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Críticas 748
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
5
24 de diciembre de 2007
36 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
Creo que fue un amigo mío que me contaba, hace ya algún tiempo, que lo asombroso de Tarantino, era su capacidad para crear personajes: el Señor Lobo, Sr. Rosa, la propia Jackie Brown, Bill, Marcellus… Esa capacidad por crear personajes tan complejos como simples, tan reales como lejanos. Pero el señor Tarantino, es además de creador de grandes personajes, inventor de enormes escenas que han pasado a la posteridad como grandes joyas del celuloide.

El gamberro más consentido de Hollywood demuestra con “Death Proof” que incluso imitando lo peor del cine -esas series Z que cuentan con una minoritaria pero siempre fiel recua de seguidores- pude sacar algo de calidad. Algo es mejor que nada, aunque su nueva propuesta no tenga ni personajes carismáticos ni escenas que pasarán a la posteridad.

Veo infinidad de defectos en esta cinta, pero también se que todos esos defectos, están buscados deliberadamente. Adrede mete empalmes gilipollas, topos y demás memeces que pululan por la película. Estropea la fotografía imitando el desgaste o la mala conservación del celuloide. Normal, que sea él el propio director de fotografía, ningún profesional se atrevería a poner su nombre en ese apartado técnico.
El guión no es ninguna joya. Las conversaciones son para besugos, sin la magia que nos tiene acostumbrados Tarantino pueden hacerte perder la paciencia. Escenas infinitas de chicas cantando al sexo que se hacen aburridas y absurdas.

Entonces… lo que dije, el saber, el intentar entender que todo esto lo hace adrede es por lo que puedes buscar algo de compasión e incluso reírte de tanta cutrez. Y cuando crees que esto va a ser infumable, llega el primer crash. Y Tarantino saca las cámaras, se olvida de las rayas en pantalla y nos muestra una infinita calidad. Pero parece que todo ha sido un sueño porque la cosa vuele a su cauce, es decir, a la vulgaridad.

Hasta que llegan los últimos quince minutos y las chicas deciden hacer de “mástil de barco”. Y ahora apuesto mis turrones a que todo aquel que haya suspendido la película no pudo apartar ni un segundo sus ojos de la pantalla. La última carrera es una muestra de porque este hombre puede hacer cine tan cutre como “Death Proof”.
2 de febrero de 2009
35 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con este trabajo Rossellini cierra su particular trilogía sobre la II Guerra Mundial. Su título, "Alemania, año cero", ya nos abre las intenciones de su director. Tras los desastres, tras las bombas, comienza la recuperación, el periodo de inflexión y alzar la vista al futuro. Las bombas ya han caído y Edmund, un niño de la guerra (atención a esa primera escena donde se le impide trabajar por ser menor) irá madurando y creciendo al ritmo de la ciudad.

Rossellini, frío y directo, muestra esos nuevos inicios de un Berlín destruido, pero que el director no olvida, que la ciudad no está muerta, que la vida sigue y el movimiento ya está presente (los tranvías no dejan de aparecer durante toda la película).

Edmund crece al mismo tiempo que recorre las calles que antes conocía. Se encuentra en la encrucijada de la vida, donde sin dejar de ser un niño, le ha tocado comportarse como hombre maduro. Y en la mente de Edmund se mezclan sensaciones extrañas y muy contradictorias: mientras que su familia le trata como a un niño, tiene que ser él, el que busque el sustento para ellos.
Puede que Rossellini no tuviera mucha confianza en este renacer, y nos lo deja vislumbrar en un final exagerado, que evidentemente está de más y resta efectividad a la historia.
27 de septiembre de 2010
34 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sorprende la madurez que desprende esta obra en un director de tan escaso recorrido. Sobre todo en un país que en los últimos decenios las propuestas que han conseguido traspasar fronteras eran ejercicios de cierta calidad pero de escaso riesgo y nula originalidad. Quizás por ello, Chile, como país arraigado a las “buenas maneras” y de corte tradicionalista que es, decidió prescindir de “La Nana” en su carrera para el Óscar a pesar de haber sido nominada para los Globos de Oro.

Propuesta hecha con pocos pesos, sin música, con pocos actores, escasos decorados (la misma casa donde el director pasó su infancia) y mal que me pese, rodada en digital. Evidentemente, cuando la financiación es limitada no puedes jugarte la única carta a rodar de otra manera que no sea digital. El digital es la mayor pega que le veo a esta película (como casi siempre).

La escena con la que Silva abre la película es ejemplificadora de todo cuanto veremos a continuación. Sirve al mismo tiempo de presentación de personajes puesto que en su apertura toda la familia permanece en escena. En el “contraplano” está Raquel (Catalina Saavedra), silenciosa en la cocina (1). Es su cumpleaños, y la familia decide preparar una fiesta sorpresa en el comedor. Raquel es de la familia pero al mismo tiempo no lo es:
Catalina Saavedra
-Deja los platos ahora. ¡Es tu cumpleaños! –le dice la madre después de comerse la tarta.
- No, si no lo hago ahora, lo tendré que hacer igual mañana.

En dos minutos Silva nos radiografía a la familia y no escurre el bulto al mostrar su propia opinión como perteneciente a ese mundo pudiente chileno cuya infancia estuvo asociada a la presencia de una asistenta-niñera:

(1) La familia ultima los preparativos de la fiesta sorpresa. Raquel mira a la cámara mientras cena sola en la cocina. En ese momento el título de crédito “La nana” aparece sobre-impresionado. Silva acaba de fijar una distancia que nos acompañará durante toda la película con una elección de planos medios muy sabrosa. De hecho, en muy pocos momentos veremos compartiendo plano a la empleada con la familia (no así con las otras empleadas).

A partir de este punto Silva tenía muchas opciones de cometer fallos. Podían llegar las reiteraciones y caer en el muy manido cine social de “estrangulemos al espectador”, pero lo cierto es que el director tiene otras intenciones mucho más jugosas.
(Abróchense los cinturones porque esto continúa)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Sebastián Silva empieza haciendo hincapié en la institucionalización de Raquel, mostrando el poder que se ha creado en la familia: los bollos que (a modo de recompensa o de refuerzos positivos) reparte entre los miembros de la familia; o su horario de limpieza que no varía a pesar de las quejas de los habitantes de la casa. El espectador nunca siente aprecio por Raquel ni el director da pie a ello, al menos de momento. Recuerda eso sí, que no deja de ser una parte de la familia cobrando por ello (la compra de la misma rebeca que la patrona está cargada de intencionalidad).

Raquel necesita ayuda en la casa y serán tres las asistentas que la familia contratará (a pesar de las protestas de la nana) para echarle un cable. Tres mujeres que platearán su estrategia de lucha de egos de manera completamente diferente: con sumisión, con violencia y con amor. La intencionalidad de Sebastián Silva a la hora de contraponer los tres caracteres habría que buscarlo también en la radiografía de la sociedad chilena. La naturaleza sumisa asociada a la inmigrante de un país de recursos económicos menores (Perú) que buscan la prosperidad en uno de los países más ricos de América; el carácter violento y decidido de una mujer entrada en años que ha vivido la peor etapa de la historia reciente de Chile; y por último, el carácter cariñoso de Lucy, la chica de provincias en tal vez, uno de los países más centralizados del mundo (regiones V y RM). La relación de Raquel con estas tres mujeres acabará por desencadenar un cambio inusual en este tipo de experiencia cinematográfica que le otorga al director unos puntos extra de más.
Catalina Saavedra
¡Aviso a grumetes de aguas turbulentas: empieza el spoiler!

La llamada telefónica entre Raquel y su madre en Navidad finaliza la catarsis que se inició con la entrada de Lucy. El director jamás nos dirá que le pasó a Raquel, aunque le basta la escena de la limpieza de la bañera con cloro y los llantos de Lucy (¡Qué te hicieron!) para mostrar sin explicaciones de más.
17 de marzo de 2010
32 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como en “Trono de sangre” (A. Kurosawa, 1957), Polanski abre la película con los antecedentes descritos (a través del diálogo) por Shakespeare. Macbeth (Jon Finch) y Banquo (Martín Shaw), derrotan al ejército del rebelde Macdonwald (en la película nipona, nos enteramos de los avatares de la guerra mediante los mensajeros que recibe el Señor sin que salga escena alguna de la batalla). Polanski lo que hace es ocultarla tras una capa de niebla mientras salen los títulos de crédito. Cuando estos terminan, la niebla desaparece y quedan los despojos de la batalla. Un recurso igual de efectivo que el usado por Kurosawa para contar sin mostrar.

Antes, tres brujas entierran en la playa escocesa un trozo de cuerda con un dogal de verdugo y un brazo asiendo un puñal. En esta versión habrá una mayor importancia a la nigromancia. Aunque las brujas de Shakespeare son reales en cuanto a que al contrario que otras apariciones como el espectro de Banquo forman parte de la mente de los personajes, no dejan de ser una forma de subconsciente humano que desencadena la tragedia. Shakespeare usó a seres divinos o malignos para conseguir rasgar el alma humana. Polanski comete a mi juicio, el primer fallo al darle una mayor parte activa en la historia a dichos seres. Al exponerlos más, elimina esa posible dualidad que Shakespeare pretendía. Es en el segundo encuentro que Macbeth tiene con las brujas, donde más podemos apreciar la existencia real de la magia (la escena del puchero de colas de ratón y lomos de serpiente) evitando las posibles alegorías que adquieren dichos personajes. De hecho, el la obra, el propio Banquo llega a preguntarse tras el encuentro si eran o no reales:
¿Mas se hallaban
en verdad esas formas en el yermo,
o la infausta raíz hemos gustado
que aduerme la razón en el cerebro?

Por contra, en esta versión Polanski no son pocos los momentos en que peca de obvio. De nuevo Banquo tras el encuentro con las brujas dice:

“Frecuentemente,para atraernos a nuestra perdición, los agentes de las tinieblas nos profetizan verdades. Nos seducen con inocentes bagatelas para arrastrarnos a las consecuencias más terribles”

Si ya comenté que Jeanette Nolan no es una buena Lady Macbeth en la versión de Welles (más por culpa del propio Welles que de ella), peor es la interpretación en el mismo papel de Francesca Annis para esta versión. Pero es que, en esta versión, ni el propio Macbeth está a la altura de los antecedentes. Sólo Martín Shaw (Banquo), hace una interpretación meritoria de la obra.

La versión de Polanski no tiene ni de lejos, la intensidad que tienen las versiones de Welles y Kurosawa pero es la versión más oscura y sangrienta. Recordemos que “La tragedia de Macbeth” es de hecho, una de las obras más violentas y sanguinarias de Shakespeare. “Macbeth” es la película que Roman Polanski hizo después de que Charles Manson asesinara a la mujer embarazada del realizador.
(Abrónchense los cinturones porque esto contininúa)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Podemos decir que Macbeth y Roman Polanski se buscaban y encontraron en este proyecto, y parte del infierno que debió pasar el polaco quedó grabado en la escena en que son asesinados la mujer e hijos de Macduff. El propio regicidio, que no está presente ni en la obra de Shakespeare, Polanski lo muestra sin pudor y una vez más, lo explicito estropea el resultado puesto que tira por la borda las dudas sobre la realización del asesinato que acompañan a la propia mujer de Macbeth.

Diremos pues, que este “Macbeth” tiene mucho de las pesadillas del propio director. Su sello, de locura y violencia inherente, impregna la película pero más allá de una correcta realización y unos exteriores (galeses) perfectamente sincronizados con la obra, la adaptación aporta más bien poco y malo. Hasta que llegamos a su tramo final.

Ya la última batalla está rodada con bastante pulso y gran verosimilitud pero una vez terminada y colgada del asta mayor la cabeza del tirano, Polanski nos guarda una sorpresa cuando Shakespeare ya ha dicho todo lo que tenía que decir. Casi escondido, el director deja para el último minuto su propio testamento, su pincelada autoral que a mi juicio consigue elevar esta versión muy por encima de donde un minuto antes estaba situándose.
¡Aviso a grumetes de aguas turbulentas: empieza el spolier!

Tras la decapitación de Macbeth y la proclamación de Malcolm como nuevo rey de Escocia, su hermano Donalbain busca guarecerse de la lluvia en el mismo lugar en que Macbeth y Banquo escucharon las profecías de las brujas. Y un fundido en negro. El último. La nueva oportunidad para que el mal siga su camino, la estructura circular de que la historia puede repetirse, de que volveremos a caer en la misma piedra porque la ambición y la avaricia son propias de la condición humana.
5 de febrero de 2008
54 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hoy me desperté temprano y sin hacer mucho ruido para no despertarla, salí de la cama. Enseguida me entró el frío. Los tobillos crujían a cada pisada hasta que llegué al salón.

Encendí mi dvd, y me puse a Nanni Moretti.

Cuando llevaba quince minutos pensé que si no cambiaba algo iba a quitarla. Yo también iba de pequeño paseando por las calles, observando a la gente y las casas. Me entusiasmaban las casas desabitadas, cuando la falta de almas humanas se notaba desde su exterior. En mayo, mucha gente, sigue con su vida rutinaria olvidando que en la costa tiene una casa vacía, observada por niños y bándalos con no buenas intenciones. La diferencia entre Nanni y yo, es que Nanni va con su Vespa y casco de huevo contaminando, y yo paseaba en bicicleta BH de un plato y un piñón.

Querido diario, Nanni sigue paseando pero al menos, hay un cambio. La música de Nicola Piovani, me está gustando bastante. Ahora visita a Pasolini, o lo que queda de él. Y es el punto de inflexión.
Nanni sale de Roma. Ya quisiera Roma tener el poco tráfico con el que Nanni lo retrata. Sin bocinas, sin locos al volante, sin coches, sin italianos…. ¡Jo! ¡Qué bonita es la Roma de Nanni Moretti!

Querido diario, Moretti coge unos cuantos ferrys y la verdad es que me estoy divirtiendo. Es cierto que salen personajes muy estrafalarios, y situaciones irreales pero me lo estoy pasando bien. Sabes, las islas tiene algo mágico. Es difícil de explicar. Tiene como un poder de atracción. Quizá es que siempre espero encontrar un tesoro como el de Jim Hawkins y John Silver.

Amigo mío, la comedia de Moretti se ha trasformado de pronto en una historia con tintes trágicos. De todas maneras, Moretti sabe sacar una sonrisa de situaciones difíciles. Y consigue con que esta especie de diario secreto de Nanni Moretti una película correcta, amena y divertida.
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