no la tenían ya, a una postura escéptica sobre la existencia o la posibilidad de la felicidad, hay un mucho de optimismo que se ve elevado al punto principal del guión en el último plano de la última escena.
Ese plano cambia la concepción de la película. El punto de vista de las hermanas Sprecher que parecía falto de cualquier esperanza, sufre un giro inesperado con ese detalle. Dulcifica un tanto la apuesta y la elimina de la lista de aquellas películas que no dan concesión alguna a la galería. Aquí hay un rayo de esperanza tan grande como la sonrisa de Alan Arkin/Gene puede ser.
Hay muchas guionistas que se centran en darnos una visión de las historias desde la mujer, Jill Sprecher, en cambio, hace una introspección en personajes masculinos y femeninos consiguiendo nota alta.
La interpretación de Turturro, DuVall y, sobre todo Alan Arkin, con su naturalidad y su humanidad, hacen el resto. No así Matthew McConaughey que debe seguir dedicándose a cosas como Sahara (Breck Eisner/2.005) o Fool's Gold (Como locos...a por el oro/Andy Tennant/2.008)
Lo mejor: El guión y un gran Alan Arkin.
Lo peor: Cierta falta de orginalidad y Matthew McConaughey.
Recomendable.
7 de diciembre de 2009
7 de diciembre de 2009
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante adaptación de la novela de Helene Hanff magistralmente encarnada por Anne Bancroft, se trata de una interesante historia autobiográfica acerca de la lejana relación entre una escritora bibliófila y su librero. El contacto entre ambos se mantiene siempre en un nivel epistolar y ahí reside el gran mérito de este largo. Mantiene el interés y el ritmo a pesar de que, aparentemente, la apuesta sea arriesgada debido a que el guión se centra en las cartas que van y vienen. Lo cierto es que se trata de una historia de otra época, un momento en el que las cartas tenían un valor que hoy en día las nuevas tecnologías se han encargado de anular. Sería incomprensible mantener la actualidad de la apuesta si pensamos en mensajes de móvil, por ejemplo. Por eso puede entenderser que este largo se atragante a quienes no han vivido la intensidad y la calidad que puede tener una relación así vivida.
Lo mejor: Anne Bancroft
Lo peor: No acaba de concretar en ningún momento el prometedor arranque
Lo mejor: Anne Bancroft
Lo peor: No acaba de concretar en ningún momento el prometedor arranque
Recomendable
15 de marzo de 2011
15 de marzo de 2011
18 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
No encontré alma por ningún lado en esta bienintencionada, por momentos original y metafórica cinta. El alma se pierde en un sinfín de idas y venidas que entorpecen el discurso, la narración, hasta límites insospechados. Una amalgama de tópicos mal hilvanados arrancan la cinta, con detalles técnicos y poca chicha que llevarse a la boca. La academicidad otorga un desapasionado panorama tan glacial que no llega a motivar. Interesar sólo a ratos de la mano de una buena puesta en escena y diferentes actores de oficio.
La torpeza de la narración estropea lo que me parece una buena idea acerca de elementos transversales del tiempo a través de los sentimientos que provocan la música.
Menos fino, como digo, es el recurso a lo nigromántico para justificar una serie de narraciones que poco tienen en común las unas con las otras más que la sospecha de que se ha querido envolver la ideas original con otras que pretenden adornarlas y, más bien, la echan a perder.
Existen muchas cosas en esta cinta, demasiado metraje, demasiada buena intención, pero por ningún lado se transmite al espectador el arrobamiento que se le supone a ese instrumento medio divino que nace de las manos del amor de un padre. Ese sentimiento enseguida se echa a perder y falta mucho pegamento para engarzar los diferentes momentos y tiempos.
Existen, sin embargo, unas malas transiciones temporales que no dicen nada bueno de los guionistas.
Como digo buenas intenciones y poco más.
La torpeza de la narración estropea lo que me parece una buena idea acerca de elementos transversales del tiempo a través de los sentimientos que provocan la música.
Menos fino, como digo, es el recurso a lo nigromántico para justificar una serie de narraciones que poco tienen en común las unas con las otras más que la sospecha de que se ha querido envolver la ideas original con otras que pretenden adornarlas y, más bien, la echan a perder.
Existen muchas cosas en esta cinta, demasiado metraje, demasiada buena intención, pero por ningún lado se transmite al espectador el arrobamiento que se le supone a ese instrumento medio divino que nace de las manos del amor de un padre. Ese sentimiento enseguida se echa a perder y falta mucho pegamento para engarzar los diferentes momentos y tiempos.
Existen, sin embargo, unas malas transiciones temporales que no dicen nada bueno de los guionistas.
Como digo buenas intenciones y poco más.
28 de marzo de 2013
28 de marzo de 2013
16 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una película con muchas más pretensiones que cine. Una crítica desaforada, exagerada, hiperbólica al mundo de los medios de comunicación, especialmente a la pequeña pantalla y a los intereses que se mueven, casi desde sus inicios, detrás de ella debido a la enorme impronta que deja en sus consumidores.
Y es una pena porque la reflexión goza de buena salud hoy en día. En el momento en el que la televisión parece haberse caricaturizado a sí misma, en el momento en el que lo único que se puede esperar de la parrilla es el siguiente esperpento que sobrepasa al anterior, bien cabría un poco de crítica en todo este asunto.
Pero lo que la película de Lumet ofrece se pierde por el exceso, exceso de metraje, exceso de gritos y actuaciones desmesuradas, exceso de crítica hasta llegar a lo ridículo, exceso allí donde se mire.
Actores desaprovechados como Golden o Duvall con papeles tan esquemáticos como paranoicos, personajes que son capaces de pasar de cero a cien en un fundido en negro, otros que se desaprovechan a sí mismos como una Dunaway muy lejos de ofrecer algo fiable.
Y es una pena porque la reflexión goza de buena salud hoy en día. En el momento en el que la televisión parece haberse caricaturizado a sí misma, en el momento en el que lo único que se puede esperar de la parrilla es el siguiente esperpento que sobrepasa al anterior, bien cabría un poco de crítica en todo este asunto.
Pero lo que la película de Lumet ofrece se pierde por el exceso, exceso de metraje, exceso de gritos y actuaciones desmesuradas, exceso de crítica hasta llegar a lo ridículo, exceso allí donde se mire.
Actores desaprovechados como Golden o Duvall con papeles tan esquemáticos como paranoicos, personajes que son capaces de pasar de cero a cien en un fundido en negro, otros que se desaprovechan a sí mismos como una Dunaway muy lejos de ofrecer algo fiable.

La crítica pierde su fuerza con el exceso y eso es lo que le ocurre a esta película que a base de intentar percutir con el martillo una y otra vez, ha terminado por romper el propio martillo.
Una pena.
Una pena.
22 de febrero de 2009
22 de febrero de 2009
13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
El psicoanálisis de Freud es una de las teorías de mayor éxito en la historia de occidente. Hasta tal punto, que se ha llegado a convertir en una filosofía.
Huston nos cuenta los orígenes de la teoría, lo cierto es que la película gira más en torno al psicoanálisis que a la figura de su creador. La arqueología psicoanalítica es la que domina todo el largo. En el prefacio de la película se explica el porqué, como ya es un lugar común, las obras de Copérnico, Darwin y Freud (cabría añadir a Marx y a Nietzsche en el mismo grupo) han supuesto la ruptura de la secular dependencia del saber humano de la religión y el oscurantismo. Por eso el psicoanálisis merece un lugar especial en el reino de la psicología al haber sido el primer sistema que plantea que la parte no consciente de nuestra mente no está dominada por ningun ser trascendente al hombre. La explicación de esa parte que no controlamos de forma consciente se agota en nosotros mismos.
Por tanto, la figura del largo no es el propio Freud, no es una película biográfica (aunque, evidentemente, la vida del escritor está presente) sino de una película que rinde homenaje a los orígenes de la teoría presentando el cómo y el cuándo de su gestación.
El viaje de Freud para estudiar con el profesor Charcot y la relación Breuer/Freud marcan el comienzo de la narración. La primera media hora de cinta es, de largo, la mejor parte porque narra con exactitud e interés los inicios de la teoría; entrados en materia, surge uno de los grandes inconvenientes de haber dirigido los focos para la teoría en vez de para Freud. Los distintos aspectos que van completando la construcción del edificio psicoanalítico, tales como el fenómeno de la transferencia, las etapas de maduración sexual de los niños, los lapsus del lenguaje o el complejo de Edipo, son contados de forma apresurada y sin rigor histórico. Este grave error de guión condiciona en exceso un filme cuyo arranque resultaba más que prometedor.
El título, por tanto, puede inducir a error porque se ajustaría más a la verdad si nos hiciese comprender que es el psicoanálisis el tema central de la obra. De hecho puede ser usada como una introducción para el iniciado en los estudios psicoanalíticos.
Montgomery Clift realiza un excelente trabajo, aunque, en ocasiones, aparezca un tanto perturbado para la personalidad y la fama que Freud se forjó.
Buena dirección de Huston que logró con ella la nominación al Oso de Oro de Berlín.
Lo mejor: Servir de introducción clara y comprensible a la teoría psicoanalítica, la interpretación de Montgomery Clift
Lo peor: El atasco de teorías en la segunda mitad del film
Recomendable.
Huston nos cuenta los orígenes de la teoría, lo cierto es que la película gira más en torno al psicoanálisis que a la figura de su creador. La arqueología psicoanalítica es la que domina todo el largo. En el prefacio de la película se explica el porqué, como ya es un lugar común, las obras de Copérnico, Darwin y Freud (cabría añadir a Marx y a Nietzsche en el mismo grupo) han supuesto la ruptura de la secular dependencia del saber humano de la religión y el oscurantismo. Por eso el psicoanálisis merece un lugar especial en el reino de la psicología al haber sido el primer sistema que plantea que la parte no consciente de nuestra mente no está dominada por ningun ser trascendente al hombre. La explicación de esa parte que no controlamos de forma consciente se agota en nosotros mismos.
Por tanto, la figura del largo no es el propio Freud, no es una película biográfica (aunque, evidentemente, la vida del escritor está presente) sino de una película que rinde homenaje a los orígenes de la teoría presentando el cómo y el cuándo de su gestación.
El viaje de Freud para estudiar con el profesor Charcot y la relación Breuer/Freud marcan el comienzo de la narración. La primera media hora de cinta es, de largo, la mejor parte porque narra con exactitud e interés los inicios de la teoría; entrados en materia, surge uno de los grandes inconvenientes de haber dirigido los focos para la teoría en vez de para Freud. Los distintos aspectos que van completando la construcción del edificio psicoanalítico, tales como el fenómeno de la transferencia, las etapas de maduración sexual de los niños, los lapsus del lenguaje o el complejo de Edipo, son contados de forma apresurada y sin rigor histórico. Este grave error de guión condiciona en exceso un filme cuyo arranque resultaba más que prometedor.
El título, por tanto, puede inducir a error porque se ajustaría más a la verdad si nos hiciese comprender que es el psicoanálisis el tema central de la obra. De hecho puede ser usada como una introducción para el iniciado en los estudios psicoanalíticos.
Montgomery Clift realiza un excelente trabajo, aunque, en ocasiones, aparezca un tanto perturbado para la personalidad y la fama que Freud se forjó.
Buena dirección de Huston que logró con ella la nominación al Oso de Oro de Berlín.
Lo mejor: Servir de introducción clara y comprensible a la teoría psicoanalítica, la interpretación de Montgomery Clift
Lo peor: El atasco de teorías en la segunda mitad del film
Recomendable.
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