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Críticas de: Miquel
Miquel |
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(Palma de Mallorca, España)
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6,7
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Adiós, muchachos (1987)
Louis Malle
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| 23 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Octubre de 2005 |
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Dirigida, escrita y producida por Louis Malle, fue la primera de las cuatro películas que realizó tras su regreso de los EEUU. Nominada a dos Oscar (película extranjera y guión), ganó el León de Oro de Venecia, siete Cesar y otros premios.
La acción tiene lugar en el internado del colegio de los Padres Carmelitas en Fontainebleau, entre octubre de 1943 y enero de 1944, durante la ocupación alemana. Narra la historia, autobiográfica, de amistad y lealtad entre Julien Quentin (Gerard Manesse), un muchacho católico, de 13 años, hijo de padres parisinos acomodados, y Jean Bonnet/Jean Kippeinstein (Raphael Fejtö), hijo de padres judíos, separado de la familia y oculto en el internado. La obra, sutil y compleja, propone diversas líneas de reflexión. Explica el desarrollo de una relación de amistad entre dos adolescentes que encuentran motivos de encuentro en la lectura en común, la música al piano que interpreta Jean, los juegos y en el descubrimeinto por parte de Julien del secreto de Jean, que guarda celosamente en silencio. Revela el trauma de unos chicos judíos, sin familia, ocultos bajo una falsa identidad, inmersos en la práctica de unos ritos religiosos que no son los suyos y en la enseñanza de unas creencias que no comparten. La narración no contiene juicios de valor explícitos e intencionados: no contiene ni elogios ni condenas. Los hechos hablan por si mismos. No se pueden evitar, sin embargo, ni el contraste entre los uniformes, visualmente perturbadores, de los soldados alemanes y los hábitos sobrios y austeros de los carmelitas, ni las diferencias entre las amabilidad verbal de éstos y los gritos áperos del jefe de la Gesapo. No se oculta el colaboracionismo de compatriotas, con sus secuelas de delaciones, traiciones y venganzas interesadas. Son escenas destacadas del film la despedida de la madre en la estación de París, la lectura nocturna que los dos chicos hacen de una escena de amor, los juegos de guerra en el patio, la furtiva y rápida mirada pedófila en la sala de duchas y las magníficas escenas finales.
La música recoge solos de piano tomados del "Movimiento musical nº 2" de Schubert y del "Rondó caprichoso" de Saint-Saëns. La fotografía, con predominio de colores neutros, resalta el dibujo mediante contrastes de tonos y un excelente movimiento de cámara. El guión, del propio director, muy trabajado y bien construído, pone el acento en la descripción de la inocencia, ternura y sinceridad de la infancia. La interpretación de los dos protagonistas brilla por la naturalidad y espontaneidad. Debuta en cine Irene Jacob con un breve papel de maestra de piano. La dirección imprime a la acción un ritmo atenuado y equilibrado, que subraya la emotividad del relato en una progresión magistral.
La película marcó el inicio de la consagración internacional del autor. Constituye una invitación a favor de la inocencia, tolerancia y amistad y una denuncia contra de la barbarie del racismo.
Miquel 
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La dama de honor (2004)
Claude Chabrol
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| 22 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Noviembre de 2005 |
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Obra de Chabrol (74 años), basada en la novela "The Bridemaid" (1989), de Ruth Rendell. Formó parte, fuera de concurso, de la selección oficial de la Muestra de Venecia y se presentó en la sección zabaltegui (perlas de otros festivales) de San Sebastián.
La acción tiene lugar en las afueras de una ciudad del Valle del Loira, en 2003. Narra la historia de Philippe Tardieu (Benoît Magimel), de 25 años, discreto, responsable y trabajador, que se anamora de Stéphanie Bellange, "Senta" (Laura Smet). La obra ofrece una exploración del enigma del ser humano, en esta ocasión la evolución del amor de Philippe y Senta hacia extremos de irracionalidad y locura. Philippe tiene el alma vacía, desprovista de sueños y con fijaciones fetichistas (el busto femenino, evocación de la madre, la novia o la mujer que le da seguridad). Se ve arrastrado por Senta, que desea llevar la pasión amorosa a límites extraños, en un papel de mujer fatal, enferma y destructiva. El autor renueva su crítica a la familia tradicional, también la monoparental, destruída prematuramente por los deseos de huir de ella de la madre, en busca de un romance sin futuro; la hija mayor, que se casa con un bombero; la hija menor, que compensa sus fustraciones con hurtos por placer; y el hijo varón, que queda atrapado en las garras de la dama de honor de la boda de su hermana. El amor a primera vista puede ser garantía de felicidad perdurable o fuente de dramas de pasión y muerte. Para el autor, como todo lo humano, es un elemento ambiguo, de trascendencia incierta. La pasión es el motor de la vida, el origen de la ambición, la base de la entrega, el sustento de la ilusión y el acicate de la acción. También puede ser la fuerza irresistible que conduce a la perdición. La pasión ocupa una posición central en el drama de Chabrol: en la película desata tempestades interiores arrasadoras, disimuladas bajo una superficie aparente de calma imperturbable. La doble dimensión de la tragedia se simboliza en la luz exterior y el sótano lúgubre de Senta, reflejo de su enrarecida y turbadora vida.
La música acompaña la acción con un bonito tema reiterativo y con fragmentos que refuerzan el clima sombrío de la obra. La fotografía muestra preferencia por claroscuros muy contrastados y colores neutros. El travelling que describe la visión de Philippe de la casa de Santa y su bajada al sótano, de inspiración hitchcockiana, es de una elocuencia magnífica. El guión confiere a la narración un acertado aire de sencillez y elegancia, exenta de solemnidad y sensiblería. La historia, tensa y compleja, incluye una excelente descripción de los dos protagonistas. Las dudas de Philippe involucran al espectador y le invitan a reflexionar. La interpretación de los protagonistas es convincente. La dirección imprime a la narración un ritmo pausado, al que añade un exquisito gusto por el detalle.
Película que investiga el arcano del alma humana, en clave de tragedia clásica, que resuelve con brillantez y maestría.
Miquel 
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Sin conciencia (1951)
Bretaigne Windust, Raoul Walsh
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| 20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Octubre de 2007 |
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Poco después del inicio del rodaje, el director Bretaigne Windust tuvo que ser sustituido por Raoul Walsh a causa de enfermedad. Basado en el caso real "Murder Inc.", el guión es escrito por Martin Rackin ("Tambores lejanos", 1951). Se rueda en estudio con un presupuesto de serie B. Producido por Milton Sperling, es uno de los 4 films rodados por la productora Santana Pictures, de Humphrey Bogart. Se proyecta en público por primera vez el 25-I-1951 (NYC).
La película construye un relato de cine negro que ofrece a Walsh la oportunidad de exhibir sus habilidades en el género, acreditadas por medio de realizaciones tan notables como "Los violentos años veinte" (1939), "La pasión ciega" (1940), "El último refugio" (1941) y "Al rojo vivo" (1949). Walsh impone al relato un ritmo intenso, que fundamenta en una narración ágil y rápida, y en el desarrollo de una acción trepidante, portadora del sello propio del realizador. Además envuelve la acción en una atmósfera de fuerte tensión, mediante el uso de recursos tales como la carrera contra reloj y la amenaza de un enemigo sanguinario, cruel, poderoso y sin conciencia. Imprime a la obra un tono convincente de tragedia (existencia de peligros graves, inmediatos y terribles para la comunidad), que otorgan trascendencia y grandeza al film. El relato adopta el punto de vista de la policía, dejando de lado el de los criminales, como corresponde a una pieza de cine negro de los años 50. Se incluyen escenas e imágenes destacadas, como la secuencia de vértigo, el rastreo del pantano, la llegada del testigo protegido (Rico) a la sede de la policía, etc. Otros 2 films llevan el mismo título original: "The Enforcer" (1976), de James Fargo y Robert Daley, protagonizado por Clint Eastwood, y "Jet Li's The Enforcer" (1995). La cinta de Fargo y Daley en español lleva por título "Harry el ejecutor".
La música, de David Buttolph ("Misión de audaces", 1953), aporta una emotiva banda sonora de jazz que conmueve y tensa el ánimo del espectador. La fotografía, de Robert Burks ("Vértigo", 1958), en B/N, sitúa la acción en ambientes oscuros, opresivos y en ocasiones claustrofóbicos. En escenas de exterior proyecta sombras expresionistas. La narración hace uso del "flashback" y del "flashback" dentro del "flashback". La caracterización y la interpretación de Humphrey Bogart son espléndidas. Bogart trabajó a las órdenes de Walsh en otras tres ocasiones.
Film clásico de cine negro americano, poco conocido, dirigido e interpretado con singular maestría.
Miquel 
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El hombre tranquilo (1952)
John Ford
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| 20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
10 de Mayo de 2006 |
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Cuarto y último Oscar de John Ford. Rodada en Irlanda, se basa en el relato breve "Green Rushes", de Maurice Walsh, publicado (1933) en el "Saturday Evening Post". Obtuvo 7 nominaciones a los Oscar y ganó 2 (director y fotografía). Fuera del circuíto de las grandes estudios, fue producida por Merian C. Cooper, G.B. Forbes y John Ford. Se estrenó el 14-VIII-1952.
La acción tiene lugar en Innisfree (Irlanda), en torno a 1933. Narra la historia de Sean Thorton (John Wayne), antiguo boxeador, que regresa a la tierra de sus antepasados. Conoce a Mary Kate Donerhan (Maureen O'Hara), hermana del bravucón "Red" Will (Victor McLaglen). La enemistad entre Sean y Will hará difícil el noviazgo de los enamorados.
La película está ambientada en los años 30, lo que permite exponer las antiguas costumbres sobre las relaciones entre los jóvenes casaderos, dependientes de autorizaciones familiares, de la figura imperativa del acompañante-carabina y de la dote de la mujer. El cuadro es rico en matices y de gran ineterés documental. La sumisión de la mujer repecto del padre o, en su defecto, del hermano mayor y después del marido es abordado con precisión narrativa y una dosis acertada de sentido burlón y crítico. Mary Kate acepta el papel que socialmente se le asigna, pero lo hace desplegando un grado elevado de independencia, criterio propio y orgullo personal, que convierten al personaje en una figura respetable y seductora. Se exaltan los valores de la tolerancia, solidaridad, amistad y sinceridad. Destaca la escena de los vítores de los católicos, incluído el párroco, a favor del Rvdo. Cyril Playfair (Arthur Shields), de la protestante Iglesia Irlandesa, para evitar su traslado. La película desvela al espectador antes que a los actores el secreto que esconde la aversión de Sean a las peleas. Con ello la obra obtiene la complicidad del público y su inmersión en la acción como partícipe de la misma. Destacan la escena de la conversación en el cementerio, la carrera de caballos en la playa y la final.
La música incluye una vibrante partitura original de aires celtas y románticos. Incorpora, además, canciones populares tan bonitas como "Turalye Anne", "Galway Bay" y "The Isle Of Innisfree". La fotografía aprovecha la belleza natural de la campiña y de la costa irlandesa, realiza con maestría las escenas de acción y construye un homenaje al pueblo llano irlandés, a sus costumbres tradicionales y a la característica prevalencia en el mismo de la tipología pelirroja. El guión combina elementos de drama, romance y comedia, en las justas medidas para crear un obra equilibrada, seria y deliciosa, con lances de humor que mueven a la carcajada. Con interpretaciones excelentes, Wayne y O'Hara coinciden por segunda vez como pareja protagonista. La dirección elabora un cálido homenaje a Irlanda y, muy especialmente, al condado de Galway de donde era originaria su familia.
La película es un canto a la vida, al amor y a la amistad. Deliciosa e imprescindible.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El relato guarda semejanzas formales con "La fierecilla domada", de Shakespeare. El guionista y el realizador elaboran un dibujo actualizado y renovado de Mary Kate, que defiende su dignidad (el cobro de la dote) con obstinación y fiereza hasta convertirse en la heroína que domina la situación y a sus dos hombres: el hermano, que no quiere pagar, y el marido, que no quiere cobrar. La obra de Shakespeare ha sido adaptada al cine en varias ocasiones. Destaca la de Franco Zefirelli de 1967, protagonizada por Richard Burton y Elizabeth Taylor.
Miquel 
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Saraband (2003)
Ingmar Bergman
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| 22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
13 de Mayo de 2006 |
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Escrita y dirigida por Ingmar Bergman para la TV, fue rodada en video de alta definición y transferida a soporte digital. El realizador se opuso al transfer a celuloide de 35 mm para evitar mermas de calidad de imagen y sonido. Rodada en Suecia y producida por Pia Ehrnvall, se estrenó el 1-XII-2003.
La acción tiene lugar en el condado de Dalarma (Suecia), poblado de bosques, en 2002/03, a lo largo de unas tres semanas. Narra la historia de Johan (Erland Josephson), profesor universitario jubilado, de 86 años, que pasa el verano en su casa de campo. Inesperadamente recibe la visita de una antigua esposa, Marianne (Liv Ullmann), abogada, separada, de 63 años, a la que no ha visto en los últimos 30/32 años. La visita se prolonga unas semanas, lo que involucra a Marianne en las relaciones de Johan con su hijo Henrik (Borje Ahlstedt), de 61 años, prejubilado, y en las de ambos con Karin (Julia Dufvenius), de 19 años, hija de éste y de Anne, fallecida de cáncer dos años antes.
La película explora los sentimientos que anidan en una familia (abuelo, padre viudo e hija). El padre, Henrik, se debate entre el recuerdo angustiado de su esposa, a la que le unió un gran amor correspondido y las ansias de dominio de su hija, a la que mantiene sometida como profesor, padre y amante incestuoso. El abuelo, rico, excéntrico y solitario, profesa un odio inveterado al hijo, con el que mantiene una pugna pertinaz por la conquista del afecto de Karin. Marianne, cogida de improviso entre fuegos cruzados, actúa como confidente imparcial y amortiguador de las tensiones. Karin, joven e inexperta, sufre la presión y los abusos del padre y las intromisiones del abuelo, que más que mirar por ella trata de derrotar al hijo en el terreno que más le duele. Anne, la esposa y madre admirada, omnipresente en el recuerdo, interviene a través de una carta que dirigió a Henrik poco antes de morir. La Srta. Nilson, sirvienta del abuelo, sin aparecer en escena, va sujetando las riendas que le permiten dominar a Johan, aislarlo del exterior y someterlo, a la manera del protagonista de "The Servant" (1963), de Losey. A lo largo del relato se hacen presentes las obsesiones de Bergman por la religión, los escrúpulos luteranos, la proximidad de la muerte, la fascinación por la mujer, la incomunicación, el amor de pareja, el afecto padres-hijos y la soledad inevitable. Son escenas destacadas la del reencuentro en la cama de Joahn y Mairanne, la huída de Karin por el bosque y la decisión de ésta de proyectar por si misma su propio futuro.
La música reúne obras de Bach, Bruckner y Brahms. La fotografía muestra preferencias por los primeros planos, los rostros, el claroscuro y los colores crema y marrón. El guión construye un relato apasionante y vibrante. Las interpretaciones principales son magistrales. La dirección exhibe maestría, madurez y sabiduría.
La película constituye una sinfonía de sentimientos humanos encontrados, contradictorios y en pugna por el domino de los demás.
Miquel 
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