arrow
España España · Barcelona
You must be a loged user to know your affinity with LennyNero
/
Críticas 495
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
1
20 de noviembre de 2007
19 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
A pesar de ser uno de los engendros cinematográficos más nauseaubundos de todos los tiempos, "La central" constituye sin quererlo un documento valiosísimo sobre el estado actual de la juventud española.

A menudo podemos leer en los periódicos que nuestro país se halla en la cola europea en cuanto a nivel educativo. Otra cosa no se puede esperar de una generación criada por la playstation, que admira a seres que reconocen con orgullo no haberse leido un libro en su vida y cuyos obejtivos vitales no son más que hacer botellón los fines de semana, meterse rulas y con suerte hacerse famoso participando en Gran Hermano.

Pues bien, todo esto queda magnificamente reflejado en la primera parte de este film, donde vemos unas imagenes más propias del cinema verité que del slasher casposo. Esto es exactamente lo que hay, tíos pasados de alcohol y porros denigrando a la mujer a mero obejto sexual, tías igualmente pasadas encantadas de ser reducidas a cachos de carne, embarazos adolescentes, mandriles mentecatos y de fodo un hedonismo existencial mal entendido que llega hasta puntos incomprensibles como seguir con la juerga a pesar de que probablemente haya muerto un amigo.

Lo de menos es que esto sea una cinta de terror, que no haya buen gusto cinematográfico o incluso que los actores no deberían ser llamados como tales. Lo que importa en realidad es el mensaje de fondo. Nada importa y todo es porque sí, inclusive el asesinato. Quién necesita razones cuando tiene una botella de alcohol al lado?

Lo mejor: Que a pesar de su ínfima calidad de que pensar.
Lo peor: Que este tipo de productos existan.
30 de marzo de 2008
18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puestos a ser positivos, alguna virtud si que atesora esta película (por llamarla de alguna manera), y no, no voy a hablar de Carmen Electra ni de sus tetas. Me refiero a que es ligeramente mejor que "Epic Movie", dura algo menos y encima poseé la capacidad de poner de acuerdo a fans y detractores de "300" en que es una auténtica bazofia indigna ya no de ser proyectada, sino incluso de hacer el esfuerzo de bajársela.

Por lo demás lo de siempre, intentar hacer gracia por acumulación de gags, chistes fáciles de homosexuales, escatología a raduales, parodias de otras películas, ridiculizar las miserias de los famosetes de turno y poca cosa más.

Lo que no cuela es tratar de justificarla diciendo que no se puede esperar otra cosa. Sí de acuerdo uno espera una mierda y mierda es lo que le dan, pero eso es motivo para decir que la mierda es buena?
Total que viendo lo que recaudan estas mierdas llego a la conclusión de que en general somos masoquistas, porque sino no se entiende que sigamos tragándonos mojones como estos una y otra vez.
Lo mejor: Ahora sí, las tetas de Carmen Electra.
Lo peor: Que esto sea considerado cine.
30 de noviembre de 2008
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hollywood construyó su propia imagen a base de mitos. Uno de ellos se erigió en un leiv motiv tan cursi como efectivo: la fábrica de sueños. Cierto es que a través del sistema denominado método de representación institucional se consiguió crear una máquina perfectamente engrasada cuyo objetivo de gratificación esperada alcanzó su objetivo básico: satisfacer los gustos del gran público. No menos cierto es que este sistema fue, en diversas ocasiones, un Saturno devorando a sus hijos, un ingrato mecanismo que sacrificó a creadores (autores como más tarde serían llamados) de indudable talento pero con un estilo que se rebelaba contra una forma de hacer cine que consideraban previsible y poco arriesgada.

Precisamente esta adaptación de un texto de Kafka parece, aún sin serlo, un reflejo de la propia lucha de Welles contra un sistema de imposición de estilo cinematográfico que le negaba constantemente el desarrollo libre de su talento. No parece pues casualidad que este film fuera realizado al margen de la industria americana, concretamente en Francia, coincidiendo además con la eclosión de la Nouvelle Vague y el inicio de la era del cine de autor.
Orson Welles & Anthony Perkins
Welles pretende crear una película basada en las texturas, en las sensaciones, un intento de mostrar el material del que están hechas las pesadillas. Los elementos claves para desarrollar esta idea son el uso de la puesta en escena y el espectro de luz. Así encontramos a un protagonista que oscila entre ambientes claustrofóbicos enmarcados por techos bajos, poca profundidad de campo, personajes amontonados en espacios reducidos y planos muy cortos, y un empequeñecimiento absoluto ante una ambientación donde predomina el gigantismo de los decorados y una cámara que se centra en el plano general para dar sensación de profundidad infinita. Este contraste fluye de forma natural con un montaje continuo, en el que se pasa de un lugar a otro mediante la simple apertura de una puerta. Si además juntamos esto con el hecho de que en ningún momento hay ninguna referencia visual temporal, y que la luz siempre es claramente artificial en interior y muy monocromática en exteriores, se acaba configurando una sensación de distorsión espacio-temporal y de confusión absoluta.
Anthony Perkins
Este escenario está diseñado con una doble función, por un lado ser fiel al universo kafkiano, pero más importante es que sirve como correa de transmisión de los sentimientos del protagonista, una forma de que empaticemos con su angustia y sufrimiento ante una lucha contra una superestructura burocrática e incomprensible que sabemos de antemano perdida.
(sigue en spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Sin embargo, a pesar de la interesante ruptura con los códigos tanto narrativos como de género que se nos propone, la película no acaba de funcionar debido a la escasa atención prestada a la correlación entre imágenes y construcción psicológica de personajes. El protagonista tiene una transición demasiado artificial entre su miedo inicial y su actitud posterior donde, lejos de sentir angustia, casi percibimos un cierto disfrute del viaje realizado. También es notable la falta de empaque argumental de los secundarios, dibujados a trazos gruesos y con unos diálogos cuya intelectualidad críptica los convierte en intercambiables y sin personalidad.

A pesar de ello, El Proceso se erige en un film a rescatar en la filmografía de Welles, quizás no a la altura de sus obras maestras, pero sí como intento rompedor y como muestra de un cine que, a pesar de no estar dentro de la maquinaria hollywoodiense, ha sentado bases para que géneros que pueden ir desde el cine de terror hasta el video arte hayan usado los elementos más significativos de ella.
31 de agosto de 2007
15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Turbadora, sensual y revolucionaria. No se me ocurren mejores adjetivos para calificar a esta película.

Realizada en el contexto de una Italia post-fascista, empobrecida y rural vemos desfilar a personajes como el de Vittorio Gassman, un ser brutal, sin escrúpulos y que constituye un retrato descarnado de la maldad y el egoismo humano erigiéndose en el protagonista absoluto de la función junto a Silvana Mangano, que representa una suerte de femme fatale rural. Egoista y provocadora destila sexualidad por todos lados y da los momentos más memorables del film.

Todo ello en un ambiente donde está presente de forma sutil cierta iconografía religiosa mariana y donde hay momentos auténticamente transgresores para la época. Sólo hay que ver la tensión sexual, con toques de lesbianismo encubierto, las proclamas revolucionarias de igualdad de las trabajadoras y los bailes de la Mangano para ver que, si hoy día impresiona, los espectadores de la época deberion quedar profundamente turbados por lo que veían.
Sin duda una obra cumbre del neorealismo italiano y del cine europeo en general. De visión obligatoria.

Lo mejor: Su voluntad de transgredir
Lo peor: Deja mal cuerpo (aunque eso no tiene que ser negativo necesariamente)
14 de diciembre de 2008
13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sólo habían pasado 3 años entre el estreno de La regla del juego de Renoir y este Ser o no ser de Lubitsch. Una lapso temporal que, cinematográficamente, puede no ser mucho, pero históricamente estaba decantando al mundo en una posición o en otra, políticamente hablando, en función del resultado de la contienda bélica que se estaba desarrollando y que, en el año 1942, se encontraba en su cénit.

Malos tiempos, aparentemente, para desarrollar una comedia de tono exquisito y que por si fuera poco tratara un tema tan delicado como el del nazismo. Pero a pesar de su tono desenfadado, Lubitsch no hace más que responder a la pregunta final que el film de Renoir hacía en el año 1939. ¿Hacia donde vamos? La respuesta está en Ser o no ser: hacia la guerra y la destrucción, no sólo de vidas humanas, sino de toda una concepción del mundo y las relaciones humanas hasta la fecha existentes.

No era por casualidad que en el inicio del film de Renoir se advirtiera de la fecha y del inmediato estallido de la II Guerra Mundial, ya que el marco presentado era el de una burguesía acomodada y aislada que obviaba toda relación con el presente mientras se entregaba a una suerte de hedonismo decadente, de fin de una era. En el film de Lubitsch se nos muestra el siguiente paso, ese laissez passaire burgués que en las esferas del poder se mostró en forma de política de apaciguamiento frente al nazismo y acabó derivando en guerra, una crítica directa a la cobardía de los poderosos frente a las amenazas imperialistas de Hitler.
Felix Bressart, Tom Dugan & Charles Halton
A pesar de ello Ser no ser resulta ser un film positivo, que muestra cómo la voluntad del pueblo es capaz de resistir la injusticia y la opresión, a diferencia de Renoir, que mostraba a las clases bajas mimetizando la desidia moral de sus amos. Esta dualidad de enfoques queda destacada especialmente por el manejo de la luz. Mientras el cineasta francés usa el claroscuro para dotar al film de un cierto aire tenebrista y tortuoso, Lubitsch ilumina perfectamente cada plano para no dejar un solo resquicio a la desesperanza.
(sigue en spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Interesante resulta el uso de dos elementos clave en la película, por un lado la puesta en escena que remite constantemente a la propia obra teatral que el film retrata, ya que en el fondo la primera secuencia ya resulta toda una declaración de intenciones respecto a la propia película. Un ejemplo de honestidad donde el director expresa su deseo de tejer una coreografía perfectamente orquestada pero intentando dar margen al humor, de no dejar que la gravedad del asunto pueda pesar más que la situación cómica que se pueda derivar. Por otro lado está el uso de la elipsis, cuya función es doble: procurar economizar escenas demasiado discursivas argumentalmente mediante el montaje por corte y mostrar con planos metafóricos el paso del tiempo, puesto que la película se alarga cronológicamente durante 3 años. Ello dota al film de dinamismo, un poco relacionado con la idea de acción y de rebeldía presente, a la contra de los planos largos y la dilatación temporal que Renoir mostraba en su film dando la sensación de decadencia sin fin.
George Lynn & Jack Benny
Esta relación fílmica no consciente se produce en aras de una cierta preocupación sobre el mundo contemporáneo de los directores, una suerte de relación causa-efecto entre películas que vienen a reflejar los hechos históricos. Si La regla del juego era una advertencia con la guerra fuera de campo, Ser o no ser es la rabiosa respuesta de un director que se da cuenta de lo que no se hizo, pero lo más importante, que propone lo que hay que hacer, que quiere quitar la venda a un mundo que aún en plena destrucción sigue sin querer ver el horror.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow