122 de 158 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Intro--
En cuanto a lo de siempre, esta película es lo de siempre: voz en off, narrativa elíptica y “minimal”, contraplanos con stedycam y ejercicios de acrobacia poética. El que lo sabe, lo sabe. No hace falta avisar. Y como siempre es en lo último, en el lírico, donde esta cinta reclama la atención y provoca polémica. No puedo aportar nada a ese respecto. El que lo sabe, lo sabe.
Antes--
Suponemos que la peli va de los años 50, Brad Pitt y el baby boom. Bueno, lo supondrían algunos. Otros, viendo a Malick a los mandos, supondrían lo contrario.
Pero resulta que a esta familia se le llena de dinosaurios el jardín. Aparecen peces martillo en océanos intrauterinos, volcanes… La Naturaleza hilozoísta y su alma mineral. Medusas, protozoos… ¡Vaya relleno!, grita el público sintiéndose estafado.
Durante--
Aquí sí, aquí aparece el matrimonio y los niños. Aquí el espectador respira y deja volar su imaginación en el escalofrío de la paternidad agarrando nucas, los roces de los tallos de las plantas, la madre levitando por obra y gracia de su ingenuidad, la metáfora del río de la vida… Nasciturus y ancianos en batidora jungiana... Esas cosas.
Quizás aburra, porque no es prosa, pero se entiende. Hacemos pie en la humanización del conflicto. Hay narrativa –a lo Malick- y “comprendemos”.
Antes y durante. El follón--
Es al fundir ambas partes –los dinosaurios y la familia- cuando la simbología cobra su auténtica expresión. No se trata de cuitas familiares y su poso de melancolía. Se trata de que ese nudo familiar es parte de un proceso, que todos somos uno porque venimos de la misma partícula escindiéndose y que de dónde venimos y adónde vamos… Esta simplificación implica una mutilación pero me expreso así porque veo que el horno no está para bollos.
No hay especial dificultad a la hora de jugar a las interpretaciones. Malick ofrece apoyos –con subrayados de voz en off- pero, visto el bollo, no se lo puedo reprochar.
(Revelo, revelo...)
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spoiler:
En todo caso, no me entiendan mal, no creo que la película se agote en “interpretaciones”. Lo fundamental no es la comprensión de esa simbología de planetas y moléculas. No será mejor o peor el film al ser entendido sino al ser “vivenciado”. Y por ahí destacaré el detalle del rezo de un niño, porque la narrativa autobiográfica es también un tropo, un giro poético que acerca la película a los márgenes tangibles de la melodramatización de ese eterno conflicto.
Dios –dice- si estás ahí no me dejes ejercer de humano porque sé que es malo.
Y se desatan las posibilidades: Fisiología vs. divinidad. Conciencia neuroética y trauma neurótico. Determinismo, evolucionismo, creacionismo. Piedra, papel o tijera. Sentimiento trágico de la vida. Órbitas, nebulosas, electrones y entrelazamiento cuántico. ¿Se lo jugaron a los dados? ¿Es el cielo un buzón de reclamaciones teocentristas? Algunos, por si acaso, siguen rezando por una cuestión, como Pascal, probabilística.
El árbol de la vida--
Malick propone un amor al prójimo despojado de ansias de perdón judeocristianas como corolario de ese nudo autobiográfico. Asómbrate, ama a tu hermano. Discurso orientalista new age de toda la vida, dirán sus detractores; Schopenhauer, dirán sus fanáticos; ne comprendo pas, dirán los que se marcharon de la sala. Amor al dinosaurio que fue y al humano que será (o viceversa) como forma de rendición de un padre autoritario y su hijo frente a las esporas polinizando galaxias.
Historias de padres e hijos hay miles. No importan. Excepcional en ese sentido es la voz en off de una madre lamentando su hijo perdido mientras el mundo se estira como chicle. ¿Hay forma más rotunda de señalar la pequeñez de nuestra conciencia individual que susurrarla en mitad del mundo expandiéndose? Y pese a todo Malick cuenta su historia familiar porque no tiene otra. La cuenta para apurar la grandeza de nuestra insignificancia. La cuenta porque tiene 70 años.
Después--
¿Cómo termina la cosa? Pues como siempre. Panteísmo de templo chino (la puerta que cruza Sean Penn simboliza el más allá). Juntos, paseando por recuerdos iguales para todos, sin más consuelo que el tacto. Hacinados en algún sitio esperando el autobús de Caronte. Una puerta que se abra para que entren moscas y nos laman las heridas.
Lord Byron--
Vivan la peli. No la piensen. No la trepen, asciéndanla. “the Tree of Knowledge is not that of Life”. Ahí está la poesía.
103 de 121 usuarios han encontrado esta crítica útil.
-Aquí hay tomate.
-Yo soy Bea.
-A tu lado.
Programación de telecinco en la franja de las 15 horas a las 20.
Creo que a tu lado ya ha acabado, pero da igual, ya me entendéis.
Creo que la declaración de Estado de Excepción está plenamente justificada a estas alturas. Lo está desde 1999 de hecho.
La verdad es que a veces, si piensas en cosas como ésta, la tele que tenemos, la publicidad y esos ídolos actuales con forma humana llamados futbolistas... Pues... si lo piensas digo, casi ni ganas de levantarse por las mañanas, oiga.
Al menos, por buscar algo positivo, se nos ofrece la oportunidad de asistir al proyecto científico denominado "Infancia: Modo B/0342", al que se está sometiendo a una generación entera de chiquillos aún sin formar, maleables como el ingenio de estos guionistas o la integridad profesional y moral de los colaboradores de los programas arriba mencionados. Y yo, una vez superada la irritación lógica y normal de los primeros años de sinsentidos, ya voy teniendo curiosidad por ver cuáles van a ser las mutaciones... Ahí sí que hay tomate. O va a haberlo.
Por último, no se conoce nada igual al empeño de Alejandro Tous por ser actor desde la insistencia de Ricardo Bofill en ser director, la mía propia por escribir sobre cine o la de mi tío Jacinto por jugar en la NBA con su 1´54 y convertirse así en el Tyrone Bogues de Torremanzanas.
¡Y luego dicen que los USA es la tierra de los sueños imposibles!
Eso sí, adecuada para disfrutar a tope de la demencia senil o del coma agripnótico. Un desparrame vamos.
Para soportar engendros como éste no puedo dejar de mencionar las sabias palabras de mi tío de 1´54 cuando le preguntábamos qué pensaba ofrecer a los Lakers con esa altura, ese cuerpo fofo y blanquecino, casi traslúcido, con racimos de venillas verdes en los antebrazoas... Él respondía: mi juego de muñeca.
Pues eso, que ante cosas así no queda otra que ir al baño y ejercitar esa ancestral técnica.
98 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Una de las sorpresas más agradables de los últimos años. Con mucho la mejor de las películas con guión de Kaufman hasta la fecha (hasta la fecha incluye ¡Olvídate de mí!).
No creo que la película sea en absoluto confusa ni aburrida, tiene tiempos muertos, es cierto, pero las virtudes superan ampliamente los defectos. Magnífico ese cambio de rumbo final, un cambio absolutamente fuera de lugar y absurdo que encaja perfectamente con el extraordinario juego realidad-ficción en que consiste esta película. El final es el típico final malo, forzado, reiterativo y con moralina... por ello es tan bueno. A la vez que el personaje de Cage, hundido en un atolladero creativo de dimensiones bíblicas, asume como salida la discutible solución de un final “mainstream” aceptando los consejos de un guionista que confunde creatividad con pautas prefijadas, Kaufman hace que el personaje de Cage se vea inmerso en un final de esas mismas características, un final ridículo. Me parece una forma rotunda de criticar algo que está más que criticado. Una forma redonda de reírse del cine actual que sólo alguien con un gran talento puede hacer. Posiblemente el fenómeno Kaufman se agote en poco tiempo. Puede ser que Hollywood lo use y lo tire cuando ya no esté de moda, pero también es muy posible que el solipsismo y la inadaptación dejen de ser interesantes y empiece a repetirse. Pero eso no es óbice para reconocer lo que hasta entonces nos vaya dejando. Es decir, tengo pocas esperanzas en que Kaufman sea algo más que flor de un día, pero la conjunción de su guión con la realización de Jonze en esta ocasión ha dado un gran resultado.
Además antes de llegar al final la película ha mostrado otras bazas, no se trata sólo de que tenga una idea original y que trate de rellenar metraje hasta llegar a ella. He leído en un montón de sitios que no tiene historia, que no cuenta nada, son varias las opiniones que repiten esta idea. No estoy de acuerdo. Cuenta la vida de un artista, un artista que no se droga para estimularse ni se va de safari para devorar la vida. Es un artista que se queda en pijama en casa lamiéndose las heridas causadas por esas personalidades con las que la vida tiene la mala leche de castigar a algunos.
90 de 99 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Una película redonda en la que Buñuel toma los postulados de ese cine realista tan de actualidad en la época pero haciéndolo completamente suyo (esto es, un Buñuel realista pero Buñuel antes que nada). Con ella pudo acometer un proyecto a la altura de su categoría tras algunas obras menores.
Una película seca, vigorosa y tan obsesiva y cruda como pueda ser lo mejor del director.
Tuvo muchas reacciones en contra por ennegrecer innecesariamente México (a pesar del discursito inicial que mete Buñuel creo que para que la película molestara menos, o para justificar lo que venía, más que para plantear la cuestión como un problema universal). Aún así, como digo, no se libró de críticas: que si no era mexicano, que si ofendía gratuitamente...
Buñuel se defendió afirmando que lo que sale en la cinta sí existía (estuvo unos meses visitando y empapándose de esos barrios, consultó casos en los archivos del Tribunal de Menores...). Por tanto por ahí trató de dar una visión realista, usando para ello actores no profesionales (algunos personajes son actores pero otros son campesinos, gente sacada de una granja-escuela etc.), reflejando sus sensaciones sobre lo que le rodeaba y tratando una importante problemática social (reclamando soluciones desde la base) mostrándola, según sus palabras, sin juzgar a los personajes.
Pero la cinta incorpora más detalles, no sólo es prima hermana del neorrealismo. En Francia gustó mucho a Breton y a los surrealistas y fue premiada en Cannes. Es por tanto un producto que no se limita al realismo más convencional y que recurre a elementos surrealistas y disparatados (menos de los que al propio Buñuel le hubiese gustado incorporar pero algo hay). En este sentido el sueño es extraordinario (fantástica representación onírica de las obsesiones del niño) y merece la pena verlo sin más, sin comentarios. Como digo, él quería introducir más detalles en este sentido pero el tono realista y crudo de la cinta era ya demasiada concesión para el productor que le pidió que se sujetara un poco y que, por ejemplo, desistiera de su idea de meter un sombrero de copa (?) en una de las chabolas.
Pero también introdujo toques "buñuelianos": el ciego aficionado a las niñitas, la abundancia de gallos y gallinas (una obsesión irracional como el director reconocía), fetichismo (el erotismo de mujeres lavándose los pies y las piernas), el fantasmagórico sueño, el perro como visión que trae la muerte (una visión sacada directamente de la conciencia de ese personaje moribundo) etc.
Curiosidad: en el guión colaboró Max Aub aunque sea Alcoriza el único que aparece. Y Dancigers se ocupó de adaptar los diálogos al lenguaje de la calle en México, creo que esa fue toda su aportación.
126 de 172 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No sé si puedo ser objetivo con esta película. La vi en el cine cuando la estrenaron y repetí. No suelo ir al cine a ver 2 veces la misma película, recuerdo ésta, Pulp Fiction y Adaptation. Huelga decir el impacto que en el 95 supuso este film (me siento viejo de repente). Hay que tener en cuenta que Tarantino ya era dios y que las pelis de mafiosos campaban a sus anchas por las carteleras sin que la mayoría superaran unos niveles mínimos (¡la cantidad de medianías con supuestamente buenos guiones que me tuve que tragar!). Atracadores, asesinos a sueldo, ex-convictos... Tim Roth y S. Buscemi en la mente de todos. Pelis que pretendían jugar con la violencia y el humor o llevar la violencia hasta límites insospechados. Hay multitud de cintas de este tipo, muchas de ellas acabaron directamente en el videoclub. Pero esta película fue distinta.
La vi sin saber lo apenas nada de ella (estaba recién estrenada en España) y me pilló desprevenido, esperaba una peli tipo Killing Zoe o algo así y me encontré un film que me tuvo pegado a la butaca sin moverme durante dos horas y que me hipnotizó. Creo que así hay que valorar esta película, como un entretenimiento, no se trata de buscar si innova o no, si reinventa o no, se le hace un flaco favor de esa manera.
En todo caso hablar de que hay que valorarla con perspectiva no me parece correcto, si es así es que la película no es buena. Sin embargo creo que no es necesario recurrir a esto para defenderla, tiene suficientes alicientes como para sostenerse por sí misma ahora, entonces o dentro de 20 años.
Es evidente que las películas con sorpresa final corren el riesgo de perder parte de su frescura original con el tiempo si son imitadas hasta la saciedad. Pero aquí no hay únicamente final sorprendente, hay un guión extraordinariamente construido, tramposo, pero efectivo. No creo que un guión tramposo sea un problema si muerdes el anzuelo y yo lo mordí.